Travesía:Balneario de Panticosa (1.638 m) Ibones del Brazato y Cuello o Puerto del Brazato (2.587 m). Distancia total: 14,30 km. Desnivel positivo:949 m.Tiempo:6 horas. Dificultad: moderado.

Hola de nuevo amigos y seguidores de mi blog. Hoy es 21 de agosto de 2021 y voy a subir desde el Balneario de Panticosa a los ibones del Brazato. Con esta caminata ya son varios los ibones de la zona que voy recorriendo, entre los que incluyo los ya visitados de Ordicuso, Bachimaña, Coanga y los Azules ente otros y ahora iré a ver todos -inferior, medio y superior- del Pico Brazato. Con el tiempo me gustaría completar la lista con todos los que por estos lugares se pueden encontrar.

Los ibones de los Brazatos se encuentran en la comarca aragonesa del Alto Gállego

Como llegar hasta el Balneario de Panticosa desde mi ciudad natal, Zaragoza, ya os lo he explicado en otras entradas del blog, así que ahora no me voy a extender en ello.

Sin apenas huecos para aparcar, encuentro un lugar a resguardo del sol que hoy pegará por aquí, perfecto.

Llego pronto allí, hoy la excursión será larga, más de seis horas con paradas, y quiero aprovechar todas las horas de luz que pueda y contar con que hay que volver. Aparco el coche cerca del refugio de la Casa de Piedra, no por gusto, sino porque apenas hay sitio para estacionar -estamos en agosto- pero por suerte lo hago bajo unos frondosos árboles. Esto me mantendrá el coche fresco para cuando acabe la excursión.

Una vez me cambio el calzado de conducir por las botas de montaña para la caminata y estoy listo, comienzo a cruzar el complejo del Balneario hasta llegar a unas escaleras que suben junto a un restaurante italiano llamado la Fontana Del Balneario. Aquí hay a la izquierda, justo donde arranca la escalera, un poste con indicaciones.

Alguien de forma chapucera ha escrito con rotulador que por aquí se puede llegar a Bachimaña y los ibones Azules, es cierto, pero la ruta más utilizada es la que sale de las proximidades de la Casa de Piedra.

Para llegar a los ibones del Brazato me indica que tengo que caminar casi 5 km -de subida, naturalmente- y que me costará 2 horas y 25 minutos (tiempo un tanto justo, hay que contar con el ritmo de cada uno y las paradas). Como veréis pone «presa». Esto significa que se refiere al ibón medio, o Embalse de Brazato. Yo hoy visitaré el inferior, el medio y los ibones altos.

Alguien ha añadido con rotulador su opinión particular de a dónde se va por aquí

Al acabar las escaleras se gira a la izquierda y se recorre una zona que deja a su vez a la izquierda la mayor parte de los edificios actuales del complejo del Balneario y a la derecha, alguno bastante maltrecho por cierto, de finales del siglo XIX, como la Fuente del Hígado, que parece está actualmente en rehabilitación. En las rocas ya aparecen las marcas de la GR 11. Y es que parte del sendero que voy a recorrer abarca la etapa 15 del GR 11, que va desde el Balneario de Panticosa hasta San Nicolás de Bujaruelo.

Después voy caminando por una pista que hace un par de curvas, primero a la derecha y luego a la izquierda, y finalmente, en una tercera curva, el firme se convierte en senda y voy ya acompañado por las marcas rojiblancas de la GR 11.

Poco después -que os sirva de referencia- aparece una estructura artificial que es una defensa contra los aludes. Justo ahí el camino gira a la derecha en ascenso continuado.

Al poco tiempo, ya se ve otro poste con indicaciones. Yo iré a la derecha, hacia el Embalse de Brazato. Todo está muy bien indicado, no hay pérdida.

Todo recto, según se ve, haciendo caso al cartel que indica Brazato
Como se puede ver, también por aquí se llega a Bujaruelo, siguiendo la etapa 15 de la GR 11

Mientras avanzo, en un lado del camino, a salvo de ser pisada por accidente, veo una babosa. Es la Limax cinereoniger, de un marcado tono negro. Pueden alcanzar más de 15 cm de longitud y aparecen entre la hojarasca de suelos húmedos forestales.

Limax cinereoniger

Desde aquí se ven estupendamente los picos que se alzan sobre el Balneario de Panticosa. A esta hora de la mañana, las nubes, de curiosas formas, y el sol, iluminando las montañas, dibujan un precioso cuadro natural al que no puedo resistirme de fotografiar.

Bajo estas líneas, y en otra toma del macizo que tengo enfrente, os pongo los picos principales que se pueden observar con sus respectivas alturas, dos de ellos, Argualas y Garmo Negro, son tresmiles y otros dos Pondiellos y Arna, casi alcanzan esa cota por muy pocos metros. Si la foto abarcara más montañas hacia la derecha a partir de Pondiellos, podríamos ver también la mole del pico de los Infiernos.

También avanzan las nubes veloces, adoptando curiosas formas, por encima del pico Foratula Occidental (2.548 m). Me llama la atención lo rápido que se mueven, seguramente impulsadas por corrientes de chorro en altura.

La senda va todo el rato por una zona de bosque, lo que hace muy agradable el camino, entre pinos negros y otras especies arbóreas, y algún abeto.

Aquí el camino está muy pisado, y además me voy encontrando con las marcas de la GR 11. No es complicado orientarse en este tramo de la excursión.

Sobre los 1.750 m salgo de la zona de bosque y me adentro en un canchal o glera. Las piedras que me encuentro son, algunas de ellas, de un tamaño considerable. El canchal está formado por los derrubios que caen por gravedad ladera abajo desde las cumbres por el efecto del hielo-deshielo que fractura las rocas. Las más grandes se sitúan más cerca de la base del canchal que es donde ahora estoy.

A un lado de la senda, una sorpresa. Una vistosa oruga de la mariposa macaon (Papilio machaon) en posición de descanso. En la fotografía se aprecia bien la estructura de estas orugas, formada por segmentos, los tres primeros, provistos de patas verdaderas y articuladas, y en los demás, unas estructuras denominadas propodios o falsas patas.

A pesar de que el terreno de mi alrededor está muy descompuesto, la senda se encuentra muy pisoteada y es fácil de transitar.

En un momento dado, a la izquierda de la senda, sobre una piedra, se ve que han pintado algo en rojo, pero está prácticamente borrado. Aquí el camino se desvía a la izquierda, pero también continúa por la derecha siguiendo la GR 11.Si te acercas un poco, se adivina lo que pone.

Este desvío hacia la izquierda sirve para dirigirse al ibón de Lavaza (o Labaza) y no sé si al pico también. Es lo que pone escrito. Y lo otro que han pintado es la palabra Brazato. Evidentemente seguiré la GR 11 como hasta ahora. Llevo recorridos unos 2.5 km.

Esto es lo que se debería ver pero no se ve
Sigo las marcas de la GR 11

Tras un rato pisando piedras, la senda llega a una suave zona de lomas, lo que se agradece, ya que el terreno es mucho más amable de recorrer. En la foto de debajo os pongo con flechas amarillas la dirección que tomaré .

Después llego a una zona próxima a unos pinos negros. Ya se ven desde aquí los picos Foratulas y el Tablato.

Y si miro hacia abajo, a mi derecha, veo el ibón de Baños, desde donde he salido. Ya podéis comprobar por la foto la altura que he ido ganando. También se ve al fondo a la izquierda la Sierra de la Partacua, y junto a una gran zona de gleras, escondido a la vista, es donde estaría el ibón de Ordicuso (2.090 m) que visité en otra excursión que podéis leer en el blog.

Pasada esta zona, vuelvo a recorrer otra glera. El firme se vuelve más antipático, pero esto es alta montaña, y es lo que hay. Ahora ya comienzo a recibir los primeros rayos del sol. Al fondo, desde la izquierda, en gris, el Pico Brazato y Peña Brazato, y después, iluminado, el Tablato o como también lo llaman, Serrato.

Toca hacerse una foto por aquí. Aún he subido más y más todavía y el ibón de Baños se ve muy pequeño ya.

Cada vez se ve más pequeño el Ibón de Baños allá abajo (1.638 m)

Llegada a la tubería y a la bifurcación: abandono el GR 11

Tras 3.86 km de subida, llego a la zona de la tubería que transporta hacia abajo el agua proveniente del ibón inferior de Brazato. Si queréis visitar este ibón -el inferior-como es mi caso, hay que estar atentos a este punto porque se abandona la GR 11.

En la foto que pongo debajo indico el desvío que hay que coger. A la derecha, donde hay un letrero amarillo en la roca y la senda está muy pisada, es la vía normal de la GR 11 para ir directamente al ibón medio del Brazato, esto es, al Embalse de Brazato, que está represado. Y a la izquierda sin ningún tipo de indicación, se ve un camino que baja hacia un vallecillo con una pradera. Hay que ir por ahí.

Para ir al ibón inferior de Brazato, hay que bajar siguiendo las flechas

Como podéis ver en la foto bajo estas líneas, la senda se va adentrando en el pequeño valle. No hay nadie por aquí. No es un trayecto tan popular como la GR 11. Sin embargo la tranquilidad y quietud, casi salvaje, que se respira, no tiene precio.

Si miro a mi izquierda, veo el gran canchal por el que discurre, en subida, la GR 11. Si os fijáis se aprecia muy bien lo que os decía antes; las rocas más grandes quedan al pie del canchal y las más pequeñas más arriba. Es una mera cuestión de gravedad, cuanto más volumen tienen, pesan más, y llegan por tanto más abajo. Por ahí bajaré yo cuando vuelva de ver los Brazatos.

Un vistazo atrás y veo la pequeña ladera por donde he caminado y el canchal por donde sigue la GR 11.

Un vistazo hacia adelante y sigo progresando por la senda que en este caso está muy marcada. No hay pérdida.

A la izquierda veo una ladera con abundantes gleras, y también paso junto a una charca que queda un poco más abajo que por donde voy caminando.

Tras unos cientos de metros y unos pocos minutos, la senda sube por la ladera rocosa y se interna en un pequeño bosque de pino negro. Os dibujo debajo la ruta que sigo. Cruzo antes un pequeño riachuelo o torrente que pienso tal vez provenga directamente del ibón inferior.

Asciendo la ladera y me interno en una zona de pinos negros donde la senda se difumina un poco pero hay hitos orientativos.

La senda sube entre los pinos negros
Algún hito me indica la dirección a seguir cuando la senda se percibe peor

Sigo avanzando y desconozco hasta donde llegaré, pero la intuición me dice que quizás esté cerca del umbral de la cubeta donde se encuentra encajado el ibón inferior. Apenas se ve desde aquí, pero a la derecha de la línea amarilla que os pinto, en la zona de rocas, hay un salto de agua que seguro viene del ibón y que generó el torrente que acabo de cruzar más abajo.

Ahora ya lo tengo claro, estoy llegando. Incluso veo un trozo de tubería entre las piedras. Me falta poquísimo para alcanzar el ibón.

Y de pronto…una visión increíble de un lago glaciar muy bonito y en un entorno de alta montaña totalmente solitario y genuino. Veo la cubeta de sobreexcavación perfectamente perfilada y delimitada por las altas paredes que lo rodean, así como las rocas desgastadas y pulidas por la acción erosiva del antiguo glaciar hace miles de años.

Voy caminando por la orilla izquierda y me adentro hacia una zona de grandes rocas. Sigue sin haber aquí nadie. Creo que es de los pocos ibones en los que he estado y no me he encontrado con nadie. Puedo disfrutar yo solo de todo esto. Es fantástico. Pero después me daré cuenta de que no es un lugar tan solitario como yo pensaba.

El mini trípode en una roca y a inmortalizarme en este lugar tan bonito

Dedico algo de tiempo a hacer unas cuantas fotos tranquilamente de todo esto y a disfrutar de esta increíble paz. No se oye nada aquí. Hasta que…

De repente escucho un fuerte silbido, repetitivo, muy agudo y potente, que me sobresalta. Al principio pensé si se trataba de algún tipo de rapaz , pero luego dirijo la mirada hacia el lugar de donde parece provenir el sonido y la veo.

Es una marmota, que me advierte de que estoy en su casa, y además no se asusta, se pone erguida como diciéndome: ¡eh, que estoy aquí y tú estás invadiendo mi territorio!. Sin pensármelo dos veces con el zoom le saco una foto antes de que se esconda. Cuando aparto la vista y la vuelvo a fijar en la roca donde estaba apoyada, ya había desaparecido.

La marmota que fotografío tras oír sus pitidos, el único habitante que me encuentro en el ibón

Pues bien, tras mi encuentro con este simpático morador del ibón inferior de Brazato, continúo mi andadura hacia el ibón medio o Embalse de Brazato. Llevaré desde el Balneario unos 5 km recorridos, y estoy a 2.180 m de altitud, así que he subido un desnivel positivo hasta aquí de 542 m, lo que no está nada mal.

Del ibón inferior de Brazato (2.180 m), al ibón medio o Embalse de Brazato (2.432 m)

Senda poco definida, hitos, muy pocos

Bueno, y tras disfrutar un rato de este lago de origen glaciar o ibón como lo llamamos en Aragón, me dispongo a continuar ruta hasta el ibón medio o Embalse de Brazato. Tendré que superar otros 252 m de desnivel positivo que hay entre un ibón y otro. Lo de la palabra ruta es un decir, porque aquí no hay ruta que seguir. Literalmente, no hay camino ni senda bien marcada. La intuición y la orientación de cada uno en la montaña serán muy útiles en el trayecto que haré a continuación. Os pongo un mapa con la ruta que sigo, con traza amarilla.

Y es que en toda esta zona, como en otras del Pirineo, hace entre 25.000 y 35.000 años, existían glaciares que lo cubrían todo. Los glaciares son masas de hielo dotadas de suficiente plasticidad como para desplazarse en el sentido de la pendiente.

Se da la circunstancia de que estas masas de hielo sólo son posibles en ambientes muy fríos en los que la precipitación en forma de nieve es superior a la fusión. La nieve acumulada año tras año se transforma por compactación en neviza y finalmente en hielo.

Consecuentemente, la extensión ocupada por los glaciares es muy sensible a los cambios climáticos. Su máxima expansión está vinculada a los periodos fríos del Cuaternario, durante los cuales ocuparon extensas superficies de nuestro planeta. En el Pirineo, los valles con cabeceras situadas a más de 2.000 m soportaron lenguas de hielo de hasta 600 m de espesor, que fundían entre los 850 y 900 m de altitud después de recorrer casi 30 kilómetros. Su gran capacidad de erosión y transporte explica que el relieve del alto Pirineo se interprete en gran parte por la presencia de los glaciares durante miles de años.

Glaciar del Aneto, Parque Natural Posets-Madaleta, en el Valle de Benasque (Huesca) el mayor de España y en claro retroceso

Así pues, me dirijo hacia la cubeta glaciar que ocupa hoy el ibón inferior de Brazato. De forma poco definida e intermitente, se ve a veces algo de senda, pero las menos. En cuanto a la presencia de hitos, esos montones de piedras que se ven por el monte y que dan una idea de por donde ir, también llamados por algunos por la voz inglesa cairns, muy pocos y dispersos. Apenas hay. Por eso hay que estar muy atentos para descubrirlos, y tenerlos de orientación. Y a veces no te conducen al lugar deseado, como me ocurrió a mí, y otras sí te conducen, pero tal vez por un camino mucho peor que si no se les hiciera caso y se improvisase. Bueno, os comienzo a contar.

Lo primero es cruzar el desagüe del ibón y pasar a la margen izquierda. En la foto que os pongo debajo, hecha antes de cruzar, os marco en amarillo aproximadamente la dirección que voy a tomar.

Fijaros en las rocas aborregadas, con esa forma redondeada, pulida a conciencia por el hielo del antiguo glaciar que aquí existía

Como podéis ver, cruzaré por unas piedras el estrecho torrentillo por el que sale el agua del ibón y comenzaré a caminar por la zona de tierra que está pegada a una enorme roca aborregada – ya sabéis, esas que han sido limadas y pulidas por el glaciar y que les dejan ese aspecto redondeado-. Voy también pegado al ibón pero ganando poco a poco altura sobre él.

Bajo estas líneas se puede ver el lugar por el que cruzo al otro lado. Por aquí desagua el ibón. Un espacio bastante reducidoen comparación con las dimensiones del mismo.

Y a mi derecha, a medida que cruzo, la visión de la caída hacia la ladera del torrente y de fondo todo, el macizo granítico donde se aprecian los picos Arna, Argualas, Algas, Garmo Negro, Aguja de Pondiellos, Arnales, y los Infiernos, y si me apuras, en la lejanía, se aprecia el pico Piedrafita, sobre los Ibones Azules.

Ya estoy en la otra orilla del ibón y bajo el agua cristalina se aprecia muy bien la tubería que lleva el agua del ibón hacia abajo. Acordaros que es junto a una tubería similar donde abandoné el sendero GR 11 para dirigirme al ibón inferior de Brazato.

Tubería que sale desde el ibón

En amarillo os vuelvo a marcar por donde se comienza a caminar, justo entre el ibón y la roca aborregada.

Después llego a una zona algo más elevada pero parece que otra vez el terreno desciende para más adelante volver a subir una loma. Os lo pongo todo marcado en amarillo en la foto para que os sirva de orientación. Aquí senda no hay. Sólo a veces parece adivinarse como si la vegetación estuviera más pisada, pero sólo a tramos.

Por eso creo que las fotos os servirán bastante. La traza amarilla es aproximadamente por donde yo fui, pero vosotros podéis ir por donde os sea más cómodo, no obstante, puedo deciros por experiencia, que si vais mas o menos por lo señalado en amarillo, es la ruta mejor. Y en el horizonte, como dos pirámides chatas grisáceas, se ven, de derecha a izquierda, la Peña Brazato y el Pico Brazato.

Con mucho zoom fotografío a mi izquierda arriba, la presa del Embalse de Brazato, por donde tendré que cruzar cuando llegue allí. Pero para eso aún me queda un buen rato de caminata.

Presa del Embalse de Brazato (Brazato medio)

Sigo avanzando y bordeando el ibón antes de iniciar la subida de la loma rocosa. Si os fijáis en la foto, abajo en el centro, se ve la hierba como un poco más clara y pisada. Puede serviros para daros algo de ánimo sobre una posible senda, pero esto es lo más que se puede ver. Y de momento. Porque luego desaparece todo vestigio de camino o pisadas.

Al poco rato dejo la zona próxima al ibón y comienzo a subir. La traza amarilla es lo que yo hago. Como veis no hay senda ninguna. Tampoco hitos. Sólo improvisación bien calculada y mucha intuición.

No he debido orientarme mal del todo de momento, porque arriba, en la zona de árboles, me encuentro por fin con un hito y además parece que hay senda marcada. Esto me da confianza. Así que pienso que voy por buen camino y sigo por la zona de hierba más seca y pisada.

Otra vez me encuentro con otro hito. Esto va bien. La senda ya no está tan clara ahora. Bueno, es igual, sigo recto. El ibón a mi izquierda, cada vez más abajo. Algunos pinos negros a mi derecha.

Sigo subiendo. Me parece un lugar muy chulo para hacerme una foto. Así que apoyo el mini trípode en una piedra y me hago la instantánea. Continúo avanzando. El pico que se ve a la izquierda es el Cara Costa.

Como podéis observar, el ibón queda abajo, pero se aprecia claramente la cubeta que excavó el hielo del glaciar dejando en resalte las rocas más resistentes a la erosión. Al fondo, a la derecha del todo, en gris, el pico Baciás.

Otra foto para que os sirva de ayuda si decidís recorrer esta zona. Fijaros que la línea amarilla que os he puesto es aproximadamente lo que yo he hecho. De momento me ha ido bien, así que podéis seguirla vosotros también si queréis.

Otra foto más y más línea amarilla de orientación. Para llegar a aquel pino negro, yo he caminado por ahí. Si lo queréis hacer por otro lugar, perfecto. A mí de momento me fue bien. Vosotros mismos, no hay senda ni hitos. Os digo algo; os confieso que esta parte de la excursión me resultó muy divertida, porque el tener que ir decidiendo en cada momento por donde ir y estar adivinando algún resquicio de senda y posibles hitos, se me hizo muy entretenido y gratificante.

Sigo avanzando y más o menos a mitad del recorrido que os pinto en amarillo debajo, me encuentro con otro hito. ¡Estupendo! voy bien. Es una alegría encontrarse con estos montones de piedras de vez en cuando.

Cuando ves un hito, no te sientes tan solo. Es como si el que -o la que- los puso en su día estuviera de alguna forma ahí contigo guiándote. Por aquí no hay absolutamente nadie. En realidad llevo solo desde que abandoné la tubería y el GR 11 para venir al ibón inferior.

Sigo caminando y …. ¡eureka! otro hito lejano. Allí me dirijo. Estad atentos para poder verlos aunque sea en la distancia.

Sigo avanzando y ahora llego a una zona que os puede servir de referencia. La foto que os pongo debajo es parecida a la anterior, de hecho el hito es el mismo, pero a la izquierda, va a aparecer enseguida una charca seca.

A la izquierda aparecerá una charca seca

Es esta charca que os pongo en la foto de debajo y que como se puede ver está prácticamente seca. Creo que por aquí hay otras charcas más grandes, las de Las Foyas, pero no son éstas. Yo continúo por donde me parece ver otro hito. Sigue sin existir senda. Sólo me guío por la intuición, trazo mentalmente el camino que me parece mejor para llegar al siguiente objetivo y ya está.

La pequeña charca seca

Y por encima de la charca veo otro hito, -foto de debajo- a la derecha. Decido seguir por ahí. Lo que me lleva a pasar junto a un par pinos negros que quedan a mi izquierda para luego descender un poco.

Y seguidamente, bajo estas líneas, os marco dos rutas. Una con trazos discontinuos que pasa junto a otra segunda charca, y la otra que va por encima, a su derecha. Fijaros bien en la foto porque luego os explico por qué lo he puesto así. Y os aseguro que el consejo será bueno.

Pues lo dicho, me encuentro con una segunda charca, también seca, de color marrón. Incluso en la roca el barro ha dejado la marca del nivel alcanzado por el agua en otro momento. Pero como no hay senda ni hitos, en vez de pasar por ahí, decido subir por encima de la roca que hay a la derecha y continuar.

Al ir por aquí me topo primero a mi derecha con una roca que sobresale en punta y después con un pino negro a mi izquierda. Sigo recto.

Pero poco a poco me voy acercando más y más a la zona de la loma que cae hacia la derecha formando un cortado. Voy con mucho cuidado, pues el desnivel es considerable. En cuanto me es posible me voy alejando de ahí y me dirijo más a la izquierda.

El ir por aquí no me ha salido rentable, porque al final voy a acabar en una especie de planicie a la que podría haber llegado más cómodamente si hubiera atravesado la charca por un lateral siguiendo las líneas discontinuas amarillas que os pongo en ambas fotos porque os ahorraréis el trozo más largo y más expuesto del cortado. Y aunque la charca esté con agua, da igual, se rodea. Pero id por ahí, no por donde fui yo, es mejor.

Sigo subiendo y aún aparece otra tercera charca de color marrón, llena de piedras y también seca, abajo, a mi izquierda. Se ve un poco del ibón también , hacia el centro de la foto.

Y otra vez más rocas. Tengo que seguir avanzando. Las sorteo por donde mejor veo que puedo hacerlo. Lo que tengo claro es que debo llegar como sea hasta la loma que se ve al fondo de la foto a la izquierda y caminar por allá arriba para llegar al Embalse de Brazato.

Tras pasar las rocas, veo un hito y una marca de pintura azul al lado. ¿Tendré una ruta clara ahora para seguir?. Ojalá. Eso me ahorraría algo de tiempo al no tener que ir improvisando el camino. Tras el hito, en la foto, se ve muy bien la loma por la que tendré que caminar más tarde.

Un hito, pintura azul…parece una ruta en toda regla, ya veremos

Miro atrás y veo completamente la tercera charca seca y marrón llena de piedras. Y a su derecha, más abajo, el agua azul del ibón.

Ahora, a mi izquierda y a una altura considerable, aprecio el ibón inferior de Brazato en casi toda su longitud.

Y al frente, en lo que podría considerarse el antiguo circo glaciar del ibón, veo un canchal y abundante roca desmenuzada, y pienso que voy a tener que subir por ahí si quiero llegar a la parte de arriba. No es una visión ideal pero tampoco me preocupa, seguro que encuentro una forma de superarlo y de seguir avanzando.

Sigo caminando y me doy cuenta que poco a poco voy descendiendo, pero me encuentro con otro hito y otra marca azul. Bueno, continuaré haciéndoles caso , a ver dónde me llevan.

Y al rato, otra marca más. Está claro que por aquí se va a algún lado. Quizás me muestre un camino para recorrer el canchal y llegar hasta arriba.

Aunque sigo sin ver ninguna senda, intento buscar más marcas o hitos. De momento, no hay ninguno más. Ya veremos a dónde llego por aquí.

Estoy ahora caminando sobre la zona que está próxima a la cabecera del ibón, buen lugar para hacerme una foto. Apoyo en roca el mini trípode.

Sigo adelante y otra marca azul. Y parece que un tímido rastro como de senda. Buena cosa. Piso por ahí y sigo avanzando.

De todas formas voy notando al seguir las marcar azules como que cada vez bajo más ¿No sería más lógico mantenerme a media ladera? De otra forma, más tarde tendré que subir todo lo que descienda y no sé si me convence la idea. Así que decido que no sigo bajando.

Si sigo por ahí, tratando de evitar bajar a la altura del ibón
El ibón inferior en casi toda su extensión

He llegado a un punto en el que veo ya desde arriba la totalidad de la cabecera del ibón mirando al frente desde donde desagua.

Pues este es el panorama que tengo a partir de ahora. Ya no hay hitos ni puntos azules que seguir. Será todo improvisación, orientación e intentar vislumbrar algún resto de senda.

Viendo en la distancia este canchal no parece difícil de subir si se encuentra una ruta más o menos factible.

Me dirijo hacia la zona de rocas dibujando mentalmente una ruta que me resulte fácil para subir. Si veo algún hito, aunque sea lejano, intentaré seguirlo.

Y mira por dónde encuentro uno. Perfecto. Delante tengo el canchal. Voy a cruzarlo por su parte media, y cuando vea un paso hacia arriba , comenzaré a subir.

Debajo os pongo en amarillo la ruta que me fabrico en mi cabeza y que sigo. Atravesar la glera en horizontal. Pero si vosotros pensáis que se puede ir mejor por otro lugar, perfecto, eso ya cada uno a su elección.

Entre las rocas, me topo con un arácnido de un tamaño considerable. Es la araña Araneus diadematus, especializada en construir telas trampa en lugares estratégicos.

Ahora sí que el ibón queda muy por debajo de mi posición. Otro selfie para recordar este lugar.

El ibón inferior ya muy abajo

Habiendo recorrido casi todo el canchal o glera y siguiendo en ascenso, llego a un lugar en el que ya no puedo seguir avanzando. En la foto de debajo os pongo hasta donde llego, pero en ese punto ya no puedo avanzar más, pues hay un cortado. No me queda otro remedio que trepar hacia arriba por la roca.

Y en la foto de debajo también os pongo la visión que tengo por encima de mi cabeza y las rocas que tuve que superar. No es un paso difícil pero sí que me exigió trepar, apoyando bien los pies en piedras que estuvieran firmes y agarrándome con las manos a otras, comprobando previamente que no se pudieran desprender.

Trepé con el cuerpo pegado al terreno, pero sólo durante un tramo corto. Nada que no se pueda hacer sin problemas, pero eso sí, con precaución, sobre todo si llevas mochila con peso, como es mi caso, pues tira de ti continuamente hacia atrás y te puede desequilibrar.

Y en la foto que sigue, una visión desde arriba, una vez que ya he pasado este tramo. Se aprecia bien la pendiente y la inclinación de la ladera.

En la siguiente foto que os pongo debajo, a la izquierda, se aprecia un hito de piedras. Pero no está cerca de mí, ni mucho menos. En mi búsqueda de referencias visuales encuentro a lo lejos este hito que fotografío con el zoom de la cámara -con bastante zoom, por cierto- y que luego miro en la pantalla.Así que lo tengo claro, tengo que llegar hasta allí.

Y tomando como referencia este último hito, ya me voy acercando al tramo final de la trepada, os pongo la foto y la trazada en amarillo por si os sirve de orientación.

Una vez superada la pendiente, me hago otra foto para que se vea bien la zona por donde he subido que queda a mi espalda y la altura que he alcanzado respecto al ibón inferior de Brazato.

Ya arriba del todo, tengo que recorrer otra zona de piedras para llegar a la loma que es una de las paredes de la cubeta de sobreexcavación del ibón.

Tramo de glera final para alcanzar la loma

Cuando llego allí, ya puedo ver los dos ibones desde aquí. Tímidamente aparece el ibón medio y claramente el ibón inferior a sus pies. Entre uno y otro hay una diferencia de nivel de más de 250 m, pero donde estoy yo ahora mismo hay más metros de desnivel, el ibón medio queda por debajo de mi posición.

A medida que voy caminando por la loma, el ibón inferior se ve cada vez mejor y veo casi toda su longitud. Este es un buen lugar para desplegar por fin el trípode grande que he venido acarreando todo el camino y hacerme una foto con ambos ibones y con el macizo del fondo, en el que se ven claramente los picos de los Infiernos .

Tras unos cientos de metros caminando por la loma, a mi derecha, abajo, puedo ver el ibón medio, parte de la cabecera, y en el horizonte cercano el Pico Brazato, y la Peña Brazato, que dan nombre a todos estos ibones.

Un vistazo atrás y así podéis ver bien la zona de donde vengo. Ahora voy por esa loma que os contaba, una loma no muy ancha, no creo que llegue a los 40 m de ancho, ni mucho menos, y menos aún por la zona de arriba, que es por la que yo voy, esta faja de tierra es lo que queda en resalte entre los dos ibones.

De vez en cuando aparece algún hito, pero la verdad es que aquí es innecesario, pues las referencias visuales están muy claras. Hay que caminar hacia la presa del ibón medio.

Al otro lado del ibón medio, en la pared que lo cierra, se ve claramente la traza de una senda. Es el GR 11 que sube hasta los ibones altos del Brazato, si me da tiempo, pretendo subir luego hasta allá, pero primero debo llegar a la presa.

En amarillo, con el zoom, la ruta para subir a los ibones altos del Pico Brazato y que seguiré luego.

La visión del ibón inferior de Brazato es magnífica desde aquí. Veo por donde he caminado antes, pero ahora en perspectiva, puedo apreciar bien la cubeta donde se aloja el ibón y las rocas pulidas que lo rodean. Son superficies planas, aborregadas, esculpidas por el hielo del glaciar. Fijaros en la parte de la izquierda en la foto. Toda la loma por la que he caminado antes se ve ahora perfectamente y se aprecia muy bien la erosión glaciar.

Mirando al frente ya veo a lo lejos la primera «presa» del ibón inferior-dentro de un círculo amarillo en la foto-. Este es más bien un muro de contención, porque en la boca o desagüe del ibón, hay otra estructura, la verdadera presa, que es la que tendré que cruzar por encima, siguiendo una especie de puente metálico con barandillas y que me servirá para acceder al otro lado y tomar la GR 11.

Con el zoom saco el muro de contención que cierra parte del ibón y veo gente caminando por encima de él. No parece muy ancho, apenas medio metro, como pude comprobar más tarde.

Ya una vez allí me toca cruzarlo a mí. Hace mucho viento. Me zarandea. La verdad es que me concentro en el minúsculo espacio que hay bajo mis pies y avanzo con cuidado hasta completar todo el recorrido no sin cierta aprensión por el aire que me empuja por todos lados. Si queréis que os diga la verdad, no paso buen rato cruzándolo, pero es por el viento.

Cuando ya he terminado de recorrerlo, hago una foto para que podáis verlo en toda su extensión. Hay gente que no va por encima del muro, porque le da cierto reparo. Pasan por la zona de tierra que está en la base y luego trepan, o van por la zona donde ahora hay agua, si el ibón está menos lleno y se puede transitar por ahí.

Sigo avanzando y voy ahora pegado al ibón. El agua que es de una claridad cristalina. Me hago otra foto de recuerdo.

Pues tras este recorrido orillando el ibón llego a la presa principal que se puede cruzar mucho mejor pues está provista de una estructura metálica con barandillas. Si hago un repaso de lo que llevo de caminata me salen, desde el Balneario de Panticosa, 7 km de trayecto en ascenso. He salvado de momento 794 m de desnivel positivo, que se dice pronto, pero hasta ahora puedo deciros que el esfuerzo ha merecido la pena.

Estructura metálica que sirve para cruzar la presa principal
Esto es otra cosa, aunque sople fuerte el viento, hay donde agarrarse

Desde aquí se ve el Pico Baciás en la lejanía, objetivo de algunos montañeros que se acercan hasta la zona, y más cercano, sobre el ibón, el Pico Punta del Puerto.

Y también se ve el ibón inferior del Brazato y al fondo los Picos de las Foratulas. Hay 253 m hasta abajo.

En pleno cruce de la presa me hago un selfie sujetándome la gorra por miedo a que se me pueda volar, así veis el ventarrón que hacía en ese momento allí arriba. Las cuerdas de los bastones van que vuelan, nunca mejor dicho. Llevo 7 km de caminata y 794 m de desnivel positivo superado.

En la lejanía, un viejo conocido, el Pico Collarada, en el Valle del Aragón, y es que en el Pirineo la altura es una gran ventaja a la hora de ver picos distantes .

El Collarada
Con el zoom

Termino de cruzar y al final veo que las barandillas metálicas han desaparecido. ¿Qué habrá pasado?, algunas rocas caídas o una pequeña avalancha de nieve en invierno supongo que habrá sido la causa.

Hacia los ibones altos de Brazato

Bueno pues ahora toca ir hacia los ibones altos de Brazato. Para ello tomo la GR 11 que bordea el ibón y va subiendo progresivamente por la ladera. Ya veis que en las fotos aparecen las marcas rojiblancas. Os pongo la ruta sobre el Google Earth.

En la foto de debajo la traza amarilla indica el recorrido que voy a hacer para llegar a los ibones altos del Brazato.

Entre el viento que hace, y las nubes que vienen por el horizonte, parecería que el día se fuera a estropear, en la montaña y a esta altura nunca se sabe, espero que se mantenga el tiempo estable.

Casi no me da tiempo a llegar, ¡el disparador automático sólo me da 10 segundos! 20 sería mejor

En las dos fotos que os pongo a continuación escribo los nombres y alturas de los picos más destacados que veo desde aquí.

El desagüe del ibón. Al fondo de derecha a izquierda, los picos de las Foratulas y el Tablato
La cabecera del ibón y el pico Serrato y los Brazatos

Pues bien, a medida que voy subiendo llego a una zona técnicamente un tanto más delicada y que exige una pequeña trepada para superarla, pero en comparación con lo que he tenido que hacer para salir de la cubeta del ibón inferior, esto es un paseo. Sin embargo, algún que otro montañero que me he cruzado antes de llegar allí, me ha advertido de que me iba a encontrar con un paso un tanto comprometido y bastante vertical.

A mí, sinceramente, una vez que lo he hecho, no me lo ha parecido, ni siquiera complicado, pero para gustos, los colores. Así que si estáis acostumbrados a caminar por el monte, salvo que tengáis vértigo, se pasa sin problema.

Trepada por la roca siguiendo la GR 11

Además los que fueron pintando las marcas de la GR 11 ya buscaron el paso mejor para trepar, así que no hay mas que hacerles caso e ir siguiéndolas.

Subida por la roca para acceder a la parte alta y llegar al Ibón superior

Una vez superado este tramo, y ya en una zona todavía con de pendiente, pero mucho menor, me hago una foto con el Embalse de Brazato más abajo y todos los picos del fondo.

Desde mucho más arriba se ve la senda, que dibuja una L perfecta en el terreno, como podréis observar en la foto bajo estas líneas.

Una vez arriba del todo, ya veo la senda que tendré que tomar. Atraviesa una enorme glera y me servirá para acceder al collado o Cuello de Brazato, o también llamado el Puerto de Brazato. A medida que la vaya recorriendo, contemplaré desde una posición elevada los ibones altos del Brazato. Hay algunos mojones indicativos. Voy por el GR 11 en su etapa 15 como ya os he contado.

Al cabo de un rato, de ya puedo ver allá abajo el primero de los ibones altos del Brazato, y muy tímidamente a la derecha, un poco más arriba, se ve un poco de agua, es otro de los ibones. Este paisaje es duro, no hay otra cosa que roca, de todos los tamaños imaginables. Alta montaña en estado puro. Estos ibones, o lagos de origen glaciar, son idénticos a los que se pueden encontrar en zonas de los Alpes a gran altitud.

Y es que los lagos de origen glaciar son cubetas de sobreexcavación, cuyo desarrollo se debe a la forma en que fluye el hielo del glaciar -el que existía aquí hace 30.000 años- y a su capacidad de adaptación a las irregularidades del relieve y a la diferente resistencia de las rocas.

Allí donde el sustrato es menos resistente, o donde se entrecruzan diversas líneas de fractura de la roca, el hielo excava con mayor facilidad, evacuando fragmentos rocosos a lo largo de miles de años hasta generar una depresión rodeada de paredes abruptas.

Por el contrario, los afloramientos rocosos más resistentes son sólo pulidos por el hielo, quedando finalmente en resalte. Después de la fusión del glaciar, las cubetas son ocupadas por lagos, que es lo que yo estoy viendo ahora. La profundidad de las cubetas es muy variada y depende tanto de la resistencia del roquedo como de la potencia de la antigua lengua glaciar.

El Google Earth me proporciona una excelente vista de la zona que recorro ahora

Voy avanzando y recorriendo el casi interminable canchal o glera que queda por encima del ibón. Os pongo una foto hacia adelante, y otra hacia atrás para que os hagáis una idea.

Esto es lo que me queda hasta llegar al Cuello de Brazato
Y mirando hacia atrás, en amarillo, lo que llevo recorrido

Al poco rato aparece el otro ibón alto de Brazato, y a la derecha ya se adivina el collado o Cuello de Brazato al que quiero llegar.

Y llega también un momento en el que ya se pueden ver los dos ibones altos a la vez, en sus respectivas cubetas de sobreexcavación. Hasta aquí llevaré en total unos 8 kilómetros de caminata desde que salí del Balneario.

Como se puede ver, no hay mucha distancia entre un ibón y otro. Están separados por una loma de roca que seguramente presentó una gran resistencia erosiva frente a la acción del glaciar o hubiera sido eliminada por éste.

Los ibones altos del Brazato, por debajo de mi posición
Otra mirada atrás y lo que ya llevo recorrido hasta ahora
Otra mirada hacia adelante y lo que me queda aún por recorrer

Ahora pasa al contrario. Es el segundo ibón el que se ve más grande y próximo y el primero va quedando en segundo plano.

Y finalmente y tras atravesar este canchal, ya se vislumbra cercana una zona mucho más despejada y libre de guijarros.

Ya se ve el collado conocido como Cuello de Brazato, o Puerto de Brazato

Antes de llegar, intento hacerme una última foto con los ibones de fondo, pero hace mucho viento, no tengo donde apoyar bien el mini trípode y encima al comprobar el resultado veo que tapo uno de los ibones. No la voy a repetir, la cámara peligra y no me la voy a jugar. Sigo adelante.

Una última foto aquí, luciendo moreno de senderista, hasta donde tapa la camiseta, jajaja

Llegada al Cuello de Brazato (2.587 m)

Finalmente llego al collado, el Cuello de Brazato, o Puerto de Brazato, y ante mí aparece magestuoso el Pico Viñamala o Vignemale, como le llaman los franceses. Y un gran hito con un montón de piedras, donde, si no me da mucho el viento, me quedaré a comer antes de emprender el regreso. Ahora he alcanzado los 2.587 m de altitud, para 8,5 km de caminata y he superado un desnivel positivo de 949 m. No está nada mal para una mañana de excursión en la montaña.

Un montón de piedras marcan la llegada a este lugar que permite observar el magnífico pico del Vignemale al fondo en la foto
No podía faltar la foto en este lugar de referencia para el GR 11 en su etapa 15

Si avanzo un poco más, resulta que aparecen ante mí dos ibones. Son los ibones altos de los Batanes, por debajo de mi posición, a la izquierda. Si siguiera la GR 11, en descenso desde aquí, llegaría hasta el Valle de Bujaruelo, más concretamente a San Nicolás de Bujaruelo, en el entorno del Parque Nacional de Ordesa y el pueblo de Torla.

Y ahora me pasa un pensamiento por la cabeza. Muchos nombres que tienen los picos del Pirineo… ¿quién se los inventó? ¿cuándo? ¿por qué esa denominación?. Porque hay que reconocer que algunos de ellos son como poco, curiosos, y a veces, incluso algo absurdos. Por ejemplo Viñamala…aquí ni hay viñas, ni son malas ni buenas…¿tal vez el apellido del primero que subió ahí?. Sería un curioso objeto de estudio analizar el origen de los nombres de tantos y tantos picos del Pirineo, tal vez una tarea imposible.

El pico Viñamala o Vignemale, como o llaman los franceses

Después de comer al resguardo del montón de piedras que me protege del fresco -sigue haciendo bastante viento- decido inspeccionar un poco los alrededores del collado.

A mi izquierda, tras de mí en la foto, Punta Dera (2.735 m), y más a la derecha, el Pico Lavaza (2.767 m). Todos estos picos que estoy viendo hoy, son buenos ejemplos del batolito de Cauterets-Panticosa, situado en la zona axial pirenaica, es decir, la zona central. Son rocas ígneas, muy resistentes a la erosión glaciar, por eso han quedado en resalte, pero no inmunes a la crioclastia, el fenómeno del hielo- deshielo.

Batolitos, rocas ígneas muy resistentes pero no inmunes a la acción del hielo – deshielo

Hay que tener en cuenta que el agua al congelarse aumenta aproximadamente su volumen en un 9%. Basta que el agua de lluvia o de fusión nival penetre por los intersticios de las rocas (diaclasas, planos de estratificación) para que, una vez congelada, provoque su ruptura. Este es un proceso muy eficaz y demoledor a lo largo de cientos o miles de años. ¿Hace cuánto cayeron por la ladera algunas piedras que aquí se ven?. El tiempo geológico sobrepasa con mucho la escala humana.

Pero hay algo más. Si os fijáis en el suelo que sale en la foto bajo estas líneas, veréis que se han formado como unas terracillas que alternan piedras y algo de vegetación. Esto no es puro azar. Se trata de gradines o terracillas de gelifluxión. Durante la fusión primaveral, la capa superior del suelo se halla saturada de agua y se desliza lentamente en pequeños mantos, cuyo frente es colonizado por una planta que crece a esta altitud, la Festuca gautieni y la Festuca eskia que es la que se ve aquí.

Este lugar el el dominio del canchal y la roca….y eventualmente de la Festuca gautieni

Y ahí os enseño la piedra que al pie del enorme hito me hace de silla, un cómodo respaldo protegido del viento donde comer y descansar.

Mi mochila, mis bastones y el gran hito que me sirvió de sillón improvisado para comer

En un determinado momento, un claro en las nubes ilumina los ibones altos de los Batanes, así que aprovecho para hacerme otra foto con este fondo tan bonito de alta montaña.

Los ibones de los Batanes ahora iluminados por el sol

Antes de marchar definitivamente, observo que alguien ha colocado, a saber cuando, unas banderolas de oración tibetanas. Se llaman banderas de plegaria y son de cinco colores: azul, blanco, rojo, verde y amarillo. Se llaman lung tha (caballo de viento), son cuadradas y están atadas a una cuerda. El color azul representa el cielo, el blanco simboliza el agua, el rojo es el fuego, el verde es el aire y el amarillo la tierra.

Se pueden encontrar en distintos edificios en los lugares en los que se practica budismo tibetano: lugares sagrados como templos o en los pasos de montaña más altos, en los picos de los Himalayas. No tienen mucho sentido aquí en los Pirineos, pero bueno, igual algún practicante del budismo las dejó aquí, o simplemente algún montañero las puso porque le gustaban, a saber. Lo más normal es colocar una cruz, pero casi siempre en los picos más altos.

A mi me sirven para enseñaros el viento que hacía en este collado, fijaros en como ondean, por eso me vino fenomenal el gran hito para resguardarme tras de él.

Hacía un viento tremendo. Mirad las banderolas de oración budistas-tibetanas que alguien puso, cómo ondean con fuerza

Emprendo el regreso no sin antes reparar en un cartel indicativo que han colocado sobre una gran roca en el propio collado. Al Balneario de Panticosa por la GR 11, indican 6.4 kilómetros y 2, 30 horas. El tiempo de recorrido normalmente es algo más, por eso yo siempre cuento con media hora extra. Que luego lo cuadro exacto, como dicen, pues bien, pero por si acaso, siempre me doy un margen, sobre todo a la vuelta, para ir más tranquilo.

Cartel en el Cuello de Brazato indicando dirección Embalse de Brazato y Balneario de Panticosa

Descenso al ibón medio o Embalse de Brazato

Ahora ya toca desandar lo andado y volver al ibón medio o Embalse de Brazato. Como es repetido, os dejo nada más unas cuantas fotos en sentido contrario para que os hagáis una idea del camino de vuelta por esta zona

Pasando los ibones altos de Brazatos
Ibón alto del Brazato ahora con el fondo del macizo granítico donde se encuentra el pico Argualas

Mientras voy de nuevo por el canchal, me cruzo con una persona que se dirige hacia el collado. A medida que se acerca, lo veo mejor, y me doy cuenta de que va sin camiseta, con un pantalón corto de los finos que se utilizan para hacer footing y ¡nada más!. Sí, habéis leído bien, nada más. Esto implica que iba por las rocas caminando totalmente descalzo.

Atravesando de vuelta el enorme canchal

Yo me sorprendo por esto y pienso que cómo podrá caminar por aquí con los pies totalmente desnudos- ni siquiera calcetines-. Al llegar a mi altura, me paro para dejarle pasar, pero ante mi gesto de cortesía me responde con mal tono : ¿por qué me dejas pasar? ¡no quiero pasar! ¡pasa tú!, todo eso acompañado de algún taco que no voy a repetir. Vaya mala educación pienso. Además no era joven precisamente, pelo blanco y más allá de la mediana edad.

Estuve a punto de hacerle una foto por la espalda, pero me lo pensé dos veces, no fuera que me viera y a saber que reacción podría tener. En fin, sin comentarios. Menos mal que la mayoría de la gente que va por la montaña es todo lo contrario.

Siempre con hitos visibles y marcas de la GR11

Cuando termino de atravesar el canchal llego a la zona donde veo ya el ibón medio de Brazato y comienzo el descenso hacia él.

Descenso hacia el Embalse de Brazato
Argualas, Algas, Garmo Negro, Pondiellos, Infiernos…

Y como no podía ser de otra forma, ahora me toca descender el tramo que a la ida se presentaba algo vertical y técnicamente más complicado puesto que como os conté antes había que trepar y ayudarse de los pies y manos para superarlo. Pero tampoco a mí me resulta complicado de bajar.

Una persona que desciende por delante de mí va apoyando el trasero en la roca. Me dice que tiene bastante vértigo y que lo está pasando mal. Me ofrezco a ir yo delante, a ayudarle, pero al final logra bajar despacio por sus medios. Pero pienso…si tienes vértigo, ¿no sería mejor ir de vacaciones a la playa?. En fin, mucho le tiene que gustar la montaña, tiene mérito venir al monte con vértigo, la verdad.

El tramo un poco más comprometido donde hubo que trepar, ahora hay que bajarlo
El tramo ya bajado, una visión hacia atrás
Recorriendo la orilla derecha del ibón medio de Brazato
Algunas pocas plantas con flores, auténticas supervivientes, agua, roca, y nada más
Llegando a la presa del ibón medio
La presa, con su tramo de barandilla metálica malogrado

Una vez aquí ya no debería cruzar la pasarela metálica que va por encima de la presa, sino mantenerme en este lado para un poco más adelante tomar la GR 11 en descenso hacia el Balneario, pero no obstante, la cruzo de nuevo antes de emprender el regreso.

Una última visión al Pico Punta del Puerto sobre el ibón medio de Brazato. Se ve la senda que acabo de bajar

Desde la mitad de la pasarela, y mirando hacia abajo, se ve el ibón inferior de Brazato, esta vez totalmente iluminado por el sol. Al fondo los picos de las Foratulas.

Desde arriba el ibón inferior de Brazato

Al final de la presa, en uno de sus extremos, hay unas instalaciones. Sobre la torre de comunicaciones una cámara, imagino que para controlar el embalse.

Instalaciones junto a la presa

Regreso al Balneario de Panticosa por la GR 11

Ahora toca bajar por el camino tradicional hacia el Balneario de Panticosa, es decir, por la GR 11, senda que no utilicé a la ida en un tramo -si hasta el tubo de agua- porque la abandoné más abajo para visitar el ibón inferior de Brazato. Bajo estas líneas os pongo el recorrido completo de la caminata, pero el tramo que voy ahora a recorrer es el que baja desde el ibon medio por la GR 11 hasta el ibón de Baños.

En la traza amarilla, si ampliáis la foto, veréis que os pongo dos círculos de color naranja. Ese tramo de la GR entre los círculos, es el que no hice esta mañana porque me desvié y que ahora tengo que bajar. Esta parte de la ladera derecha del ibón mirando hacia el macizo del pico Argualas, pero junto a la presa principal y el paso de las barandillas metálicas, pero no hay necesidad de cruzarla de nuevo .

Además tenéis como se puede ver en la foto de debajo, una referencia, un murete, como una mini presa, que se deja ver a la izquierda a medida que se va bajando. Hay no obstante marcas e hitos de la GR que sirven de orientación.

La ruta de la GR para el regreso

Una mirada atrás y de nuevo os pinto la ruta en amarillo. Aquí aún se ve mejor la mini presa o murete de piedra y el recorrido que he hecho abandonando la zona del Embalse de Brazato.

Como se aprecia por la foto,, la senda baja hacia el Balneario. Casi parece que se va a precipitar en el vacío al traspasar el umbral de la ladera por la que desciende.

Al fondo, el imponente macizo rocoso que se alza ante mis ojos, me hace pensar en lo colosales que tuvieron que ser las fuerzas de la tectónica y el plegamiento de placas que dieron origen a esta cordillera, más vieja incluso que los Alpes. Todo esto era fondo marino en la era Primaria.

Argualas, Algas, Garmo Negro, Pondiellos, Infiernos

Lo que viene ahora es otro enorme canchal que hay que descender. Esta mañana lo vi desde abajo, y también a algunos senderistas subiendo. En el horizonte destaca el Pico Cara Costa, con su estructura a base de batolitos, muy resistente a la erosión como ya os conté.

El batolito de Panticosa en el Pico Cara Costa. Es una roca de origen ígneo

En amarillo, bajo estas líneas, aproximadamente el recorrido que hace la senda entre las piedras desmenuzadas por la acción del hielo – deshielo y que han precipitado por gravedad ladera abajo. Este manto pétreo es muy habitual en zonas de montaña por encima de los 2.000 metros.

Donde terminan las rocas desmenuzadas se puede ver un prado y si te fijas bien hasta una senda, que es la que tomé esta mañana, abandonando el GR 11 para llegar al ibón inferior de Brazato, o del Brazato, como también lo llaman, refiriéndose al pico que le da nombre.

Algunos tramos, los menos, son de tierra, ya que los árboles han frenado en cierta medida el deslizamiento de las piedras por la ladera, al colonizar penosamente algún resquicio entre las rocas, lo que supone un descanso para las piernas y rodillas, pues no es lo mismo ir sorteando guijarros, que caminar por la senda plana.

Como desde aquí tengo oportunidad de ver el terreno que he recorrido por la mañana hacia el ibón inferior os pinto la traza en amarillo para que os hagáis una mejor idea del trayecto.

El recorrido que se ve abajo que hice para llegar al ibón inferior

El descenso por el canchal se hace en lazadas, se van marcando zetas sobre la ladera, no muy pronunciadas, y a veces el firme es algo inestable, las piedras pueden pasar de tamaño medio o incluso grande, a pequeños fragmentos. Aquí es muy recomendable el uso de bastones para evitar un resbalón sobre la gravilla.

Piedras de todos los tamaños

Cuando ya llevo un buen rato bajando entre las rocas atisbo unos pinos negros. Creo que estoy a punto de llegar a la zona de la tubería de agua que abandoné hace unas horas.

Y así es. Un hito grande me recibe a mi izquierda, y en el suelo, junto a los pinos, el pequeño tubo que vi esta mañana.

La tubería que viene desde el Ibón inferior del Brazato

A la derecha del camino, sobre la roca hay clavado un cartel indicando lo que me queda para llegar hasta el Balneario de Panticosa, 1 hora y 25 minutos para un total de 3.8 km de descenso.

Me queda una hora y media y casi 4 km hasta el coche
Ya se va viendo el Balneario de Panticosa allá abajo, la mancha de agua cuadrada es el ibón de Baños
Volviendo me paro en un pequeño mirador desde donde se ve el Ibón de Baños cada vez más grande y más próximo
Araña sin identificar en su tela, esperando atrapar a su presa

Sobre unas plantas de florecillas rosas veo una pequeña mariposa totalmente naranja la Lycaena virgaureae o manto de oro.

Una Lycaena virgaureae o Manto de oro

Tras completar en descenso todo el camino que subí esta mañana, llego al poste indicativo donde está la bifurcación para ir por un lado, y a la derecha, en el sentido de bajada, hacia la cascada del Pino, Bachimaña y los ibones Azules, y a la izquierda para regresar al Balneario.

A la izquierda, el Balneario. A la derecha, la senda de los Machos y la Cascada del Pino

Enseguida me topo otra vez con el para-aludes y si os fijáis, también se ve el tubo que baja de Bachimaña al fondo en la foto, en color plateado.

El para-aludes visto desde arriba al descender por la senda
Otro poste indicador de la proximidad de los Baños de Panticosa
Estructura construida para frenar los aludes

Llegada al Balneario de Panticosa

Y ya, unas cuantas horas después del inicio, llego a las escaleras que descienden al Balnerario y que subí por la mañana. Es una tarde apacible, la gente está en las terrazas disfrutando del lugar. A mí, después de la caminata, se me contagia algo de esa paz que se respira aquí. Dan ganas de quedarse un rato. Si mi coche fuera una autocaravana, igual hasta me quedaría a pasar la noche. Pero tengo que volver a Zaragoza. El Puerto del Monrepós me espera.

Escaleras que son fin – o comienzo- según se mire, de este tramo del GR 11
Instalaciones nuevas del Balneario
Antiguo parque delante del edificio del Casino
Tras la zona moderna, al fondo, la iglesia del Balneario
Llegada al coche, la sombra de los árboles me han mantenido relativamente fresco el interior

Espero que os haya gustado esta entrada y espero os sea de utilidad si alguna vez os encamináis a repetir mi excursión. Muchas gracias por seguirme. Buen fin del verano y nos seguimos viendo en mi blog. ¡Hasta pronto y saludos a todos!.

Perfil de la Ruta

Como hago siempre, os dejo el recorrido completo y el perfil de elevación. Hoy han sido casi 1.000 m de desnivel positivo desde el Balneario de Panticosa. Imaginad la potencia de los glaciares que aquí había hace 35.000 años, para bajar desde casi 1 km por encima del Balneario y seguir todavía profundizando más y más abajo. Se dice que el glaciar del río Gállego descendía 30 km por la tierra de Biescas, hasta el pueblo de Senegué. Son volúmenes y magnitudes difíciles de imaginar hoy en día.

2 Comentarios

  1. Hola luis acabo de ver y leer tu blo de BRAZATOS,,,,ME HE PEGADO CERCA D 45 MTOS,,,,VAYA VAYA CURRO PARA METER ,,,230 FOTOS CON SUS TEXTOS,,,MENOS MAL QUE NO TENIA NADA UE HACER Y ME LO HE TOMADO CON TRANQUILIDAD,JA JA ,,ESA RUTA ,NO LA HAGO YO NI LOCO,,,,,MUY MUY LARGA,Y ADEMAS POR LAS FOTOS K HAS ECHO SE VE UE HACIA UN DIA CALUROSO,,,,Y MONTONES DE DESVIOS Y CRUCES ,PARA PERDERSE FACILMENTE,,,,,,NO ES UNA RUTA ,ESSSS,,,UNA EMBARCADA DE RUTA SENDERISTA,NO ME EXTRANA ,QUE NO SE VEA NI DIOS X ESAS ALTURAS,,,,,,,,PONES DE (6,HORAS ,,,ME IMAGINO QUE SERA EN MOVIMIENTO,SIN CONTAR LAS PARADAS,) YA ME DIRAS ,,,,,A QUE HORA EMPEZASTES A SUBIR Y A K HORA LLEGASTES AL BALNEARIO) X CURIOSIDAD,,,,,VAMOS ME METO YO POR AHI Y CON ESA CHICHARRINA ,DE SOL,,,,Y ESAS SENDAS MEDIO DEFINIDAS ,,ME DA UN TELELE,,,,CASI HE SUBADO DE VER ESAS FOTOS ,,,,,INTERMINABLES ,,,PARA LLEGAR A LOS IBONES,,,,,NO SE YO ,,,COMO NO TE REVIENTAS ,,DE ESAS RUTAS ,,,ESTAS FUETE PAJARO.
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    1. Jajaja amigo Ángel, pues lo primero darte las gracias por haber leído toda la entrada, ya que reconozco que es extensa, y que está pensada para leer en varias veces, por partes, por eso la estructura del relato está dividida por pequeños capítulos, pero pensé que merecía la pena contar la excursión con los mayores detalles posibles, para que el que se animara a repetirla, supiera exactamente lo que se iba a encontrar .Yo me lo pasé muy bien y aguanté físicamente sin problemas, tampoco hizo calor, pues soplaba un viento agradable, pero no todas las personas aguantan lo mismo, esto depende de cada uno, por eso hay que conocerse y medir bien las fuerzas antes de iniciarla. Seguro que un montañero como tú puede con ella sin problemas. Me alegro que te haya gustado la entrada y que la leyeras de un tirón, eso es que no te ha aburrido. Un abrazo y ¡¡hasta la próxima!!

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