Parque Nacional de Ordesa. De la Pradera de Ordesa (1.305 m) al Circo de Soaso (1.755m). Cascadas de Arripas, la Cueva, el Estrecho y Cola de Caballo. Total ida y vuelta: 17,5 km. 5,30-6 horas.

Hola seguidores de mi blog. Tan sólo con una separación de un día desde que estuve en Astún  (13-07-19 sábado) me voy ahora con mi amigo Ángel al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, a visitarlo y disfrutar de una buena caminata.

Es lunes, 15 de julio de 2019, yo lo tengo libre, y él también, así que vamos a aprovechar el día para volver por estos parajes tan imponentes de nuestro Pirineo aragonés. Nos vamos a la comarca del Sobrarbe, y más concretamente a la población de Torla, precioso pueblo de montaña. De allí partiremos hacia el Valle de Ordesa. Ya lo conocemos, pero da igual. Volver a Ordesa siempre es una maravilla. Además se da la circunstancia de que en este año 2019 se sigue celebrando el centenario de la declaración como Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido en 1.918.

A mí me hubiera gustado repetir la ruta que hice hace años, una circular por la Senda de los Cazadores, a media altura sobre el valle, para llegar a la Cola de Caballo y de allí volver por el valle a la pradera. Pero como venimos de la excursión del Pico de los Monjes y queremos visitar tranquilos las cascadas, haremos la ruta de ida y vuelta por el mismo sitio. Usaremos la senda pirenaica GR11 (gran recorrido).

Comarca del Sobrarbe. A la izquierda arriba del mapa rojo están situados los pueblos de Broto y Torla

La excursión comienza como otras tantas. El madrugón, si se quiere aprovechar la jornada, no te lo quita nadie, pero no es lo mismo tener que levantarte  por obligación que para hacer una buena caminata, así que el ánimo está asegurado. Esta vez vamos con mi coche.

La rutina de siempre se repite: la crema solar, el desayuno, asegurarme de que llevo todo lo necesario en mi mochila, los bastones… Son las seis menos cuarto de la mañana y ya estoy arrancando el motor en mi garaje. He quedado con mi amigo Ángel a las seis en punto cerca de su casa para recogerlo. Iniciamos la ruta hacia Huesca.

Sobre las 6:50 horas ya vamos por las instalaciones de Walqa. Está amaneciendo. Poco queda ya para llegar a la capital oscense. Allí vamos a coger otra ruta diferente a la que utilizamos hace dos días para ir a Astún. Pasaremos el puerto de Monrepós, eso sí, y llegaremos casi hasta la entrada de Sabiñánigo, pero en lugar de continuar hacia Biescas, como se hacía hasta hace no mucho, tomaremos un desvío dirección Fiscal y Yebra de Basa,  por una carretera relativamente reciente, terminada en el año 2012. La N-260.

Amanecer desde el coche. Estamos cerca de Huesca. Tenemos que dirigirnos al norte, a la Comarca del Sobrarbe

Esta carretera es muy cómoda, con amplios arcenes y trazado moderno, que incluso tiene el típico carril adicional para tráfico más lento en muchos de sus tramos. Este nuevo trazado de unos 23 km, sin lugar a dudas nos hará ahorrar mucho tiempo, a la vez que nos evita cruzar el puerto de Cotefablo (1.423 m) y su túnel, muy antiguo y estrecho y además tener que ir por Gavín, Linás de Broto y Broto, hasta llegar a Torla por la típica carretera de montaña, sinuosa y estrecha.

De todas formas, esta última la he recorrido muchas veces, este tipo de carreteras me resultan muy entretenidas – al contrario que a algunos conductores que les dan verdadero pavor-, pero reconozco que a la hora de acortar tiempos ¡casi 55 minutos de viaje! y de hacer el trayecto  mucho más cómodo, ir por esta otra ruta merece totalmente la pena. Después la carretera seguirá siendo de doble sentido, y no ya tan moderna, pero tampoco será especialmente complicada. Iremos hasta Sarvisé, y de ahí a Broto, para desde aquí dirigirnos hacia Torla.

Pues bien, son las 7,30 horas y ya estamos circulando por el túnel  de Pedralba, por la moderna N-260. Este túnel perfora la sierra de Canciás y fue inaugurado el 5 de julio de 2012. Tiene unos no despreciables 2,6 km de longitud y permite unir las comarcas de Sobrarbe y Ribagorza con la del Alto Gállego sin pasar por el puerto de Cotefablo. Llevaremos ya unos 18 km desde que dejamos atrás Sabiñánigo. Ocho kilómetros después y ya llegamos a la altura de Fiscal. No hemos tardado ni media hora desde Sabiñánigo.

El novísimo túnel de Pedralba, nos esperan 2,6 km dentro de la montaña

La carretera atraviesa entonces el río Ara y justo al cruzarlo llegas a una rotonda. Si te desvías a la derecha, irás hacia Boltaña y Ainsa, ruta obligatoria si vas a visitar el Cañón de Añisclo, Bielsa, el Valle de Pineta o la zona de Saravillo y Plan, pero en este caso no nos sirve, vamos a Ordesa, y a Torla, por tanto hay que girar hacia la izquierda por la rotonda, dirección Broto.

De aquí a Sarvisé no hay mucho. Unos 11 km. Vamos por el bonito y amplio Valle de Broto, dejando atrás, a la derecha, el desvío a Asín de Broto. Estamos en una zona catalogada como la Reserva de la Biosfera Ordesa –Viñamala. Sarvisé pertenece al municipio de Broto, y está a 863 metros sobre el nivel del mar, a orillas del río Ara. En sus cercanías están los Llanos de Planduviar, un bonito paraje que visité hace tiempo. Una vez en Sarvisé, que queda a mano derecha de la carretera, en cinco minutos y 3,4 km te plantas en Broto.

Este pueblo tiene su importancia, pues forman parte de su término municipal unos cuantos núcleos de población como Ayerbe de Broto, Asín de Broto, Basarán, Bergua, Buesa, Escartín, Otal, Oto, Sarvisé y Yosa. Además, parte de su término municipal está ocupado por el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Pertenece al Partido Judicial de Boltaña. Está un poco más alto que Sarvisé, a 905 m y tendrá como unos 500 habitantes censados. La carretera pasa por el centro del pueblo, las casas se agolpan a ambos lados. Dejamos el Hotel Sorrosal a mano derecha, cuyos dueños son conocidos de mi amigo Ángel y nos dirigimos ya hacia la localidad de Torla.

Cruzando el pueblo de Broto, muy de mañana, todavía no le da el sol. No se ve nadie por sus calles

A partir de aquí la carretera sube la montaña en zigzag, son unas cuantas rectas que acaban en amplias curvas. Pero son sólo 4,5 km de trayecto total hasta Torla. En un momento determinado, justo comienzo de una curva, hay que elegir, o continúas a la izquierda, para ir a Biescas por el Cotefablo, como se tenía que hacer antes de 2012, o vas a la derecha para ir a Torla. Este último tramo de carretera es más estrecho.

A unos ochocientos metros del pueblo, un cartel situado en un lateral de la carretera ya te avisa de que para acceder a la pradera de Ordesa, hay que coger un autobús, pero que sin embargo el aparcamiento en la explanada que hay habilitada a tal efecto a la entrada del pueblo, junto a la salida de autobuses es gratuito.

Más adelante, otro cartel que tiene en la parte inferior sujeto otro más pequeño, como de quita y pon, advierte que el acceso al Parque Nacional con vehículo privado está cerrado. Así que no se puede subir al aparcamiento de la pradera de Ordesa con el coche.

La zona en color es el Parque Nacional a vista de satélite. Debajo, la parte del valle de Ordesa más en detalle
Situación en verde, del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido (PNOMP). Norte de Aragón. Huesca.

Os pongo un escaneo que hice de un folleto informativo con los días, horarios y demás para este 2019, es de suponer que todos los años será prácticamente igual para la época veraniega, dependiendo eso sí, para otras fechas, del calendario. Antiguamente no había restricciones, pero desde hace ya unos años se viene haciendo así para evitar las masificaciones. La capacidad máxima del valle de Ordesa es de 1.800 personas simultáneas. Si este número fuese superado, incluso el servicio de acceso en transporte público a la pradera se suspendería temporalmente por razones de conservación del Parque Nacional.

Pues bien, justo antes de llegar al pueblo, a mano derecha de una rotonda accedes al aparcamiento gratuito. Es grande y amplio, por lo que en principio encontrar un hueco no debería suponer  un problema. Como es pronto, podemos elegir. Yo estaciono al final del todo. Son las 8 de la mañana. El coche indica que hemos hecho 162,5 km desde que salí de mi garaje en Zaragoza, pues puse el cuentakilómetros a cero. Ya estamos en Torla. Este pueblo me gusta especialmente, siempre que he venido me he sentido fenomenal aquí. Es muy bonito. Está en mi lista de pueblos preferidos del Pirineo aragonés.

Rotonda de entrada al aparcamiento de Torla. Al fondo, en lo alto, el Hotel Villa de Torla
Aparcamiento de Torla. Está saliendo el sol por detrás de las montañas. Al fondo, Torla y el paredón de Mondarruego

Torla se encuentra a 1.032 m sobre el nivel del mar y tiene unos 300 habitantes. El municipio de Torla-Ordesa está compuesto además por otros tres pueblos: Fragén, Víu de Linás y Linás de Broto. Está situado en el valle glaciar del río Ara, después de la confluencia de los valles de Bujaruelo (donde nace el río Ara) y el de Ordesa (río Arazas).

Donde ahora está el pueblo, en la época de las grandes glaciaciones, – que se produjeron en el Pleistoceno (la Era Cuaternaria), que comienza hace 2,59 millones de años y finaliza aproximadamente en el 10.000 a. C.-, existía una lengua glaciar, de cientos de metros de espesor. Era un río de hielo, que bajaba desde lo más alto de la montaña y llegaba hasta Asín de Broto, con más de 30 km de longitud en total.

Otra curiosidad, el nombre del pueblo viene de una derivación de «Torre», en referencia a la torre que existió para la defensa del valle frente a las incursiones desde territorio francés y que se piensa estuvo donde hoy se alza la torre de la iglesia.Torla estuvo por este motivo amurallada mucho tiempo. Cuando paseas por el pueblo es como viajar a la Edad Media. Desde luego, para mí, es un pueblo con mucho encanto.               

El pueblo de Torla, muy de mañana. Todavía no se aprecian las montañas con claridad

Bueno, pues una vez aparcados, bajamos del coche y…¡vaya viento!. Hace fresco la verdad. El sol  todavía no calienta el pueblo aunque se ve que va iluminando lentamente las cimas de los montes que nos rodean.

Aparco el coche junto a estos árboles pensando que tendré sombra por la tarde. Me equivoqué, le pegó el sol de lleno

Como tenemos que coger el autobús que nos subirá a la pradera, no perdemos mucho tiempo, sacamos del maletero las mochilas y los bastones. Ángel se cambia de calzado en la hierba que tenemos al lado y yo mientras mando unos mensajes con el  whatsapp para luego, en teoría, hacer lo mismo. La verdad es que vamos acelerados porque el autobús no espera y queremos coger el próximo que salga.

Un selfie, el primero de muchos.Acabamos de bajar del coche , 162 km después . Hace fresco. Sopla bastante viento.

Ya con todo ¿todo?, luego os explico este interrogante, cierro el coche y vamos rápidamente a la caseta donde se venden los billetes del bus, que está al lado del edificio dedicado a Centro de Visitantes del Parque Nacional. Una vez ya con ellos, y después de pagar; (el billete de ida y vuelta  cuesta 4,50 € por persona, y si sólo es billete sencillo de ida o de vuelta cuesta 3 € -) nos ponemos en la fila – ya hay gente- al lado de un autobús que está a punto de partir hacia la pradera.

Mi amigo Ángel comprando los billetes para acceder a la pradera de Ordesa. Son poco más de las 8 de la mañana
Venta de billetes. Los perros también pagan un euro. Y tienen que ser de Lazarillo

Son las 8:10 de la mañana. El conductor nos dice que mochilas y bastones en el portaequipajes. Yo dejo los bastones, pero la mochila, que no es muy grande, la llevo a la espalda. Llevo todo, documentación, llaves, dinero etc etc…no me fío de dejarla por los bajos del bus que a saber quien mete mano ahí. Subo, me cortan el billete. Nadie me dice nada. Perfecto. Una vez sentado la posiciono a mis pies. Casi no ocupa sitio. Nos abrochamos el cinturón y el bus sale. Va casi lleno. Veo a mi izquierda el Hotel Villa de Torla, donde estuvieron mis padres un verano hace ya años. Buen sitio. Encaramos la carretera de subida a la pradera. Es sinuosa, la típica de montaña. Dos autobuses no caben si se cruzan, así que en todo momento el conductor va comunicando por radio su posición. Imagino que así saben por dónde va cada uno, el autobús que sube y el que baja.

Subiendo a toda prisa al autobús que se nos va. Queremos llegar cuanto antes a la pradera de Ordesa

Comienza el Parque Nacional en el Puente de los Navarros (así llamado por intervenir en su construcción trabajadores de Navarra), en la carretera que procede de Torla, como a cinco kilómetros aproximadamente del pueblo. Al frente pueden verse los picos de Duáscaro y Mondarruego.

Anverso del billete de autobús a la pradera de Ordesa. Tiene impreso el logo del centenario del Parque. Son 4,50 eur

Tras un rato subiendo sin parar, y como a un kilómetro del puente de los navarros, hay como una rotonda y un desvío a la izquierda. Resulta que ese desvío lleva a un antiguo parador del Parque Nacional de Ordesa ahora en desuso, inaugurado en agosto del año 1953, y que de momento está así.

No sé si ahora mismo, seguidor de mi blog, y que estás leyendo esto, puede que incluso unos años después de poner yo aquí esta entrada, hayan cambiado las cosas, pero hoy por hoy, en julio de 2019 esta es la situación. Y es una pena, pues las posibilidades del edificio serían inmensas. Hoy lo separa de los que lo quieren visitar, por desgracia, una barrera. Se encuentra en la explanada de Andescastieto, a 1.280 metros de altura. Por encima se yergue la mole de Mondarruego, de 2.845 metros de altitud.

El antiguo Parador Nacional, luego Centro de Visitantes, y ahora edificio fantasma

El edificio es chulo, todo de piedra, de estilo aragonés. Tras la guerra civil se abrió la carretera que sube a la pradera, y lógicamente se fue quitando piedra a medida que se hacía. Pues ésta piedra gris sobrante de la primera obra es la que sirvió para hacer este edificio. Entonces no había medios de transporte idóneos para llevar el material y lo que había quedado allí les vino de perlas.

Este edificio ha tenido una agitada historia. Cuando lo inauguraron en 1953 como refugio la prensa decía esto: “Es un edificio de nueva planta, en cuya construcción se ha seguido el estilo típicamente aragonés y en su interior resulta un alojamiento acogedor y grato, dotado de gran confort. Tiene 30 habitaciones y una sala con un artesonado y un hogar”. Abría en verano.

Tiempo después se tuvo cerrar porque hubo problemas con el suministro de la luz, no les permitieron mantener el tendido eléctrico y se tuvieron que apañar con grupos electrógenos, era inviable así su uso normal.

Otra imagen de los años 50 del malogrado edificio

Con los años lo gestionó la red Nacional de Parques Nacionales, que con el tiempo dependió del Gobierno de Aragón. En 1996 se volvió a abrir como Centro de Visitantes. Una placa gris conmemora el evento. Pero fue incompatible con el Centro de Visitantes que se abrió en Torla por ser más práctico para todo el mundo, y ya finalmente lo remató el servicio de autobuses para acceder a la pradera, pues los turistas cogían el autobús, no bajaban en el parador, y se iba directamente a la pradera para hacer las excursiones. En fin, una truculenta vida que no se sabe bien cómo terminará.

Valle de Ordesa. Aquí se ve parte del Parque Nacional, los picos del Macizo de Monte Perdido y Añisclo y Pineta
Recorrido por el valle de Ordesa que vamos a hacer. Ida y vuelta 17,5 km y 6 horas. Es la GR 11. (Gran recorrido)

Pues bien, sigo con mi relato, llegamos a la pradera de Ordesa (1.310 m), dejamos la casa Oliván a mano izquierda y nos situamos al costado de un pequeño edificio que es donde para el bus. Serán sobre las 8:25 horas. Hay unos 8,2 km desde Torla hasta aquí. Me dispongo a bajar.

En el momento en que piso el suelo…de repente…¡ahí va!. No puede ser. En ese mismo instante me doy cuenta que con las prisas por coger el bus, el móvil o lo que sea ¡no me he cambiado de calzado!. ¡Vaya despiste!. Resulta que voy con las zapatillas de senderismo que uso para conducir, y no para las caminatas. Son unas Quechua, que según me dijeron, servían para caminar una hora por pistas y nada más y que uso como calzado de descanso o para conducir. ¿Y ahora qué? Después de la primera  sorpresa, que me parece increíble por otra parte me haya ocurrido a mí, con lo cuadriculado que soy para todo, barajo las posibles opciones. Una es volver a Torla, en el siguiente autobús, cambiarme, y volver a subir.

Ángel inmortaliza con su cámara el momento estelar. Calzado de una hora para seis y 17,5 km mínimo. Veamos si resisten y resisto.

Demasiada pérdida de tiempo. Otra es coger el toro por los cuernos y tirar para adelante y hacer la excursión con este calzado. Son 17,5 km y entre 5,30 y 6 horas. ¿Aguantarán mis pies? Confío en que sí, tampoco este calzado que llevo tiene mala pinta, está diseñado para caminar haciendo senderismo. Lo malo es que no es rígida la puntera, y los laterales son como de tela, tampoco la suela es gruesa. Tendré que ir con cuidado con las piedras.

Esta es la ruta que vamos a hacer. Desde la Pradera de Ordesa hasta la Cola de Caballo ida y vuelta. 17,5 km-6 horas

Tampoco mi amigo Ángel va muy allá. Resulta que el día anterior tuvo un pequeño accidente casero que le lastimó un dedo del pie y va un poco incómodo. Aún con todo, estamos animados y dispuestos a disfrutar y pasarlo bien en esta excursión. Iniciamos la marcha dejando la pradera y el ahora vacío aparcamiento así como la caseta de los guardas a mano izquierda.

Un selfie justo cuando comienza la pista hacia nuestro objetivo
Cartel que nos indica que vamos a tomar la senda pirenaica GR 11 (gran recorrido)

Al fondo de éste nos espera una pista bastante amplia que se adentra en un bonito y profundo bosque de hayas y abetos, al que apenas llega la luz. Pero también hay alerces, álamos, boj y mucho más. Justo al principio unos carteles nos indican la ruta con algunas explicaciones sobre el Valle  de Ordesa. Son las 8:40 horas.

Cartel de aviso: Parque Nacional. Todo lo que no se puede ni debe hacer. Al fondo, Ángel fotografiando la espesura
Cartel que nos indica como llegar al Circo de Soaso, siguiendo un itinerario por el corazón del Valle de Ordesa

Entramos y lo primero que sientes es el frescor y  la penumbra. Vamos hacia el este. Y esto es así porque, a diferencia de todos los del Pirineo, salvo el del río Aragón, el valle de Ordesa no es perpendicular a la cordillera, sino paralelo. La longitud total es de 15 km, y en la parte más ancha son 3 km, entre el Circo de Cotatuero y el Pico de Diazas.

Una magnífica pista rodeada por el bosque. Mis zapatillas aguantarán este tipo de camino perfectamente
A veces los árboles dejan ver las cumbres. Aquí se ve el Gallinero (2.752 m)
Esta es la ruta que me hubiera gustado hacer de nuevo (la hice en tiempos) por la Senda de los Cazadores y volver por la parte baja del valle. 7 horas en total. Lo dejo para otra ocasión y… ¡mejor calzado!

Seguimos caminando y a las 8:54 llegamos hasta una pilastra que soporta una imagen de la Virgen del Pilar que está colocada en alto, en una especie de casita con un tejadillo que me recuerda a las que se hacen para los relojes de cuco. El viento, dentro del bosque, prácticamente ha desaparecido.

La pilastra colocada seguramente por el grupo Montañeros de Aragón

El cemento que soporta el poste tiene escrito “P.N.O. 29-6-54”, y en la pilastra más arriba parece poner “bodas de plata 1.954”, y debajo del cemento que parece colocaron de refuerzo en su día, hay grabada como una corona de laurel y  en el interior, una especie de símbolo como de dos palos entrecruzados, pero está muy deteriorado y no se ven bien. Pegada al cemento parece que había una placa que ya no está, sólo ha dejado el hueco.

Detalle de la hornacina que guarda la imagen de la Virgen del Pilar. Le han atado una medida de la Virgen
Un cartel pasada la pilastra con la Virgen, indica una bifurcación, hay que elegir dirección

Vamos caminando. Hemos cruzado el barranco de Cotatuero. A nuestra izquierda si pudiéramos ver, aparecería la Faja Canarellos, y por encima, La Fraucata. Seguidamente encontramos una bifurcación. Hay unos carteles que nos indican la dirección a seguir si queremos marchar hacia las Cascadas del Estrecho, Las Gradas de Soaso, la Cola de Caballo y el refugio de Góriz, siguiendo la ruta GR 11 (gran recorrido 11) o por el contrario ir hacia el Circo de Cotatuero, y dos Fajas, la de Canarellos y la de Racón. Hay que elegir la primera opción.

Todas las direcciones son interesantes. Nosotros hoy iremos hacia la derecha por la GR11
Perfil de la excursión. Llegaremos hasta más de los 1.800 m. Partimos de 1.310 m

Por encima de los árboles a ratos se ven los murallones del principio del valle de Ordesa, como el Tozal del Mallo con sus 2.254 m de altura, que impresiona por lo plano y liso de su pared, esbelta sobre el valle. Seguimos caminando y pronto encontramos la placa que acredita al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, incluido en 1997 y ampliado en 1999. La ficha de esta organización dice así:

 Pirineos – Monte Perdido:

“Este excepcional paisaje de montaña, que se irradia a ambos lados de las fronteras nacionales actuales de Francia y España, se centra en el pico de Monte Perdido, un macizo de piedra caliza que se eleva a 3.352 m. El sitio, con una superficie total de 30.639 ha, incluye dos de los cañones más grandes y profundos de Europa en la vertiente sur, en el lado español, y tres grandes circos en la vertiente norte, más empinados, en el Francés – formas geológicas terrestres clásicas. Este sitio también es un paisaje pastoral que refleja un estilo de vida agrícola que alguna vez prevaleció en las regiones montañosas de Europa. Se mantuvo sin cambios en el siglo XX. en este lugar único de los Pirineos, y presenta testimonios invaluables sobre la sociedad europea del pasado a través de su paisaje de pueblos, granjas, campos, pastos altos y caminos de montaña.”

Placa que certifica por la UNESCO que el Parque Nacional es Patrimonio de la Humanidad .Diciembre de 1.997
Detalle de la placa que acredita que el Parque Nacional es Patrimonio de la Humanidad

Seguimos caminando, sin casi gente (hemos madrugado y se nota) y disfrutamos del agradable paseo por la pista amplia y rodeados de los increíbles árboles que aquí crecen. Abetos enormes y hayas centenarias nos envuelven. Nos hacemos una foto con algún ejemplar de gran porte.

Las hayas y los abetos jalonan continuamente la pista
Bosques con árboles centenarios

A veces estamos muy próximos al río. Es el Arazas, cuyas aguas bajan desde el glaciar de Monte Perdido. El rumor de sus aguas y el sonido del bosque te envuelven totalmente.

El río Arazas y en su orilla los grandes árboles que absorben por las raíces el preciado líquido que les da vida

Como a las 9,20 horas ya podemos ver una de las primeras cascadas de cierto porte que hay en Ordesa. La cascada de Arripas (1.368 m). Es el río Arazas que se precipita entre las rocas, creando unos preciosos saltos. El sol todavía no ilumina sus aguas, es temprano. Esto es un aperitivo de lo que nos vamos a encontrar más adelante. Esta cascada se puede ver tranquilamente desde un mirador que está protegido con unas barandillas metálicas, pintadas de verde, como todas las que nos encontraremos, para integrarse bien en el entorno. Nos hacemos unas fotos. No hay gente, estamos tranquilos. Si nos fijamos en la foto, en la zona de enfrente, junto a la que está iluminada por el sol, se ve el Mirador de los Bucardos. Se puede cruzar por un puente si quieres realizar alguna ruta por ese lado del río.

Cascada de Arripas y Mirador de los Bucardos. Estamos sólo al principio

Seguidamente proseguimos nuestra ascensión entre hayedos. La marcha es cómoda y muy agradable. Dificultad ninguna. Llegamos a otra bifurcación. Si queremos ir hacia las Gradas de Soaso y a la Cola de Caballo hay que seguir hacia la izquierda por el camino principal. Pero vamos a ver las cascadas, así que hacemos caso a las indicaciones.

Son las 9:25 horas aproximadamente. Vamos a ver el resto de cascadas.
El camino, o pista, más bien, sigue siendo bueno. Dificultad cero. Mi calzado, y sobre todo mis pies siguen perfectos

Al rato el camino ya no es tan ancho ni tan cómodo. Ya se parece más bien a una senda a la que estamos acostumbrados los senderistas y montañeros. Pero sigue siendo fácil. Un cartel nos da de nuevo a elegir. Dos cascadas. Veremos las dos.

Son las 9:41 horas. Primero vamos a ver la cascada de la Cueva y luego la del Estrecho

LLegamos a la cascada de la Cueva. (1.400 m). Hay una zona acondicionada con espacio suficiente y también protegida con unas barandillas. De momento mi calzado resiste y no voy incómodo. Estos saltos son muy bonitos. Me sorprende el tono tan azul del agua que se remansa en la poza que está más abajo. Es agua de la montaña, no arrastra limos ni barro. Es pura. Seguimos ruta. Son las 9:45 horas.

La maravillosa e idílica cascada de la Cueva. Me encanta el color azul del agua
Desde el mirador se puede disfrutar tranquilamente de esta preciosa cascada
El palo del selfie, por una vez ,nos sirvió para salir perfectamente encuadrados con la cascada de la Cueva

Diez minutos después descendemos hasta la cascada del Estrecho (1.531 m). Esta es sencillamente espectacular. Todas en sí lo son, pero aquí estás muy abajo y las paredes de roca te envuelven. Donde la roca se estrecha, el agua se ha abierto camino, labrando y creando originales resaltes a la izquierda y derecha. Es fascinante. Nada más llegar, se nota el frescor del agua, El estruendo que produce la cascada te rodea completamente.

La espectacular e increíble cascada del Estrecho
Esta cascada es de ensueño, el agua ha excavado la roca dándole unas formas alucinantes
Maravillas de la naturaleza en pleno Pirineo Aragonés. Sencillamente espectacular

De pronto dejamos de estar solos. Una pareja de mediana edad llega al lugar con un perro, que llevan atado. No son españoles. Tal vez de algún país del norte de Europa diría yo, no sabría cual, pues no les escucho hablar. Su aparición nos viene genial para pedirles que nos hagan una foto, pues las pruebas que estamos haciendo con el palo de selfie, no nos están quedando muy allá. Usando un inglés básico y con algunos gestos, logramos entendernos. Después, nos piden que les hagamos otra foto a ellos. Ni ella ni él son muy habladores, y a decir verdad, tampoco muy avezados con la cámara, pero se muestran cordiales. Nos despedimos y nos vamos.

Nos lo estamos pasando francamente bien, contemplar estas maravillas de la naturaleza es muy gratificante. El tiempo pasa sin sentir. El aire es puro y nos llena los pulmones. Los olores del bosque, de las plantas, todo nos envuelve. Nos vamos y retomamos la senda de subida otra vez. Son las 10:10 horas.

Vamos progresando por la senda, y  a medida que lo hacemos, podemos ir viendo la cascada del Estrecho desde más arriba. Han acondicionado un par de miradores para tal fin. Unos pocos metros nos separan del salto de agua.

El camino de seguirlo fuera de protecciones, pasa muy cerca de la cascada. Hay bastante caída. No es recomendable
Hay un mirador como en todas estas cascadas desde donde contemplarlas sin riesgo de caer al vacío
El agua cae brava entre las rocas. ¡Fuerza!
Con Ángel un selfie de recuerdo a media altura de la cascada del Estrecho. Aún nos queda llegar arriba del todo

En la zona más elevada, es donde se observa una impresionante perspectiva del conjunto. Es muy espectacular pues la visión de las rocas esculpidas más abajo, por la acción erosiva del agua, es impresionante. También distingo ese precioso color azul que vi antes en las zonas donde el agua se remansa. Serán sobre las 10:30 horas.

Cascada del Estrecho y la poza azul que parece un solitario y misterioso ojo

Este lugar me trae recuerdos. Hace años aquí me hicieron una foto. Era mucho más joven y eran otros tiempos. Le pido a mi amigo Ángel que me vuelva a sacar una en el mismo lugar. Porque ¿qué es una foto al fin y al cabo? para mí es muchas cosas, pero sobre todo es un recuerdo, un instante en el tiempo, que ya no volverá, una imagen que nos permite revivir ese momento de nuevo como si estuvieras allí otra vez y parar el tiempo presente.

La cascada del Estrecho desde arriba es alucinante. Me encanta este lugar

¡Cuantos ratos he disfrutado y me he sentido absolutamente feliz haciendo fotos con mi cámara! captando asombrosos paisajes, o lo que en ese momento me ha llamado la atención. Sólo los que compartimos afición sabemos lo gratificante que puede llegar a ser nuestro hobby. En esos instantes el tiempo se para, los sentidos se agudizan. Das rienda suelta a tu creatividad. Creo que es una de las aficiones más completas que existen. ¡Qué gran invento la fotografía!.

Ángel y yo en la parte alta de la cascada del Estrecho. Obsérvese el mirador de antes a la derecha, arriba

Pienso además que si conservas la capacidad de maravillarte con todo lo que nos rodea, un paisaje, un cielo, un atardecer, cualquier fenómeno natural que te asombre, y de recrearte con ello y disfrutarlo, eres afortunado. Volviendo por un momento a  esa época me doy cuenta de que no he perdido ni un ápice de mi manera de ver la naturaleza, de ilusionarme con lo bello de nuestro mundo. En ese sentido sigo siendo joven.

Esto lo ha hecho el agua sobre la roca caliza durante cientos de miles de años. Impresionante
Esta cascada es impresionante desde todos los ángulos
El río Arazas, manso, antes de precipitarse al vacío por la cascada.
El agua ya comienza a caer para crear la cascada del Estrecho

Una vez que hemos disfrutado de las vistas seguimos ruta. A las 10:45 horas ya estamos de nuevo caminando por la pista que se adentra en el bosque de hayas. El suelo está tapizado de miles de hojas caídas el otoño anterior y que van formando capas y capas. Seguro que su lenta descomposición facilita la aparición del humus, ese abono natural tan necesario para los árboles. Ya hay mucha más luz, incluso algunos rayos del sol se cuelan entre las hojas del tupido bosque. El camino es ancho y cómodo. Pero da muchas vueltas. Estamos continuamente ascendiendo. 

El bosque, siempre sombrío y agradable cuando el calor aprieta

En una curva del camino, veo que, quizás, bosque a través, subiendo por una zona tapizada de hojas, podríamos ahorrarnos un buen trecho de senda. Dicho y hecho. Nos metemos al atajo. Es mucho más empinado que la pista, pero ganamos tiempo. Llegamos a una zona donde hay una caseta de madera en medio del bosque; es un refugio para tormentas. Es la llamada caseta del bosque de las hayas (1.573 m)

Por allí hay más gente. Por la hora que es, algunos excursionistas que no se pararon a ver las cascadas o simplemente que no les dedicaron casi tiempo, nos han tomado la delantera. Pero nosotros vamos a buen ritmo. Le hacemos el “sorpasso” a dos turistas alemanas (no hay más que escucharlas hablar) que también llevan buena marcha pero no tanta como nosotros. Continuamos.

El atajo a la izquierda de la foto y las turistas alemanas a la derecha sobre la pista

Tras un trecho, la pista del bosque se acaba y empezamos a caminar pegados a la pared de roca. Siempre estamos subiendo. A la derecha está el río, más abajo. Una barandilla nos protege del cortado. El camino se nota que lo han excavado quitando parte de la roca. Vemos algunas plantas sujetas a la pared.

Ordesa es sorprendente. No hay tiempo para aburrirse
Después el camino va pegado a la roca, que le deja sitio. El río abajo. Hay barandillas de protección
En caso de tormenta ¿sería seguro guarecerse bajo las rocas?

Algo nos llama la atención. Hay unas plantas que cuelgan de la pared. Multitud de insectos están pegados a ellas y están siendo digeridos lentamente. Es la grasilla o atrapamoscas (Pinguicula longifolia), una planta carnívora. Crece en las rocas calizas, sobre todo en paredes verticales y húmedas. Tiene entre 10-15 cm de altura  y posee, como su nombre indica, largas hojas de color amarillo pálido, colgantes, de contorno irregular, y muy pegajosas. En primavera sus flores son, de color azul pálido o lila, con una gran mancha blanca.  Es endémica del Pirineo central y muy común en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.

Pinguicula longifolia o grasilla repleta de víctimas pegadas a sus hojas

Después de hacer alguna foto con el macro a algunos desdichados insectos continuamos avanzando. ¡Bon appetit!.

Tiene que ser doloroso quedarte pegado y que te vayan digiriendo poco a poco
Estas flores que estaban al lado de las grasillas no las he logrado identificar

Seguimos recorriendo el tramo pegado a la roca y de pronto salimos a una zona más amplia del valle, donde ya se mezclan las flores con los árboles y los pequeños prados. El río se ve claramente a nuestra derecha, y se aprecian las paredes de la montaña, sobre nosotros, en altura, salpicadas de unos bonitos tonos amarillos. Luego explicaré el por qué de esto.

La riqueza vegetal del Valle de Ordesa es impresionante.
Hay vegetación y flores por todas partes

El camino es de tierra, y en los laterales hay un montón de plantas que presentan unos largos tallos coronados por diminutas, pero abundantes, flores blancas. Son los Heracleum sphondylium, conocidos como la branca ursina, o pie de oso, es una planta natural de Europa.

Está muy extendida por praderas y pastizales, junto a carreteras, caminos, setos y bosques. Curiosamente tiene usos culinarios. En algunos países lo usan para hacer infusiones, los brotes se comen en ensaladas, y las semillas, maceradas, sirven para hacer un tipo de licor, e incluso en Europa del Este con las hojas fermentadas, hacen una especie de cerveza. Así que si vemos alguna vez a alguien cortando alguna, igual no será únicamente para ponerlas en el jarrón de su casa.

Heracleum sphondylium, a los lados del camino también conocida como la branca ursina, o pie de oso

Me paro a contemplar esta planta y sus flores, y de paso, con el macro, les saco una foto. En ese instante, una especie de mosca rayada, negra y amarilla, comienza a libar el jugoso néctar de las pequeñas florecillas, así que la incluyo en la foto. Este insecto tiene su historia, y es interesante.

Saco esta foto a un Sírfido, no es más que una mosca disfrazada de avispa

Hay dos grupos de insectos, estrechamente emparentados con las moscas, que aparentan ser avispas o abejas para confundir a sus posibles depredadores. Son sírfidos y bombílidos, dípteros braquíceros, (con antenas cortas), un asombroso caso evolutivo de mimetismo animal.

Los sírfidos o moscas de las flores, constituyen una familia de dípteros braquíceros cuyos adultos liban el néctar, de ahí el nombre de ‘moscas de las flores, adoptando el aspecto de himenópteros con aguijón como las abejas y las avispas, por sus colores negros y amarillos, o pardos con bandas anaranjadas, con las que se confunden fácilmente a primera vista. También tienen gran habilidad para suspenderse inmóviles en el aire, e incluso para avanzar en cualquier dirección sin girar el cuerpo.

Unas moscas «muy avispadas» que utilizan el  mimetismo para  engañar a los sentidos de los otros animales que conviven en el mismo hábitat, induciendo en ellos una determinada conducta. Asombroso ¿verdad?. Me recuerda que esto ya lo decía Sun Tzu en su libro el Arte de la Guerra.

También veo un tipo de orquídea, posiblemente la Gymnadenia conopsea, con unas flores rosáceas claras. Cerca, otra planta, con flores amarillas, que parece una Gentiana lutea. También hay lirios, el reconocible lirio azul, o lirio pirenaico, Iris latifolia (familia Iridáceas). Vive en prados húmedos y pastos hasta los 2.500 m y es endémico de España, se puede ver, además de en los Pirineos, en la Cordillera Cantábrica y el Sistema Central.

Flores amarillas de la Gentiana lutea, rosas de la Gymnadenia conopsea y el azul del Iris latifolia o lirio de los Pirineos

Seguimos caminando. El valle se va abriendo cada vez más.Tras el paraje de la Cueva Frachinal, el bosque de hayas da paso a una zona de pastizales y de masas de pino negro.Podemos observar sobre nuestras cabezas, a cientos de metros de altura, los riscos que marcan el límite superior de la artesa en forma de U.

El Valle de Ordesa se abre y deja ver los paredones de roca limados por el hielo durante miles de años

Mi amigo Ángel me dice que allí arriba hay unos miradores – y de hecho, se puede apreciar uno de ellos en un risco aislado- y que se puede hacer por allí una excursión pues las vistas son impresionantes, aunque , eso sí, es una ruta muy larga, tanto por el recorrido, como en tiempo a emplear, así como en desnivel a salvar, casi 1.000 metros.

De todas formas, por donde vamos es como caminar por el fondo de una gran trinchera excavada por el hielo hace cientos de miles de años. Pero estas formas no están ahí porque sí. Todo tiene una explicación.

Miradores de Ordesa, a 2.000 metros de altura.

Hay que trasladarse a la época de la orogénesis alpino-pirenaica, que dió lugar a la actual conformación estructural del macizo de Monte Perdido, al que pertenece Ordesa. ¿Cómo se formó todo esto? Hay que ser conscientes de que el suelo que pisamos se mueve. La corteza terrestre, sus placas, están en continuo movimiento, imperceptible para nosotros los humanos, en nuestra breve escala de tiempo, pero a nivel geológico es otra cosa.

Las dos placas chocaron. Una se hundió debajo de la otra

Sucedió entonces que las fuerzas tectónicas empujaron las placas de la corteza terrestre en dirección norte-sur, y la consecuencia es que desplazaron los materiales de la época hercínica, (ver entrada del blog sobre el Pico de los Monjes), que fueron empujados desde el Macizo Central Francés hacia nosotros. En los dibujos siguientes está la secuenciación de la formación de los Pirineos. El de la izquierda es la primera fase, el de la derecha lo que seguidamente ocurrió.

Cuando pienso en estas fuerzas de la naturaleza, me imagino un trozo de plástico, pues si esos movimientos los pudiéramos ver con un cámara ultrarrápida, en la que un minuto fueran cientos de miles de años, veríamos que las capas se doblarían como si fueran precisamente eso, en vez de piedra.

Los Pirineos y los materiales que lo forman

En su deslizamiento sin embargo se encontraron con un tope. ¿Cúal fue? ¿Qué frenó este empuje? Pues la  Meseta española. Al no poder seguir empujando, los materiales se plegaron y levantaron. Surgen entonces estas montañas de los Pirineos.

No obstante, hay que tener en cuenta que la formación del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido no es tan simple, pues se encuentra dentro de la unidad geológica de las Sierras Interiores del Pirineo, rozando su extremo noreste (los llanos de La Larri, en el valle de Pineta) los materiales del verdadero eje de la cordillera, el llamado Pirineo Axial, y que en Ordesa predominan las rocas calizas -carbonato cálcico- que han sido sometidas a fuertes procesos erosivos desde que se formaron. De ahí todo este relieve único y singular que es el Valle de Ordesa.

Ordesa se encuentra en la zona de las Sierras Interiores en la zona compuesta mayormente por calizas
Los materiales en el territorio español y la época a la que pertenecen

Actualmente podemos ver las paredes verticales del valle, que fueron producidas por la diferente dureza de las capas rocosas puestas al descubierto por la acción del antiguo glaciar. En ellas se abren varias «fajas», que son pequeñas cornisas horizontales que permiten recorrer el valle en altura por vertiginosas y estrechas sendas como la Senda de los Cazadores, que ya he recorrido hace años, y que llega a tener 600 m de desnivel respecto al fondo y que permite también observar, a vista de pájaro, prácticamente todo el valle por su vertiente sur, y la Faja de las Flores, más alta y vertiginosa en la vertiente norte.

Funcionamiento de un glaciar. Debajo, la lengua glaciar y posteriormente el valle en U que deja tras su desaparición.

Lo lastimoso es que el glaciar de Monte Perdido, en la actualidad, está en claro retroceso, como se puede ver en las dos fotos que añado, una de la actualidad y otra de un dibujo de principios del siglo XX.

Pues bien, antes contaba que las paredes de Ordesa lucían un color amarillo muy bonito. ¿Qué son esas flores amarillas que cubren las paredes del valle y que le dan ese color tan vistoso? Pues la floración del erizón o cojín de monja, el Echinospartum horridum, que suele vivir en las laderas más soleadas.  Es un arbusto de ramas recias con espina terminal y flor amarilla que suelen medir entre 40 a 70 centímetros.

La época de floración es en Julio. Mejor no sentarse sobre él pues tiene muchas espinas. Tal vez por eso lo llaman cojín de monja, puesto que sólo ellas estaban acostumbradas a la mortificación de la carne. Lo de erizón, es obvio. Estamos de suerte, pues podemos contemplar esta maravilla que son las paredes del valle coloreadas por la flor de esta planta. Serán sobre las 11:20 de la mañana.

Todo lo que vemos de color amarillo es erizón o cojín de monja.

Cinco minutos más de marcha, y llegamos a una zona donde hay colocada una placa que nos recuerda que estamos cruzando  el Meridiano de Greenwich, y que han puesto ahí con ocasión del centenario de la denominación de Ordesa como Parque Nacional.

La placa en cuestión dice lo siguiente:“Desde la declaración del Parque Nacional de Ordesa en 1918 numerosas generaciones de montañeros han atravesado el Meridiano Cero caminando por este sendero entre montañas majestuosas. Se trata del meridiano de referencia, circunferencia imaginaria que cruza por los polos dividiendo al globo en dos hemisferios a partir del cual se miden las longitudes desde 1884. Este meridiano no coincide exactamente con el Meridiano Internacional de Referencia (IRM) utilizado por GPS, ni con el sistema ETRS89. Existe un desfase de unos 5,3 segundos.”

Pisando el Meridiano cero, o de Greenwich

En todo momento hemos ido caminando con el cauce del río Arazas a nuestra derecha. Por el camino, siempre en ascenso, y con fuerte desnivel, vemos que ya queda poco para llegar a la siguiente cascada del recorrido.

De pronto, en altura, aparecen a nuestra vista. Son las famosas Gradas de Soaso (1.687 m). Son las 11:30 horas. En realidad son cinco cascadas seguidas, que se han formado por la erosión que ha producido el río en una zona en la que la roca es menos arenosa son calizas duras Y muy fracturadas que adoptan la forma de graderío. Las vamos contemplando a medida que marchamos por la senda. El agua clara y cristalina cae en sucesión por encima de la caliza, es un espectáculo hermoso y a la vez impactante, pues te das cuenta de lo caprichosa y a la vez asombrosa que es la naturaleza.

Foto que hice del conjunto de las Gradas de Soaso, El camino, salpicado de erizones con ese bonito color amarillo

Pero algo rompe esta paz. Una «horda» de gente joven ha invadido la cascada. Están tumbados encima de las rocas, donde no llega el agua, pero casi en medio del cauce. ¿Pero quién les ha mandado ponerse ahí?. Visto lo visto, queríamos bajar a esa zona para contemplar las cascadas de cerca, pero decidimos dejarlo para la vuelta. Sin aglomeraciones. Recuerdo, de la última vez que estuve allí, y por las fotos que me hice, que había una zona muy chula que merece la pena visitar y debe ser precisamente esa. Nos vamos.

No se cansa uno de disfrutar de estos parajes tan increíbles
Con Ángel y las gradas de Soaso. Aquí se aprecia perfectamente la forma de graderío
Ordesa es un lugar tremendamente bonito
Aquí también se aprecian perfectamente los graderíos. Parecen hechos a propósito por el hombre, pero no.
El agua del río Arazas cae desgastando la roca
En estas fotos se aprecian bien los duros estratos de las calizas que forman el graderío (ver el frente seco)

El camino va subiendo. Al nuestro alrededor el pino negro y algunos erizones en flor. En algunos tramos, con importante caída hacia las cascadas y el río, han construido un murete de piedra a modo de protección. Ahora ya se ve mucha más gente por todo.

La subida desde las Gradas de Soaso está protegida por un murete de piedra

Tras unos veinte minutos nos vamos acercando al inicio de la planicie que nos llevará al Circo de Soaso y a la cascada de la Cola de Caballo. Es un camino muy chulo, pues cruzamos entre más erizones floridos. Ahora vemos de cerca esas flores que dan color a las paredes de Ordesa. A las 11:50 abandonamos ya la pequeña senda y a los últimos pinos negros y llegamos a la zona llana y cubierta de praderas del circo de origen glaciar.

El camino está muy bien acondicionado. Han hecho como una pequeña calzada de piedras. Hay un cartel indicador, advirtiendo a las personas que van con perros de que los lleven atados en todo momento y que éstas, por su seguridad, no se acerquen al ganado a menos de 10 m. Además, una especie de tapa de plástico roja, que no sé quién habrá colocado ahí, está atada al poste “oficial” y escrita a mano que dice: “ los perros no pasar a menos de 500 m de las vacas que protegen a sus crías”. En el mismo poste, otra indicación nos dice que estamos a 1.700 m de distancia del  Circo de Soaso y que vamos por buena dirección si queremos ver la Cola de Caballo.

El camino se estrecha entre erizones pinos negros y abetos. Ya se ve al fondo el Soum de Ramond y Monte Perdido
El camino se estrecha entre erizones pinos negros y abetos. Ya se ve al fondo el Soum de Ramond y Monte Perdido
Vamos llegando a la zona más abierta.
Menos de dos kilómetros hasta el Circo de Soaso. Carteles advierten sobre la proximidad al ganado y los perros

Aún salpican las laderas de hierba y prados algún pino negro, pero lo que realmente se hace más palpable es que vamos acercándonos a una zona en la que el valle se abre más y más. Aquí sí se puede uno ir haciendo a la idea del  verdadero origen glaciar de Ordesa. Me puedo imaginar la gigantesca lengua de hielo profundizando, y horadando lentamente las paredes que nos envuelven, con una potencia abrasiva tal que desmenuzaba y limaba concienzudamente todas las rocas que encontraba a su paso. La gente que vemos, a lo lejos, caminando como nosotros, me dan una idea, en una rápida comparación, de las dimensiones colosales de la zona donde estamos y de lo que tuvo que ser aquel descomunal río de hielo.

Me doy la vuelta, mirando hacia el lugar de donde venimos.
Me giro y veo el Circo de origen glaciar de Soaso, que es hacia dónde nos dirigimos

Pero lo que hace aún más asombroso y bello el conjunto, es la visión, majestuosa y dominante por encima del horizonte donde termina el circo de Soaso, del macizo de Monte Perdido. De momento, hacia la izquierda, se ve el Pico de Añisclo, o Soum de Ramond (3.254 m), y bajo éste, el Morrón de Arrablo (2.792 m). Dominando la parte central del circo se alza Monte Perdido (3.355m) y delante de él, Punta de las Escaleras (3.027 m).

Vamos un rato por una senda ya previamente pavimentada, para hacer más llevadero el recorrido a los visitantes
Las laderas de Ordesa, preciosas, cubiertas de erizones en flor.

La pequeña calzada de piedra discurre haciendo eses por el fondo del valle. De la pared izquierda, tapizada de amarillo  por los erizones surge una cascada de agua cristalina formando un torrente. Todo es espuma blanca. En cualquier otro lugar, harían de esto un acontecimiento. Aquí en medio de tanta belleza que sobrecoge, es un elemento más del paisaje.

Una cascada y un torrente surgen de las paredes calcáreas de Ordesa

De pronto, en los prados algo se mueve. ¡Son un par de marmotas!. Nos observan curiosas. Enfocamos la cámara. No hacemos ruido. Nos movemos sigilosamente y…de repente, una mujer aparece riendo y dando palmas, y a voz en grito diciendo, “hola, hola, mira, mira” como si estuviera llamando a su perro.

Lógicamente, las marmotas huyen despavoridas. La señora en cuestión se habrá pensado que ha hecho la gracia del día, pero lo único que ha conseguido ha sido evitar que pudiéramos observar con calma estos simpáticos animales, y por supuesto  hacerles una buena foto. Al menos, de refilón consigo captar el momento de la huída de las dos.

En los círculos rojos las dos marmotas
El grupo de scouts que estaba tumbado en las Gradas de Soaso hace unas horas, avanza hacia la cascada.
¡ Espero que no se tumben otra vez por todo el lugar malográndonos las fotos!

Después la calzada desaparece y el camino se difumina en la llanura. Un estruendo se oye a lo lejos. ¿Qué pasa? Es un helicóptero. Está haciendo aproximaciones a lo largo de la pared. Parece un diminuto insecto revoloteando a lo lejos. No sabemos exactamente cuál es su cometido. No parece muy seguro acercase tanto. De todas formas, el piloto sabrá. A veces sube por encima del valle.

Un helicóptero no deja de realizar aproximaciones a las paredes de Ordesa

Las vistas que tendrá este helicóptero en las alturas serán como si volara por un desierto. Las zonas altas del parque (altitudes superiores a los 2000 m) son extremadamente áridas, ya que toda el agua procedente de las precipitaciones es rápidamente recogida por el sistema kárstico, son rocas calizas, el agua se filtra. En cambio, los fondos de los valles están cubiertos con una exuberante vegetación en la que dominan las hayas y los abetos que van dejando paso al pino negro según se aumenta la altitud.

Pasear por el fondo de un circo glaciar en U bien merece hacerse unas cuantas fotos
Avanzando hacia el Circo de Soaso
Todo el espacio que me rodea lo ha excavado la antigua lengua del glaciar de Monte Perdido

Seguimos caminando. En algún momento cruzamos por un puente el arroyo que proviene de la cascada de la Cola de Caballo, y a su vez de la nieve que se derrite en Monte Perdido. Es el río Arazas. De momento voy estupendamente. No me puedo quejar de los  pies. Aguanto perfectamente y el calzado también. Ángel va un poco peor. Le molesta su herida, pero aguanta. Vamos acercándonos a la cola de Caballo. Serán sobre las 12:20 horas. A lo lejos vemos algo de ganado, vacas, hacen bien en poner los carteles de advertencia.

Los efectos de la erosióne en las paredes .Un enorme cono de derrubios y gleras se desliza hasta la zona baja
Abajo se ven vacas, en la pradera. Ayudan a darle dimensión al entorno gigantesco en donde nos encontramos
La acción del glaciar sobre el valle es espectacular. Trato de imaginarme la enorme lengua excavando .
Antes de llegar a la cascada te encuentras con este promontorio. Parecen los restos de una antigua morrena glaciar

Son las 12.45 horas y ya estamos muy cerca de la cascada de la Cola  de Caballo (1.755m), en el circo de Soaso. Se llama así porque el agua baja por la roca extendiéndose en lo que parece una crin o una cola de un caballo.

Es una cascada muy original e impresionante y su contemplación no te deja indiferente. Todo Ordesa es un espectáculo para los sentidos que sepan apreciar la naturaleza en estado puro. Por aquí, al ser fin de etapa, como quién dice, hay más gente de lo habitual.

Entre erizones, al fondo la Cola de Caballo y a la derecha se ve un puente de hierro y gente alrededor
Llegando al Circo de Soaso y a la cascada de la Cola de Caballo nos hacemos también una foto de recuerdo
Desde la cascada, hacia el valle y el puente para cruzar de una orilla a otra del río Arazas
Desde aquí , al hacer curva el valle, se aprecia perfectamente el tremendo perfil que esculpió el hielo
Junto al incipiente río Arazas y de fondo la Cola de Caballo, otra foto para el recuerdo.
Ahí estoy yo, junto a la cascada, y eso que al ir camuflado ¡casi no se me ve!
La cascada de la Cola de Caballo es impresionante, es el premio a la caminata por el valle

Los que llegan a la cascada se sientan un rato a contemplarla o simplemente echan mano de su mochila y sacan el bocata y la bebida que traen para la excursión y dan buena cuenta de ello.

A nuestra espalda se ve que va llegando un montón de gente. Son los jóvenes que estaban tumbados en las Gradas de Soaso. No se acercan de momento a la cascada. Se quedan por las proximidades.

De pronto, alguien aparece en la base de la cascada. Va en bañador y se mete debajo. Lleva como un pequeño trípode y en él sujeta una cámara deportiva que será supongo también acuática. Se filma. No creo que  le sepa muy bueno toda el agua de la cascada cayéndole encima, con fuerza. Además no tengo muy claro que lo que está haciendo esté bien.Más bien lo contrario. Siempre hay alguno que da la nota. En fin, es lo que hay.

Ángel no va muy allá con su pie, así que decide quedarse en las proximidades de la cascada descansando. Yo por otro lado tengo ganas de caminar más. Le digo que me gustaría subir un tramo de la senda que va por la Faja de Pelay o también la llamada senda de los cazadores. Quiero ver si se alcanza a contemplar algo del valle en altura, como cuando hice el  camino por esta faja. Son las 13:07 horas. Me iré un rato y volveré a recoger a mi amigo para iniciar la vuelta.

Inicio la marcha desde la cascada. El sol está ya en lo alto. El  paisaje, con la luz, siempre cambia. Tomo una senda que además en un momento determinado se bifurca porque es la misma que se utiliza para subir al refugio de Góriz. Hay un panel indicativo. Dice que se llega a la pradera de Ordesa en 2,30 horas y que hay que recorrer 8,6 km, también indica que se puede ir al Refugio  de Góriz, en 1,30 horas subiendo 3,3 km. Me dirijo dirección Góriz.

Tengo que tomar la senda que lleva al refugio de Góriz y a la faja de Pelay

Sigo subiendo y ya se empieza a tener una perspectiva diferente del valle. Una mariposa naranja con motas negras se cruza en mi camino. Es la una Argynnis paphia, se distribuye por casi toda Europa. Es fácil de reconocer. Habita los claros de bosques caducifolios, linderos, riberas de arroyos y otros lugares donde crecen violetas y zarzas, desde zonas bajas hasta los 1.400-1800 m de altitud.

Un bonito ejemplar de Argynnis paphia, no será la última que veré

Otro cartel. Este es más concreto. Dice que se puede ir a Góriz por el sendero o por las clavijas y también indica cómo ir a la Faja de Pelay. Cada uno en una dirección distinta. Yo tengo que ir a Pelay. Todo está muy bien indicado. A medida que subo veo la pared de enfrente en su conjunto, toda tapizada de amarillo. Al cabo de un rato de subir por la senda, un cartel resulta poco tranquilizador. Dice : “peligro, no iniciar después de las 15 horas, atención: senda muy peligrosa”.

La Senda de los Cazadores es el punto más conflictivo de accidentes del Valle de Ordesa junto a la Escupidera, muy cerca de la cima del Monte Perdido. Desde la pradera es un ascenso en frío de 650 metros de desnivel hasta alcanzar tras hora y media de esfuerzo los 1.949 metros de la Proa de Calcilarruego. Allí hay un mirador, el de Calcilarruego (2000 m.), acondicionado en una proa sobre el valle, frente al circo de Cotatuero marca el punto de máxima anchura del valle y se puede disfrutar de una panorámica del valle increíble.

En las guías y desde el propio Parque Nacional se recomienda que se haga esta ruta de subida, porque si se hace de bajada, el senderista puede tener problemas en el caso de que esté cansado y escasee la luz. En el descenso hay varias curvas problemáticas bordeando el precipicio. Hay que ir muy despacio y en la hora y media de bajada tienes que tener la máxima tensión y concentración.

Cualquier resbalón puede ser fatal. Sobre todo en épocas del año en que puede haber hielo o nieve. En la senda de los cazadores ya se han matado varias personas, al no poder evitar caer por el  precipicio. Este cartel advierte de los peligros, es mejor no jugársela. La Senda siempre va a estar ahí. Mejor, prudencia.

Subiendo por la senda veo las vacas en el valle. Perfectas para hacerse una idea del tamaño de las paredes de roca

Miro el reloj. Son las 13:23 horas. Yo no voy a hacer esta senda, evidentemente, sólo voy a recorrer  un pequeño tramo. Voy ascendiendo y la visión del Circo de Soaso y de la cascada se hacen cada vez más  espectaculares. Voy un poco peor con el calzado,pues aquí  las piedras las noto más, pero no hasta el punto de que me moleste demasiado. Hay alguna roca grande junto al camino, y me aproximo a una zona de pino negro. Se agradece cualquier tipo de sombra, pues hace bastante calor ahora.

En cuanto comienzo la senda, ya se ve el Cilindro y a su lado Monte Perdido, abajo, más distante, el Circo de Soaso
La senda, a la izquierda en la foto; lleva a la faja de Pelay y recorre la pared que se ve al fondo, sobre el bosque

Junto a una roca, el regalo del  día. Veo la flor de las nieves o Leontopodium alpinum, conocida como flor de las nieves o con la palabra alemana Edelweiss, es una planta de la familia de las Asteraceae. En la actualidad en España se encuentra solamente en el Pirineo, sobre todo en el Parque nacional de Ordesa y Monte Perdido. Está totalmente protegida en territorio español, estando prohibida su recolección. Me hago un selfie con el grupo de flores y saco algunas tomas más con el macro. Si no llego a emprender este camino, no la encuentro. ¡Qué suerte!.

Decido parar un momento para beber agua a la sombra de un pino. Desde este lugar se tiene una vista excepcional de las Tres Sorores o Tres Serols, el trío de cimas emblemáticas del parque: empezando por la izquierda, el Cilindro de Marboré,(3.328 m), en el centro Monte Perdido o punta Tres Sorores o Serols (tres hermanas en aragonés) (3.355 m), y a su derecha el pico Añisclo o Soum de Ramond (3.263 m).

Las tres Sorores, o Tres Serols como se dice en fabla (lengua) aragonesa. ( en castellano; las tres hermanas)

Las moles calizas son impresionantes. Y ahí están y estarán durante muchos años sin cambio aparente. Seguirán filtrando el agua de la nieve y la lluvia para alimentar los ríos y las praderas de abajo. Se pueden apreciar algunos barrancos que bajan desde la pared caliza. Tres cuartos de hora después, serán casi las dos de la tarde, ya estoy volviendo, cerca de la cascada.

Una senderista vasca se aproxima a mi posición. Me pide una foto y de paso le digo que me haga a mí otra. Me dice que voy todo camuflado, que así no me van a ver. Le contesto que precisamente eso quiero, pues a la hora de hacer fotografías a los animales e insectos de los lugares  que visito, paso más desapercibido.

Le digo que siempre llevo un chaleco amarillo reflectante en la mochila por si tuviera que hacer uso de ello. Hablamos del despiste con mis botas de montaña y de que realmente ahora sí que voy un poco molesto, y es verdad. Esta senda me ha fastidiado un poco los pies. Demasiado lo que ha aguantado este tipo de calzado para lo que está diseñado. Y aún me quedan 8,5 km de vuelta. Nos despedimos  y voy a recoger a mi amigo Ángel.

Ya de vuelta, una senderista vasca, me hace esta foto con los erizones en flor y el Circo de Soaso de fondo. Lo malo de las fotos a esta hora del día es que la luz incide de forma tan vertical que es muy dura, pero no hay elección.

Parece que a Ángel le ha venido bien el descanso, incluso le ha dado tiempo a remojarse un poco. Iniciamos el camino de vuelta. Tenemos pensado parar a ver desde abajo las Gradas de Soaso, pues esta mañana estaban los jóvenes tumbados. Serán las 14:15 horas. Además, si nos sobra tiempo, me gustaría ver un poco el pueblo de Torla, que siempre que he estado, me ha encantado.

Volvemos, otra vez hacia las Gradas de Soaso, se trata de desandar lo andado

Recorremos la planicie a la inversa. Pero esta vez vamos a remontar un poco las laderas hasta el torrente que hemos visto esta mañana. De paso mojaremos los pañuelos de cuello. Yo llevo uno que me ha prestado mi amigo, pues siempre lleva dos. Cuando lo escurres y húmedo te lo colocas de nuevo, te proporciona  una agradable sensación de frescor.

Las calizas de las paredes y la zona alta lo filtran todo. Arriba, nada, abajo, un vergel

Ya en el torrente, veo una rana entre la hierba. Es un bonito ejemplar de rana pirenaica (Rana pyrenaica). Le hago una  foto y aviso a Ángel por si le quiere hacer otra. Parece ser que es bastante difícil de encontrar.

El principal interés que tiene la especie es ser un endemismo pirenaico muy singular, cuyas adaptaciones son parecidas a las adquiridas por otras ranas que viven en torrentes de regiones del Himalaya y en montañas del Japón.

La rana pirenaica está adaptada a las rigurosas condiciones ambientales de los cursos de agua del Pirineo central y occidental. Suele vivir en ambientes inestables expuestos a continuos cambios producidos por aludes, avenidas de agua, caída de piedras o arrastre de sedimentos y vegetación. La rana pirenaica es muy exigente en requisitos ecológicos; por dicha razón es un buen indicador de la calidad ambiental de los cursos de agua. Si te pones a mirar, no pararías.  No sólo es lo grande, también lo pequeño.

Un ejemplar de rana pirenaica que pude fotografiar. Parece ser que tuve suerte porque es raro encontrarlas

Aquí se está bien, pero no podemos retrasar mucho la vuelta. Hay que coger el autobús de la pradera con tiempo para volver, y queda la cascada. Reiniciamos la marcha. Son las 14:30 horas.

Ya estamos en el camino que parece una pequeña calzada de piedra. Seguimos. El valle se estrecha y ya hemos llegado a las Gradas de Soaso. Ahora hay que descender al  lugar que no pudimos ver esta mañana. Serán las 14: 50 horas.

Otra vez hemos llegado a las Gradas de Soaso.
Tenemos que bajar a la zona donde se ve el agua más azul. La roca alargada justo delante, estaba llena de gente por la mañana y no dejaban hacer las fotos que queríamos ni ver la zona con tranquilidad. Ahora vemos que no hay nadie

Bajar ha merecido la pena. Y esta vez no hay nadie que nos perturbe el disfrute del lugar. Estamos en la zona donde el agua se precipita desde más altura, después de haber atravesado las gradas. Es un lugar muy bonito pues se forma una gran poza de agua azulada y se ve como la cascada se precipita resbalando por la pared de roca. En la foto alguna persona se ve arriba, junto al  arranque, pero es inevitable. De todas formas sirve para tener una referencia  del tamaño y la escala de la cascada. A la izquierda, en la foto, se ve a tres personas.

Es inevitable que en la parte superior de esta bonita cascada aparezca gente. De todas formas sirve para dar escala
Podemos, a la vuelta, hacernos fotos tranquilamente en el lugar que antes ocupaban los scouts
Este lugar es exuberante, todo Ordesa lo es. Da igual las veces que vengas. Siempre te sorprende

Me paseo por las rocas planas y me fijo  que en el agua hay como un montón de cosillas que se mueven lentamente. Prácticamente no se aprecian. Hay que fijarse bien. Y en esto yo soy especialista,  la curiosidad y mi cámara van de la mano. ¿Qué es eso?. Además de la parte delantera salen como unas patitas que usan para avanzar. Son como unas conchas alargadas en forma de tubo con su cabeza y patas delanteras correspondientes.

A través del agua clara puedo fotografiar como si fuera a través de un cristal a estos insectos que parecen moluscos

Son los tricópteros, también conocidos como frigáneas, son un orden de insectos (orden Trichoptera). Las larvas suelen presentar un abdomen blando que protegen fabricándose una «casa» o «estuche» con los materiales que hay a su alrededor, uniéndolos y fijándolos mediante una seda pegajosa. De hecho, cada especie emplea sus materiales favoritos para la construcción del estuche, que va desde granos de arena, fragmentos vegetales e incluso conchas de moluscos, siendo posible reconocer a cada especie por la morfología y materiales del estuche.

En muchas ocasiones se integran tan bien con el entorno que son auténticos reyes del camuflaje, siendo difícil encontrarlos si no ponemos suficiente atención. Las larvas de tricópteros sirven como alimento tanto a peces, por ejemplo a la trucha, como a distintas aves, que las ingieren con estuche incluido, por lo que algunas especies añaden a su estuche algunas ramitas para evitar ser una presa sencilla, obteniendo una mayor supervivencia frente a especies que no lo hacen.

Habitan tanto en aguas rápidas como de corriente lenta, presentando en general una cierta exigencia desde un punto de ecológico, por lo que desde siempre se han considerado indicadores de buena calidad, puntuando positivamente en los índices de evaluación de la calidad del agua. Son las 15 horas. Habrá que continuar.

Nos marchamos de la cercanía de las Gradas de Soaso y accedemos a la zona que ya recorrimos por la mañana. A las 15:15 horas ya nos hemos alejado más de kilómetro y medio de la cascada, tal y como anuncia un cartel. Resulta además que en el mismo cartel se cuenta que una parte de este tramo lo mejoró una actuación financiada por la Fundación “La Caixa”.

Un cartel nos indica que ya estamos a una hora de la Cola de Caballo, y habla de la adecuación y mejora del camino

Pero el ir más deprisa no significa no fijarse en lo que te rodea. Mi amigo Ángel  va por delante, pero yo me paro  al ver una mariposa sobre una flor que me llama la atención. La flor es una Scabiosa columbaria. Se encuentra en los claros de bosques y matorrales, enclaves pedregosos, en substratos calcáreos, dolomíticos, yesosos o graníticos es propia de Europa y  la mariposa, una Argynnis paphia, tuve oportunidad de fotografiar una cuando iniciaba la caminata por la senda de los cazadores. Son las 15;24 horas.

Lo siguiente es dejar definitivamente los prados y pinos y meternos de lleno el el bosque de hayas de esta mañana. Es distinto. Siempre he dicho que la luz en la montaña cambia el paisaje.

Cuando el bosque se despeja y se ensancha en algún prado, podemos ver el Pico del Gallinero (2.752 m), a lo lejos el Tozal  del Mallo (2.254 m) y luego veremos ya encima de Torla, Mondarruego (2.845 m).

Si hiciéramos un resumen de las cimas que rodean el valle glaciar en el sentido en que bajaba el hielo, ahora que ya nos vamos, serían; en primer lugar, el macizo de Monte Perdido, cerrando el circo, con las Tres Sorores o Tres Serols, por la derecha, descendiendo, la más  prominente, y de la que partía también un ramal glaciar, es el pico Tobacor (2.779 m), después veríamos el Monte Arruebo (2.751 m). Seguidamente ya, a la altura de la pradera y el aparcamiento, y más allá, los tres que he mencionado antes, el Gallinero (2.752 m), el Tozal  del Mallo (2.254 m) y ya encima de Torla, Mondarruego (2.845 m).

Por la izquierda, en este orden, estarían; Punta Custodia (2.519 m), Punta las Loseras (2.419m), Peña Custodia (2.409 m), Mondicieto (2.364 m), Punta Schrader (2.247 m), Punta Acuta (2.242 m), Punta Diazas (2.169 m) –a la altura del aparcamiento de la pradera- y finalmente el Molar (2.008 m).

Pero, el macizo por excelencia de Ordesa son las Tres Sorores o Tres Serols ¿por qué se llaman así?. El significado del nombre de Tres Serols (tres hermanas en fabla aragonesa como ya he dicho) se debe a que en el Sobrarbe siempre se han prodigado las leyendas. Hay una que da nombre a estos  picos y que tiene que ver con estas hermanas.

A veces las leyendas están basadas en hechos reales que se distorsionan con el tiempo y se adornan con elementos fantásticos  y fabulosos por la tradición popular, transmitiéndose generalmente de forma oral.

En el siglo V , según la leyenda, ocurrió lo siguiente;

El caudillo de los visigodos, Eurico, decide con sus huestes realizar una incursión en los pueblos del Pirineo. Al llegar a una aldea celtíbera, la saquean, destruyendo todo lo que encuentran y apoderándose de lo que tenga algo de valor. Los aldeanos oponen resistencia, pero poco tienen que hacer. Los visigodos matan a algunos de ellos y hacen prisioneros a otros.

En el momento del ataque se estaba preparando una boda. Ese mismo día iban a casarse tres hermanas celtíberas y cristianas, huérfanas de madre. Su padre y sus novios son hechos prisioneros, pero  ellas logran huir y esconderse  de los soldados visigodos. Al volver a su hogar encuentran todo destruido. Oyen entre unos arbustos unos lamentos. Se acercan y resulta ser un jefe visigodo gravemente herido.

Deciden ayudarle, pero a cambio  de que  les prometa que liberarán a su padre y a sus novios. El jefe accede a la petición. Una vez pasado el tiempo y ya curado, se van con él a su campamento, para que cumpla su promesa, pero las  hermanas se encuentran con que sus novios han renunciado a la fe cristiana  y se han casado con tres godas y ahora están en una misión para el propio Eurico. Las muchachas se quedan consternadas.

Sin saber muy bien que hacer deciden permanecer en el campamento visigodo y al final también las hermanas acuerdan casarse, una con el jefe que salvaron, y las otras dos, con sendos guerreros. Pero para ello tienen que renunciar previamente a la fe cristiana, cosa que hacen. En la noche de bodas, de repente, y en medio de un terrorífico resplandor, a cada una de ellas se les aparece el espectro de su propio padre recriminándoles su conducta, y las tres hermanas huyen despavoridas del campamento visigodo. Invadidas por la culpa, y los remordimientos, deciden instalarse de penitentes en tres barracas a espaldas del Monte Perdido.

Los que fueron sus novios, y que se habían casado con las visigodas, en represalia por su huída, son ahorcados. Al mismo tiempo, una avalancha de nieve sepulta las chozas de las tres desdichadas hermanas con ellas dentro, y un espantoso terremoto levanta, sobre ese lugar que ocupan, tres imponentes montes: las Tres Sorores, como recuerdo para todos los que los vieren, de aquella triple apostasía e infidelidad.”

Pues ahí queda eso. ¿Lo sabíais? Es curioso ¿verdad?. Son las 16:30 horas y ya estamos recorriendo el bosque de hayas y pasando junto a los ejemplares más grandes que vimos por la mañana. Ahora los abetos y las hayas se entremezclan en el bosque. Miro el reloj: las 16:46 horas. Hemos llegado a la imagen de la Virgen del Pilar que vimos por la mañana. Ahora le  pega el sol. Estamos ya cerca de la pradera.

Seguimos por el bosque. Diez minutos  después llegamos nuestro destino. A la derecha del camino, hay colocada una placa en la pone lo siguiente:

“Homenaje del pueblo  español al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido en su primer centenario. Las Cortes Generales. Pradera de Ordesa, 21 de diciembre de 2018.”.

Homenaje del pueblo español al Parque en su primer centenario

A las 16:55 horas estamos ya pasando al lado de la casa de los guardas de Ordesa. Cerca de donde vamos a coger el bus hay un bar-restaurante y una tienda de recuerdos. Está lleno. Hecho la vista hacia atrás y me despido de este paraje. En altura veo perfectamente iluminado por el sol el  Gallinero.

A las  cinco de la tarde estamos ya junto a unos carteles que indican los horarios que sigue el autobús de Torla. El  autobús llega y nos subimos. Hemos terminado la excursión. Ha estado muy bien. Pero me sabe a poco. El próximo día que venga por aquí quiero hacer la senda de los cazadores y otro, el recorrido en 4×4 por los miradores de Ordesa. Esta zona tiene muchas posibilidades. Y que decir de las Fajas de Rancún y Canarellos.

Son las 17:10 horas y nos hacemos algún selfie de recuerdo montados en el bus . Va a tope. En un momento de la bajada nos paramos en un lateral de la carretera que está acondicionado para ello. Esperamos. Al poco rato pasa un autobús que va de subida. Van comunicados por radio entre ellos, precisamente para evitar juntarse dos autobuses de golpe pues no podrían pasar los dos a la vez. El viaje en bus con paradas y espera incluídas cuesta unos 15 o 20 minutos, no más.

A las 17,30 horas ya estamos en el aparcamiento. Nueve horas y media después de dejar el coche esta mañana. Pero aún queda ver Torla. Dejamos las mochilas y bastones en el coche. Ángel se cambia de calzado, yo no, evidentemente, pero a decir verdad, han aguantado bien las suelas, aunque mis pies están un poco doloridos pero nada que no tenga arreglo con un poco de descanso.

Ventilando un poco el coche y Ángel cambiándose el calzado, yo no, ya llevo puesto el de descanso por el despiste que tuve por la mañana, pero he de decir en justicia, que hemos aguantado bastante bien los dos.

Cuando compré este calzado me dijeron que era para una  hora. Ya  lleva más de nueve. Y aún le queda. Abro todas las puertas del coche para que se vaya el calor. Y miro en el maletero. Ahí están, mis botas, tendrían que haber pateado Ordesa. Cogemos lo imprescindible para dar una vuelta por el pueblo. Y nos vamos. Hago la típica foto de la iglesia de Torla, con el murallón de Modarruego de fondo y a la izquierda lo que siempre me ha llamado la atención, el pliegue tumbado de San Antón, con su vertiente al sur, como todos los de Monte Perdido.

Desde el aparcamiento, con el zoom, Torla, Mondarruego de fondo, y a la izquierda el pliegue de San Antón.

Mientras vamos caminando, saliendo del aparcamiento, y casi enfrente del Centro de Visitantes, veo que han colocado un recordatorio del centenario de Ordesa hecho a base de baldosas de cerámica pintadas. Son las seis menos cuarto. Hasta las 18:20 horas nos dedicaremos a ver Torla.

100 años de Ordesa ¿Seguirá este panel aquí en el bicentenario?

Este pueblo siempre me ha gustado. Nada más llegar vemos el Hotel Villa de Torla, con su piscina. Después nos metemos por sus calles rodeados de casas, todas de piedra. Hay tiendas de recuerdos, la panadería, algún restaurante, el Ayuntamiento, tiendas de artículos de montaña, la carnicería, en un rincón encantador lleno de flores, hoteles y bares. Lógicamente este pueblo  está orientado hacia el turismo, aunque conserva su sabor medieval. Os dejo una buena colección de fotos que hice del pueblo para que os hagáis una idea de como es.

Ángel quiere pasarse por una tienda para comprar una pegatina para el coche, de un escalador, pues lleva tiempo detrás de ella y quiere ver si aquí la tienen. Nos acercamos a una tienda que está junto a la  carretera, casi enfrente del Hotel Bellavista. Allí ojeamos las camisetas y demás cosas. En tiempos me compré aquí un par de camisetas muy chulas. Pero las que ahora hay no tienen nada que ver. Ángel no encuentra su pegatina, así que se compra un cartoncillo que lleva unas fotos de  flores de Ordesa y yo una casita imán para el frigorífico. Algo hemos picado. Siempre pasa. Luego hablamos de comer algo, pero han cerrado las cocinas. Es tarde. Decidimos volver.

Un bonito rincón de Torla, la carnicería
Paseando por sus calles te encuentras con comercios dedicados a los recuerdos y material de montaña
Queda claro el horario ¿no?

Terminamos la visita y nos vamos al aparcamiento y al coche. Lo demás, ya lo he contado. Es hacer el recorrido a la inversa y llegar a Zaragoza. Han sido en total 10,30 horas de patear la zona, y la verdad es que han sido muy gratificantes aunque prometo volver para hacer otros senderos. Queda en la lista de pendientes para la próxima ocasión.

Una casa rural con apartamentos, que además tiene su propia tienda de recuerdos
Al marchar, saco esta foto del Centro de Visitantes del Parque Nacional. Desde aquí salen los autobuses a la pradera
Una bucólica foto de una parte de Torla, seguramente unas cuantas bordas (casas para guardar grano y ganado)

Ya en Zaragoza, dejo a Ángel cerca de su casa y me voy para la mía. ¡Qué distinto se ve todo! La gran ciudad con sus  ruidos, su gente, la rutina. Es un cambio radical. Pero es la vida que me ha tocado vivir. Al menos, he disfrutado de una jornada diferente. Cuando aparco definitivamente el coche en mi garaje, miro el cuentakilómetros; 328,1 km desde que lo puse a cero esta mañana,  y son las 20:39 horas.

Espero que os haya gustado mi relato de hoy, no se os haya hecho pesado y hayáis disfrutado como yo de estos parajes, al menos, si no en persona, que os haya parecido por algún instante que estabais también allí.

Bueno y lo que os digo siempre, hay una estrella debajo del todo para decir si os gusta el blog, «like» podéis también hacer comentarios, sobre todo referidos a la extensión (si son muy largas las historias decídmelo ) y también seguir el blog dándole a otro botón. Gracias, saludos y…¡Hasta la próxima!.

7 Comentarios

Replica a Julia Perez Alonso Cancelar la respuesta