Hola amigos y seguidores de mi blog. Hoy es 8 de abril de 2026 y me voy con mi amigo Ángel a un lugar increíble de Aragón, la Rambla de Barrachina, en el término municipal de Villaespesa, a escasos diez minutos de Teruel capital por la carretera dirección Cuenca. Dicen que visitar esta zona es como viajar directamente a la lejana Arizona y al «Far West» americano sin salir de la provincia de Teruel, veremos si es así.
Había oído hablar de este «Cañón Rojo» hace tiempo, de hecho mi amigo Ángel ya había estado por esta zona pero no pudo llegar a visitar el cañón pues el día anterior había llovido bastante y el acceso era impracticable.Yo por mi parte lo tenía en mi agenda de salidas pendientes así que esta vez lo voy a hacer realidad. Me encuentro en la comarca de la Comunidad de Teruel.Allá vamos.

CÓMO LLEGAR A LA RAMBLA DE BARRACHINA
Como ya sabéis los que me leeis con regularidad en el blog, siempre salgo de Zaragoza capital, mi ciudad natal. En este caso tomaré la autovía Mudéjar Somport – Sagunto, A-23, que es la misma que utilizo para ir al Pirineo, pero esta vez lo haré en sentido contrario, dirección Teruel.
Una vez que llegamos a Teruel capital hay que tomar la carretera dirección Soria. A escasos 10 minutos y 2 km de trayecto, está la Rambla Barrachina.Ahora esta zona está en obras. Antes de las mismas, entre el kilómetro 299 y 298 y un poco antes de pasar el puente que cruza por encima de la Rambla Barrachina, se tomaba una pista de tierra a la derecha, tras dejar a un lado unas naves agrícolas y tras recorrer unos 500 m se llegaba al cauce de la Rambla Barrachina.Allí la pista se bifurca llegando a una explanada donde se puede aparcar.
Pero actualmente (abril de 2026), tomo un camino alternativo que nos lleva igualmente allí, ahora os lo explico acompañándolo de fotos que he sacado del Google Earth.





INICIO DE RUTA: HACIA LA MUELA DE TERUEL
Antes de iniciar la marcha, dejamos el coche aparcado en una pequeña explanada a mano izquierda,frente a unas naves de una explotación agrícola, en vez de bajar hasta otra más amplia, donde hay un árbol, y donde suelen aparcan la mayoría de vehículos que llegan hasta aquí. El motivo: el corto tramo de pista que va cuesta abajo y que nos permitiría llegar a esta segunda explanada no está en muy buenas condiciones y mi coche tiene el suelo bastante bajo, así que no me arriesgo a rozarlo.

En esta foto que os pongo debajo, se puede ver el tramo de bajada hasta la explanada mayor donde hay un árbol y que también sirve para estacionar. Igual no se aprecia muy bien, pero os aseguro que los baches que tiene no son para ignorarlos.

Pues bien, con el fresco de la mañana y con todo ya dispuesto, nos ponemos en marcha. No he estado nunca por aquí, me he estudiado la ruta al alto de la Muela de Teruel, pero en parte, todas las salidas tienen algo de improvisación y aventura, y eso es lo que realmente me resulta más atractivo, dejarme sorprender por el camino y aventurarme en lo desconocido.

Ya encaminados hacia nuestro próximo objetivo lo primero que me asombra con estas primeras luces del día son las paredes erosionadas y altivas que me rodean hasta donde alcanza la vista y que presentan un intenso y característico color rojizo, salvo por la parte más alta,de un tono más blanquecino.
Esta diferencia de color se debe a los materiales que la componen y que luego os explicaré. Todo el conjunto forma lo que se conoce como la Muela de Teruel, una meseta de unos tres kilómetros de diámetro, con una llanura pelada y con laderas abruptas como las que veo, y desde la cual prácticamente se domina toda la ciudad de Teruel (lo que la hizo muy codiciada por ambos bandos en la Guerra Civil Española por su valor estratégico).

Tras unos pocos metros de pista llegamos a una zona en la que, a mano derecha,se distingue una especie de cabaña que recuerda a las que se ven en las películas del lejano oeste americano, pero no os engañéis,no está construída con esta intención, simplemente se trata de una edificación agrícola que se ha dejado abandonada, aunque a priori pudiera parecer un decorado de cine en toda regla.

Cuando llegamos a su altura, nos damos cuenta de que está en un lamentable estado de conservación, aunque desde luego me ratifico en que sería un escenario perfecto para una película del oeste. No obstante, la estética cruda y desértica de este lugar ha atraído a la industria audiovisual. Por ejemplo, sirvió de localización publicitaria en 2025 para la famosa marca de perfumes Dior, protagonizada por el actor Johnny Depp.La marca utilizó este paraje rocoso por su gran parecido al Gran Cañón del Colorado. También se ha rodado recientemente la película española Sirat (2025).

Tras dejar a un lado la cabaña y cerca de ella, llegamos a otra zona, también amplia, donde junto a otro árbol aislado,encontramos aparcadas varias autocaravanas. No sé si estará permitido estacionar o no aquí,pero el caso es que están, y no me gusta nada, porque es como un borrón en el paisaje. Ahora tendremos que adentrarnos por una senda que se ve al fondo en la foto, y que señalo con la flecha amarilla.



UN PAISAJE ÚNICO: ¿POR QUÉ ES ASÍ?
Ya desde que hemos comenzado a caminar y dando igual donde miremos, en estas paredes verticales que nos rodean se aprecian perfectamente las capas de sedimentos que se han ido depositando y que se conocen como tabulares (del latín «tabula», tabla, ya que recuerda a unas tablas una encima de las otras) que nos hablan de una historia geológica muy interesante. Durante milenios, la capa superior de la muela, compuesta por materiales carbonatados y margas, más duros y claros (tonos blanquecinos y ocres) ha actuado como una cornisa protectora frente a la erosión, protegiendo los sedimentos inferiores más blandos,que están formados por arcillas y lutitas (que son ricas en hierro de ahí su característico color rojizo), además de por areniscas y conglomerados.

Si nos remontamos millones de años atrás, durante gran parte de la Era Mesozoica (hace entre 220 y 65 millones de años) esta zona estaba cubierta por el mar. En el Jurásico y Cretácico, aquí vivían corales, equinodermos y moluscos (de hecho en la Rambla Barrachina se pueden encontrar algunos fósiles). Los sucesivos avances y retiradas del agua dejaron extensos sedimentos marinos.

Pero realmente este paisaje tan peculiar, la llamada Fosa de Teruel, se originó por movimientos tectónicos de distensión (Mioceno-Neógeno) haciendo que la corteza se fracturara y hundiera, creando un entorno en el que se acumularon potentes sedimentos de origen continental (arcillas rojas, margas y calizas). Los relieves en forma de meseta (muelas) comenzaron a formarse y rellenarse geológicamente durante el período Neógeno (hace entre 23 y 2,5 millones de años) por un proceso de erosión y vaciado.

Fue a finales del Neógeno y principios del Cuaternario, cuando la red de ríos (como el Turia o el Alfambra) comenzó a excavar y encajarse en los materiales blandos subyacentes, dejando en altura las capas de calizas más duras y resistentes. La erosión sobre los mismos realmente se ha venido produciendo desde sólo hace unos miles de años por efecto del agua de lluvia que genera por un lado los barrancos y ramblas, y por otro, el relieve formado por muelas.Estas paredes y cornisas tan verticales de la parte alta, dan paso poco a poco a relieves más tendidos por donde el agua va incidiendo hacia los niveles arcillosos.
CHIMENEAS DE HADAS
Esta acción erosiva acaba generando las mesetas y cortados abruptos que vemos, pero hay más. A mi izquierda, a lo lejos y a media altura, fotografío un relieve que me resulta familiar y que he visto algunas veces en el Pirineo (cerca de Biescas, las Señoritas de Arás), y que viene normalmente asociado a las morrenas de los antiguos glaciares, cuando una roca de gran tamaño y dureza queda colgada en la parte superior, protegiendo de la erosión los materiales que tiene debajo creando lo que se conoce como las chimeneas de hadas.
El resultado suelen ser rocas de aspecto fungiforme que recuerdan también a las setas. Se ve una piedra en la parte superior, casi suspendida, (y que en esta zona en la que estamos responde la mayor parte de las veces a niveles de conglomerados), que descansa sobre los materiales que tiene por debajo. En el primer metro sobre la cota de suelo, donde están los materiales más blandos, el viento y el agua actúan con mayor intensidad erosionando y modelando los materiales hasta generar estas curiosas formas.

BUSCANDO EL SENDERO
Continuamos avanzando. Ahora vamos por una especie de vallecillo flanqueado a ambos lados por las características muelas y sus abruptas laderas de color rojizo.
Tengo que deciros que aquí no hay marcas, ni hitos de piedras como podemos encontrar en el Pirineo para la mayoría de las rutas, así que sólo hay que fijarse en el paisaje, tomar puntos de referencia claros y seguir el posible sendero, y cuando no exista, improvisar. Tampoco hay sombra ni agua, así que gorra y la botella en la mochila.



A veces el sendero se difumina, y el suelo se agrieta. Prestad atención sobre todo al suelo, no vayáis a pisar en falso y caer en alguna grieta.Ahora ya vemos mejor el final de este vallecillo.Tenemos que llegar hasta una especie de pequeño collado al fondo del mismo.

CUIDADO CON EL SUELO
Pero la erosión no sólo se ve en las paredes que nos rodean. A medida que vamos caminando, el propio suelo está erosionado, formando profundas trincheras y zanjas en las que, si no vas con cuidado y siguiendo el sendero, te puedes caer. Es curioso porque podemos ver arcos suspendidos dentro de estas grietas y congostos y desfiladeros a pequeña escala de un bonito color rojizo.


LLEGADA AL PEQUEÑO COLLADO
Sobre las 9 de la mañana llegamos a un pequeño collado desde el que podemos observar el otro lado del promontorio y lo que parece otro valle (quizás el Cañón Rojo) y una pista forestal. También tenemos una vista en altura de parte del camino que ya hemos recorrido.



BAJAMOS HASTA UNA PISTA FORESTAL
Una vez arriba, iniciamos un breve descenso por una ladera salpicada de algunos árboles aislados hasta llegar a una pista. En lo que parece una sabina, han colocado un cartel donde prohíben el paso hacia la derecha, por ser propiedad privada. Está medio roto, pero se ve claramente que por ahí no se puede pasar.Hacemos caso y vamos hacia la izquierda.Nuestro próximo objetivo es el alto de la Muela de Teruel, así que encontraremos seguro un camino para llegar allí sin necesidad de meternos «por dónde no nos llaman».


Una vez abajo, seguimos la pista que va en paulatino ascenso. Pienso que vamos bien. Ahora lo veremos.

ES TERUEL, NO ES ARIZONA
Cuando doblamos una curva de la pista por la que ahora vamos caminando, nos encontramos de golpe en el horizonte con unas espectaculares muelas erosionadas y rojizas que nos transportan automáticamente de nuevo al oeste americano y que no nos dejan para nada indiferentes.No estamos en Arizona, pero si os lo dijera, nadie lo negaría. Es alucinante. Con el zoom saco unas fotos para que disfrutéis como yo de semejante paisaje que hace honor a su nombre: el «Cañón Rojo» o «Cañón del Colorado» aragonés, y que es único en el mundo (literal) y muy poco conocido por la mayoría.


Continuamos por la pista que sigue en suave ascenso por una de las laderas que forman el, ya estamos seguros, Cañón Rojo, siempre con nuestro objetivo de llegar primero al alto de la Muela de Teruel.

EL CAÑÓN ROJO : ¿Y SI TRATAMOS DE TENER UNA VISIÓN PANORÁMICA?
Pero como suele ocurrir en las salidas siempre queda margen para la improvisación. A medida que subimos vemos a la izquierda un peñasco blanquecino desde donde quizás podamos, si subimos hasta allí, tener una visión panorámica del Cañón Rojo. Allá vamos.

Pero a medida que avanzamos, la parte del Cañón Rojo que tenemos enfrente se nos hace más y más visible y espectacular.Nos hacemos alguna foto y seguimos ascendiendo por la pista. Se distinguen perfectamente las capas de materiales y como han sido erosionados siguiendo un patrón según su dureza y resistencia.


Tomamos buena nota de lo que vemos. Con una visión más amplia del valle que tenemos debajo nos damos cuenta de que otra pista recorre la parte baja.Quizás a la vuelta del alto de la Muela de Teruel la utilicemos para adentrarnos más en el cañón a ver que encontramos.Mientras tanto seguimos haciendo fotos de este paisaje que nos tiene «embelesados».


Pero a medida que subimos, los árboles nos tapan la visión hacia la derecha y por ende hacia el Cañón Rojo, y el suelo migra a su vez el tono rojizo que presentaba hasta ahora, por uno blanquecino. Esto significa que ya vamos caminando sobre los materiales carbonatados superiores. Hemos dejado más abajo la arcilla roja.

Al llegar a una curva, más por intuición montañera que por saber por donde vamos, tiramos hacia arriba por un sendero que sale a la izquierda y que se supone nos tendría que acercar al promontorio que vimos anteriormente desde abajo.

Y efectivamente, hemos acertado.A las 9:45 horas llegamos a ese saliente en la montaña que vimos antes y que nos permite contemplar como si fuéramos pájaros el cañón que tenemos debajo.


VUELTA A LA PISTA
Ahora vamos a regresar a la pista para intentar encontrar la senda que nos lleve a la zona más elevada de La Muela de Teruel. Descendemos por donde hemos venido y retomamos el camino de ascenso por la misma pista que dejamos antes para alcanzar el promontorio.


Ahora se trata de llegar a la parte más alta de la Muela de Teruel, y desde allí encontrar el sendero al vértice geodésico que allí se encuentra.

Pero siempre el camino te depara alguna sorpresa. Sobre una piedra veo una Cogujada vulgar,(Galerida cristata) con su característica cresta en la cabeza. Rápidamente con el zoom le hago una foto, no sea que alce el vuelo. Pero parece ignorarnos y se dedica a contemplar tranquilamente el entorno.De colores terrosos, se camufla muy bien cuando se pasea por campos y cultivos.

Son las 10 de la mañana y hemos llegado a la zona más alta de la muela. Aparecen vestigios de antiguas estructuras de piedra. No sé si serán de origen pastoril o de otra naturaleza, pero esta zona tuvo gran importancia estratégica durante la Guerra Civil Española (1.936-1.939), más concretamente durante la batalla de Teruel (15 de diciembre de 1.937), donde se dieron numerosos combates. Esta muela se convirtió en una posición clave durante toda la confrontación por la capital turolense. Fue lugar de sangrientos combates y llegó a cambiar de manos en varias ocasiones.

Desde aquí ya se ve el sendero que va contorneando los riscos. Vamos a seguirlo puesto que es el que se supone nos llevará hasta el vértice geodésico de la Muela de Teruel.

Desde aquí puedo sacar una foto de casi la totalidad de la pared que veo, cuyo gran saliente coincide con el que veíamos desde abajo al inicio de la caminata.


El terreno que pisamos ahora es el que se ha llamado de la «serie blanca», el más duro de la parte superior.

Las vistas a medida que avanzamos son totalmente panorámicas. No sólo veo otras muelas igualmente erosionadas, sino que se puede observar tras una de ellas los edificios de la ciudad de Teruel.Se entiende que este enclave fuera tan importante y estratégico en la contienda civil española.

LLEGADA A LA PARTE ALTA DE LA MUELA DE TERUEL
Son las 10,15 horas y hemos llegado a la parte de arriba, siguiendo el muy claro sendero. Vemos que han colocado un par de hitos de piedras.Vamos a hacer algunas fotos y seguiremos ruta.




En la foto que os pongo debajo, y aprovechando las generosas vistas, os indico con trazo amarillo el camino que he hecho con el coche para llegar al punto de partida de la excursión, y con azul la otra vía alternativa para llegar a la Rambla Barrachina. Dentro de un círculo naranja la cabaña pastoril que parece del lejano oeste.

Continuamos caminando por lo alto de esta Muela de Teruel. El sendero sigue viéndose muy claro.A veces discurre un poco más cerca de los cortados, otras de los campos de cultivo, pero vamos avanzando hacia nuestro objetivo.




Son las 10:40 horas cuando nos encontramos con una especie de estructura de madera que está cubierta por un techo de lona negra. Parece un puesto de vigilancia para los naturalistas, quizás para observar las rapaces, o quizás para los cazadores, no lo sé. Continuamos camino.


Desde aquí vamos haciéndonos una idea de lo que es esta Muela de Teruel y de sus dimensiones. A lo lejos parece que se intuye un vértice geodésico. De ser así, estaríamos viendo el lugar más alto de la Muela de Teruel y que es al que ahora nos dirigimos.



Los salientes y los riscos se alternan, a veces nos dejan ver el vértice a lo lejos y a veces no, y te engañan, pues parece que esté en el primer saliente a la vista y sin embargo hay que avanzar hacia otro que está mucho más lejos (os lo señalo con la flecha negra en la foto).




Ya en este punto, echo la vista atrás y veo por donde hemos venido. Quedaros con la imagen del arbolillo que pongo en un círculo amarillo porque a la vuelta tendrá su sentido.


LLEGADA AL PUNTO MÁS ALTO DE LA MUELA DE TERUEL (1053 m)
A las 11 horas, hemos llegado a La Muela de Teruel que en su punto más alto tiene 1.053 metros sobre el nivel del mar. Esta elevación geográfica, es conocida por su llanura en forma de meseta que como ya dije tiene unos 3 km de diámetro rodeada por las paredes abruptas y erosionadas que se ven desde abajo.

Como antes os dije, en esta planicie aún se conservan vestigios de la Guerra Civil Española: trincheras, una extensa red de galerías y refugios excavados en la roca por el ejército republicano diseñados para resistir los bombardeos de la Legión Cóndor alemana y para guarecerse de las inclemencias meteorológicas.
Y es que en diciembre de 1937 durante la célebre batalla de Teruel, esta posición estuvo en un principio en manos de las tropas republicanas, pero fue recuperada después por las tropas nacionales que lanzaron un contragolpe. El ejército republicano logró recuperarla parcialmente de nuevo en enero de 1938, pero tras duros combates terrestres y aéreos, el bando nacional terminó consolidando el control de la meseta y retomando la ciudad de Teruel. Como os podéis imaginar, por aquí murió mucha gente.

Con el zoom de la cámara, logro ver desde aquí el aeropuerto de Teruel.Se trata de un gran centro industrial MRO (mantenimiento, reparación y revisión) y el aparcamiento de aeronaves más grande de Europa, sin tráfico comercial de pasajeros. A diferencia de los aeropuertos convencionales, no opera vuelos comerciales de pasajeros, sino que está especializado exclusivamente en servicios industriales y tecnológicos para el sector aeroespacial. Dispone de una superficie de más de 550 hectáreas y capacidad para estacionar simultáneamente más de 250 aviones de gran fuselaje.

DE LA MUELA DE TERUEL AL CAÑÓN ROJO
Pues bien.Hemos estado un buen rato junto al vértice geodésico mirando el horizonte y el paisaje de alrededor y ahora nos vamos a buscar de nuevo el Cañón Rojo. Retrocedemos por donde hemos venido y llegamos hasta el árbol que señalé en la foto anterior con un círculo amarillo,cuando eché la vista hacia atrás, y ¿por qué os dije que os quedarais con esa información? pues porque justo en ese árbol, tomamos un desvío por los campos de cultivo para intentar llegar antes a la zona del Cañón Rojo, es decir, cruzamos en diagonal parte de la muela o meseta para no ir bordeando de nuevo los acantilados y ganar tiempo.

Al rato de dejar los campos, encontramos una pista que intuimos nos puede acercar aún más a nuestro objetivo: la tomamos. Y tras unos cientos de metros, esta pista deriva en otra que va hacia la derecha y que posiblemente aún nos acerque más al Cañón Rojo, así que seguimos por ahí.

Vamos caminando y por segunda vez hoy nos encontramos con un letrero de prohibido el paso, esta vez lo ignoramos, no nos queda otra, necesitamos llegar y ahora ya no podemos retroceder.

Y casualmente, esta última pista nos va a llevar al inicio del Cañón Rojo, sobre el barranco que llaman de Valdeciervos. Desde arriba vemos el desfiladero y nos planteamos seriamente bajar por ahí y coger el cañón desde el principio. Menos mal que cambiamos de idea a última hora, la cantidad de vegetación que vimos y lo accidentado del terreno en esta parte, nos hicieron desistir de esta opción y luego os diré por qué fue una decisión acertada.

Continuamos entonces por la pista a la espera de encontrar algún medio de bajar al barranco y vamos viendo de nuevo a nuestra izquierda las paredes verticales que contemplamos anteriormente de camino a la Muela de Teruel.

Esta pista por la que vamos ahora resulta que va a parar a otra, que nos resulta conocida, porque es la que utilizamos hace un rato para subir al «mirador panorámico» y para ir a la parte más alta de la Muela de Teruel, así que fenomenal, porque desde aquí intentaremos bajar al desfiladero.

DESCENSO HACIA EL CAÑÓN ROJO
Ya vemos el fondo del valle y también un sendero que va por el centro del mismo, si lo pudiéramos tomar e ir hacia la izquierda, podríamos entrar en lo profundo del cañón. Vamos a ver por donde podemos bajar para alcanzarlo.

Hemos llegado hasta una rampa arcillosa que vimos al principio y de cuya ubicación tomamos buena nota por si nos convenía bajar por allí a la vuelta. Descendemos.


Hemos llegado a otra zona por debajo de la anterior pero no estamos todavía en la parte más baja, así que tenemos que buscar una manera de lograrlo. Sin sendero por el que caminar, improvisamos un paso hacia la planicie en la parte más baja del Cañón Rojo.Al final lo encontramos y salimos a una extensa llanura.


Ahora vamos a ver si encontramos el inicio del barranco de Valdeciervos. Por aquí estuvo en tiempos Ángel, pero no pudo avanzar más allá de una caseta blanca (la que os pongo en la foto de debajo) porque el día anterior había llovido bastante y era todo un barrizal. Así que esto también será nuevo para él.

Pero aún aquí parece que hay que bajar algo más para alcanzar el nivel del verdadero barranco. Así que descendemos de nuevo hasta una zona donde hay un árbol partido y nos ponemos a caminar hacia el fondo.


Desde aquí,las paredes que antes se veían desde la pista y que ya eran impresionantes de por sí, ahora aún parecen más grandes e imponentes. Al estar más cerca, las capas de sedimentos se distinguen perfectamente así como la diferenciación de los distintos materiales y sus colores.

ENTRADA EN EL BARRANCO DE VALDECIERVOS
Son las 11:55 horas de esta estupenda mañana cuando nos vamos adentrando en este barranco de Valdeciervos que cada vez se va estrechando más.

No sólo nos rodean las paredes más altas, sino que también otras más pequeñas y próximas pero que presentan curiosas formas que ha esculpido la erosión.




A tramos parece que todo se va a estrechar definitivamente, pero luego se vuelve a ensanchar. Este barranco nos está dejando descubrir sus secretos «poco a poco».


DESCUBRIENDO «EL VERDADERO FONDO» DEL CAÑÓN ROJO
Sin saber muy bien lo que nos vamos a encontrar al final, vamos avanzando entre estas paredes rojas. Sinceramente parece que estemos caminando por otro planeta, otro mundo. No me da sensación de agobio, no es para nada claustrofóbico, al contario, es sencillamente sorprendente y cada vez apetece más adentrarse y averiguar hasta donde llega esto.


Llega un momento en que ya las paredes rojas nos envuelven definitivamente. Sólo se ve el cielo si levantas la mirada hacia arriba, entre el hueco que dejan. Es una sensación que sobrecoge.

Al final, estamos tan abajo y tan metidos en el desfiladero que la luz penetra a duras penas. La separación entre ambas paredes en algunos tramos es la justa para que pase una persona, otras se ensancha.Me imagino el agua bajando por aquí veloz, modelando la arcilla durante miles de años y creando este pasadizo en el que ahora nos encontramos.

Sobra decir que antes de aventuraros por aquí, consultéis la previsión del tiempo.Es obvio que es totalmente desaconsejable si anuncian tormentas o lluvia importante.

SORPRESA FINAL
Las fotos que os pongo debajo lo dicen todo. Sobran las palabras. El modelado de las paredes cambia: a veces sin forma definida,otras siguiendo una especie de patrón concreto, esculpiendo en la arcilla algo parecido a unas columnas llenas de unos curiosos – y algo misteriosos- agujeros. Yo creo que las paredes al menos medirán entre 15 o 20 metros de altura, que sería la profundidad del barranco en este punto, o quizá más.




En esta zona tan curiosa el desfiladero se estrecha muchísimo, dejando hueco para pasar sólamente a una persona,pero sin embargo, de pronto,se ensancha considerablemente.Las fuerzas de la naturaleza son caprichosas a veces, o simplemente se ven condicionadas por el terreno y la mayor o menor dureza de los materiales.


Pero ¿cuál es realmente la sorpresa? pues que llegamos final del barranco y que nos damos cuenta de que no hay salida. Se termina de golpe en una pared que es por donde suponemos cae el agua de lluvia. ¿Os acordáis cuando os dije que había sido una decisión acertada no bajar por el principio del barranco, cuando íbamos por aquella pista? Menos mal porque hubiéramos llegado con gran dificultad a la parte de arriba de esta especie de «circo» arcilloso y no hubiéramos podido descender para adentrarnos en él.

EL REGRESO
Visto todo esto, ahora ya toca regresar al coche y deshacer lo andado. Ha sido una experiencia curiosa y sorprendente visitar este barranco del Cañón Rojo.

Cuando ya estamos cerca del inicio de la ruta que tomamos hace unas horas, miro hacia la muela en cuya parte superior estuvimos antes y veo dos figuras humanas. Les hago una foto con el zoom y de la pared rocosa sin él para que os hagáis una idea de las dimensiones reales de la misma.


Bueno pues espero que os haya gustado la entrada y que os animéis a visitar esta zona de Teruel tan curiosa. A mí me ha gustado bastante y sorprendido a la vez. Gracias por leerme y nos vemos si os apetece de nuevo en otra entrada de momentum.photo.blog, suerte y hasta la próxima.
RUTAS Y PERFILES DE ELEVACIÓN
Os pongo la caminata total y luego la divido en dos partes.Primero la que hemos hecho hasta el vértice geodésico de la Muela de Teruel, y después desde allí hasta el barranco de Valdeciervos y el fondo del Cañón Rojo. Como veréis en los perfiles de elevación, el primero es todo subir, y el segundo todo lo contrario. En general para personas acostumbradas a caminar por el monte, no tiene dificultad alguna.




