Hola de nuevo amigos y seguidores de mi blog. Hoy es 14 de agosto de 2025 y me voy con mi amiga Mónica a subir hasta dos preciosos ibones – o lagos de origen glaciar- del valle de Tena. Haremos la ruta a pie, por la pista forestal que llega hasta la zona de Petrosos y de ahí a los ibones. Existe la posibilidad de ir atajando algo la pista por senderillos que van monte a traviesa, la ruta de los ibones, se llama, quizás los utilicemos en algún momento.
Lo que no se nos pasa ni remotamente por la cabeza es lo que hace la mayoría de la gente, sobre todo familias con niños y turistas poco habituados a hacer largas caminatas, coger el telesilla que sale de Panticosa y que te deja -previo pago- en la zona de Petrosos, ni tampoco el autobús 4×4 -también de pago- que va desde allí a los ibones, tenemos claro que hemos venido a hacer ejercicio y a disfrutar del entorno aunque nos espere una larga caminata. Clasifico el esfuerzo de hoy de moderado por la distancia total a cubrir.

No obstante si decides hacer uso de alguna de estas opciones, te ahorrarás 9 km largos de subida y otros tantos de bajada, pero tendrás que abonar el coste de estos servicios. El precio de Ida y vuelta en el telecabina para el año 2025 sale por 22,50 € adulto y 13,10 € infantil. De todas formas es verdad que es la única opción si quieres subir con niños pequeños o personas mayores. Si no quieres caminar casi nada, se puede combinar el telecabina con el bús 4×4 que te llevará desde la zona de Petrosos de la Estación de Esquí de Panticosa directamente hasta el Ibón de Asnos ( te ahorras 30 -40 minutos a pie).
Cómo llegar a Hoz de Jaca
Una vez en la localidad de Sabiñánigo, hay que tomar la carretera de Francia hacia Biescas. Pasado Biescas y a la altura del embalse de Búbal, una señal nos indica que girando hacia la derecha nos dirigiremos a la población de Hoz de Jaca. Pasaremos antes por un túnel y por encima de la misma presa de Búbal -espectaculares vistas-, y tras unas cuantas curvas ascendiendo por el bosque que tapiza la montaña, llegaremos al pueblo.
Inicio de ruta
Una vez entramos en Hoz de Jaca, recorremos unos pocos metros y como a mitad del pueblo, giramos a la derecha por una calle siguiendo un cartel que indica » Ibón de Sabocos».

Mientras nos desplazamos, vamos buscando un sitio donde aparcar. Pasamos junto a un cartel a la derecha de la marcha que indica «pista cerrada», con lo que si hubiéramos querido aventurarnos por la misma con el coche -ya que es apta para turismos- y ahorrarnos la caminata que tenemos prevista, hubiera sido imposible. Son unos 9 km que nos hubieran llevado treinta minutos en nuestro vehículo.

Huecos para estacionar hay, al menos a estas horas. En una calle a la izquierda, siguiendo las indicaciones de unos letreros con la letra «P» encontramos varios libres. Ya solucionado esto, nos pertrechamos con lo necesario para la excursión e iniciamos la marcha. Son las 9:10 horas.


Deciros que existe la posibilidad también de llegar a los ibones de Asnos y Sabocos siguiendo una senda llamada la ruta de los ibones. Esta senda utiliza un 80% de pista y un 20% de atajos por la montaña. Nosotros iremos por la pista y si nos apetece utilizaremos alguno de esos atajos. Tenéis bien indicada esta ruta en unos paneles explicativos próximos.


Vamos ya caminando y saliendo del pueblo por la calle asfaltada dirección noroeste tal y como os pongo en las fotos y os indico con las flechas amarillas.

La mañana es fantástica en cuanto a temperatura se refiere y brilla el sol. Creo que vamos a tener una estupenda jornada montañera.

Llevamos buen ritmo. Enseguida aparecen ya abajo las casas del pueblo que cada vez se van haciendo más pequeñas a la vista. El sol nos calienta por el este iluminando el valle. La naturaleza se va despertando poco a poco con él.

Subiendo por la pista de Sabocos
Es una pista que coincide en parte con el sendero de gran recorrido GR16, pero no en su totalidad.De hecho vemos una señal que hace referencia a este sendero.


En esta primera parte, y de momento, vamos pisando asfalto, pero apenas le quita encanto al recorrido, pues el entorno, la tranquilidad que nos rodea y la abundante y variada vegetación a ambos lados de la pista lo compensan.

De pronto, una valla de plástico enlazable de color azul aparece en medio de la pista. Tiene un cartel pegado en el centro que dice así: «Pista cortada a vehículos por obras, (del 4 de agosto hasta nueva orden) Disculpen las molestias». Es más el aviso que el impedimento en sí mismo, porque no es una barrera ni una cadena que realmente hubieran impedido el paso. Pero como suele decirse, «aviso a navegantes», cada cual verá lo que hace. Yo desde luego, si hubiera ido en coche, no me arriesgaría a una multa.

A la izquierda del camino un panel y el inicio de un sendero nos llama la atención. Nos habla de la ruta de las Salletas,(1.2 km) que desde Hoz de Jaca se puede realizar a través de bonitos hayedos en la Sierra de Tendeñera y nos lleva hasta el Cerro de San Chuan (1.200 m). El recorrido total salva un desnivel de 120 m y es fácil. En primavera y verano se pueden observar un gran número de mariposas, tal y como nos indican. Tomo nota para otra ocasión.



Seguimos avanzando y me sorprende la cantidad de zarzamoras que hay a los lados. Seguro que los habitantes de Hoz de Jaca dan buena cuenta de los frutos al final del verano. Este fruto es un agregado de drupas, es decir, muchas pequeñas frutitas que están juntas, formando lo que conocemos como mora. Veo algunas flores pequeñas de colores blancos o rosados, que suelen a aparecer entre mayo y agosto y que son las precursoras del proceso que darán lugar a las sabrosas moras.


Cuando la vegetación lo permite, ya se comienzan a ver las cumbres del entorno, como Peña Foratata (2.321 m). Esta peña está compuesta por rocas calcáreas que se formaron en el fondo de un antiguo mar que cubría el Pirineo hace millones de años, a partir de la acumulación de sedimentos y restos de organismos marinos. Durante la Orogenia Alpina, en la era Cenozoica (hace 66 millones de años y hasta hace 2.6 millones de años) estos sedimentos fueron levantados y plegados dando como resultado las cumbres que vemos hoy. También se puede ver en la lejanía el pueblo de Tramacastilla de Tena.

Llevaremos caminando como unos escasos 15 minutos cuando la pista asfaltada da paso a un tramo hormigonado que traza una curva.

Sabaniás hacia Sabocos
Sin tardar mucho, la pista definitivamente se convierte en grava. Un cartel a nuestra derecha indica la dirección :»Sabianás hacia Sabocos». Vamos bien, aunque si se sigue la pista sin dejarla, no hay pérdida.

Al estar la pista cortada, no nos hemos topado con ningún vehículo, pero tampoco con persona alguna. La tranquilidad es total, lo que se agradece cuando vienes buscando paz y sosiego.

La pista cruza algún pequeño torrente que a su vez también la atraviesa y que discurre por ella monte abajo, pero no supone más que una pequeña lámina de agua que hasta un turismo podría pasar sin dificultad, al menos en esta época del año. Vemos algún poste de dirección que nos llevaría a atajar por el monte hacia los ibones, pero hoy queremos caminar sólo por pista.

Desvíos hacia la ruta de los ibones
De nuevo vemos algún que otro poste de dirección perteneciente al camino de los ibones y que nos indica «ibón de Sabocos». Como os he dicho antes, hoy queremos hacer la pista completa, así que los ignoramos definitivamente, pero que sepáis que es una alternativa que os serviría para ahorraros un 20% de pista, unos 3 km aproximadamente.


Uno de los motivos por los que queremos recorrer íntegramente la pista sin utilizar los atajos es para disfrutar en todo momento de las magníficas vistas panorámicas que de los picos del entorno nos ofrece el recorrido. Con el zoom puedo sacar con detalle Peña Foratata, y más en la lejanía, el pico Frondiellas pero especialmente el Balaitús (3.144 m) que es el primer gran tresmil pirenaico desde el oeste, y su silueta es imponente desde esta zona.




Vacas y buitres
A las 10:24 horas pasamos junto a unos prados y una pequeña instalación ganadera donde unas cuantas vacas deambulan a sus anchas. Pero no están solas. En una ladera próxima gran cantidad de buitres las contemplan.


Ignoro por qué han elegido este sitio. Será quizás porque hay en las proximidades alguna vaca muerta y vienen a disfrutar de la carroña, o simplemente porque les gusta el lugar, no lo sé, pero que se reúnan cerca de las vacas, creo que probablemente tenga alguna relación con ellas.

Mientras seguimos caminando, no todos los buitres están tranquilos sobre la herbosa ladera. Alguno alza el vuelo y se aleja. Aprovecho para hacerle una foto. La Sierra de Partacua me sirve de imponente telón de fondo. Es en este momento cuando un caminante solitario viene descendiendo la pista, la única persona que vemos en todo este trayecto.

Hacia Petrosos
Podría parecer que caminar por una pista podría resultar monótono e incluso aburrido, pero no es el caso. Marchar por aquí es muy entretenido y bonito, tanto por las vistas panorámicas como por el disfrute de la vegetación que crece a cada uno de los lados. Una mezcla de olores, distintos tonos de verde, flores y todo tipo de árboles y arbustos, algunos con sus frutos, nos rodean. Una maravilla para los sentidos.

Cada cierto tiempo, volvemos a encontrarnos con los desvíos hacia la ruta de los ibones.En la foto de debajo os señalo uno de los postes. Nosotros seguimos «pisteando».

Son las 10:30 horas y nos cruzamos con el segundo «caminante» desde que iniciamos la subida, una vaca, que también va de bajada.

A medida que vamos ascendiendo tenemos mejores vistas de lo que queda por debajo de nuestra posición. Tramos de la propia pista, que destacan por su color claro sobre el fondo verde de la ladera, y más allá el azul intenso del pantano de Búbal, y tras él, la formidable Sierra de la Partacua. Se aprecian bien alguno de sus picos, como Peña Retona (2.775 m).

También puedo ver desde aquí, a lo lejos la terminal del telecabina de Panticosa, en la zona conocida como Petrosos, que aunque no nos dirigiremos exactamente allí, si que pasaremos cerca.







Llegada a la zona de Petrosos (1.850 m)
Son las 11 horas cuando a nuestra izquierda queda el telecabina que sube desde Panticosa a Petrosos. Desde aquí, una vez abandonado el telesilla, es desde donde se puede tomar el autobús 4×4 que te llevará hasta la zona del ibón de Sabocos, y que te ahorrará una caminata de subida de unos 20 – 30 minutos.

Y es llegados a este punto cuando se acabó la calma. Es como pasar de un mundo a otro. Oleadas de turistas con sus familias suben desde Petrosos dirección a los ibones. Unos van más resueltos, y a otros se les nota que están menos acostumbrados a caminar y lo hacen más pesadamente. El desnivel a salvar no es despreciable.


Aunque las vistas siguen siendo impresionantes, este es quizás el trozo más feo. La vegetación ha dado paso a la roca desnuda y además hay postes y demás utillajes para la práctica del esquí que lo empeoran aún más.

Bifurcación Asnos – Sabocos
A las 11:15 horas la pista se bifurca. Hacia la izquierda y en descenso se dirige al Ibón de Sabocos. Hacia la derecha y en ascenso, al Ibón de Asnos. Seguimos al de Asnos. La totalidad de la gente va al de Sabocos. De nuevo estamos solos.

Vamos ganando altura y ya podemos divisar desde aquí lo que se adivina como la cubeta del ibón de Sabocos y parte de su antiguo circo glaciar.

Continuamos subiendo y vamos dejando a un lado del camino algún que otro cañón de nieve ahora tapados y fuera de lugar en plena época estival. Funcionan mezclando aire y agua a alta presión, creando pequeños cristales de hielo que caen como nieve.

La pista continúa hacia la derecha, trazando una amplia curva por la ladera de la montaña hasta, suponemos, llegar al ibón, pero preferimos atajar todo recto por un senderillo que imaginamos nos llevará al mismo sitio.

El atajo nos lleva hasta lo alto de un montículo desde donde ahora sí, vemos parte del ibón de Sabocos, al que bajaremos una vez visto el de Asnos. En la foto de debajo, os marco en amarillo la ruta que seguiremos para llegar al de Sabocos, por la ladera de la montaña, y de esta forma ahorrarnos la pista.


El Ibón de Asnos (2.060 m)
Son las 11:30 horas y hemos llegado al ibón de Asnos. Este ibón no está nada masificado y se agradece. No hay nadie, todos los que bajan del telecabina se van al de Sabocos, aunque sí encontramos un montón de vacas que nos reciben nada más llegar y que están plácidamente tumbadas sobre unos pastos cerca del agua.

Este lago -o ibón como se les llama en Aragón- al igual que su hermano, el de Sabocos, fueron modelados por la acción de las lenguas glaciares del Pleistoceno (período que va desde 2.6 millones de años hasta hace 11.700 años). Los materiales en los que están alojadas las cubetas son de origen calcáreo, excavadas durante la última glaciación de ese período, hace unos 11.000 años.
Al acabar esta glaciación, y a medida que las temperaturas subieron, el hielo se retiró y sus cubetas se llenaron de agua. Es lo que podemos ver hoy en día.

El Ibón de Asnos ocupa unas 6,5 hectáreas y tiene una profundidad máxima de 6 metros. La punta de Asnos con 2.326 m, es el pico de mayor altitud que lo rodea. Sólo se puede rodear en una mínima parte, pues no hay senderos cerca del agua, las paredes caen directamente sobre el agua del ibón como puede verse en la foto.

En el ibón de Asnos se encuentra una gran biodiversidad. Marmotas, rebecos y sarrios, y diferentes tipos de buitres, como el quebrantahuesos, y también anfibios, como el tritón pirenaico, ranas, y abundante flora y fauna protegida. Otra cosa es que se dejen ver a estas horas.

También hay peces, pero no son especies originarias de este ibón, sino que fueron introducidas para la pesca por el hombre, como la trucha asalmonada, lo que ha generado cierto impacto sobre la fauna nativa, sobre todo anfibios, muy sensibles a la calidad del agua.
Son las 11:45 horas cuando aprovechamos para comer algo y hacernos unas fotos antes de iniciar el descenso hacia el ibón de Sabocos. Yo soy de los que se lleva a las caminatas un trípode donde enganchar una de mis cámaras, la compacta Canon PowerShot SX740HS, con un zoom óptico de 40X y 20.3 megapixels. Aunque casi todo el mundo hace las fotos hoy en día con los móviles, yo no renuncio al potente zoom óptico que ésta me proporciona. Es muy difícil, casi imposible, encontrar en el comercio este tipo de equipamiento, que ya tiene unos cuantos años.Se diría que el móvil ha matado a las cámaras digitales, Una pena.

Cerca de donde estamos, se posa una bonita y pequeña mariposa azul del pirineo que se mantiene quieta el rato suficiente para que le pueda hacer una foto. Es un Friso de montaña (Polyommatus coridon), en este caso una hembra, ya que los machos son de color marrón oscuro. Vive en prados de altura, donde suele parar en surgencias de agua y bebederos. Se la pude ver de junio a septiembre.

Quizás este no sea un ibón de los más bonitos del Pirineo aragonés, pero lo compensa con creces la tranquilidad y el ambiente de alta montaña que en él se respira. Merece la pena visitarlo. Son las 12:30 horas y nos vamos a visitar el otro ibón. Hemos estado una hora en Asnos, nos vamos ahora a Sabocos.
Descenso al Ibón de Sabocos (1.905 m)
Toca descender ahora los 155 m de desnivel que separan un ibón del otro, pero no lo haremos por la pista, sino que esta vez sí vamos a atajar por el monte. Hay un sendero que baja directamente a las inmediaciones del ibón de Sabocos por una pronunciada ladera herbosa. iremos por ahí.


Al inicio de esta senda nos cruzamos con varias personas que vienen subiéndola, quizás con idea de ir al ibón de Asnos. Me llama la atención una mujer joven pero bastante gruesa, acompañada de su familia y unos críos. Va al límite. Le cuesta respirar, suda y está roja como un tomate. No puede ser, pienso. Luego que pasan cosas, en la montaña hay que medir tus capacidades. Lo siento por ella, aquí se viene a disfrutar y no a sufrir, hubiera hecho mejor en ir primero a ver el ibón de Asnos caminando por la pista y luego bajar el sendero. Lo ha hecho al revés.

A medida que descendemos, el ibón se hace cada vez más visible. El agua desde aquí se aprecia de un bonito color azul en el centro y turquesa en las orillas. En la foto de debajo os señalo en amarillo parte del camino que haremos a la vuelta, para retomar la pista de descenso a Hoz de Jaca.


Una asesina silenciosa
Junto al sendero nos encontramos con un grupo de plantas que presentan unas bonitas flores moradas – azuladas, pero su belleza esconde una desagradable sorpresa: es una de las plantas más letales y venenosas del Pirineo y de Europa. Se llama Aconitum napellus, también conocida como acónito o «matalobos», su toxicidad es tan alta que antiguamente se utilizaba como veneno.

Según algunas fuentes, se dice que el Papa Clemente VII fue envenenado con acónito en 1534, como parte de un experimento para probar un antídoto, sufriendo problemas estomacales y fiebre persistente antes de su muerte, pero no hay consenso definitivo sobre la causa exacta.

El último tramo
Son las 12:50 horas cuando ya casi estamos. En la foto de debajo os pongo en amarillo el tramo final de la senda, y en rojo, el camino de salida o de vuelta desde el ibón.

Llegada al Ibón de Sabocos
Son las 12:59 horas cuando llegamos al ibón de Sabocos. Nos ha costado 30 minutos bajando tranquilamente desde el de Asnos. El panorama que nos encontramos no puede ser más bonito.

Este ibón me gusta más que el de Asnos, es mucho más grande y amplio, (9,4 hectáreas) y sus aguas presentan un tono más azulado y bonito, tal vez porque es más profundo (25 m).La cubeta de origen glaciar en la que se asienta la forman pizarras y en menor medida calizas, y el circo que lo envuelve es más espectacular, destacando en sus proximidades Peña Sabocos (2.757 m) , Peña Roya (2578 m) y Mandilar (2.211 m).

Ahora es el momento de hacer un alto en este precioso entorno de montaña. Pero no por mucho tiempo, ya que vamos un poco justos, puesto que tenemos aún que desandar los 9 km de pista hasta Hoz de Jaca. Igual la hora que hemos estado en Asnos la cambiaría para estar más tiempo en Sabocos.Me hubiera gustado recorrer en lo posible su contorno, pero no puede ser.

Sabocos comparte características con Asnos, dada su proximidad, en cuanto a flora y fauna, así que todo lo dicho para aquél sirve para éste.

El regreso a Hoz de Jaca
A las 13:20 horas iniciamos el regreso. Nada más comenzar nos encontramos con una vaca muerta en las proximidades del ibón. Me acerco a verla y me doy cuenta que sólo quedan los huesos y el pellejo, por dentro está totalmente vacía de carne y órganos. Los buitres han dado buena cuenta de ellos.

Ahora toca subir unos cuantos metros de pista hasta enlazar con la principal que recorrimos hace poco para ir al ibón de Asnos. Es la que quedaba a nuestra derecha y que bajaba,en la bifurcación.


De nuevo pasamos junto a los postes y redes de protección de las zonas de paso a los dominios esquiables que tanto afean este lugar.


Seguimos yendo un poco justos de tiempo, así que en vez de recorrer la totalidad de la pista en esta zona, decidimos improvisar y descender campo a través hasta alcanzar la misma unos cuantos metros más abajo y de nuevo seguir atajando .


Ahora puedo ver una parte del pantano de Búbal que presenta un nivel de agua más bajo de lo normal lo que permite observar antiguas estructuras que quedan ocultas, como los restos de unos arcos de un puente medieval y otro más moderno, mejor conservado, del siglo XIX por el que discurría la antigua carretera del valle.


Tras los atajos, alcanzamos de nuevo la pista que subimos hace unas horas y ahora queda descenderla de nuevo hasta Hoz de Jaca. Serán de nuevo aproximadamente otros 9 km.

Son las 15:30 horas cuando desde la pista ya comenzamos a ver las primeras casas de Hoz de Jaca. Nos queda muy poco para llegar. Mónica ha tenido que quitarse el calzado de montaña en parte del descenso por una rozadura, así que no le ha quedado otro remedio que calzarse unas chanclas planas que traíamos por si metíamos los pies en el agua de alguno de los ibones, así que la pobre ha ido notando todas las piedras del camino, pero se ha portado como una campeona, manteniendo el ritmo y aguantando como buena montañera que es.

Por las calles de Hoz de Jaca
Son las 15: 40 cuando llegamos al aparcamiento de Hoz de Jaca donde está el coche. Dejamos las mochilas y decidimos que vamos a tomar un café antes de partir en algún bar del pueblo y de paso echarle un vistazo rápido a su casco urbano. Nos ha costado bajar la pista 2,20 horas desde que abandonamos el ibón de Sabocos. Os pongo unas cuantas fotos del pueblo para que os hagáis una idea de cómo es.


Da que pensar que donde se levantan ahora apacibles casitas de montaña, hace miles de años no había más que hielo. Por aquí bajaba la lengua glaciar del valle del Gállego que tenía de 30 a 40 km de longitud con una morrena terminal acababa en Senegué, en las proximidades de la localidad de Sabiñánigo, formando un arco notable, y depósitos de todos los tamaños.



La Fuente de la Glera
Bajando, a la derecha, nos encontramos con la Fuente de la Glera de Hoz de Jaca. Tiene un origen relacionado con el terreno. «Glera» es una palabra aragonesa que proviene del latín «glarea» que significa «cantorral», es decir, un terreno con mucho cascajo y arena.
La fuente fue inaugurada oficialmente en el año 2008 y su diseño se ha recuperado de uno similar en piedra que había en la entrada del ayuntamiento, con las cabezas de un cordero y una vaca por las que sale el agua. La realizó el escultor aragonés Pedro Aina Gérez, nacido en 1959 en Calatorao (Zaragoza).


Seguimos caminando y vemos que el pueblo está decorado con banderas y es que acaban de celebrarse las fiestas patronales que se celebran en honor a San Lorenzo, el 10 de agosto.



Las calles del pueblo van de bajada, aunque no tienen cuestas muy pronunciadas. Vamos buscando la iglesia.


Al rato encontramos la iglesia del pueblo. Un edificio de planta rectangular, de nave única y capillas laterales, cabecera plana y una torre a los pies que funciona como pórtico. Data del siglo XVI ( año 1.575) y su campanario aprovechó la cimentación de una torre defensiva del siglo XI.


Una vez visitada la zona de la iglesia, ahora sí, vamos en busca de un bar para tomarnos algo antes de emprender el viaje de vuelta.




Tras deambular un rato, encontramos una casa que parece un hostal con habitaciones y que tiene un bar en su parte baja llamado «El Mirador».

Justo delante del bar donde vamos a entrar hay una curiosa escultura de un niño. Se llama «El Aguador» es del escultor local José Luis Villanueva, inaugurada en junio de 2023. Esta rinde homenaje a una figura tradicional de la localidad. Representa a un niño que sujeta un vaso, simbolizando la importancia del agua en la vida del pueblo y sus costumbres.

Una vez ya en el bar, es el momento de relajarse y tomar algo fresco. Es el típico establecimiento con aires montañeses en la decoración. En el techo encima de la barra hay una enorme colección de gorras de todos los colores y tamaños.

Pues bien, son las 16:10 horas cuando estamos ya de nuevo en el coche y nos disponemos definitivamente a regresar. Hemos hecho una visita exprés a Hoz de Jaca pero no podemos entretenernos más. Espero que os haya gustado la entrada de hoy y que os animéis a hacerla, preferiblemente la de los cerca de 21 km totales por pista, y si no, siempre os queda la opción de coger el telecabina en Panticosa. Nos vemos de nuevo próximamente en mi blog. ¡Salud y suerte!.

Ruta y perfil de elevación
Como siempre hago, os dejo aquí la ruta y el perfil de elevación, y os incluyo los datos del reloj de Mónica, que ha dejado registrado el inicio de la caminata, a las 9:18, el tiempo en movimiento 6 horas y 54 minutos y la distancia recorrida 20, 63 Km totales, datos que he utilizado para realizar esta entrada del blog.



