Subida al pico Petruso (2.195 m) y pic de Estrémère (2.165 m) desde las Ventas del Portalet. Distancia: 6,5 km. Duración: 4,5 horas con paradas. Dificultad: fácil. Desnivel: 389 m

Hola de nuevo amigos y seguidores de mi blog. Hoy es sábado 14 de septiembre de 2024 y nos vamos Javier, Ángel y yo a la Comarca del Alto Gállego, más concretamente a la frontera francesa, junto a las Ventas del Portalet,en territorio aragonés. Al terminar la excursión las visitaremos.

Hoy estamos en la Comarca del Alto Gállego, en el Portalet, junto a la frontera francesa

Desde allí subiremos a dos picos cercanos, el Petruso (2.195 m) y el Estrémère (2.165 m) , desde donde disfrutaremos de unas bonitas vistas, sobre todo del magnífico pico Midi d’Ossau (2.884 m), en Francia, y también podremos contemplar otros grandes picos como el Anayet (2.574 m) y el Vértice del Anayet (2.559m) en Aragón. La caminata es perfecta para una mañana sin demasiadas pretensiones, sólamente disfrutar de la montaña y de un entorno espectacular. Comenzamos.

Inicio de la excursión

Venimos desde Zaragoza, mi ciudad, y hay que llegar hasta el Portalet. Cuesta una hora y media en coche. Por la A-23 hay que llegar a Huesca, desde ahí cruzar el puerto de Monrepós y una vez en Sabiñánigo tomar dirección Biescas y llegar a Sallent de Gállego. Ya sólo quedan unos kilómetros hasta la frontera francesa dónde están las Ventas del Portalet.

Una vez allí podemos aparcar cómodamente, ya que no hay absolutamente nadie. Son las 8,30 de una mañana que ha salido fresca por esta zona aunque con cielo despejado. AEMET pronostica 4 grados de mínima y 20 de máxima y cielos poco nubosos. Nos pertrechamos de todo lo necesario y nos hacemos la foto de inicio de excursión. El Petruso y el Estrémère nos esperan.

Las Ventas del Portalet, y tras de ellas, el imponente Midi d’Ossau (2.884 m) recibiendo los primeros rayos de sol del día
No hay nadie por aquí a estas horas. Nos equipamos con lo necesario e iniciamos la marcha
Parking vacío a estas horas de la mañana, y sombrío

La ruta de hoy comienza por detrás de la Venta Peiralún, un edificio de la zona. Tendremos que alcanzar una pista que deja a la derecha las Ventas y un poco por debajo de nuestra posición.

De izquierda a derecha, Javier, Luis y Ángel preparados para pasar una agradable mañana de montaña

Tomaremos la calle que rodea por detrás la Venta de Peilarún y que sube ligeramente, para alcanzar otra segunda calle que discurre por detrás de varios edificios.

Seguimos la calle que rodea por detrás la Venta Peilarún
En el horizonte, el pico Midi d’Ossau que formó parte de una antigua caldera volcánica hace miles de años

Una vez que hemos llegado a la calle que rodea por detrás los edificios, recorremos unos metros y nos desviamos a la derecha justo a la altura de una casa de piedra que queda a nuestra izquierda. Entraremos en un hueco amplio entre las edificaciones y seguiremos hacia el frente, hacia una pequeña loma de tierra.

A la altura de una casa de piedra giramos a la derecha

Entramos en una zona entre edificios y nos dirigimos directamente a subir una pequeña loma que enlaza con una pista, y que continúa en ligero ascenso hacia la derecha (este). Al norte, en el horizonte, ya podemos ver claramente la cima del pico Petruso, al que vamos a ir hoy.

Subimos la loma y giramos a la derecha, hasta tomar la pista

Desde esta pequeña loma, mirando hacia atrás, puedo ver la calle por la que hemos venido y el giro que hemos dado a la altura de la casa de piedra.

Las ventas quedan por debajo de nosotros

Ya en esta posición, nos dirigimos al este. Antes de girar, al frente, aparece de nuevo la silueta del Midi. Nunca me canso de observar esta montaña, que es en realidad el resto de una antigua caldera volcánica muchísimo mayor que el propio pico.

Giramos en busca de la pista, hacia la derecha. El Midi se ve al frente, hacia el noroeste

En el horizonte, mirando hacia el sur, un pico cuyo nombre desconozco me recuerda al pico Anayet pero a una escala menor. Quizás fuera también hace millones de años un antiguo volcán, y lo que veo son los restos de su chimenea que ha resistido estoicamente la erosión glaciar.

Curiosas montañas de formas caprichosas se yerguen por el oeste, como este impresionante pitón tal vez volcánico

A medida que vamos avanzando, los tejados de las Ventas del Portalet quedan por debajo de nosotros, a la derecha. Todavía no nos da el sol, pero poco faltará.

Los tejados de los edificios quedan por debajo de nosotros, a la derecha

Ahora el terreno es muy cómodo de caminar. Vamos ascendiendo poco a poco por una pista un tanto desdibujada por la hierba.

Continuamos por una pista herbosa
Mirada hacia atrás
Mirada al frente

Ahora, a nuestra derecha, junto a la carretera abajo ,podemos ver la estación de esquí, Portalet- Formigal. Seguimos avanzando.

Estación de esquí, Portalet- Formigal
Una foto con el pico Anayet en la lejanía

Caminamos a buen paso, ahora ya sí, con el sol de la mañana iluminándonos de pleno, que nos da algo de calor. A nuestra derecha, en la montaña, a lo lejos, se ven como unas estructuras. Es un complejo turístico llamado Las Mugas. EL nombre deriva del euskera y del aragonés y significa “paso” o “frontera”. Son unos alojamientos situados a 1.800 m, una especie de hoteles-iglú.

Detalle de Las Mugas con el zoom

La senda «no senda«

Llevamos como unos 20 minutos andando cuando la pista o lo que queda de ella, desaparece. Lo que viene ahora es una senda intermitente, que en muchas ocasiones se divide en varios ramales y que al final también se diluye en la ladera. Llegados a este punto, yo os voy a indicar la ruta que seguimos, pero aquí cada cual puede hacer lo mismo o tomar otro camino si le resulta más fácil o se orienta mejor, según prefiera.

Lo que sí que aparece frente a nosotros a medida que avanzamos es la silueta del Petruso y del Estrémère en su cara norte. Hasta allí queremos llegar.

Ya termina la pista y ahora llegamos a una senda poco definida. Al frente, los dos picos que haremos hoy

El paso entre dos rocas

Hemos dejado la maltrecha pista y ahora sin seguir ningún tipo de senda ni hito de piedra, tiramos ladera arriba dirección unas rocas grandes que se ven hacia el este y que os marco con un círculo amarillo en la foto.

Subimos campo a traviesa la ladera en dirección a unas rocas que se ven a lo lejos remarcadas por el círculo amarillo

A medida que nos acercamos a las rocas, parece que sobre el terreno se quiere dibujar un amago de senda. Como os digo, aquí no hay camino definido, y es todo muy difuso. Lo dejo a la elección de cada uno por donde progresar.

Seguimos avanzando hacia las rocas

Con las rocas ya a un paso, buscamos un lugar para atravesarlas y continuar avanzando.

Tenemos las rocas ya próximas

Una vez allí, vemos que por un lateral podemos atravesarlas sin dificultad. Al ser éste un terreno tan similar a la vista, viene bien tener algún accidente geográfico como referencia para ir realizando la ascensión.

Superando el paso entre las rocas

Al salir de este punto parece que volvemos a distinguir una senda, esta vez más marcada sobre el terreno. Parece que continúa recto, rodeando la loma que tenemos enfrente, por detrás de las rocas que se ven al fondo, en la foto. A nosotros nos parece que es alargar mucho el camino, así que decidimos girar a la izquierda, salirnos de la senda y subir por la loma, campo a traviesa. El camino continúa más o menos por la zona que he marcado con una línea intermitente en amarillo.

Dejamos la senda y giramos a la izquierda, por donde las flechas amarillas

Las montañas del fondo me impresionan. Se ven más o menos hacia el noroeste. Sus formas retorcidas dan fe de lo que fue la orogenia Alpina que dobló y arrugó los Pirineos hace millones de años. Hasta 150 km de longitud encogió la placa Africana al chocar contra la Europea el lecho marino preexistente. Todo ese material fue empujado hacia arriba, por eso no es de extrañar que en las cumbres de muchos picos de los Pirineos se encuentren fósiles de un antiguo mar que había allí.

Materiales «arrugados» y luego erosionados por los glaciares.
Hacia el Estrémère, de fondo, en la foto el Peiralún (2435 m) o Peyrelue

Improvisando la ruta

Como podéis ver por la foto de debajo, se trata de ir progresando por el terreno que tenemos enfrente e ir buscando el mejor camino que nos permita llegar hasta la loma mas alta de la izquierda. En amarillo os marco la ruta aproximada que hicimos.

Más o menos esa ruta improvisamos

Mientras subimos la ladera, decido adelantarme algo a Javier y a Ángel para ver si encuentro algún sendero que me lleve hasta la parte más alta y que ellos también puedan seguir. Mientras tanto me vuelvo y hago la foto que podéis ver debajo. Se aprecian las rocas de las que venimos, abajo a la izquierda, y la ausencia total de sendas sobre la ladera. Es un auténtico campo a través.

Las rocas de las que venimos y la ladera que vamos subiendo sin ningún tipo de senda

Al final ambos deciden acercarse a mi posición y desde aquí continuar la subida. En la foto de debajo os pongo más o menos el camino que hicimos. La verdad es que tenemos claro hasta dónde tenemos que llegar, pero el cómo es ya de libre elección. Estamos improvisando.

Javier subiendo por la ladera, el camino aproximado que ha trazado, en amarillo
Por ahí continuamos…
Las vistas del Vértice del Anayet (en color rojizo) y del propio Anayet desde aquí, son impresionantes.

Ya hemos llegado a la loma que veíamos desde abajo y ahora debemos progresar hacia una zona de rocas que tenemos enfrente y atravesarlas, tal y como os dibujo en amarillo en la foto. Como podéis observar, marco con un círculo otro monte que está más adelante y pongo la cara de un perro. Luego os explico por qué.

Hacia las rocas del fondo vamos

El panel que habla del perro «Patou» (pastor)

Mientras vamos avanzando hacia las rocas, a nuestra izquierda a lo lejos, vemos un letrero, como si se tratara de un panel explicativo. No sabemos qué es, así que nos acercamos. En vez de un mapa de rutas o algo parecido, nos encontramos con una viñeta en francés que habla sobre un perro. Un Mastín del Pirineo para nosotros, Montagne des Pyrénées para los franceses.

A nuestra izquierda vemos un panel, nos dirigimos hacia él

Resulta que el perro se llama Patou. El término «pastou» (pronunciado patou) deriva de la palabra «pastre», que significa pastor en francés antiguo y designa al perro pastor tal como se entendía en tiempos pasados. A diferencia de un perro pastor, la función del perro guardián no es conducir a las ovejas, sino protegerlas de los animales salvajes o perros asilvestrados.

El panel en cuestión

Nos ponemos a leer y vemos que todo está explicado a modo de viñetas, lo que le quita tal vez algo de seriedad al asunto, pero no tiene nada de divertido, como luego pudimos comprobar.

Todo explicado en plan viñetas, como si de un cómic se tratara

Observo de cerca las viñetas. No son muy tranquilizadoras. Pero bueno, no tienen por qué presagiar nada malo, así que me quedo con algunas de ellas que me llaman la atención y que os pongo a continuación con su traducción correspondiente para que sepáis que dicen, salvo que como es mi caso, entendáis el francés, con lo que no os hará ninguna falta.

Dicen así: correr, gritar y hacer movimientos bruscos me incitan a perseguirte. Para mí, agitar un bastón, supone una amenaza. Mirarme fijamente a los ojos, representa para mí un desafío. Si de todas formas, tenéis que pasar cerca del rebaño, atención a los gestos que hacéis que yo los puedo malinterpretar. Mantente calmado y pasivo, eso me tranquiliza, gira la cabeza, bosteza.

Buenos días. Soy un perro Montaña de los Pirineos (Mastín del Pirineo) llamado Patou (Pastor). Mi papel es velar por la seguridad de los animales que protejo. Con el fin de evitar la perturbación del rebaño, por favor, rodéalo y lleva a tu perro atado.

La viñeta no puede ser más clara: rodear el rebaño o pasar muy alejados para evitar problemas. Después del breve parón para mirar el panel, y tras hacernos unas fotos, continuamos la caminata.

Aquí con el panel de Patou, y con el Vértice del Anayet y el Anayet de fondo a la izquierda de la foto

Caminando con muy buenas vistas

Por primera vez nuestra ruta se acerca al borde de la montaña, dejando atrás las suaves lomas y montículos por los que hemos subido. Esto es mucho mas bonito y menos monótono, y nos permite contemplar desde arriba las Ventas del Portalet y apreciar la pared rocosa que forma el pico Petruso y que se ve formidable desde abajo. Estamos cerca de la parte superior pero sin llegar aún a la cima. El sitio es chulo y nos hacemos cada uno una foto de recuerdo.

Javier
Luis
Ángel

Ahora tenemos que ir caminando siguiendo aproximadamente la línea amarilla que os dibujo bajo estas líneas y que nos llevará hacia las rocas del fondo a la derecha.

Seguiremos aproximadamente la línea amarilla
Nos dirigimos hacia las rocas del fondo que os marco con una flecha amarilla

Desde aquí las vistas siguen siendo espectaculares y no podemos dejar de hacer alguna foto a las Ventas del Portalet. Ya se ve que el aparcamiento está algo más lleno de coches. Ha ido llegando gente desde que estacionamos nuestro vehículo.

Hago una foto de Las Ventas del Portalet, allá abajo, bien pequeñas desde aquí. A la izquierda, arriba, el Anayet
Ángel haciendo una foto de las Ventas del Portalet
Una foto que tampoco podía faltar desde aquí con las Ventas del Portalet de fondo, unos cientos de metros más abajo
Una vista atrás para que os hagáis una idea desde dónde venimos

Una vez en la zona de rocas, la pasamos sin ninguna dificultad y continuamos ascendiendo. Ya veis que salvo por algún tramo, la senda brilla por su ausencia, y no hay ningún hito de piedras que te indique por dónde se debe ir.

Una vez hemos llegado a las rocas el paso por esta zona es muy sencillo

Al dejar las rocas, salimos de nuevo a una zona más herbosa, y frente a nosotros aparece una gran loma que es por dónde deberemos subir para aproximarnos al pico Estremera o Estrémère.

Avanzamos hacia la lometa de enfrente que tendremos que ascender

Justo al pie de esta pequeña montaña o lometa, hay un pequeño collado, nos dirigimos hacia él para empezar a subir desde allí.

Vamos hacia el collado que está al pie de la loma

Pero de pronto, unos ladridos nos sobresaltan. Es un gran perro blanco. Va a ser el del cartel, «Patou». Está lejos, pero no nos quita ojo. Con el zoom le hago unas fotos, no parece tener cara de buenos amigos. De todas formas, al rato desaparece y nosotros seguimos a lo nuestro. Lo malo es que ha aparecido sobre la ladera de la loma que tenemos que subir.

Aparece Patou a lo lejos, en la ladera de la loma que tenemos que subir. Lo saco con el zoom
Hace su trabajo, pero no tiene cara de buenos amigos. No hace más que ladrarnos, marcando su territorio

Seguimos nuestro camino y llegamos hasta el pequeño collado previo a la ascensión de la citada loma. El panorama es muy bonito, con el Midi d’Ossau de fondo. Paramos un momento para hacernos unas fotos.

Llegamos a un collado previo y la silueta del magnífico Midi aparece ante nuestros ojos
Los tres nos hacemos una foto con este fondo de postal que supone tener de fondo al Midi d’Ossau

Comenzamos a subir la ladera y vemos que a nuestra izquierda queda el pico Petruso. Este pico está en España, al contrario que el cercano Estremera que ya está en Francia. Luego volveremos a coronarlo.

Subiendo por la ladera, a mano izquierda, podemos ver el pico Petruso, en Aragón, al que luego iremos
Subiendo por la loma hacia el Estrémère o Estremera

Llegada a las proximidades del Pic Estrémère : el encuentro con Patou

Al poco rato hemos llegado a la parte superior de la loma próxima al pico Estremera. Las vistas son bonitas hacia el Anayet y el pico Petruso que queda a nuestra espalda. Nos hacemos una foto. No sospechábamos lo que nos iba a pasar en breve.

Bonita foto con el Anayet al fondo a la izquierda y a nuestra espalda el pico Petruso

Continuamos nuestro camino por encima de la loma y nos disponemos a descender para subir otras dos y llegar al pico Estremera. Pero nos encontramos con una desagradable sorpresa. Justo debajo de nosotros está Patou. Y no se anda con chiquitas. En cuanto nos ve, viene como un rayo hacia nosotros. En la foto os pongo con flechas por donde tendríamos que continuar para llegar al pico Estremera, pero el camino está justo junto al rebaño, y por supuesto, junto a Patou.

En cuanto nos ve, se abalanza hacia nosotros

A partir de aquí, que queréis que os diga. La experiencia, sobre todo para mí, fue un tanto, por decirlo de alguna manera, emocionante. Patou ha subido la loma y viene hacia nosotros. Es un perro enorme. En la lejanía parecía grande, pero ahora parece mucho más.

Javier y Ángel que van un poco por delante de mí, deciden darse media vuelta y volver por donde hemos venido. Patou no está dispuesto a dejarnos pasar.

Decidimos dar media vuelta, Patou no está dispuesto a dejarnos pasar

Yo estoy quieto, y ambos se ponen más o menos a mi altura, pero alejados de mi posicion, a la derecha. De pronto veo que Patou viene al trote hacia mí. No sé si considera que soy una amenaza mayor o simplemente soy uno, y no dos, y soy más vulnerable.

Javier y Ángel se acercan a mi posición alejándose de Patou

El caso es que al ver abalanzarse hacia mí semejante perraco, pienso que hasta aquí hemos llegado, voy a ser atacado por un Mastín de los Pirineos y no puedo hacer nada para evitarlo. Mi primera reacción es subir los bastones hacia el cielo y estirar los brazos también hacia el cielo y quedarme muy quieto. Y por supuesto, ni mirarlo.

Y es que en un reportaje de la tele sobre los osos ví una vez que si estirabas los brazos hacia arriba te hacías más grande, tu cuerpo aparentaba más volumen y tal vez en caso de posible ataque de un animal, igual se lo pensaba dos veces.

En estas que Patou llega a mi altura. De esa guisa, no muevo ni un músculo. Da un par de vueltas en torno mío. Su cabeza me llega hasta la cintura. Me roza el pantalón. Lo tengo encima. La verdad es que no me da tiempo ni a tener miedo. El tiempo pasa lento. Muy lento.

He hecho un montaje con una silueta sacada de internet para que os hagáis una idea de como me puse

Al final se cansa, o más bien, piensa que no supongo ninguna amenaza, y retrocede unos metros por donde ha venido. Javier y Ángel observan la escena estupefactos, lástima que no cayeran en sacarme alguna foto. Hubiera sido digna de ver. Supongo que en caso de ataque hubieran venido a ayudarme, menos mal que todo se quedó en un buen susto.

Finalmente, Patou se para un momento y orina un buen rato en la zona próxima a nosotros. Es una señal. Este es mi territorio y ni se os ocurra pasar por aquí. Desistimos de llegar al pico Estremera. La verdad es que el susto nos ha quitado las ganas y no queremos probar suerte. En la foto de debajo os pongo lo cerca que nos quedamos. En fin. Para otra ocasión si nos deja Patou.

Sólo nos faltaban unos cientos de metros y teníamos el Pic Estrémère a un paso. Lástima, para otra vez será

En la foto de debajo os pongo el recorrido que hicimos sacada con el reloj suntoo de Javier. Como se puede ver, nos quedamos a un paso del pico Estremera (la zona de trazos intermitentes en amarillo es lo que nos faltaba), y también podéis ver que la ruta trazada tanto al ir como al volver, no coincide ya que fuimos improvisando dada la ausencia regular de senda y de hitos.

La ruta y lo poco que nos quedó para llegar a Estremera. Nos lo debe Patou

Entiendo que estamos en Francia y los pastores tendrán allí sus normas, pero un simple cartel me parece insuficiente. Cualquier día pasará algo. En una conversación posterior con un amigo montañero, ya me explicó que tuve mucha suerte. Que estos perros son muy protectores del rebaño y que no se lo piensan. Te tiran al suelo y van a la garganta, que no es ninguna broma.

Hacia el pico Petruso (2.195 m)

Ya recompuestos del mal trago, decidimos ir hacia la otra cima que teníamos previsto coronar esta mañana, el pico Petruso, en Aragón, y por cierto algo más alto que el Estremera, aunque sólo sea por 30 metros. Bajamos la loma que subimos antes de encontrarnos con Patou y nos dirigimos hacia el Petruso, que lo tenemos justo enfrente.

Bajamos la loma, pasamos el collado, y subimos hacia el Petruso
Vista atrás. Por ahí hemos bajado

Se sube fácilmente. Durante toda la excursión no hemos tenido ninguna dificultad y se podría decir que es muy fácil de hacer. Lo único es que hay que saber orientarse bien en la montaña porque eso sí que es verdad, no hay senda ni hitos que te ayuden y cada uno al final va cogiendo el camino que mejor le parece.

Javier y Ángel subiendo hacia el Petruso. Yo voy tras ellos

En la cima del Petruso

Tras unos minutos, llegamos a la cima del Petruso que está coronado por un motón de piedras apiladas, lo que da la sensación de haber alcanzado una gran cima. El entorno es precioso y, ya más relajados, nos hacemos unas cuantas fotos.

De izquierda a derecha. Luis, Ángel y Javier en la cima del Petruso con el Midi de fondo
Y aquí los tres desde la cima del Petruso pero con el Anayet de fondo
Con semejante hito de piedras, bien merece hacerse una foto. El Midi al fondo
Ángel con el montón de piedras pero esta vez con el Anayet de fondo
Javi también con el Anayet como fondo

El regreso por el «casi» mismo camino.

Después de estar un rato en la cima del Petruso, optamos por regresar a las Ventas del Portalet. Nos gustaría dar una vuelta por los comercios de la zona antes de regresar a casa. Ahora vamos a «más o menos» bajar por donde hemos subido. Digo más o menos porque también decidimos improvisar a la vuelta, dado la falta de sendas. Os pongo alguna foto para que os hagáis a la idea.

Descendiendo del Petruso
El Peilerún frente a Javier y Ángel, ahora bien iluminado por el sol
Llegando a la zona de rocas que pasamos en la subida
Pasando por la zona mas próxima al vacío, desde donde se puede observar bien las Ventas del Portalet abajo
El Portalet
Este pico me parece espectacular, tengo que enterarme de como se llama
Alguna seta veo. Esta parece una vinosa. Comestible pero nunca cruda. Reservada a expertos buscadores de setas
Improvisando de nuevo. Ausencia total de sendas
Ya acercándonos al Portalet con el Midi al frente
Y girando la vista a la derecha, el Petruso. Desde aquí parece muy complicado, pero por detrás, muy fácil
Llegando a las Ventas del Portalet

Antes de regresar al coche, decidimos dar buena cuenta de los bocatas que llevamos encima. No sé por qué no los hemos comido en la cima del Petruso. ¿Habrá tenido algo que ver Patou?. Lo que es el subconsciente.

Comiendo unos buenos bocatas bien merecidos

Tras acabar, ya nos acercamos al Portalet y al coche, ahora rodeado de muchos vehículos.¡ Qué distinto se ve todo ahora con la luz del mediodía!

Llegando a la zona donde comenzamos la excursión esta mañana
Llegada al coche. El aparcamiento ahora está casi lleno.
Fin de excursión. Ahora a ver los comercios

Visita a las Ventas del Portalet

Las Ventas es un lugar muy conocido y popular del Valle de Tena. Ofrecen una amplia selección de productos gourmet de ambos lados de la frontera, así como recuerdos de todo tipo, artículos de decoración, outlets y grandes restaurantes que completan la oferta.

La mayor parte de la gente que acude aquí son franceses, que cruzan la frontera para comprar licores y demás productos que les deben salir algo más baratos que en su país. Y también para, un poco más abajo, junto a Formigal, echar gasolina, que también parece que les sale mejor de precio.

Edificios comerciales y de viviendas

Antes de irnos, decidimos entrar a visitar algunos de los comercios. Hay de todo, desde recuerdos o souvenirs hasta todo tipo de productos de alimentación que te podrías encontrar en cualquier supermercado, restaurantes y demás, pero lo que más me llamó la atención es la cantidad de bebidas alcohólicas que había por todas partes y además de marcas un tanto exóticas que no se ven por España normalmente.

Profusión de todo tipo de bebidas alcohólicas en botellas con forma de torre Eiffel y bailaora de flamenco entre otras
No comment…o más bien sans commentaires…
Vinos, vermuts y todo tipo de bebidas en pasillos enteros exclusivamente dedicados a ellas. El paraíso de los bebedores
Algunas marcas me resultaban un tanto desconocidas en España, y eso que el Portalet está en Aragón

En general no me pareció el lugar nada barato, es más, algunos productos conocidos estaban bastante más caros que en los supermercados que frecuento en Zaragoza, y yo creo que va más orientado al público galo que al español, incluso en la selección de artículos. A veces me daba la sensación de estar en otra época pasada, cuando había aduanas y todo eso.

Curioso carrito con bebida de la marca Ricard
Edificios de las Ventas del Portalet, ahora muy animados y llenos de gente

Tras dar una vuelta y comprar algún imán para el frigorífico y algún dulce, decidimos que ya es hora de volver. Ha sido una mañana estupenda de montaña. Hemos cumplido los objetivos a medias por el encuentro con el perro Patou, pero bueno, nos lo hemos pasado muy bien, sustos a parte. Espero que os haya gustado esta entrada, y si tenéis pensado acudir por allí para repetir esta caminata, tened cuidado con Patou, no os vaya a fastidiar la salida.

Como conclusión final, la excursión no presenta ninguna dificultad técnica y es muy fácil de hacer. Únicamente hay que saber orientarse bien por esta zona y tener claras las referencias geográficas principales para no perderse. Saludos a todos, suerte, y nos vemos de nuevo en otra entrada de Momentum. photo. blog, ¡hasta pronto!.

Recorrido y perfil de Elevación

Como siempre os pongo, ahí os dejo el recorrido y el perfil de elevación. Como os digo es una caminata fácil, pero hay que saber orientarse. Como podéis observar, los trazados de ida y vuelta no coinciden, tal y como os he explicado antes es fruto de cierta improvisación dada la ausencia de senda definida y de hitos de apoyo.

Ruta sacada del reloj suunto de Javier

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