Hola de nuevo amigos y seguidores de mi blog. Hoy es 27 de agosto de 2024 y voy a hacer una corta pero bonita excursión hasta una remota cascada en uno de los valles más solitarios y salvajes de la comarca de la Jacetania, el valle de Izas. Este valle es de origen glaciar. Aquí afloran rocas de la edad Paleozoica y de la Orogenia Varisca previa, la cual originó la Cordillera Varisca, de la cual formaban parte estas rocas, que posteriormente serían de nuevo deformadas por la Orogenia Alpina.

En esta ocasión me acompaña mi amiga Mónica para realizar esta bonita ruta senderista que recorre la parte inferior de la Canal o valle de Izas a través del sendero GR-11 hasta la majestuosa Cascada de Las Negras- llamada así por el color de las rocas que la rodean- y que es también conocida como Cascada Divina.
Inicio de la excursión
Comenzaremos en las proximidades de la población de Canfranc Estación. Para llegar allí desde mi ciudad -Zaragoza – tomaré la autovía A-23 hacia Huesca y una vez atravesado el puerto del Monrepós llegaré a Sabiñánigo desde donde nos dirigiremos a Jaca y a continuación por la N-330 entraremos en el Valle del Aragón dirección Somport hasta llegar al pueblo viejo de Canfranc, que pasaremos, para enseguida llegar a la impresionante Estación de Canfranc.
Sólo hay que recorrer unos 500 metros por la carretera, para encontrarnos con una salida a la derecha que nos lleva directamente a un puente que cruza el río Aragón. Pero cuidado, este es el acceso habitual hacia la zona a la que vamos, el Coll de Ladrones, durante gran parte del año, salvo en la época estival, dónde sólo los vehículos autorizados podrán pasar. De todas formas tranquilos, hay una alternativa.

La solución es continuar unos metros más adelante por la misma carretera hasta llegar a una entrada hacia la derecha que nos lleva directamente a una explanada que sirve de aparcamiento, tal y como os muestro en las fotos de debajo.


Serán sobre las diez de la mañana cuando ya habiendo estacionado y equipados con todo lo necesario, iniciamos la caminata. Desde el sur de la explanada parte una pista paralela al río que nos llevará hasta la zona del puente por el que no pudimos entrar y que queda a mano derecha.



Seguiremos rectos por la pista, dejando una casa a la derecha y unos paneles informativos a nuestra izquierda. Paulatinamente iremos ascendiendo en suave pendiente durante 1,7 kilómetros hasta llegar al fuerte Coll de Ladrones.

En uno de los paneles informativos se indican las diferentes rutas que se pueden hacer por el valle de Izas; como la Cascada de Las Negras y el ibón de Iserías (2.155 m) .

Para entender el valle que vamos a visitar hay que retroceder 60.000 años en el tiempo, en el período Cuaternario y más concretamente en el Pleistoceno que se inició hace 1,8 millones de años y culminó hace 10.000 años. En esta época, en los períodos glaciares, auténticos ríos de hielo de centenares de metros de espesor cubrían la totalidad de los altos valles del Pirineo central. La Canal de Izas no era una excepción. Formaba un glaciar colgado sobre el del valle del Aragón, cuya potencia de excavación era mucho mayor y por ello pudo profundizar unos cuantos cientos de metros más. El valle de Izas comunica además el valle del Aragón con el de Tena.

Hacia el fuerte Coll de Ladrones
La cómoda pista de grava por la que vamos sigue ascendiendo poco a poco entre altos abetos, algunos serbales, abedules dispersos, y bonitos arces y endrinos. El firme está perfectamente acondicionado para el paso de todo tipo de vehículos, aunque en este momento sólo sea para los que estén autorizados.

Al poco rato de ir caminando, nos encontramos con un desvío a la derecha en clara bajada, que no hay que tomar, sino que deberemos continuar recto por la pista que asciende.

Llevaremos como diez minutos de marcha cuando nos encontramos con una barrera en medio de la pista. Curiosamente no tiene candado alguno ni cadena, y está abierta. Si trata de impedir el paso de vehículos, desde luego no se lo pondrá difícil a algún atrevido que se salte la prohibición, pero se arriesga a que lo descubran y a pagar la correspondiente sanción.

A medida que la pista va dejando el bosque y recorre una zona más despejada, vemos a lo lejos, en lo alto, el fuerte Coll de Ladrones. Es un fuerte fusilero del siglo XIX edificado sobre peñascos a 1351 metros de altitud. El fuerte cierra el paso del valle de Canfranc hacia la frontera francesa, constituyendo un perfecto ejemplo de arquitectura militar moderna adaptada a un terreno montañoso.Como complemento al fuerte, se construyó junto a la carretera valle abajo, la Torreta de los Fusileros.

Y a nuestra derecha se deja ver la enorme Pared de Iserías, impresionante mole calcárea, donde hay habilitada una reciente vía ferrata inaugurada el 10 de agosto de 2024. Tiene una longitud de 410 metros. El inicio de la misma se encuentra junto a la pista de Coll de Ladrones.

Esta ferrata tiene una escalera de 25 metros para superar un largo desplome, una travesía horizontal que nos lleva hasta un Puente Mono de 8 metros y un Péndulo. Una vez en la cima, podemos optar por tomar el sendero de retorno, que en unos 20 minutos nos lleva de vuelta al estacionamiento del inicio, o continuar por un impresionante Puente Tibetano de 80 metros con espectaculares vistas del valle del río Aragón y la Estación de Canfranc.

La vía es de dificultad K3+, de carácter deportivo y se necesita cierta experiencia en este tipo de infraestructuras además de equipación completa. El coste de la misma entre el nuevo sendero, la propia vía ferrata y los proyectos y dirección de obra superó los 62.000 euros de inversión. De momento su uso será gratuito para el público.
Desde aquí, volviendo la vista hacia atrás, se ve bien abajo de nuestra posición el pueblo de Canfranc Estación, donde está ubicada la impresionante estación de tren que exteriormente sigue los modelos de la arquitectura palacial francesa del siglo XIX, que fue inaugurada el 18 de julio de 1928 por el Rey Alfonso XIII, y que ahora luce reconvertida en hotel de lujo desde el año 2023. Convive con la nueva estación de viajeros, que se inauguró el 15 de abril de 2021 rehabilitando parcialmente dos antiguos hangares de mercancías.

Llegada a Coll de Ladrones (1.330 m)
En el año 1751 se erigió el fuerte de Coll de Ladrones. Queda a nuestra izquierda en el sentido de la marcha. A la vuelta entraremos a verlo, pero ahora nos vamos directos hacia la Canal de Izas. Desde aquí comenzamos a andar por la pista forestal en dirección este-en realidad no la hemos dejado en ningún momento- que discurre ahora en ligero descenso hacia el valle de Izas.

Siguiendo la pista y en apenas trescientos metros desde el fuerte, llegamos hasta un poste de dirección situado a la derecha de la misma, en el que unas señales nos marcan el desvío hacia una senda que la abandona y asciende por el bosque. De obviar el desvío y continuar por la pista forestal, llegaríamos hasta el pequeño embalse de Izas que se puede visitar.

El poste marca el GR-11 con dirección a Formigal a través del collado de Izas. En los carteles no aparece «valle de Izas» propiamente escrito, sino que pone Formigal, Collado de Izas y Refugio e Ibón de Iserías, pero hay que seguir por ahí.

Vamos ahora ascendiendo por la senda y a los pocos metros vemos otro segundo poste indicador en el que dice como ir a Formigal por el GR-11 que es por donde debemos continuar.



La senda nos lleva a continuación por una zona de bosque bajo y arbustos, que no presenta prácticamente desnivel. De nuevo, aparece un tercer poste de dirección que nos confirma que vamos por el buen camino, hacia el ibón de Iserías y Formigal.

Vamos ascendiendo poco a poco y el firme de la senda en algunos puntos del recorrido se vuelve más incómodo y pedregoso. Un anticipo de lo que está por venir.


A medida que subimos, la vegetación se abre y deja ver el paisaje que nos envuelve. Por delante el silencioso valle de Izas, por detrás, el valle del Aragón. El día ha salido magnífico, las montañas se ven perfectamente en el horizonte.

La Canal de Izas aún no es visible desde aquí, se halla casi doscientos metros más arriba. Frente a nosotros, hacia el oeste, se pueden llegar a apreciar las montañas que conforman el macizo del Aspe, a 2.500 metros de altitud.

La Cantalera (1.435 m)
Superado este primer tramo, la pendiente se va haciendo más pronunciada hasta llegar a una zona de bloques de piedra llamada «La Cantalera». Es un canchal o glera de extensión considerable. El barranco de Izas queda a nuestra izquierda. Esta es quizás la parte más dura del recorrido por lo incómodo del camino y la cantidad de piedras sueltas que se tienen que atravesar.

Algunas rocas se ven tan pulidas y brillantes por el constante pisar de los montañeros que se han convertido en un peligro por lo resbaladizas que están, y más en días lluviosos. Hay que ir con mucho cuidado, sobre todo en la bajada, pues más de uno se ha dado un buen culetazo. Estos enormes bloques de piedra son los restos morrénicos del glaciar que formó la Canal un poco más arriba.

Y según ganamos altura, contemplamos a nuestra izquierda el arroyo de Izas, que va formando pequeñas cascadas a medida que desciende por el barranco.




La Canal de Izas (1.540 m)
Tras una hora de caminata y habiéndonos despedido de la Cantalera definitivamente y sumado otros 100 metros de desnivel a la excursión, llegamos a la Canal de Izas. El paisaje que aparece frente a nuestros ojos no tiene nada que ver con lo que hemos observado hasta ahora; bonitas praderas escoltadas por murallones de piedra a derecha e izquierda que te hacen sentir pequeño ante semejantes moles. Todo el conjunto dibuja sobre el horizonte el perfil característico del antiguo valle glaciar en forma de U.

Estamos caminando por el fondo del valle que antiguamente era glaciar. Hace miles de años, tendríamos incontables toneladas de hielo sobre nuestras cabezas. Hoy nos podemos relajar y disfrutar de las vistas. El lugar tiene un aire un tanto salvaje y «prehistórico».
Y es que marchamos por estos parajes prácticamente solos. Vemos una única persona que va por delante de nosotros; una senderista con su perro. Se agradece la paz que te da la montaña cuando no está masificada.Este valle, menos conocido y transitado que otros, es un regalo para la mente.

A nuestra izquierda podemos ver el torrente que baja por la Canal de Izas. A veces parece un pequeño río de montaña ya que adquiere cierta anchura sobre el terreno, no así profundidad. En este punto vemos como la senderista aprovecha para que su mascota se refresque en el agua fría.

La senda se hace cada vez más cómoda de recorrer, hasta el punto de casi desaparecer sobre la extensa pradera. Seguimos ascendiendo, pero de forma muy suave y progresiva. El entorno es precioso y el horizonte también.



Dejamos el tramo casi plano de la pradera y vamos ya por una senda más perfilada camino de nuestro objetivo de hoy. Rocas de distintos tamaños aparecen desperdigadas, vestigios de las antiguas morrenas del glaciar.

A medida que vamos subiendo, surge por nuestra derecha un torrente que baja del sector del ibón de Iserías. Al fondo, casi frente a nosotros y a contraluz, de nuevo, los Campanales de Izas, con su característico perfil rocoso. A su derecha, la gran mole de la Pala de Ip (2.779 m).


Como nos estábamos imaginando, al final nos toca cruzar el torrente que atraviesa la senda.No baja mucha agua y es fácil de vadear.

Poco a poco vamos ganando altura respecto al torrente principal. En su margen derecha geográfica, un poco por encima del cauce, aparecen unos grandes bloques de piedra que destacan sobre la pradera. No se trata de ningún antiguo desprendimiento, son sencillamente restos de bloques morrénicos que hace miles de años arrastró el glaciar y que fueron arrancados de su ubicación original.

También a nuestra derecha se contemplan varios de los picos de esta zona. De izquierda a derecha, los dos picachos que forman el Balcón de Iserías (2.282 m), después, semi escondido el pico de La Moleta (2.572 m) y a su derecha, muy visibles, los picos de Iserías (2.476 m).



Son las 11:30 horas cuando ya vemos a la izquierda de nuestra posición la Cascada de las Negras o Divina. El aspecto desde aquí se asemeja a un gran agujero negro sobre el terreno hacia donde se precipita el agua que lleva el torrente de Izas.

En este punto, el torrente de la Canal de Izas se ha encajonado en las laderas que lo rodean y ha formado un desfiladero salpicado aquí y allá por pequeñas cascadas.


Tengo curiosidad. Todavía no hemos llegado pero con el zoom saco la cascada de cerca. Efectivamente entiendo que la llamen «Las Negras» por las rocas oscuras del entorno.Los estratos rocosos están inclinados hacia la izquierda. Da la sensación de que el agua también debería ir hacia ese lado, pero es un efecto óptico.

Seguimos viendo la cascada a lo lejos, pero por la izquierda baja otro segundo torrente que viene del antiguo circo glaciar de Samán o Iserías. Por el aspecto de la ruta seguro que nos tocará también cruzarlo.

De pronto, y por las características del terreno, la cascada deja de verse a medida que se avanza, pero la senda bien marcada está ahí. No hay hitos ni señales, pero no hacen falta, es muy evidente, al menos en verano, en el invierno y con nieve ya será otro cantar. El camino se dirige directo a cruzar el segundo torrente.

El paso de nuevo es muy sencillo y no presenta ninguna dificultad. Con más caudal igual hay que mojarse un poco más las botas, pero hoy no.

Hemos dejado a nuestra derecha un sendero que nos conduciría, de seguirlo, hasta el Ibón de Iserías. Nosotros continuamos por el camino paralelo al barranco de Izas. Una vez cruzado el segundo torrente, tendremos que remontar una pequeña loma que nos situará justo enfrente de la cascada.
La Cascada de las Negras o Divina (1.631 m)
Tras apenas 1 hora y media de recorrido y habiendo salvado un desnivel positivo de unos 380 metros, alcanzamos finalmente la parte superior de la Cascada de Las Negras. Digo superior porque también está la opción de ir primero a la poza que forma el salto de agua, descendiendo por una senda que sale a la izquierda del camino.Luego bajaremos.


Desde la cima de la cascada la visión de las montañas del entorno es mucho más amplia que desde la pradera que acabamos de dejar. Hacia el oeste se alcanzan a ver los picos del sector del Tobazo (2.020 m) y Peña Blanca.

La verdad es que esta zona es bastante árida, hay roca viva desprovista de casi todo tipo de vegetación salvo por algo de hierba y unos pocos arbustos y árboles aislados. Y cuanto más arriba miramos el color predominante es el gris de la roca.

Tras casi dos horas de marcha desde el inicio, ahora toca disfrutar de las vistas y descansar brevemente en la zona alta de la cascada antes de descender a su base. Aquí no se escucha nada salvo el sonido que produce el agua al precipitarse al vacío.

Me acerco con cuidado a la zona cimera de la cascada por si puedo ver algo, pero no me parece seguro, así que desisto del intento. En la foto, bajo estas líneas, en gris, se puede ver la roca pulida que es la antesala al vacío. Hoy no hay mucho caudal en este torrente, es verano y es época de mayor estiaje, pero en otra estación más propicia, con el deshielo, seguro que la roca en cuestión estaría totalmente cubierta por el agua.
La vista que tengo del horizonte cercano es perfecta desde aquí. En la foto de debajo, os he puesto dos flechas, la de color amarillo señala el pico de La Moleta (2.572 m) casi escondido, y la flecha naranja señala los picos de Iserías (2.282 m).

Después de un rato por aquí, decidimos visitar la base de la cascada. Tenemos que desandar lo andado unos cuantos metros hasta llegar a una senda muy pisada que sale hacia la derecha y que desciende directamente hacia la poza. Al subir hacia la parte alta de la misma la dejamos a nuestra izquierda. Tiene cierta pendiente, sobre todo en su tramo final, pero no presenta ningún peligro.

Vamos descendiendo y enseguida se ve la gran poza que se ha ido formando durante miles de años.Se observa algo de gente a su alrededor, algunos en bañador, supongo que dispuestos a refrescarse en el agua gélida aún en verano.


Una vez abajo, podemos disfrutar de la cascada en todo su esplendor. Las gotitas de agua nos salpican continuamente. El lugar es tranquilo y de una belleza salvaje. Encontramos a la chica de antes, la que iba con su perro. Mónica conversa un rato con ella mientras yo me dedico a sacar algunos vídeos de la cascada. Ha merecido la pena llegar hasta aquí.

Y como en todas las excursiones, no podía faltar la foto de recuerdo junto a nuestro objetivo de hoy, la Cascada de las Negras o Divina; llamada también así porque tiene o se le atribuye gran belleza, hermosura u otras cualidades en grado máximo, tal es el asombro que despertó a quien le puso ese nombre.

Y qué os puedo decir sobre este salto de agua. Cascadas en el Pirineo hay muchas, mayores y muy espectaculares, pero lo que hace especial a ésta, en mi humilde opinión, es el lugar en el que está ubicada, en un valle tan solitario y bonito como la Canal de Izas. Para mí, tiene mucho encanto.

El regreso
A falta de diez minutos para la una de la tarde, iniciamos el camino de vuelta. Hay que desandar lo andado. Iremos por la misma senda que a la subida, pero existe también la opción de volver por otra que está justo en la margen contraria del barranco de Izas. Tenemos por delante algo más de una hora hasta llegar al coche.

La luz ha cambiado y con ella el paisaje, esto nos permite disfrutar de nuevo de este bonito valle pero con una visión diferente de los picos del entorno.

Tras un rato descendiendo nos volvemos a encontrar con la zona de la Cantalera. Alcanzamos a dos senderistas que van más lentos que nosotros. De todas formas, decidimos bajar a la par, así se nos hace un poco más ameno el camino conversando. Hay que hacerlo con precaución, pues las rocas están resbaladizas y hay mucha piedra suelta en esta zona. Uno de mis nuevos acompañantes lo experimenta en primera persona, pues por dos veces se resbala y da con las posaderas en el suelo, afortunadamente sin mayores consecuencias.

Abandonado el canchal, seguimos descendiendo hasta que divisamos el pequeño embalse de Izas.Ya queda poco para llegar a la pista forestal. Son las dos de la tarde. Llevaremos una hora bajando, no más.

Diez minutos después ya enlazamos con la pista de esta mañana. Continuamos con nuestros nuevos acompañantes por ella hacia el Coll de Ladrones.


Visita al fuerte Coll de Ladrones (1.390 m)
Son las dos y veinte cuando decidimos hacer una parada antes de volver al coche para visitar el fuerte del Coll de Ladrones que vimos a la ida y que en ese momento pasamos de largo. Aquí nos despedimos de nuestros acompañantes que continúan camino.
El acceso es sencillo.Desde la pista principal sale otra a la derecha que en unos pocos metros de recorrido nos lleva hasta la entrada del fuerte. La verdad es que al principio apenas se ve algo, sólo una loma. Lo único que nos hace pensar que estamos cerca de una construcción militar es una garita de vigilancia que se observa a la izquierda de la pista.

Pero enseguida y a medida que vamos avanzando, podemos ver un arco de entrada que me recuerda a la de un túnel y que aparentemente conduce a una especie de enorme trinchera. Está cerrada, pero no es una puerta al uso, han colocado unos barrotes decorativos de lado a lado. Bajo nuestros pies, un pequeño puente levadizo que salva un foso. Esta es la puerta oriental del fuerte Coll de Ladrones.


Al ver que no podemos entrar por ahí, decidimos acercarnos a la garita de guardia y seguir subiendo por la loma, a ver que hay.

Seguimos investigando este vestigio militar cuando nos encontramos con otro gran foso perfectamente excavado en la roca, y en su parte inferior, unas troneras para cañones y unas espectaculares aspilleras para fusilería, además de entradas perfectamente camufladas a otras dependencias.

La construcción de este fuerte se realizó entre 1752 y 1758, y estuvo en uso apenas 20 años a causa de deficiencias en su construcción. El fuerte que ha llegado hasta nuestros días se construyó entre los años 1888 y 1900 en sustitución del anterior.




Después de verlo todo, buscamos un lugar tranquilo y decidimos comernos unos bocadillos que llevábamos preparados para dar buena cuenta de ellos cuando llegáramos a la cascada de Las Negras, pero al final no nos apeteció hacerlo allí y los tomamos aquí, contemplando la enorme pared de Iserías.

Terminado el breve descanso, retomamos la pista y nos dirigimos hacia el coche. Nos volvemos a encontrar con la barrera que impide el paso de vehículos hacia el Coll de Ladrones, pero es totalmente ineficaz. Sigue abierta y yo me entretengo en demostrarlo levantándola.

Finalmente llegamos al aparcamiento. Ha sido una mañana estupenda de contacto con la naturaleza y ejercicio físico, y sobre todo, de desconexión mental. Ahora tenemos dos opciones, o volver a casa, o visitar la estación de Canfranc. Vamos a ir a verla y así completamos la excursión.

La estación de Canfranc
Para no tener que perder tiempo en retroceder hasta el aparcamiento inicial, cogemos el coche e intentamos aparcar en el propio Canfranc Estación. Es complicado, en pleno mes de agosto hay mucha gente y pocos sitios. Pero al final encontramos estacionamiento. Después vamos directamente a ver el precioso Hotel-Estación.
Cruzamos por un elegante puente el río Aragón, que hoy lleva un escaso caudal y accedemos a la zona de la estación.

Una vez allí, comenzamos a admirar el precioso edificio y los resultados de su restauración. La verdad es que ha quedado espectacular. Yo ya había visitado esta zona muchas veces a lo largo de los años. Desde los años 90 del siglo pasado, los 2000 del actual…y pude ver el edificio antes de la restauración, tanto por dentro como por fuera.



El Hotel de Canfranc Estación, pertenece a la marca Royal Hideaway Hotel, (traducido como escapada real en inglés) integrada en el grupo Barceló, ya el nombre da una idea del concepto de calidad de estos establecimientos. Es el único en Aragón con esta etiqueta, junto con otros nueve en toda España, (cuatro en Andalucía, otros cuatro en Canarias y uno en Valencia).




Por dentro ha quedado aún mejor. Os pongo una serie de fotos que hice. Si queréis ver su estado anterior, en internet hay muchas imágenes, os remito a ellas.



Por si tenéis curiosidad, aunque esto también lo podéis ver en la web del Hotel, el precio de la habitación Deluxe, la más «barata», cuesta 181 euros la noche, la Deluxe Superior, 189 euros noche, la Junior Suite 206 euros, lo mismo que la Suite en formato dúplex, la Suite 215 euros noche, y la Deluxe Familiar (dos habitaciones Deluxe conectadas) 378 euros. Hay una Suite Deluxe con capacidad para ocho personas que no está ahora disponible. El restaurante tiene una estrella Michelín, y lo comanda el Chef local Eduardo Salanova.


Ya hemos visitado el interior, pero ahora nos gustaría tomar algo en la cafetería del Hotel y de paso echar un vistazo. No sabemos si al no estar hospedados nos dejarán pasar, y además vestidos con la ropa de montaña. Preguntamos. Un empleado nos dice que esperemos un momento, que lo tiene que consultar. Desaparece por una puerta que da a la cafetería. Al rato vuelve a aparecer y nos dice que podemos entrar. Perfecto.





Tras acabar nuestro café, nos vamos a visitar la zona exterior de la antigua estación de Canfranc.

Al salir vemos que se han conservado algunos vagones de los antiguos trenes, como el vagón restaurante, donde subido me hago una foto. También algunos elementos de la antigua estación, como el tubo para reponer agua a las calderas de las máquinas de vapor o algunos cambios de agujas.




Bajo estas líneas os pongo unas fotos que realicé en 1992, cuando el edificio de la estación, hoy hotel, sólo estaba en uso para el transporte de viajeros y algunas mercancías que no podían pasar la frontera desde que en 1970 en la zona de L’Estanguet, (Francia) un convoy compuesto por dos máquinas y nueve vagones repletos de maíz, sufrió un accidente cuando se dirigía de Francia a Canfranc. Desde entonces no se ha rehabilitado el acceso, aunque para el 2030 dicen que se reabrirá la línea y se podrá de nuevo cruzar la frontera, ya se verá.




Una vez vista esta parte, nos vamos definitivamente. Ha merecido la pena. Ahora toca volver a casa tranquilamente, no sin antes hacernos alguna foto más de recuerdo.





Bueno pues espero que os haya gustado este anexo sobre la antigua estación de Canfranc, que aunque no es propiamente un recorrido de montaña, sí que es un buen complemento a la excursión. Mucha suerte y salud y nos vemos de nuevo en el blog.
Mide, mapa del recorrido y perfil de elevación
Como siempre hago, os dejo aquí el MIDE, la ruta y el perfil de elevación de esta entretenida excursión. El MIDE está calculado dejando el coche en el aparcamiento del Coll de Ladrones. Nosotros no lo pudimos estacionar allí, con lo que hay que sumarle 1,2 km a la distancia que marca el cuadro. Por lo demás, como se puede ver, una caminata sencilla y muy asequible en todos los sentidos, teniendo en cuenta que habrá que pasar el tramo de La Cantalera, eso sí.




