De Torla (1.030 m) a los Miradores de Ordesa (2.200 m) ruta a pie por la Sierra de las Cutas. Total ida y vuelta: 40 km. Desnivel superado:1.027 m.

Hola amigos lectores de mi blog. Esta excursión que os voy a relatar la hice en solitario el día 18 de julio de 2020. Siempre había querido contemplar el valle de Ordesa, con su característica forma de artesa glaciar en U, desde las alturas. Sabía que existían una serie de miradores desde los cuales la visión era impresionante y decidí que tenía que subir a comprobarlo.

Hay dos maneras de llegar hasta allí. Una, que te lleven, así de claro. Y otra,hacerlo tú mismo, con tu determinación y tus propias fuerzas. Yo elegí la segunda. Si no os veis con ánimos de semejante empresa, en Broto o Torla podéis contratar que te suban y bajen en 4×4 y te enseñen todos los miradores. Si es así, podéis hablar con Mari Luz, del Hotel Sorrosal de Broto, por unos 30-35 euros o así, os llevará.

Por la pista de las Cutas desde Torla

Bueno, os cuento. Lo primero es salir de Torla y comenzar a subir la pista por la Sierra de las Cutas. Si me pongo a pensar serán al final 40 km totales a pie, 20 de ellos de subida, ¿qué os puedo decir? la ruta es dura, aunque es perfectamente posible realizarla, pero no es recomendable si no te gusta mucho andar y no estás acostumbrado a «pistear» (caminar por pistas) y a grandes trayectos por el monte.

Así de pronto parece un poco locura ¿verdad? pero no os podéis imaginar lo que la mente humana y el cuerpo – si te responde- en combinación, pueden lograr. Para mí ha sido todo un reto que he superado y me siento muy bien por ello.

Todo empezó a las 5 de la mañana, en ese momento ya estaba saliendo de mi casa y tomando la autovía dirección Huesca para luego cruzar el Monrepós, llegar hasta Sabiñánigo y desviarme hacia Fiscal y Boltaña, para seguidamente tomar dirección Broto y de ahí a Torla, allí llegué sobre las 7 de la mañana y 162 km después. La temperatura, 11º C.

Aparco en la zona final del pueblo y comienzo a caminar dirigiéndome hacia la serpenteante carretera asfaltada que baja hasta el río Ara y que da acceso al camping Río Ara. Este pequeño tramo asfaltado me lleva directo al Puente de la Glera. También se puede llegar por el camino viejo de Torla – mucho más bonito- pero ya lo hice en otra excursión y no quería perder tiempo.

Una vez en el puente de la Glera sobre el río Ara, hay que seguir como os cuento en la entrada del blog sobre Turieto, pero sólo hasta cierto momento. En este caso hay que continuar siempre por la pista, más a la derecha. Además veréis que hace un giro de 180º y sube por la ladera de la montaña. Es por ahí.

También veréis enseguida un cartel de advertencia; sólo pueden subir vehículos autorizados, esto es los taxis 4×4 que os nombraba anteriormente. El aspecto es el de una pista de montaña, en su primer tramo rodeada de bosque, eso sí, continuamente en subida, no llanea ni un segundo.

Desde el principio te das cuenta de que el firme es bueno y el camino muy ancho, pero la pendiente es continua como digo y sabes que va a ser así durante los próximos 14 km como mínimo. Si te has decidido como yo a subir caminando, no te desanimes, el trayecto es bonito y el premio final muchísimo más.

La pista va dibujando amplios zigzags por las laderas de la Sierra de las Cutas, me rodean todo tipo de árboles. El silencio es total, salvo por el canto de algunos pájaros. Por aquí no viene nadie de momento, voy totalmente solo. Ya veo que voy ganando altura rápidamente pues Torla se va haciendo cada vez más pequeño allá abajo, le hago una foto con el zoom.

Sobra deciros que llevéis suficiente agua -yo esta vez la gasté toda, 2,5 litros, os puedo asegurar que no me sobró ni una gota, y eso que llevaba más que en otras caminatas- y comida,por supuesto. El esfuerzo quema enseguida las calorías de lo que sea que hayáis desayunado, os lo garantizo. Ah, y bastones -obligatorio-, y buen calzado, gorra y una buena capa de crema solar…en fin, todo lo básico pero muy necesario en montaña y más en estas rutas tan largas.

Sigo subiendo y un cartel a mano derecha advierte de que hay una barrera. Por si a «algún listillo» se le ha ocurrido saltarse la advertencia de que no pueden subir vehículos no autorizados, se encontrará con que no puede seguir.

Silencio total, salvo el ruido de mis bastones al dar contra el suelo de la pista. Una zona sin vegetación en la ladera sujeta un pino al que se le ven todas las raíces. No parece muy estable.

Sobrepaso el desvío a la senda PR-HU 129

Cuando llevo un buen trecho subido, dejo a mi izquierda un desvío a la senda de PR (pequeño recorrido) que sirve para acortar y no tener que recorrer toda la pista. Es tentador, pero no lo cojo por dos razones, una, no tengo ganas de subir por el bosque aunque acorte, y otra, la más poderosa, está todo embarrado. Ha llovido la noche anterior y veo que el sendero está muy resbaladizo, así que continúo con mi idea inicial y sigo por la pista.

Sigo subiendo. Ahora sí que Torla se ve pequeño, pero todavía no le da el sol. Es temprano. Paso entre un bosque de altas coníferas, todavía estoy caminando en la zona de sombra de la Sierra de las Cutas, que cierra por el sur el Valle de Ordesa.

Llanos de Diazas y la ermita de Santa Ana

Tras caminar unos 5 km por la pista desde el Puente de la Glera y ascender casi 450 m de desnivel, veo una especie de barrera y de pronto la pista está flanqueada por unos palitroques de cemento a modo de valla. He llegado a los Llanos de Diazas, lugar donde se encuentra la Ermita de Santa Ana, es como una primera etapa de la excursión, llegar allí supone que ya has hecho 1/3 parte del recorrido, lo que te da ánimos. Son las 8:30 horas.

Los llanos son unos pastizales con un par de bordas. El paisaje es bonito, incluso bucólico, aunque a estas horas de la mañana todavía no los baña la luz del sol. Estoy a 1.483 m de altura.

En cuanto a la ermita, es una iglesia pequeña, levantada con mampuestos, que es el sistema tradicional de construcción que consiste en erigir muros y paramentos mediante la colocación manual de los elementos utilizados, en este caso piedras irregulares.

También tiene una espadaña, que es una estructura mural que se prolonga verticalmente, sobresaliendo del resto de la edificación, y suele acabar en un pináculo y con un tejado en piedra a base de lajas. En el dintel que hay sobre la puerta hay una inscripción que el paso del tiempo ha borrado parcialmente, no se sabe lo que dice, yo no lo logro adivinar por mucho que le doy vueltas.

Vuelvo a ver junto a la ermita un cartel indicativo de la ruta a seguir para llegar a uno de los miradores de Ordesa, el del Molar, por el PR. No me he estudiado ese camino y prefiero seguir con los planes iniciales y continuar por la pista.

El torrente de las Cutas

Sigo y sigo. Esto es un contínuo ascenso, pero ya lo tenía planificado así. Lo bueno es que todavía voy por la sombra, para eso he madrugado bastante. Y la marcha no se me hace demasiado calurosa. A la izquierda, a un lado de la pista, veo un riachuelo canalizado. En la corriente hay renacuajos. Esto es agua muy pura.

No sé de dónde vendrá el agua pero enseguida lo descubro. Hay una pequeña cascada que han represado con un murete de piedra. Si tuviera más calor remojaría la gorra, pero no es el caso y continuo subiendo.

Mientras camino, no puedo evitar fijarme en algunos pliegues y estratos de la roca que el trazado de la pista ha dejado al descubierto.Millones de años de historia de la tierra en forma de sedimentos petrificados.

A ratos puedo ver el paisaje que queda debajo. Con el zoom distingo la ermita de Santa Ana, que he dejado atrás. En las montañas del fondo se ven dos picos, el Litro (2.018 m) y el Mondeniero (2.295 m)

Sigo en la zona de sombra, cual manto protector contra el calor, pero ya me doy cuenta de que esto va a durar poco. Paso una barrera que tiene colgadas unas bolsas de plástico de un cordel, seguramente para que no pasen las vacas.El sol sigue subiendo sobre el horizonte y al final la pista es definitivamente bañada por sus inmisericordes rayos.

Veo los Llanos de Diazas allá abajo, que desde aquí no parecen tan grandes. Es una planicie verde entre las montañas. Allí está la ermita de Santa Ana.

Ahora el sol pega fuerte. La pista está flanqueada por laderas llenas de erizones o cojines de monja, con sus características flores de color amarillo.

El Mirador de la Cruceta o de la Herradura

Continúo remontando la pista cuesta arriba y tras otros 2,5 km desde la ermita, -llevaré unos 9,5 km totales de pista,más o menos,- y otros 200 m de ascenso, llego a una curva cerrada hacia la derecha. Hay como una especie de mirador. Es el de la Cruceta o de la Herradura.Estoy a 1.685 m de altura.

Desde aquí puedo contemplar el pueblo de Torla, Broto y Oto desde las alturas. Decido parar para coger un respiro y tomar algo de agua.

Torla se ve perfectamente. Pienso si con el zoom de la cámara a tope podría llegar a ver mi coche aparcado. Y así es, allí está, tal y como lo dejé. Frente a mí puedo ver la Sierra de Tendeñera.

La pista sigue ascendiendo y yo por ella. Voy bien. Ya comienzo a ver los primeros pinos negros, la conífera predominante en la zona alta de la Sierra de las Cutas entre los amarillos erizones.

Vuelvo a encontrarme con indicadores para seguir por el PR hacia el primero de los miradores de Ordesa. Yo continúo por la pista.

El contraste entre el amarillo de las flores de los cojines de monja o erizones y el verde de los pinos junto con el telón de fondo de los picos me encanta, es de postal. Pero estoy seguro de que esto sólo es un aperitivo de lo que me espera.

La pista es cada vez más ancha aquí, pasarían tranquilamente dos autobuses uno en cada sentido es una zona muy amplia. Y esto que continúo subiendo por la pista y me encuentro con esas cosas que te dejan un cierto mal cuerpo. No es la primera vez que me pasa. En algunas excursiones que he hecho he visto algo parecido, pero siempre me ocurre lo mismo.

Es una placa conmemorativa en recuerdo de un fallecido. Pienso ¿habrá muerto justo aquí? ¿Subiría a pie como yo desde Torla y le daría un infarto?Pobre hombre, a saber.Da un poco de «yuyu» la verdad.

Además en las proximidades hay un montón de árboles muertos también. No soy supersticioso pero no me agrada encontrar algo así. La placa se refiere a un tal José Luis Viu Lanuza, y la fecha, el 14 de mayo de 2017, no hace tanto. En fin, sea lo que sea, descanse en paz. Este tramo ya tiene nombre: el paso del muerto.

Bueno pues sigo.Tras casi 4 km de recorrido más desde el Mirador de la Herradura y al alcanzar prácticamente los 2.000 m de altura, -llevo ya 14 km de pista, todo de subida- la pista hace una curva cerrada a la derecha y empieza a perder pendiente hasta prácticamente llanear.

A partir de aquí la pista se dirige hacia el este, tengo el sol de frente, discurriendo paralelo a la cresta de la Sierra de las Cutas y con el Valle de Ordesa paralelo a la izquierda. Veo claramente al frente el Tozal del Mallo, con sus 2.254 m de altura.

El Mirador del Molar

Justo en una curva, y tras medio kilómetro más, veo por fin un cartel que indica el acceso al primer mirador de Ordesa, el del Molar. Se llama así porque está en el pico del mismo nombre a 2.008 m de altura. Son las 10:25 horas de la mañana. Me ha costado llegar hasta aquí unas tres horas largas de continua subida, pero ha merecido la pena.

Para llegar a ese mirador hay que dejar la pista y subir una ladera a la izquierda cubierta de pinos negros, para llegar hasta una plataforma y ver recompensado todo el esfuerzo de la subida.

Mientras voy caminando hacia el primer mirador, a mi derecha, ya veo lo que me espera. La visión es impresionante. Estoy en el techo del Valle de Ordesa, que he recorrido por su parte baja en tantas ocasiones, pero esto es sencillamente algo que te deja sin palabras. Es majestuoso, inconmensurable. Veo frente a mí toda la masa enorme de Mondarruego y el Tozal del Mallo.

Pero todavía no he llegado al mirador en sí. Tengo que subir un último repecho entre los pinos y al final accedo a una plataforma flanqueada por un murete de piedra. De no existir, la caída sería fatal.

Un letrero advierte: «por favor no tire piedras, por debajo puede haber visitantes y causar una tragedia».

Estoy maravillado con las vistas, con las paredes de Mondarruego, el  Tozal del Mallo y el Circo de Carriata delante suyo y la Pradera de Ordesa en el fondo del valle. Llegar hasta aquí ha sido una gran idea y los 14 km de pista bien han merecido la pena.

Ahora sí que me hago la foto de recuerdo. Monto el trípode, que para eso lo he acarreado todo el camino e inmortalizo el momento. Es genial.

Camino del segundo mirador

A partir de aquí el camino es más o menos cómodo, liso y sin apenas pendiente lo que supone cierto alivio, tras la subida de la pista. Los árboles empiezan a escasear rápidamente por la altura.

Tengo que llegar hasta el mirador de Punta Acuta, llamado así por el pico del mismo nombre, de 2.242 m. Lo veo allá a lo lejos, todo pelado y teñido de verde claro por las praderas que lo cubren.

La pista se aleja ahora del cortado para rodear Punta Acuta, una loma piramidal que se va dejando a la izquierda. Ese alto es la cumbre de la Sierra de las Cutas y la cabecera del Valle de Vió.

No es mucha pendiente la que hay que recorrer pero por poco que sea a estas alturas ya pesa, llevo una buena caminata a cuestas pero la ilusión por ver los miradores que me faltan hace desaparecer todo vestigio de cansancio y renueva los ánimos para continuar…

De vez en cuando me encuentro con algún mini pliegue retorcido. En este caso un anticlinal.Es asombroso ver como las fuerzas tectónicas han plegado los estratos como si de material plástico se tratara.

Sigo caminando. El sol aprieta ya a estas horas ¿cuánto falta para el mirador? tengo ganas de llegar. La falta de sombra se nota.

Si miro hacia abajo, a la derecha, la visión también es majestuosa. Lomas de praderas teñidas de amarillo en algunos lugares y pobladas de árboles en otros.Al fondo se ven las sierras del prepirineo entre la bruma.

Y tras una curva del camino, una grata sorpresa. Se ve de derecha a izquierda,la espalda de Marboré de 3.073 m, La Torre de Marboré 3.012 m, y el Casco 3.011 m.

El Mirador de Punta Acuta

Después de caminar otros 2 km, 17.5 en total desde que comencé en Torla, llego al segundo mirador de Ordesa, el llamado Mirador de Punta Acuta. Son las 11:27 horas. Llevo ya 4 horas largas de excursión. La visión , como no podía se menos es impresionante.

Para acceder a este mirador hay que recorrer unos cuantos metros por un camino que han preparado de propio para ello. De todas formas, siempre habrá alguna furgoneta o todoterreno en las inmediaciones, son los taxis que te suben pagando a este fantástico lugar.

Casualmente, ya me lo dijo mi amigo Ángel, me encuentro con su amiga Mari Luz del Hotel Sorrosal de Broto, que ha subido a unos turistas a los miradores con su 4×4, así que me presento.

Charlamos un rato y me comenta que tiene que volver a subir a gente a la tarde y que le resulta muy costoso tener que estar con el tema de las mascarillas y la desinfección continua del vehículo, pero que hay que hacerlo. Le digo que sí que el tema es serio y cualquier medida de precaución es necesaria.

Todo esto guardando las distancia de seguridad de dos metros mientras hablamos. Incluso aquí, el coronavirus puede estar al acecho, no se puede bajar la guardia.

Después me dedico a hacer unas cuantas fotos y como llevo el trípode intento hacerme alguna con este precioso telón de fondo que son las paredes del Gallinero y la Fraucata, el Tobacor, el Casco de Marboré, la Faja de las Flores, así como el Circo de Cotatuero con su cascada.

En esta foto que os pongo debajo, a la izquierda se ve el mirador con unas personas en él. Van todos con mascarilla. Yo me mantengo bien lejos.

Cuando se ha ido todo el mundo, voy propiamente a la plataforma que se adentra en el abismo como si la proa de un barco se tratara.

Y bajo estas líneas, una foto curiosa. Se ve el aparcamiento de la pradera de Ordesa allá abajo, ínfimo y pequeño desde estas alturas.

Hacia el tercer mirador entre el lapiaz

Ya he visto dos miradores, me quedan otros dos.Pero ahora me voy a tomar un respiro y voy a comer algo. En un lateral del camino, hay algunos pinos. Aprovecho la exigua sombra y me refresco un poco y repongo fuerzas. Una vez termino, vuelvo a la marcha. Son las 12:30 horas.

Lo que me encuentro ahora por el camino es un paisaje agreste y salvaje, duro y pelado, pero me fascina. Es el lapiaz. Dicen que por aquí , si tienes suerte, puedes ver u oír a alguna marmota, estaré atento por si acaso.

El lapiaz se ha originado por la karstificación de la roca caliza que es la materia prima de este impresionante conjunto de montañas. De hecho, el Macizo de Monte Perdido es el mayor conjunto montañoso calizo de Europa Occidental.

Me hago una foto entre el lapiaz con un fondo de lujo; el Casco, y la Brecha de Rolando.A su lado se ve también la Punta Bazillac, la Falsa Brecha, el Dedo de Rolando.

Por las laderas entre el lapiaz se pueden ver un montón de ovejas tratando de aprovechar la hierba que crece entre las piedras.

Como puede verse, el camino hacia el siguiente mirador es un desierto de altura. Estamos a más de 2.000 metros en alta montaña.

A veces subo por la ladera de hierba y contemplo el paisaje. Se puede ver abajo en la distancia el río Arazas y las cascadas que va formando en el valle, las Gradas de Soaso por ejemplo, que aún sacadas con el zoom, parecen pequeñas.

El Mirador O Tito Basto o de Bacarizuela

Después de otros casi 3 km de recorrido llego al  Mirador de O Tito Basto. Ya llevaré cerca de los 18 km totales o más. Para llegar a este mirador hay que subir por una ladera y enseguida se ve.Las vistas siguen siendo alucinantes, llega un momento en que tanta grandiosidad en el paisaje te desborda, no paro de hacer fotos.

Puedo, con un poco de imaginación, transportarme a otra época, hace miles de años y contemplar los seracs y la lengua de hielo bajando desde el Macizo de Las Tres Sorores y cortando la montaña como un cuchillo la mantequilla. Ahora sólo queda el recipiente de todo aquello y el característico perfil en U.

En esta foto se ve bien. Desde donde acaba el bosque hasta la faja blanquecina hay 450 m de capas sedimentarias del antiguo mar que aquí existía, que luego fueron dejadas al descubierto por la acción erosiva del glaciar hace 50.000 años.

Cuando me voy de este mirador echo la vista atrás y hago una foto al lugar donde he estado, un saliente de la montaña. Si os fijáis a mano izquierda se ve alguna persona.

Y en esta otra se aprecia muy bien que estoy a nivel de los primeros estratos que erosionó el hielo, lo que piso fue el principio del tremendo valle que ahora está bajo mis pies. La potencia erosiva de la lengua glaciar era de proporciones gigantescas.

El Mirador de Ziarrazils

Ya sólo me queda andar poco más de 1,5 km para llegar al último mirador, y serán ya 20 km desde Torla.La mitad de ese kilómetro y medio lo haré por la pista y el resto por una senda que asciende a la loma desde la que se domina el valle.

Llego a un lugar donde hay aparcadas dos furgonetas. ¿Serán taxis de los que suben a la gente?. No, ahora que recuerdo he visto un letrero donde se prohibía la circulación. Me acerco y son vehículos del Gobierno de Aragón, tal vez de Agentes Forestales o Guardas del Parque Nacional.

Hay que pasar entre dos grandes pilotes y comenzar a subir la ladera. Puedes seguir las roderas o marchar por la hierba, campo a través.

Al final de la subida se encuentra el último de los miradores de Ordesa, el llamado Mirador de Ziarrazils. No sé quién pone los nombres a algunos lugares pero este me parece impronunciable además a mi me suena a personaje de Juego de Tronos.

El sol da de lleno en la vertical. Cualquier foto te deja la cara como si tuvieras un foco encima de la cabeza, pero es lo que hay. La luz es muy contrastada , son las 14:36 horas.

Para acceder al último balcón o mirador hay que bajar por unas escaleras que han esculpido en la roca. Hay que buscarlo, porque está como escondido. Pero una vez allí te da la sensación de que te cuelga literalmente sobre el vacío, sobre el río Arazas y las Gradas de Soaso, que se encuentran 550 m más abajo. Al fondo a la izquierda, bajo Monte Perdido, se adivina el refugio de Góriz, un minúsculo cuadrado con tejado gris.

En la foto sobre estas líneas se ve, si os fijáis bien, el río Arazas y las cascadas, y en la que pongo debajo, ampliada con el zoom, la cascada principal y las Gradas de Soaso. Se ven hasta los excursionistas paseando alegremente por el entorno sin sospechar que cientos de metros más arriba, alguien les está sacando una foto.

El Valle de Ordesa se despliega de E a O, al contrario que otros del pirineo cuya dirección es de N-S. Hacia el NE se encuentra el Macizo de Monte Perdido desde donde resbalaba hace miles de años por acción de la gravedad la lengua de hielo. En la entrada del blog sobre Pineta os explico la formación de un glaciar por si alguien tiene curiosidad.

Entre el Mirador de Ziarrazils y el de O Tito Basto, el valle marca una perfecta dirección E-O, para luego hacer una curva poco pronunciada aunque progresiva y constante hacia el N-O hasta su desembocadura.

Aquí me voy a quedar un rato pues la ocasión lo merece. Bebo agua, descanso un poco y me dispongo a volver. Hace un rato que he cambiado la gorra por la que lleva una tela que te cubre la nuca.Ahora el sol ya es inclemente, bajaré la pista con ella puesta.

La vuelta a pie a Torla

Una vez visto todo, toca volver. Y la empresa después de tantas horas caminando no se me hace muy atractiva. Pero no queda otra. No me voy a quedar a dormir en los Miradores de Ordesa…Así que chino- chano me dispongo a desandar lo andado. Comienzo por descender de nuevo la pradera hasta las dos furgonetas y retomar la pista.

Lo siguiente es llegar hasta Punta Acuta. Se ve allí a lo lejos, parece asequible, pero las distancias engañan, me costó una hora alcanzarlo desde el Mirador de Ziarrazils. Y es que son 5 km.Es el pico que se ve al fondo en la foto, a la izquierda,todo verde, con forma de pirámide. También se ve la pista. No es precisamente plana, va haciendo curvas y sube por la ladera o baja, según los tramos.

Con el zoom veo un montón de puntos blancos. Son las ovejas que vi hace unas horas. Algunas pastan al borde del precipicio. Alguna se despeñará y servirá de alimento a los buitres.

Esta vez al pasar junto a ellas soy vigilado de cerca por varios machos cabríos, más concretamente por unos cuantos chivos, que lucen su cornamenta y su barba característica, «de chivo».

De nuevo el paisaje me deja contemplar la brecha de Rolando a lo lejos, siempre fascina este estrecho collado de 40 metros de ancho y 100 metros de altura, situado a 2.804 m.

Según la leyenda fue abierta por Rolando, el sobrino de Carlomagno, mientras intentaba destruir su espada Durandal golpeándola contra la roca al final de la batalla de Roncesvalles.

Y otra vez dejo a mi izquierda y derecha el fascinante lapiaz con sus alucinantes formas. Intento estar atento pero tampoco oigo ni veo esta vez ninguna marmota.

Son las 5 de la tarde. Punta Acuta ya se ve más cerca. Pero aún tengo un trecho que recorrer para llegar hasta allí.

En la foto que os pongo debajo, ya casi he terminado de rodear Punta Acuta, pero si os fijáis, un poco antes de la zona de árboles hay una senda que sube la ladera verde. Lleva a otro mirador, no tan conocido pero que se puede visitar, el el Mirador del Rey.

Lo había dejado para la vuelta, pero la verdad, para ver prácticamente lo mismo ya no tengo ganas de acercarme. Lo que quiero ya es bajar y me queda bastante.

Desde la pista que rodea Punta Acuta veo allá abajo la misma pista entre los erizones amarillos. Con el zoom le hago una foto. Por ahí aún tengo que bajar.

Un poco antes de las seis de la tarde llego a la curva del Mirador del Molar. Ahora sólo me quedan 14 km hasta Torla.

Tras unos veinte minutos de descenso, me encuentro en la zona que os ponía antes en la foto de los erizones amarillos. El pico que se ve al fondo en la foto de debajo, es Punta Acuta, y la raya que se ve en su base y que continúa por la ladera es la pista que acabo de recorrer, y que subí por la mañana.

Todo está lleno de erizones o cojines de monja. A veces parece como si de un río de lava amarilla petrificada al borde del camino se tratara.

Mientras bajo me topo con unas veinte vacas que están ocupando todo el camino. No se apartan. Soy de ciudad, y nunca había estado tan cerca de tantas vacas a la vez y menos tener que pasar a centímetros de unas cuantas de ellas.

Algunas tienen cuernos y se me quedan mirando fijamente, además hay terneros también en el grupo y alguna vaca preñada. Lo único que me preocupa es que piensen que les voy a hacer algo a los terneros y alguna se «mosquee» conmigo. Pero paso tranquilamente y ni me molestan ni las molesto, ahora eso sí, os aseguro que me hacen un pasillo pero las tengo bien cerca.

Un rato después llego al Mirador de la Cruceta o de la Herradura, y con el zoom puedo ver la ermita y los Llanos de Diazas allá abajo, esta vez con la luz de la tarde.

Cuando llego a la altura del torrente me mojo la gorra y no os podéis imaginar el alivio que se siente al menos durante un rato al ponérsela toda fresca en la cabeza.

A las 19:20 horas llego a la ermita de Santa Ana. Bueno, ahora sé que en algo más de una hora, si mantengo un ritmo constante puedo llegar a Torla. pero aún me queda un buen trecho que recorrer. Paro unos minutos a beber agua, que ya voy racionando por cierto.

A partir de aquí es bajar y bajar…lo mismo que os he contado al subir.Sólo os puedo decir que la pista al final se me hizo interminable…no acababa nunca.

Veía desde lo alto las eses que dibujaba la pista más abajo y pensaba «por ahí tengo que ir». El caso es que los Llanos de Diazas, la ermita y hasta el mismo pueblo de Torla se veían abajo pero parecía que no se acercaban, parecía que no ganaba terreno. Y es que la pista zigzaguea tanto que se hace eterna.

Tengo que decir que físicamente lo soporté bien y no acabé especialmente cansado, estoy acostumbrado, pero a decir verdad llega un momento en que los pies están ya algo doloridos de tanto caminar, la mochila te pesa aunque casi no lleves nada ya, pues has bebido toda el agua y gastado toda la comida.

Pero tenía la compañía de mis bastones, perfectos compañeros de caminata, sin ellos lo hubiera pasado mucho peor, eso desde luego, y además el sonido del toc toc contra el suelo te marca un ritmo y te da ánimos. Nunca salgáis a la montaña sin ellos.

Cerca de las nueve de la noche llegué a Torla, tras un total de 14 horas de excursión y 40 km de recorrido, de los cuales 20 km fueron subiendo de forma continuada. Está bastante bien para una sola jornada.

Bebí agua en una fuente cerca de donde estaba aparcado y me fui para Zaragoza, dos horas de coche que se me hicieron cortas, la verdad es que iba bien. ¿Sabéis cuando mi cuerpo dijo basta? pues después de darme una buena ducha y comer algo en casa, caí redondo encima de la cama, ya no tenía fuerzas para más. Ahí me dí cuenta del esfuerzo que había realizado.

Conclusión: excursión recomendable 100%, una auténtica maravilla,pero no lo hagáis como yo si no os veis con fuerzas, salvo que sea una decisión a sabiendas de lo que os espera y con todas las consecuencias.A mí me fué bien, pero puede que a otra persona no tan acostumbrada a caminar le resulte un auténtico infierno, un calvario difícil de superar.

Espero que os haya gustado esta extensa entrada del blog y que hayáis disfrutado como lo hice yo visitando estos asombrosos lugares. ¡Hasta pronto en momentum.photo. blog!.

La ruta seguida con Google Earth

Ya sabéis, y si no ahora os lo digo, que me hago las rutas con el Google Earth, os dejo la misma y el perfil de elevación. También os pongo el recorrido por los miradores en rojo. En amarillo, la pista.

Perfil de elevación de la pista de la Sierra de las Cutas

Perfil de elevación del recorrido por los miradores

10 Comentarios

    1. Ayer realizé ese recorrido solo de vuelta ya que subimos a punta Cuta desde la Pradera por la Senda de los Cazadores en la que es mi ascensión favorita. Decirte que me ha encantado la forma de describirlo y relatarlo ya que describe la ruta de una forma bonita y precisa.
      Un saludo

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  1. Otro magnifico reportaje, muy bien documentado con fotos y esquemas. Una ruta más corta en distancia para recorrer los miradores es subir y bajar por la senda de los cazadores. En tiempo puede ser más corto según quien: la subida son 3-4h, el descenso 2-3h30. Pero castiga más las rodillas y puede dejar agujetas importantes en los músculos de las piernas según la condición de cada uno.
    Mi ruta preferida es combinarla con descenso por faja Flores, o viceversa, saliendo y regresando a la pradera de Ordesa, pero no es fácil completarla en el mismo dia: hay que ser joven o tener muy buena forma física, saber orientarse en el tramo Goritz-Flores (no hay sendero claro), hacerla uno de los días más largos del años, mejor comenzar antes de amanecer, y aún así es posible que se acabe de noche; Para comenzar antes de amanecer, quizás mejor subir por Carriata y bajar por Cazadores, pero hay un riesgo: si no llevas identificado el punto de bajada a Cazadores con un gps es posible que te toque bajar por la pista. Lo ideal es tomarse 2 dias pernoctando en Goritz, y subiendo por Cazadores.

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    1. Hola Manuel, gracias por ver el blog, me alegro que te haya gustado la entrada. Como tú muy bien dices hay rutas alternativas a la que yo realicé tal vez más cortas pero tal como explicas hay que pagar también un precio físico. Me gustan ambas propuestas, la senda de los cazadores y la de la faja de las flores, de todas formas, no recomiendan como supongo sabrás hacer la ruta de descenso a partir de primera hora de la tarde por los cazadores porque parece que entraña cierto peligro. De hecho, creo recordar hubo un accidente ahí hace unos años con resultados fatales, una mujer se despeñó. Pernoctar en Góriz y estar dos días es también una muy buena opción. Cualquiera de tus propuestas son unas estupendas alternativas. Gracias y saludos cordiales.

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