Hola de nuevo amigos y seguidores de mi blog. Hoy es 24 de abril de 2025 y me voy con Javier y Ángel a visitar una preciosa ermita Visigoda, San Martín de la Val de Onsera, escondida en pleno corazón de la Sierra de Guara. Un lugar precioso y sorprendente al que llegar no es fácil, deberemos vencer escarpadas rocas y descender pronunciados barrancos, pero el esfuerzo merecerá la pena. Iniciaremos la caminata desde las proximidades del pueblo de San Julián de Banzo. Comenzamos.

Cómo llegar a San Julián de Banzo
Todo depende desde dónde inicies el viaje. Yo lo hago desde Zaragoza capital. A San Julián de Banzo se llega pasando Huesca y tomando luego dirección Lleida. Después deberemos coger el desvío que nos dirige hacia Vadiello y Loporzano. Tras Loporzano, el primer desvío a la izda nos llevará a la localidad de Barluenga y desde allí podremos dirigirnos hacia San Julián de Banzo.

El pueblo está dividido en dos barrios, el alto y el bajo. Justo entre ambos y tras una pronunciada curva, parte una pista a mano derecha hacia Chibluco y San Julián de Banzo tal y como nos indica un cartel de dirección.

Después, tras un breve recorrido, giramos de nuevo a la derecha en el primer cruce. Un cartel nos indica San Martín (a secas). Le hacemos caso.

Entramos en una pista de tierra que en esta época del año discurre entre verdes campos de cereal hasta donde alcanza la vista. Frente a nosotros se levantan los imponentes paredones rocosos de la Sierra de Guara. A nuestra izquierda se ve el pico Gratal, y a continuación, hacia la derecha, el Salto de Roldán formado por las Peñas San Miguel y Amán.


La pista está en general en bastante buen estado, no obstante si tu coche tiene el suelo algo bajo, como es mi caso, habrá que ir en algún momento puntual con precaución y más despacio de lo habitual para no rozar.
Tras poco más de 1 Km llegamos a un aparcamiento habilitado para unos doce vehículos. Estacionamos y nos pertrechamos con lo necesario para iniciar la marcha. El lugar donde he dejado el coche presenta algo de pendiente así que coloco un par de piedras delante de las ruedas delanteras a modo de tope, por precaución.

Hace fresco a estas horas. Son las 7:50 de la mañana y la ropa de abrigo, de momento, no sobra. Frente al aparcamiento hay unos paneles informativos, donde explican la ruta y demás detalles de interés. Tras tomar nota, iniciamos la marcha.


Inicio de la ruta: hacia «La Puerta del Cierzo»
Comenzamos a caminar y salimos del aparcamiento situado junto al barranco de San Martín, cerca del pueblo de San Julián de Banzo. Caminamos por una pista que va hacia el noreste, siguiendo las señalizaciones del GR 268 (Camino de San Úrbez) etapa 5 (Nocito – Chibluco) y del S6 del Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara.


La pista va descendiendo paulatinamente y se convierte en un sendero que nos acerca al barranco tras unos 700 m de recorrido.

Después, ya muy cerca del cauce, nos encontramos con un poste indicativo de señales. Nos dice que San Martín de la Val De Onsera está a 4,1 km de distancia y a 1h y 45 minutos.

Seguimos hasta el lecho del barranco de San Martín. Avanzamos por él. Tal y como os pongo en la foto de debajo, ya que no hay apenas agua y se puede progresar sin dificultad.

Puedo apreciar las marcas rojas y blancas del GR (gran recorrido) sobre una roca a mi izquierda. Vamos progresando por el cauce, seco en su mayor parte, salvo por alguna lámina de agua como la que aparece en la foto.

Pasado este punto hay que estar muy atentos a los mojones porque la senda sale del cauce y, ahora sí, lo cruza subiendo suavemente por la ladera. No hay que continuar recto por el lecho. En la foto de debajo os lo indico. El mojón en el círculo amarillo, y la flecha, indican la dirección de la marcha que hay que tomar. Con un aspa roja, indico por donde no hay que ir. Más de uno se ha despistado y ha seguido caminando recto.


No hay pérdida, pues un postecillo con el indicativo del GR y sus colores aparece enseguida al margen del sendero por el cual continuamos caminando.

La senda discurre por la margen derecha geográfica del cauce y va avanzando curso arriba un poco en altura sobre el barranco de San Martín.

A continuación, volvemos a descender hasta adentrarnos en el cauce seco del barranco. Caminamos entre las espectaculares paredes de piedra que excavó el río y sobre una superficie de cantos rodados. No hay peligro de inundación en esta época del año, pues el cauce, la mayoría de las veces, está seco o presenta un caudal muy bajo.

La marca del agua en las crecidas ha dejado su impronta en la roca con un tono más blanquecino, y si nos fijamos bien, se puede apreciar su composición, un conglomerado de piedras de todos los tamaños cimentado durante millones de años.


Las paredes albergan vegetación variada, entre otros, la Corona del Rey, con su característica forma y la Oreja de Oso, ahora con las flores cerradas. En la foto de debajo, de izquierda a derecha.

Al cabo de un poco más de media hora desde el inicio, en un lateral del cauce, nos encontramos con un poste de señales. Nos indica que para llegar a San Martín de la Val de Onsera, necesitaremos recorrer otros 3 km más y que nos llevará 1 hora y 25 minutos. Hay que estar atentos aquí, pues tal y como os pongo debajo con la flecha amarilla, deberemos adentrarnos por una senda a la derecha de otra más definida que queda a continuación del poste.

Para orientarnos en este punto también podemos fijarnos en los mojones de piedra colocados a cada lado del inicio de la senda, tal y como os señalo debajo.

Nos adentramos en un tupido bosque. La senda va subiendo poco a poco y de forma suave por la ladera de la montaña.


De nuevo, la senda se adentra en otro barranco, algo más pequeño que el anterior, y otra vez vuelven a aparecer las paredes de roca que nos envuelven. La sensación es de caminar por terreno virgen, salvaje y abrupto.


La Puerta del Cierzo
Tras una hora desde el coche aproximadamente llegamos a un paraje denominado la Puerta del Cierzo. Hoy no hace nada de viento, o aire, como decimos en Aragón, pero el nombre podemos suponer que se lo pusieron porque cuando sopla, debe hacerlo con alegría.

Caminamos bajo una gran roca aborregada, de bastante altura y sobre cuya pared podemos ver que han equipado alguna vía de escalada. El terreno se despeja algo sobre nuestras cabezas, permitiéndonos ver con más claridad las cimas rocosas del entorno.

La Puerta del Cierzo es un lugar curioso que llama la atención porque el suelo próximo a las rocas es arenoso,de una textura muy fina. Parece originado por la erosión por lluvia de las rocas cercanas.

La senda continúa dejando una gran roca a la derecha y se interna en un bosque con abundantes encinas a la vez que gana altura y abandona definitivamente el cauce.

De nuevo vuelvo a encontrarme con infinidad de plantas «Oreja de Oso» sobre las rocas.

Tras una hora y diez minutos desde el coche, llegamos a otro poste de dirección en el que se nos indica que nos quedan para nuestro objetivo 2,2 km y 1 hora y 10 minutos. Debemos tomar el camino que os indico con la flecha amarilla en la foto.



Nos internamos de nuevo en un bosque. De vez en cuando aparecen en algún árbol o en alguna roca las marcas del GR (rojo y blanco). La verdad es que este trayecto está bien señalizado y si vas atento no tiene pérdida.

Al cabo de un rato, llegamos a otra parte del recorrido en el que caminamos pegados a una gran pared de roca. Desde aquí podemos divisar nuevamente otro poste de dirección. Nos dirigimos hacia él.

Un poco antes de llegar al poste, a nuestra izquierda, sobre la pared, nos encontramos con una placa de cerámica que no deja indiferente, nos habla de un peregrino que perdió en esta zona la vida. Dice así: «Alberto Lacasa y López, hijo de Alberto y de Ramona, natural del Barluenga, nació en dicho pueblo el 7 de enero de 1823, y murió de desgracia a los 20 años cerca del barranco inmediato próximo al camino en que habiéndose acogido a un peñasco para salir del punto en que se hallaba se desprendió causándole su muerte. Viajeros, rogad a Dios por él»

El Paso de la Viñeta
Llegamos al lugar donde está colocado el poste. Junto a una gran piedra en el suelo parte una estrecha senda que sube por el bosque. Es el inicio del Paso de la Viñeta. En los carteles que figuraban al inicio de la ruta, se referían al Paso de la Viñeta como sigue: «…el sendero S6 continúa por la Senda de los Burros.El Paso de la Viñeta no forma parte de acceso a la Ermita de San Martín de la Val D’Onsera ofertado por el Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara y no se recomienda por tener pasos con peligro de caídas. El Paso de la Viñeta se considera una vía ferrata. La escalada en vías ferratas es una actividad no exenta de riesgos pudiendo llegar a ocasionar accidentes graves e incluso mortales«.
Todo esto, a más de uno, de entrada, le puede echar para atrás. Pero nosotros, que estamos acostumbrados a hacer montaña, sabemos que, con cuidado, no supone ningún peligro. No obstante, si tienes algo de vértigo y no te sientes seguro, no te lo recomiendo, mejor coge el otro camino. Dejamos pues el Paso de los Burros a nuestra derecha y nos vamos hacia el de la Viñeta.


Nuevamente otro cartel de advertencia: » ATENCIÓN PELIGRO…el Paso de la Viñeta con tramos aéreos peligrosos. Se recomienda tomar la senda de Los Burros para llegar al Collado de San Salvador.» El letrero incluye el número de emergencias 112 en la parte de abajo. Con semejante cartelería, estoy seguro de que más de uno se ha pensado si hacer este paso.

Bueno. Vamos a comprobar pronto si es tan peligroso como dicen. Lo que está claro es que es una opción más rápida y directa para llegar al Collado de San Salvador que utilizando el Paso de los Burros, así que no lo dudamos. Otro cantar sería si el terreno estuviera mojado o resbaladizo, por lluvia reciente, entonces no nos la jugaríamos, y no lo haríamos, pero en este momento no hay nada de eso, así que allá vamos.
Nada más comenzar ya queda claro por una marca en forma de aspa con los colores rojo y blanco pintada en la roca que nos hemos salido del GR 268.

Comenzamos claramente a subir por un terreno abrupto y salvaje. Por aquí no hay comodidades ni sendas fáciles.

Vamos avanzando a buen ritmo por la escarpada senda, sorteando rocas, piedras y estrechos pasos en medio del bosquecillo. La subida se hace agradable, pues no hace excesivo calor y la sombra de los árboles viene muy bien.


Pasan de las 9,30 de la mañana y ya comenzamos a encontrarnos en este Paso de la Viñeta con las primeras sirgas y pasamanos de la ruta. Una buena ayuda como quitamiedos sobre todo en caso de estar el terreno mojado o húmedo (para el que se atreva a pasar por aquí en esas condiciones, no sería nuestro caso, desde luego).

Hay que decir que los pasos son algo expuestos, y aéreos, pero que yendo con cuidado y si tienes experiencia montañera, no presentan peligro alguno. Además la sirga es una gran ayuda para dar confianza y seguridad, y viene muy bien echar mano de ella.

Poco a poco nos vamos acercando de nuevo a una zona con abundante vegetación. Han colocado en el lado más expuesto una especie de pasamanos. No parece muy seguro, es mejor echar mano de la sirga.

Mis sensaciones aquí son muy buenas y de momento me estoy divirtiendo mucho , ya veremos si con lo que venga después sigo opinando lo mismo.

En un tramo han colocado un puentecillo metálico que salva el vacío, y desde donde se puede observar el barranco.

La senda va en todo momento por la pared de roca, alternando las zonas más despejadas con otras con abundantes arbustos. Siempre tenemos a mano las sirgas metálicas, lo que nos sigue proporcionando una sensación de cierta seguridad, aunque eso sí, sin bajar la guardia.



Pasada esta zona nos encontramos con el tramo que tal vez de algo más de respeto, tanto por lo aéreo como por la pendiente que presenta. Sobra decir que aquí extremamos la atención y la precaución. Unos postes metálicos con un fino cable entre ellos a la derecha, la sirga, más moderna y fiable, siempre a la izquierda, clavada en la roca.


Voy el primero, así que como buena avanzadilla voy avisando de lo que me voy encontrando. Justo en el punto en que la senda gira hacia la izquierda siguiendo el contorno de la roca, un arbusto ha encontrado su hogar, pero ¡que mal nos viene a nosotros! se hace preciso rodearlo para seguir subiendo. Menos mal que, aunque no se puede agarrar la sirga, (la tapa el arbusto), sí se puede utilizar un pasamanos que han colocado en el lado derecho y que parece bastante firme y seguro.


Voy subiendo y tal y como enseño en la foto de debajo, tampoco es que sea un tramo muy largo, y repito, el pasamanos viene muy bien. Aunque, sí que es verdad, la foto no le hace justicia. La inclinación en la realidad es algo mayor de lo que aparenta la instantánea.

Una vez arriba me vuelvo y hago una foto a Javier y Ángel que vienen hacia mí y en la que tal vez se aprecie más esta parte del recorrido, tanto por la pendiente, inclinación de la roca y en general el aspecto aéreo y más expuesto que tiene. Pero repito, si tienes experiencia en montaña, y vas con cuidado, no hay nada que temer.

De nuevo la senda presenta una gran inclinación sobre la pared de roca, poniéndose casi vertical, pero contamos siempre con la ayuda de la sirga. También hay algunos escalones en la roca, lo que facilita el progreso sobre la misma.

Terminada esta parte, accedemos ya a la zona más alta del recorrido, el Collado de San Salvador a 1.150 m de altitud y desde el que descenderemos a la ermita de San Martín de la Val de Onsera.
¿Qué conclusión puedo sacar de mi experiencia subiendo el Paso de la Viñeta? Pues que si no tienes vértigo, tienes práctica en montaña y vas con cuidado, no presenta ninguna dificultad destacable más allá de ir con cuidado y poner los cinco sentidos en lo que estás haciendo. Así que por mucha advertencia y peligro que anuncie la cartelería previa no hay que tenerle ningún miedo, y cualquiera que esté en buena forma física y preste la atención debida puede hacerlo.
El Collado de San Salvador (1.150 m)
A las diez de la mañana llegamos al Collado de San Salvador (1.150 m), el punto más elevado del recorrido. Lo primero que encontramos es un cartel que dice que esto es una zona de uso limitado para ascender el Pico del Mediodía y que está prohibido del 1 del 12 al 30-06. A nosotros esa información no nos sirve, así que seguimos marchando.


Lo siguiente que vemos, ya una vez en lo alto del collado, es una impresionante panorámica de las paredes de roca que surgen casi de sopetón ante nuestros ojos. A mi particularmente me impresionó contemplar semejante mole rocosa apareciendo de repente delante de mí.

Este es un lugar que se presta para hacer fotos, así que dicho y hecho,posamos para el recuerdo, y de paso doy uso al trípode, que para eso me lo he traído (con el peso extra que supone el hacerlo).



En el collado encontramos otro poste indicativo. Nos dice que para llegar a la ermita tenemos que descender hasta el fondo del barranco donde está ubicada la misma, bajo los paredones que estamos viendo. Distancia 0,7 km, tiempo, 20 minutos. Ya no queda nada.

Y de nuevo otro cartel de peligro que dice así: «ATENCIÓN PELIGRO, pasos cercanos a laderas con fuertes pendientes y precipicios. Por su seguridad se recomienda no realizar el tramo de bajada al barranco de San Martín en días de lluvia, humedad alta o con heladas,ni en los dos días posteriores.» Habrá que ir muy atentos y con precaución.

Descenso a la Ermita
Pues bien, comenzamos a descender. Esta vez voy el último y así puedo hacer fotos del terreno con mis compañeros de caminata moviéndose por él para que os podáis hacer una idea de la dimensión real de los tramos.

Por aquí no hay pasamanos, sólo sirgas. La pendiente e inclinación de la roca es importante. Y la caída, de producirse, te lleva directamente al vacío. Así que mucho cuidado. Este tramo está muy expuesto. Las advertencias están justificadas. La roca no siempre es lisa, a veces está cuarteada, y con piedra suelta, pero si se va con precaución, no pasa nada.





Llega un momento en que la piedra desaparece y pisamos tierra. Ya se atisba el fondo del barranco. En la pared de conglomerado se pueden ver las marcas del GR de nuevo.

Una vez en el fondo del barranco, el camino es tortuoso pero está claro. También tenemos mojones de piedra que nos ayudan a orientarnos.

Tras una media hora de bajada y de recorrer un pequeño tramo más de senda, nos topamos ya a lo lejos con la ermita. Hacia allá vamos.

¿Qué impresión me ha dado el descenso desde el collado de San Salvador a la ermita? Pues deciros que la senda desciende en general con una fuerte pendiente hasta el fondo del barranco, haciendo de vez en cuando algunas lazadas sobre el terreno pero otras veces bajando de manera más directa. Sobra insistir en que debe hacerse con precaución y sumo cuidado. La sirga ayuda bastante a bajar, pero hay que saber agarrarse a ella y mirar bien por donde pisas. En general, no hay peligro si se presta la atención debida.
Ermita de San Martín de la Val de Onsera
Por fin llegamos a nuestro objetivo de hoy, la ermita que se encuentra situada al fondo del barranco de San Martín en un singular circo de roca de grandes paredes. El paraje que la rodea sorprende por su belleza y su escondida ubicación. No es de extrañar que lo eligieran para ser un lugar de retiro espiritual. Llegar hasta aquí no ha sido fácil, tanto por el esfuerzo físico que exige como por lo expuesto de algunos tramos, pero ha merecido la pena.

Nos hacemos unas fotos de recuerdo y nos disponemos a disfrutar un rato del precioso rincón al que hemos llegado. La verdad es que no nos deja de sorprender, ni mucho menos nos deja indiferentes. Sobre todo por la existencia de una cascada de unos treinta metros que cae desde lo alto de una de las esbeltas paredes de roca bajo las que se cobija la ermita, creando un ambiente realmente especial y muy relajante. Lástima que no lleve mucho caudal, porque si de por sí ya es bonita, bien crecida, debe ser algo digno de ver.



Una gran roca en las proximidades, a la que salpican continuamente las gotitas de agua, aparece cubierta de verde y húmedo musgo y tras ella, la cascada, a la que el sol a esta hora del día ilumina dándole un aspecto plateado, como si de una larga melena o cola de caballo se tratara. El conjunto es realmente bello.

La luz, el sonido del agua y de los pájaros cuyo canto retumba en las paredes que nos rodean, nos trasportan a un lugar en el que el mundanal ruido, las prisas y el reloj no importan. Aquí todo se mueve a otro ritmo.


Bien se podría, si el calor fuera más intenso y se dispusiera de bañador, meterse debajo de la cortina de agua para refrescarse. Tal vez los antiguos moradores lo hicieran. Qué mejor ducha que ésta. No pueden faltar unas fotos en este entorno tan precioso. Así que inmortalizamos el momento.


Ahora vamos a comer algo. Tenemos la suerte de que junto a la cascada un estratégico árbol nos da sombra, y un tronco caído, nos hace de banco. Después visitaremos por dentro la ermita.

Hemos comido los bocatas y disfrutado un buen rato del paisaje, ahora vamos a entrar en la ermita.

Traspasamos el arco de entrada y un espacio no muy grande nos recibe. Está a cielo abierto. A la izquierda otra construcción, con otro pequeño arco de entrada y una especie de ventana, donde al fondo, se adivina una campana.Se puede acceder subiendo por unas clavijas de hierro colocadas en la pared. Ángel sube a tañirla. Mientras lo hace, te sientes transportado a otra época y te puedes imaginar como sería la vida en el monasterio que aquí hubo.



Al frente, otro acceso. Entramos. Una gran sala nos recibe. En realidad han aprovechado la roca para construir unos muros que la cierran y han creado ese espacio enorme. El techo, sigue siendo la propia roca, unos cuantos metros por encima de nosotros. Hay un pequeño altar dedicado a San Martín y al fondo una fuente.Nos hacemos unas fotos.




En la pared de roca, y a la izquierda del altar, en una pequeña oquedad, han colocado una piedra con algo escrito. Está en lo alto, no se puede llegar allí salvo con una escalera, pero yo con el zoom de la cámara puedo intentar fotografiar lo que pone. Dicho y hecho, dice así: «San Martín, te pido elimines a todos los políticos chorizos». Habría que ver si San Martín le hace caso, jajaja.

Tras una breve visita, salimos al exterior y nos hacemos otra foto ya un poco más alejados de la ermita y junto con el entorno que la rodea. Habrá que ir pensando en volver.


Y ahora algo de historia. La Ermita de San Martín de la Val d’Onsera fue un importante monasterio de la Alta Edad Media. Se cree que aquí estuvo San Urbez, hacia el año 750, dedicado a la vida eremítica.Su factura es de origen visigótico aunque el primer documento contrastado que le hace referencia data del año 1075. En 1110 fue un monasterio masculino y a mediados del siglo XII pasó a ser utilizado por monjas hasta el año 1572 en que fue abandonado, quedando al cuidado del mismo un ermitaño.La ermita fue expoliada e incendiada durante la Guerra Civil española (1936-1939) y no guarda nada de valor en su interior. Los habitantes de San Julián de Banzo, todavía hoy, celebran la romería a San Martín el último domingo de mayo.
El regreso
Son las 12 del mediodía. Ahora ya nos vamos hacia el coche. Lo primero, ascender hasta el Collado de San Salvador.

Ahora soy yo el que voy primero, y Javier y Ángel aprovechan para hacerme algunas fotos. Como podréis apreciar, la pared presenta una fuerte inclinación, aunque siempre se encaran mejor las subidas que las bajadas no hay que perder la concentración porque en la caída no hay nada que te pare. Os pongo unas cuantas instantáneas porque con esta luz se ve bien el desnivel.




Llegada al Collado…¿por dónde volvemos?
Pues bien, pasan de las 12,30 horas cuando ya estamos otra vez en el collado. Ahora el dilema es por dónde volvemos. O bajamos por el camino de Los Burros, más largo pero más seguro y fácil, o acortamos y descendemos por el Paso de la Viñeta. Decidimos que mejor por el primero. Bajar la Viñeta no lo vemos muy recomendable, y eso que el terreno está seco. Así que buscamos la Senda de los Burros.

Seguimos avanzando y nos topamos con una especie de pequeña construcción de la que sólo quedan los muros. Ángel y Javier van delante. Yo les sigo.

Después el camino se interna en un bosque. Se nota que la senda asciende la montaña. Cada vez más y más.

A mi derecha y a lo lejos en el horizonte creo adivinar una ciudad. Se ve muy abajo, y desde aquí muy pequeña. Es la ciudad de Huesca.


Pero también en el suelo se ven otras «cosas». Un ratoncillo, inmóvil, intenta camuflarse de mí presencia entre la hojarasca, pero yo con la cámara logro fotografiarlo antes de que se esfume.

Mientras hago fotos, veo que Ángel y Javier de pronto se dan la vuelta y vienen hacia mí. ¿Qué ocurre?. Me dicen que no tienen claro por donde va la senda de los Burros y que nos damos media vuelta. Que no hacemos más que subir la montaña y que a ver dónde vamos a acabar al final. Pues nada, retrocedemos de nuevo hasta el Collado de San Salvador y no nos quedará otra que bajar por el Paso de la Viñeta si queremos volver a casa.
Regreso por el Paso de la Viñeta
A toro pasado, como suele ocurrir en estos casos, pudimos comprobar que si hubiéramos seguido por donde íbamos, hubiéramos completado el camino de los Burros con éxito. Pero también es verdad que nos hubiera llevado mucho más tiempo. En nuestros planes no entraba regresar muy tarde a casa, así que entre esto y la incertidumbre del camino, optamos por lo conocido, y en este caso no teníamos muy claro si el refrán de que «mejor lo conocido que lo bueno por conocer» era lo más recomendable, ya que el Paso de la Viñeta, de bajada, aparentemente no debe ser moco de pavo.
De todas formas, con paciencia y cuidado, volvemos a hacer este paso, cuyo descenso es perfectamente posible pero no recomendable, sobre todo con terreno mojado y en días de lluvia, pero no es el caso.
Os pongo unas cuantas fotos para que lo veáis desde otra perspectiva. Sólo deciros que bajar da mucha más impresión que subir, y es algo más difícil. Lo dicho, atención máxima y ya está.Se puede. Voy yo el primero.








Y tras superar el descenso de la Viñeta con éxito, no sé si mucha gente lo habrá hecho como nosotros, más bien creo que no,y recorrer todo el camino de vuelta que ya os he contado y que no voy a repetir, llegamos felizmente al aparcamiento. Son las 14:40 horas.

Conclusión de la salida de hoy: una caminata preciosa, con un final en la ermita digno de una postal, exigente físicamente, con pasos no exentos de peligro y algo expuestos, muy aéreos pero a su vez bien equipados con pasamanos y sirgas donde agarrarse, lo que te da seguridad, y por tanto no presenta dificultades importantes para personas en buena forma física y acostumbrados a las salidas a la montaña, y por supuesto, sin vértigo. Eso sí, manteniendo los cinco sentidos y precaución en todo momento al atravesar los tramos más comprometidos. 100% recomendable. Espero que os haya gustado. Nos vemos de nuevo en otra entrada de Momentum.photo.blog. ¡Hasta pronto!.
Mapa de la ruta
Como hago siempre,os facilito aquí el mapa de la ruta que seguimos en esta caminata, cortesía del reloj Suunto de Javier.Tened en cuenta que subimos y bajamos por el Paso de la Viñeta, de haber vuelto por la Senda de los Burros, hubiéramos alargado unos 9 km totales y 200 m más de desnivel.


