Hola de nuevo amigos y seguidores de mi blog. Hoy es sábado 21 de junio de 2025 y nos vamos Javier, Ángel y yo a subir un pico emblemático de los Pirineos Occidentales, el Castillo de Acher, llamado así por su forma, que recuerda a una gran fortaleza solitaria aislada en lo alto. Visto desde abajo da la sensación de ser un pico inaccesible por la verticalidad de sus paredes.
La de hoy es una ascensión exigente pero muy gratificante y con un final sorprendente. No tiene pasos técnicos ni complicados si se sigue la ruta que asciende por su cara sur, salvo en algún tramo de la canal de acceso al valle interior previo al pico, en el que tendremos que echar las manos a la roca en alguna pequeña trepada,pero nada que implique peligro ni dificultad.
Así que es un pico técnicamente fácil, pero que exige un nivel de esfuerzo moderado por el desnivel a salvar y la duración del recorrido, así que es recomendable estar en buena forma física. Comenzamos.
Cómo llegar a la Selva de Oza
El Castillo de Acher se encuentra en la comarca de la Jacetania, en el valle de Hecho, más concretamente en la zona de la Selva de Oza y Guarrinza. Ya os he descrito como llegar a esta parte del Pirineo en otras entradas de este blog, como por ejemplo en la del ibón de Acherito, o el recorrido por Aguas Tuertas, pero no obstante, os resumo de nuevo brevemente.

Primero deberemos llegar a la localidad oscense de Jaca y desde allí a la localidad jacetana de Hecho (ó Echo). La carretera circunvala la población y continúa hacia Siresa, que dejamos a la izquierda. Seguimos por la estrecha carretera, (por la que en algunos tramos no caben dos coches a la vez, -precaución-), atravesamos los túneles y el espectacular desfiladero llamado la «Boca del Infierno», y llegamos, tras unos aproximadamente 12 km desde Siresa hasta la zona de la Selva de Oza.
Un poco antes del puente que cruza el Río Aragón Subordán, y a la izquierda de la carretera, hay habilitada una zona muy amplia y asfaltada junto a un gran edificio blanco (antiguo Refugio de la Selva de Oza, y campamento juvenil Ramiro el Monje, actualmente cerrado y en mal estado) donde se puede aparcar.
Inicio de la excursión (1.020 m)
Pues bien, son las 7:26 horas de esta estupenda mañana de junio y ya pertrechados con todo lo necesario, y tras aparcar en la amplia explanada (a estas horas con pocos coches) iniciamos la caminata. Antes nos hacemos una foto de inicio de jornada. De fondo, arriba a la izquierda, perfilado por la primera luz del día, nuestro objetivo de hoy, el imponente Castillo de Acher (Castillo D´Acher). Parece una empresa titánica, casi inalcanzable, la que vamos a iniciar, pero no lo dudéis, conquistaremos sus murallas. Hacia allá vamos.



Lo primero que hacemos es cruzar el puente sobre el río Aragón Subordán hasta el otro lado. A estas horas, la neblina aún está pegada a la pradera y el bosque, pero se va disipando rápidamente con la primera luz de la mañana.

Por el GR 11.1
Pronto observamos un panel indicativo y el inicio de la ruta hacia el Castillo de Acher. Lo tomamos. La senda nos lleva en principio por el GR 11.1, también conocido como la Senda Pirenaica, en este punto en el que nos encontramos atraviesa la Selva de Oza y cubre diversas etapas como la que va desde Oza a Zuriza, o la que conecta Oza con Candanchú.


Ya en el otro lado del río, atravesaremos una zona donde hay instaladas unas tirolinas y después caminaremos por una zona de prados, más despejada, para enseguida volver a adentrarnos en el bosque.


En unos minutos vamos caminando por una cómoda y ancha senda, con el suelo tapizado de hojas secas, entre los abetos y las hayas, que me recuerda a las que hay por la zona de Ordesa, y un poco más adelante, ya encontramos indicaciones hacia el Castillo de Acher y Camino Viejo Puente Sil hacia Gabardito. De momento, seguimos por la GR11.1

Desvío hacia la senda del Castillo de Acher: abandonamos el GR 11.1
En unos 15 minutos, yendo tranquilos, llegamos a un desvío muy evidente en la que un cartel nos señala la senda al Castillo de Acher. Giramos a la izquierda y nos separamos definitivamente del GR 11.1. Se distingue muy bien porque al inicio hay colocado unos pequeños troncos a modo de escaleras. A continuación seguiremos ascendiendo entre abetos, hayas y bojes. Ya se va notando la pendiente.


Cinco minutos más tarde y en continua subida (habremos superado ya unos 80 metros de desnivel) llegamos a una pista. La de la Espata.Hay que cruzarla y seguir recto tal y como nos indica un poste de señales que os marco con un círculo amarillo en la foto. Es el único camino para llegar al pico. Esta pista que viene por la izquierda también es una alternativa para llegar a este punto, ya que sale desde el aparcamiento de la Selva de Oza, pero seguirla supone alargar el recorrido.

A partir de aquí el sendero no tiene pérdida, incluso es bastante ancho ya que parece ser que por aquí bajaban antiguamente la madera que talaban en estos bosques. La pendiente que debemos vencer es pronunciada en este tramo. Aparece un poste de dirección y las marcas verdes y amarillas de los senderos de pequeño recorrido.



Cruce del barranco de Acher (1.445 m).
Son las 8:25 horas y la pendiente nos da un pequeño respiro, y en ligero descenso nos lleva a atravesar el barranco de Acher (1.445 m).El agua que por aquí circula viene directamente infiltrada desde el Castillo de Acher, producto del fenómeno kárstico que se da en las calizas. Se observan troncos caídos y arrastrados por la nieve en invierno, pues por aquí se dan abundantes avalanchas.


Una vez al otro lado del barranco, volvemos a internarnos en el bosque mixto por una senda que presenta fuerte pendiente. No hace calor, aunque se va notando en el cuerpo el esfuerzo de la subida.

Salida del bosque y llegada a los prados (1.579 m)
Como una hora y cuarto después de la salida, llegamos a una zona en la que parece que la senda nos saca ya del bosque y se dirige hacia unos prados. Subimos por unas escaleras de troncos colocados sobre un terreno rojizo, muy bonito, cuyo color se debe a la oxidación de unas rocas sedimentarias, las lutitas, del período geológico conocido como el Pérmico.
Estamos a 1.579 m de altitud y habremos vencido ya unos 150 metros de desnivel y una distancia de 3 km.Aún nos quedan 1.160 m hasta la cima del Castillo, esto no ha hecho más que empezar.Ahora vamos hacia una zona de prados en altura.

No sé por qué, esta parte del recorrido hasta los prados superiores se me hace un poco más antipática de superar. Quizás porque la senda no está muy bien definida y además hay que lidiar en algunos tramos con un terreno inestable, de una fina arenilla roja, supongo producto de las innumerables pisadas de los senderistas que han descompuesto hasta ese punto las lutitas.

Pero una vez que superamos esta parte, la recompensa merece la pena. Las vistas son espectaculares. Un sinfín de picos, se alzan majestuosos en el horizonte.

Es un buen momento para detenerme y hacer unas cuantas fotos. Con el zoom de la cámara puedo ver el aparcamiento de la Selva de Oza donde hemos dejado el coche. Se ve muy pequeño desde aquí (círculo amarillo en la foto) ¡Hemos subido una barbaridad!.

También es hora de con el zoom hacer unas cuantas fotos y un repaso de las cumbres que si me giro hacia atrás, y a medida que vamos ascendiendo, podemos contemplar, es una estupenda visión panorámica de este sector del Pirineo Occidental. Os pongo a continuación las fotos con los nombres de los picos que se pueden observar y la altura de cada uno de ellos. Van de izquierda a derecha siguiendo la línea del horizonte.




Son las nueve de la mañana cuando llegamos ya a los prados superiores donde la senda se allana levemente aunque siempre en marcada subida.

Este sigue siendo un punto ideal para con el zoom al máximo, seguir sacando fotos de las cumbres más relevantes que se ven desde aquí, y para hacernos de paso una foto los tres en este paraje tan bonito y con este horizonte tan espectacular.






Y por supuesto, a la izquierda, ya podemos observar parte del murallón sur del Castillo de Acher, nuestro objetivo.

Paso de la zona del refugio de Acher (1.730 m)
Son las 9:23 horas cuando vemos a nuestra derecha como a 300 metros de distancia, según vamos subiendo, una cabaña. Es el refugio libre del Castillo de Acher. Su estado de conservación es bueno y tiene capacidad para unas ocho personas. La senda pasa bastante alejada del refugio a medida que discurre por los prados, ahora de nuevo con algo más de pendiente.

Enseguida el camino, bien marcado, sigue subiendo por terreno despejado derivando poco a poco hacia la izquierda, dirección N, hacia la ladera sur del Castillo de Acher. Pero no lo hará por mucho tiempo pues luego volverá a girar hacia la derecha, dirección E, paralelo a un pequeño arroyo.

Lo que antes era polvo rojo y algún resalte en el terreno, aparece ahora en una mayor extensión. Una ladera y las rocas de su alrededor presentan esta coloración rojiza tan bonita y característica de las lutitas del Pérmico.

Breve pausa en los prados
Faltan diez minutos para las diez de la mañana cuando en una gran roca junto al sendero decidimos parar y tomar un pequeño respiro. Hasta ahora no habíamos descansado.

Desde aquí puedo ver la inmensa muralla de caliza que parece inexpugnable. Pero también un punto débil: la puerta del Castillo de Acher, la atravesaremos para acceder a su cima norte. Hago unas fotos del trayecto que luego tendremos que recorrer.

Con el zoom al máximo, fotografío esta puerta. Aparecen numerosos senderistas en la instantánea. No me sorprende, este es un pico muy popular y estamos en época estival. Seguro que en la cima estaremos acompañados. En amarillo, el trazado aproximado de la ruta.

Pero lo que más me llama la atención, es esa continua combinación de colores rojos (lutitas) y blancos (calizas) que veo en las laderas próximas al pico. Las lutitas, rocas más antiguas, permanecen bajo las calizas, más jóvenes. Se originaron como os vengo contando en el Pérmico en un período que abarca 47 millones de años (hace entre 299 y 252 millones de años).Este período fue el último de la Era Paleozoica y se caracteriza por la formación de Pangea y la extinción masiva del Pérmico-Triásico.

Reanudamos la marcha pero por desgracia tenemos una baja en el equipo. Ángel se encuentra indispuesto. Un fuerte tirón muscular le impide continuar.Decide que se queda en la roca donde paramos a descansar y que nos esperará hasta nuestro regreso. Nos despedimos de nuestro amigo, no si cierta pena, pues nos hubiera gustado coronar la cima los tres, pero son cosas que pasan en la montaña, no queda otra. Continuamos Javier y yo hacia el pico.
Primera parte de la ascensión: recorriendo amplias lazadas por la ladera de la montaña
Son las 10:10 horas cuando ya hemos ascendido otro buen trecho. El sendero sigue discurriendo en dirección E por las proximidades de abundante terreno de color rojizo. Echo la vista atrás y veo a Ángel ya muy pequeño junto a la roca en la que se quedó a esperarnos.Vamos a buen ritmo.

Veo a mano derecha de la senda, un gran valle que se abre profundo. Una gran muralla de roca gris se alza potente y sobre su falda y en la base, abundantes canchales, roca descompuesta por el efecto del hielo-deshielo y que genera esas cantaleras tan incómodas de atravesar cuando tocan. Decido salirme momentáneamente del sendero para observarlo en altura unos minutos. El suelo que piso es totalmente rojizo.

Son las 10:15 horas cuando regreso de nuevo al sendero que se aproxima a una zona de bloques de piedra a unos 2.035 m de altitud y donde el camino girará de nuevo de forma brusca desde el E hacia el NW trazando una larga diagonal bajo la muralla del Castillo de Acher. La verdad es que podríamos atajar subiendo de frente por la ladera de la montaña, pero preferimos seguir por lo pisado, pues caminar por las lazadas es mucho más cómodo.


Cruzando las lutitas del Pérmico
A las 10:26 vamos avanzando por la senda que dibuja una diagonal en la ladera formada totalmente por las lutitas de tonos rojizos, que como ya os dije, una coloración que es fruto de la oxidación de los minerales de hierro presentes en las mismas. A nuestra izquierda hay un cortado con algo de caída, pero el camino es cómodo y bien marcado y si se va con precaución no presenta problema alguno.
Estas lutitas (rocas sedimentarias, como también lo son las calizas) se formaron en medios aluviales distales, es decir, fueron transportadas y sedimentadas por antiguos ríos de carácter estacional (no llevaban agua durante todo el año) que arrastraban los sedimentos erosionados de las montañas hercínicas, montañas que se habían formado durante el período geológico anterior, el Carbonífero, debido al choque entre los continentes de Gondwana y Laurasia.Su color rojo se debe a la oxidación de los minerales de hierro presentes en las lutitas puesto que el medio continental donde fueron depositadas se encontraba bajo un clima semi-desértico.

Caminando sobre las descompuestas calizas del Mesozoico en busca de la puerta del Castillo de Acher
La senda ahora girará hacia la derecha de nuevo alejándose de las capas rojizas y afrontando la pendiente de cara. Entramos en los canchales o gleras de roca caliza y grisácea. Son materiales de colores grisáceos, geológicamente más modernos, ya que no pertenecen al Paleozoico sino al Mesozoico, en concreto al Cretácico superior.
Ahora vamos en busca del punto débil de la muralla. El camino se dispersa un poco entre la cantalera, pero no hay pérdida pues tenemos siempre al frente como referencia la pequeña canal que sube la brecha y que nos permitirá acceder a la parte alta del Castillo de Acher.


La subida se hace algo dura y pesada,como siempre ocurre en este tipo de terrenos algo descompuestos, pero la ilusión de alcanzar el objetivo aleja de nuestra mente todo cansancio.
Llegada a la canal de acceso a la puerta
Poco a poco vamos ascendiendo hasta que llegamos al inicio de la canal. Son las 10:40 horas. Tenemos que subir una pequeña chimenea de acceso en la que en algunos tramos habrá que apoyar las manos ligeramente sobre las rocas para ir progresando. Pero nada que implique dificultad ni peligro.

La verdad es que desde lejos esta brecha parecía un poco más complicada de superar, pero sobre el terreno te das cuenta de que es mucho más sencilla de lo que aparenta, eso sí, procurando no distraerse al subir.

En la parte final hay que tener cuidado de no desprender piedras que puedan caer sobre los que vienen detrás, de hecho a mí me caen algunas piedrecillas que ha desprendido el senderista que me precede, hay que tratar de evitar esto en la medida de lo posible. Este trozo se sube bien y rápido, pues la canal es corta.

Llegada al valle suspendido del Castillo de Acher: un magnífico sinclinal colgado (2.257 m)
Son las 11 de la mañana cuando traspasamos la puerta de acceso y accedemos al interior del sinclinal colgado que es el Castillo de Acher. Estamos a 2.257 m de altura y llevaremos unos 5,2 km de ruta. El lugar impacta por lo original de la formación geológica que tenemos ante nuestros ojos. Es como entrar en otro mundo, como llegar a un vallecillo con aspecto de alas de mariposa literalmente colgado en el cielo. Los bordes del valle dibujan unas curiosas formas que recuerdan a unas enormes almenas defensivas.

Se trata de un tipo de relieve invertido donde una antigua depresión, en este caso el sinclinal, se encuentra ahora en una posición elevada debido a la erosión diferencial.Los pliegues anticlinales que lo rodeaban fueron más susceptibles a la erosión y se han convertido en valles, dejando el sinclinal, que es más resistente, como una cima elevada.
Como todos sabemos un anticlinal es un pliegue de la corteza terrestre con forma convexa hacia arriba (A), donde las rocas más antiguas se encuentran en el núcleo o centro del pliegue, y un sinclinal es un pliegue cóncavo hacia arriba (V), donde las rocas más jóvenes se encuentran en el núcleo del pliegue. En esencia, un anticlinal es como un cerro, mientras que un sinclinal es como un valle.

En este valle que ha formado el sinclinal colgado las rocas del fondo que lo componen son las calizas más modernas del Mesozoico (recordad, los materiales más jóvenes van al núcleo). Estas calizas son rocas carbonatadas que muestran formas de disolución kársticas, dolinas que se disponen alineadas siguiendo el fondo de la depresión y también lapiaces, que son resultado de la acción del agua sobre las rocas calizas. Toda el agua de lluvia que aquí cae, se filtra por el fondo del valle para mucho más abajo dar lugar al barranco del Castillo de Acher que antes cruzamos.
Los bordes levantados del valle, lo que parecen almenas, son el resultado de la disposición geológica de las capas carbonatadas, pues éstas buzan (inclinación de un estrato, capa o falla con respecto a un plano horizontal),en sentido contrario a uno y otro lado del valle, conformando el sinclinal colgado que es el Castillo de Acher.

Hacia la cima norte del Castillo de Acher
Pues bien, tras disfrutar un breve momento de esta sorprendente estructura geológica, nos disponemos a atacar la cima norte del Castillo de Acher. En realidad existen dos cimas, la sur 2.347 m y la norte 2.384 m, iremos a la más alta.
En la foto de debajo, con el zoom, saco la cima norte, y en amarillo os he dibujado parte del recorrido que deberemos realizar para alcanzarla. También se aprecia en el fondo del valle las rocas calizas carbonatadas por el fenómeno del karst.


Bordeando la ladera sur del valle interior
Iniciamos el recorrido. El sendero parte desde la puerta del castillo y gira hacia la derecha, trazando un camino en principio prácticamente horizontal por el interior de la ladera sur de este sinclinal colgado, a media altura, en dirección E, hacia el fondo del valle.

La cima se ve allá a lo lejos, a la izquierda. Aún nos queda trecho hasta llegar allí. Hay que dosificar las fuerzas porque no está tan cerca como pudiera parecer.

Último tramo hasta la cima
Son las 11:15 horas de la mañana cuando atacamos ya el último tramo de esta ascensión. La senda no tiene pérdida, está muy marcada. La pendiente se nota y ya se me hace un poco pesada, será que a estas alturas de la excursión las fuerzas han ido menguando, (he quemado seguro todo el combustible del temprano desayuno), pero el afán de llegar arriba me impulsa y da ánimos en esta parte final.



La cima del Castillo de Acher (2.384 m)
Pues bien, son las 11:30 horas de la mañana, y hemos llegado a la cima. Habremos recorrido aproximadamente unos 6,5 km y hemos empleado con paradas unas 4 horas en llegar hasta aquí. Sin detenerse calculo que en un poco más de 3 horas se puede hacer cumbre. No obstante, este pico requiere estar en buena forma física, pues aunque no es difícil técnicamente, si que hay que superar un fuerte desnivel.
Como antes os he comentado, la cima está formada por calizas del Cretácico superior, más jóvenes, que descansan sobre areniscas rojas del Pérmico mucho más antiguas.

En la cima hay un buzón donde se puede dejar una nota, nosotros no llevamos papel ni boli, pero bueno lo dejamos para otra ocasión si volvemos por aquí.




Todo el horizonte es un espectáculo de cimas. Me dedico con el zoom a sacar las más conocidas. En las fotos de debajo os voy poniendo lo que se puede ver desde aquí. Geológicamente hablando, nos encontramos en el borde entre la Zona Axial Pirenaica y las Sierras Interiores.




El regreso a la Selva de Oza
Después de estar un buen rato en la cima, nos disponemos a volver. Ahora hay que desandar lo andado. Serán en torno a las 12 del mediodía.


Son las 12:30 horas cuando llegamos a la puerta del Castillo de Acher. Ahora hay que bajar la pequeña canal. Bajar por este terreno se hace un poco incómodo, y más ahora que pega un sol de justicia, pero ya se sabe, hay que volver y no queda otra.


Son las 13:30 cuando llegamos ya a la zona de los prados superiores. Allí está el bueno de Ángel, que nos ha esperado estoicamente tres horas y media junto a la roca donde lo dejamos. Desde luego otro igual no lo hubiera hecho y hubiera bajado por su cuenta hasta el coche.

Ahora ya bajamos por el bosque. Desde aquí se ve arriba a lo lejos la muralla sur del Castillo de Acher. Desde luego realmente parece una fortaleza inexpugnable, pero como se ha visto, todo castillo tiene su punto débil.

Y finalmente, son las 15:45 horas cuando ya recorremos las suaves praderas cercanas a la Selva de Oza y llegamos al aparcamiento donde tenemos el coche.

Y como no podía ser de otra forma, una foto de fin de caminata, con el Castillo de Acher en la misma posición que esta mañana pero ahora iluminado con la luz de la tarde.


Espero que os haya gustado esta salida y os animéis a hacerla algún día. Es algo dura por la distancia y sobre todo por el desnivel que hay que vencer, pero no tiene zonas peligrosas ni técnicas salvo un leve apoyo de manos en algunos tramos en la chimenea o canal que da acceso al valle interior. La calificaría de esfuerzo moderado o moderado alto dependiendo de vuestra forma física, pero ante todo, no hay que sobrevalorar el aguante de cada uno, en caso de no verse capaz el pico siempre va a estar ahí y se puede intentar otro día. Suerte y hasta la próxima entrada en momentum.photo.blog.
Ruta y perfil de elevación
Os dejo como siempre la ruta realizada y el perfil de elevación en las fotos de debajo, para que os hagáis una idea.


