Hola de nuevo amigos y seguidores de mi blog. Hoy es 15 de agosto de 2024 y las previsiones en el Pirineo son de precipitaciones abundantes, pero no en el Prepirineo, en la zona de la Hoya de Huesca, así que voy a realizar una bonita caminata senderista por los espectaculares Mallos de Riglos, más concretamente una circular en altura desde donde podre´ contemplar unas impresionantes vistas de los propios mallos y del entorno. Me acompaña mi amiga Mónica así que espero que pasemos una agradable mañana de montaña. Comenzamos.
Como llegar a Riglos
Os lo explico desde Zaragoza, mi ciudad, pero hay que llegar hasta Huesca, con lo cual, desde ese punto se pueden perfectamente seguir las indicaciones, aunque se venga desde otro lugar. En mi caso por la autovía A-23 y tras unos 74 km, llegaré a las inmediaciones de Huesca que quedará a mano derecha, tomaré la salida 360 de la misma, para seguir por la A-132 dirección Pamplona y Ayerbe. Una vez llegamos a Ayerbe cruzamos la población y unos kilómetros después tomamos el desvío hacia Riglos. Tras 42 km recorridos desde Huesca, estaremos en dicha localidad.

Donde aparcar en Riglos
Ya una vez allí, al entrar al pueblo, te desvían directamente hacia un amplio parking que queda a mano izquierda y que es de pago. Desde enero de 2023 el Ayuntamiento de Riglos aplica una tasa por estacionamiento de vehículos de 3 euros. Esto te da derecho a dejar el coche todo el día. Hay espacio de sobras en dos esplanadas repartidas en dos alturas (parking 1 y 2). El pago se efectúa en una máquina situada junto al aparcamiento y el ticket se debe dejar bien visible en el salpicadero.






Inicio de la excursión
Una vez nos pertrechamos de todo lo necesario, incluidos los imprescindibles bastones, comenzamos la andada. Es un recorrido sencillo, pero espectacular por las vistas y el entorno. Recomiendo hacerlo en el sentido de las agujas del reloj, pues es mejor encarar las mayores pendientes al inicio de la ruta que a la vuelta, luego os explicaré por qué.
No hemos madrugado demasiado puesto que la caminata es breve y el tiempo atmosférico se mantendrá estable durante todo el día según las previsiones de la AEMET (Agencia Estatal de Metereología),que como sabéis consulto previamente siempre que salgo al monte. Serán las 10,30 horas cuando iniciamos la excursión por una carretera asfaltada por la que no circulan vehículos (todos, o casi todos, se quedan en el aparcamiento anterior). Caminamos directamente hacia los Mallos, que nos sirven de referencia.


Seguimos avanzando y ahora llegamos a otro aparcamiento, el P3, en el que sólo pueden aparcar autocaravanas, camper y vehículos de ese estilo, es también de pago. Si vais con este medio de transporte, este es vuestro sitio. Al frente, una señal que prohíbe la circulación salvo para residentes y vehículos autorizados. Desde luego, se han molestado en regular el aparcamiento en Riglos con todo lujo de detalles.

Una vez hemos pasado el aparcamiento tres (P3) que queda a mano derecha, seguimos avanzando hacia lo que sería propiamente parte del casco urbano de Riglos. Dejamos a la izquierda una casa con un bar-terraza.

Una vez pasado el bar, me encuentro de nuevo con otro aparcamiento, a la derecha, donde no parece haber muchas plazas disponibles. Este no es de pago. Entiendo que será para los residentes del pueblo y autorizados, y tal vez sólo durante el periodo estival. Habría que ver si el resto del año se puede acceder aquí directamente o ya definitivamente hay que aparcar en los habilitados de pago. Más bien sospecho que será esto último independientemente de la fecha.

A la entrada de este último aparcamiento han situado unos paneles explicativos de las rutas que se pueden hacer por aquí. Alguno está muy deteriorado, desgastado y agrietado. Está pidiendo a gritos una renovación urgente.

Seguimos caminando todo recto y sin desviarnos, dejando el último aparcamiento y los paneles a la derecha de la marcha. Los los murallones de los Mallos están cada vez más cerca.

Un poco más adelante, se llega a una zona más amplia, donde se pueden apreciar junto a un muro de piedra unas señales de dirección. Este es un momento clave a la hora de abordar la caminata, porque dependiendo de como queramos iniciarla, tendremos que ir hacia un lado u otro. Yo os recomiendo que sigáis precisamente al revés de como indica la señal

¿Por qué? pues porque es mejor subir las rampas más pronunciadas al inicio que subir por el otro lado de forma más progresiva y cómoda pero luego tener que descender por la zona de mayor desnivel puesto que hay abundante piedra suelta y gravilla y se hará mucho más costoso. Así que mejor hacerlo en el sentido de las agujas del reloj.
También si se sube por el lado que os recomiendo, lo haréis protegidos por la sombra de los mallos, lo cual en días de calor se agradece bastante ya que durante el recorrido apenas encontraremos zonas en sombra por lo que es importante ir bien aprovisionados de agua y evitar las horas centrales durante los meses de más calor.

Seguimos andando y por un momento parecería que nos hemos metido en algún callejón o zona sin salida del pueblo, pero tranquilos, vamos por buen camino. A nuestra derecha sigue quedando el murete de piedra.

A la salida de esta calle más estrecha salimos a una zona mucho más amplia y debemos girar hacia la izquierda, junto a una casa de las afueras del pueblo. Después seguimos recto.


Casi inmediatamente, salimos de las calles asfaltadas del pueblo y llegamos a un amplio camino de tierra. Dejamos una construcción de piedra y un banco a la derecha y seguimos recto hacia una zona en la que hay unos cipreses bordeando la senda, tal y como se ve en la foto.

Desde aquí, a nuestra izquierda y abajo, se ve perfectamente la localidad de Murillo de Gállego, a 543 metros sobre el nivel del mar, 135 m por debajo de RIglos que está a 678 m.

Los Mallos de Riglos: Monumento Natural
Ahora ya caminamos cercanos a la pared del enorme Mallo Pisón (275 m) y con el Mallo Firé junto a él, al fondo. Hay una especie de ancha planicie a la derecha en este punto, justo antes de unos interesantes paneles informativos. No lleva a ninguna parte y no hay que continuar por ahí, no os confundáis. Tal y como os pongo en la foto de debajo, hay que seguir recto.


Pues bien, en este punto nos encontramos con dos paneles informativos que suelen pasar desapercibidos para la mayoría de los senderistas, no porque no se vean, sino porque no leen lo que explican, deslumbrados por las primeras vistas de los enormes mallos que casi se pueden tocar, y por las ganas de continuar con la caminata.

Pero si les prestamos un momento de atención nos indican que estos enormes Mallos de Riglos son Monumento Natural Geológico de Aragón, desde noviembre de 2016, junto con los de Agüero y Peña Rueba. Y hacen mención también sobre que el conjunto destaca en sí mismo por las abundantes poblaciones rupícolas, tanto de vegetación como de aves, ejemplos de ello son el buitre leonado, el quebrantahuesos, el alimoche, el halcón peregrino o el treparriscos.

Continuamos caminando y ahora sí cada vez se hace más patente el Mallo Firé, que se recorta altivo contra el cielo frente a nosotros. El Mallo Pisón queda a nuestra derecha, enorme, ahora en la sombra.

A medida que avanzamos y a la izquierda, nos encontramos de nuevo con un poste de dirección y un camino que va de bajada, también a la izquierda. No hacer caso de ninguno de los dos y seguir recto. Una de las señales nos indica como llegar desde Riglos al Pantano de la Peña por la Foz de Escalete, es una ruta del PR-HU 96 (sendero de pequeño recorrido de Huesca), y ésta sí señala en nuestra misma dirección, pero es porque coincidirá en un breve tramo con el nuestro.

La senda es amplia y muy bien trazada y nos va introduciendo cada vez más entre el mallo Firé (izquierda) y el mallo Pisón (derecha) que impresiona. Dicen que al amanecer o al atardecer, cuando el sol ilumina estos conglomerados, dejan ver un bonito color rojizo que no deja indiferente.

Mas a la izquierda, tampoco hay que despreciar la vista de Peña Rueba, a estas horas bien iluminada por el sol. Es una mole de conglomerado de similares características a los Mallos de Riglos, separada de ellos por el río Gállego. Presenta escarpes por todas sus vertientes con farallones que llegan a superar los 200 m de altura y por los que también se han abierto vías de escalada.

El sol está ahora mismo tras el gran mallo Pisón, 275 metros por encima de nuestras cabezas. Nos proporciona sombra en el primer tramo de la excursión. Pero os aseguro que las fotos no le hacen justicia. Estremece ver esta mole tan de cerca. Es como un gigante poderoso e inmóvil que se yergue a tu lado, incluso parece algo amenazante. Uno se siente pequeño junto a este gran farallón de conglomerado.

Vías de escalada
De pronto, empezamos a escuchar voces. Miramos a nuestro alrededor. No provienen de alguien que esté ni por detrás ni por delante de nosotros en la senda. ¿De dónde vendrán?. Alzamos la vista y como diminutas hormigas distinguimos unas figuras humanas que se afanan en agarrarse a la roca y en vencer su verticalidad, son valientes escaladores. Porque hay que tener valor para enfrentarse a estos colosos por muy asegurado que vayas.

Con el zoom saco la progresión de alguno de ellos entre el conglomerado, con el pensamiento les deseo suerte en su objetivo, pues no deja de ser un deporte de «riesgo». Sólo en Riglos se han marcado unas 200 vías de escalada, la mayoría de elevada dificultad, como el mallo llamado «El Puro» y la Visera.



El circo de los mallos
Ahora la senda nos va acercando a la base del mallo Pisón para algo más adelante girar a la izquierda dibujando una amplia zeta. Las paredes están cada vez más cerca. Estamos en lo que llaman el circo de los mallos, por el efecto envolvente de estos altos farallones. No conviene estar mucho rato en las cercanías de la base de los mismos pues existe el riesgo real de desprendimiento de alguna piedra.



Camino del collado del mallo Firé
Seguimos avanzando próximos a la base de los mallos y pronto alcanzamos un pequeño llano en el que nos cruzamos con el sendero PR-HU 98, identificado con marcas amarillas. Desde este punto podemos contemplar a la izquierda al fondo Peña Rueba y más cercano, el mallo Firé.

Uno se siente pequeño aquí. Los farallones de conglomerado nos envuelven y recortan el cielo sobre nuestras cabezas. Da que pensar como la fuerza de la naturaleza ha dado forma a estas estructuras en un concienzudo trabajo erosivo que le llevó millones de años.


La senda asciende rápidamente desde la base de los mallos entre una frondosa vegetación de matorrales, encinas y bojes, por un terreno de abundante piedra suelta, por eso es mejor subirlo que bajarlo, por lo penoso que puede resultar el descenso.


Llegamos ahora al collado del mallo Firé, llamado así por estar cerca de la base del mismo y poco después a un mirador natural ubicado sobre una zona rocosa Ya estamos ganando altura y las vistas de los mallos son cada vez más espectaculares .



De vez en cuando aparecen dos marcas azules paralelas que nos indican que seguimos la senda del Camino del Cielo. En nuestro caso, como ya os comenté, en el sentido de las agujas del reloj.

A medida que voy ascendiendo por esta senda puedo ver a mi derecha, arriba, un gran montículo totalmente desprovisto de vegetación donde se puede apreciar perfectamente el conglomerado y los bloques de piedra de diferentes tamaños cimentados entre sí.

Seguimos subiendo a la sombra de los grandes mallos por la senda que sigue presentando abundante gravilla y piedra suelta. Marcas azules pintadas en las rocas nos siguen indicando la dirección.

La vegetación de matorral, boj y encinares aislados nos sigue acompañando en este tramo que ya está bañado por el sol de la mañana y que nos lleva directamente hacia el collado del mallo Firé, llamado así por la proximidad a éste último. Las vistas cada vez son mejores.





El collado del mallo Firé
Tras algo menos de media hora salvando el pronunciado desnivel de la senda, llegamos a la zona del collado. Serán sobre las 11 horas.

Una vez en el collado nos encontramos con unos postes de dirección. Uno de ellos dice «camino del cielo, vuelta a los mallos 1,30 horas» y nos envía hacia la derecha en clara subida. Obviar otros senderos como el que nos lleva a La Peña por Escalete.Aquí abandonamos definitivamente el PR-HU98.



El mirador del circo
Seguimos subiendo con decisión y la senda llega a la altura del segundo mirador. Está a mano derecha de la misma, en una especie de pequeña planicie que da al vacío, así que cuidado con no asomarse demasiado. Le llaman el mirador del circo de los mallos.
Desde aquí la vista es formidable. No sólo se ven los mallos Pisón y Firé perfectamente, sino que entre ambos, como si fuera una enorme ventana, se observa la llanura de la Hoya de Huesca, y sobre ella, el río Gállego, dibujando curvas sobre los campos como si fuera una enorme serpiente de color azul.

Seguimos avanzando y el terreno no cambia. Siempre en subida y con piedra suelta. El haber iniciado la marcha en la dirección de las agujas del reloj, nos ha evitado un regreso mucho más incómodo.


Cada vez subimos más y más. Parece que vayamos a alcanzar el cielo azul sobre nuestras cabezas.La vegetación va cambiando y se torna más boscosa, principalmente de encinas.

Entre encinares
El sendero ahora gira hacia la derecha, y llanea ligeramente entre encinares. Después de venir de caminar por una zona donde lo que predomina es el arbusto, atravesar este tramo resulta muy agradable.


Poco a poco, a nuestra derecha, las encinas van desapareciendo y podemos disfrutar de una formidable vista del mallo Firé y de Peña Rueba. ¡Qué abajo se ven! verdaderamente hemos subido unos cuantos metros de desnivel desde que iniciamos la caminata en Riglos.

Enseguida la senda deja de ser horizontal para iniciar un nuevo tramo en subida, de nuevo entre el abundante matorral. Volvemos a ver las marcas azules de la ruta circular.El camino parece conducirnos a una zona que da la impresión podría ser plana, algo más arriba de nuestra posición.

Tras unos pocos metros de subida, nuestras sospechas parecen confirmarse. Lo que parece un pequeño collado quizás de acceso a una planicie. Ahora lo veremos.

Llegada a Campo Roseta
Y efectivamente, así es. Un pequeño poste indicativo nos marca la salida del sendero a una zona abierta, un gran descampado llamado Campo Roseta. Este lugar tiene el aspecto de un pequeño valle que asciende ligeramente.

La zona es un descampado entre dos elevaciones del terreno a ambos lados. No hay hierba, ni ningún sitio donde parar a descansar o simplemente comer algo. Decidimos seguir.

Mientras recorremos esta parte, nos damos cuenta de que un poco más adelante, a nuestra izquierda, en una posición elevada sobre el vallecillo, hay situada una pequeña edificación. Es un refugio pastoril.

Y de nuestra derecha, claramente visible, parte un sendero ascendente que en unos pocos metros de recorrido nos llevará directamente hacia el mirador más elevado de la ruta, el de Bentuso o Espinable, a 1.034 metros de altitud.

El mirador de Bentuso o Espinable (1.034 m)
Sobre las 11:30 horas hemos llegado al mirador de Bentuso, nos ha costado una hora desde el inicio. Allí han colocado un pequeño panel informativo con una foto que muestra los puntos geográficos más destacados en el horizonte que se puede divisar desde aquí. Hoy hay bastante gente, haciéndose fotos y ocupando buena parte del mirador, casi cuesta encontrar un hueco para hacértela tú. Es lo que tienen los meses estivales, todos vamos a todos los sitios, pero la aglomeración en algunas rutas se compensa con muchas más horas de luz.

La vista desde aquí es formidable. Se observa Peña Rueba a la derecha y los mallos al frente. El Pisón y el Firé están por debajo de nosotros, ahora sí que vamos por un «camino del cielo».

En este punto la foto es imprescindible. A partir de ahora ya comenzaremos a descender hacia Riglos aunque aún nos queda un mirador más por ver, el del mallo Colorado.


Hacia el mirador del mallo Colorado
Después de disfrutar un rato de las vistas que nos ofrece el mirador de Bentuso, comenzamos a descender hacia el tercer y último mirador de la mañana, el del mallo Colorado, por una senda que presenta una suave pendiente, y por tanto, se hace muy cómoda de bajar.



Ahora volvemos a llanear otro pequeño trecho. Estamos ya muy cerca del mirador del mallo Colorado.

El mirador del mallo Colorado
Llegamos al mirador del mallo Colorado, que está situado entre el mallo del mismo nombre y el mallo del Agua o la Visera. De nuevo, otra vista de postal surge ante nuestros ojos; entre los dos mallos, abajo, el pueblo de Riglos. Este mallo tiene una zona conocida como la Visera, de elevada dificultad técnica para los escaladores.Desde su cumbre se puede practicar salto base dada su verticalidad y altura,



Pero no sólo se ve desde aquí parte del casco urbano de Riglos, sino a lejos en el horizonte, la población de Murillo de Gállego. Con el zoom saco una foto de su iglesia, la parroquia de San Salvador, consagrada en el año 1110.

Último tramo hasta Riglos
Dejamos ya el mirador del Colorado y seguimos ruta de descenso hacia el pueblo de Riglos. La bajada es suave, sin grandes pendientes, muy progresiva en esta dirección, lo que se agradece.

Al poco rato tenemos frente a nosotros tres mallos llamados Chichín, Herrera y Magdalena. A nuestra derecha queda el mallo Colorado, del que venimos. La pendiente se acentúa algo pero es muy llevadera de llevar.


Pasamos muy cerca del mallo Colorado y tenemos una visión sobrecogedora de la Visera. No me extraña que hagan salto base desde aquí. Impresiona su altura y lo vertical de la pared que lo forma.


La senda va descendiendo entre el matorral y va dibujando amplias zetas. Ahora tenemos una visión un poco más alejada del mallo Colorado desde su base, pero también de los mallos tras él, que en un bonito efecto óptico, forman una gran muralla de piedra cuyo final es la Peña Rueba. Ahora es cuando realmente tengo la sensación de estar cerrando la circular.



A medida que bajo, en una de las lazadas y justo en frente, veo una curiosa forma en la roca, situada a los pies del mallo Magdalena. Me recuerda a algún tipo de animal, como si fuera un oso mordiendo el mallo, aunque podría ser lo que cada uno se imaginara en ese momento. Le hago un par de fotos, una de ellas con el zoom. ¡Buen provecho!.


Como antes os decía, pasamos cerca de la base del mallo Colorado, pero en uno de sus costados se ve algo muy pequeño, que se mueve lentamente.Tiene que ser otro escalador.

Hago zoom sobre el escalador. ¿Me está mirando?. No lo sé pero yo a él sí. ¡Qué vaya bien la trepada!

Pero lo que realmente me llama ahora poderosamente la atención es Peña Rueba. Se ve esbelta allá a lo lejos y se distinguen perfectamente con el zoom los mallos que están surgiendo de sus laderas en una labor erosiva que ya llevamillones de años. Allí también hay abiertas numerosas y recientes vías de escalada.


Ahora seguimos descendiendo con algo más de pendiente. El firme, descompuesto, con piedra suelta, pero llevadero. A nuestro alrededor otros mallos menores en tamaño, pero también tienen su encanto, surgiendo de entre una especie de mar verdoso de matorral.


También desde aquí se ve a lo lejos la cima del Cubilillo a 1045 m y la cresta de los acantilados de Os Fils, el lugar donde se encuentra un mirador, el de los buitres. Este punto de observación nos ofrece espectaculares vistas de los Mallos de Riglos, y es una andada que tengo pendiente.



La bajada se hace cómoda. Hemos descendido casi toda la circular y nos encontramos ya con un cruce de caminos al que debemos prestar atención. Un poste de señales – a la izquierda en la foto- nos indica el camino hacia Riglos. Tomaremos la senda de la derecha. Como orientación, tenéis un árbol justo en ese punto.Volveremos al pueblo de Riglos por la zona de las huertas, conectando con el Camino Natural de la Hoya de Huesca.





Y tras hora y media desde que dejamos el mirador de Bentuso, y una hora desde el mirador del Colorado, llegamos al casco urbano de Riglos. Ahora toca comer algo y descansar. Iremos a un parquecillo que hay en el pueblo, junto a la iglesia.

Iglesia parroquial de Nuestra Señora del Mallo
Una vez hemos llegado al final de la caminata, nos vamos a la explanada que a modo de pequeño parque, se encuentra a los pies de la iglesia de Nuestra Señora del Mallo. Es un lugar agradable, con sombra, aunque sin fuente. Hay una mesa rústica con bancos de madera en la que se puede comer, algunos bancos de piedra, que recuerdan a unas losas que en su día hubieran tapado algún tipo de tumba, y columpios para los niños.

Cuando llegamos había bastante gente.No pudimos comer en la mesa pues ya estaba ocupada, pero sí pudimos sentarnos en uno de los bancos de piedra, a la sombra.
Pero poco a poco los «turistas» se fueron marchando y al final nos quedamos «casi» solos en el lugar, lo que se agradece si lo que buscas es tranquilidad. Justo delante de nosotros, se podían contemplar los mallos. Desde aquí pudimos observar un rato como un par de escaladoras ascendían el mallo Pisón.



La iglesia está ubicada en un lugar espectacular, con los mallos de fondo y a sus pies. Este lugar es digno de visitar.El templo es un edificio del s. XVII y alberga las tallas románicas de la Virgen del Mallo y de la Virgen de Carcavilla. Intentamos entrar a verla, pero en ese momento estaba cerrada.

Es creencia popular el continuo milagro llevado a cabo por la Virgen del Mallo, gracias al cual a pesar de los constantes desprendimientos de rocas y peñascos procedentes de los mallos, no ha habido desgracias para los vecinos ni para sus ganados.
Os pongo unas fotos debajo de estas líneas de las dos Vírgenes y del interior de la iglesia que he encontrado en la web románicoaragonés.com. La de la izquierda es la Virgen del Mallo y la de la derecha es la Virgen de Carcavilla.



Una vez hemos descansado, decidimos ir volviendo hacia el coche. Vamos bajando por las calles de Riglos, donde encontramos un muro con un curioso árbol que parece encastrado en sus piedras.

Y también muy cerca, encontramos una fuente donde recargamos las botellas y nos obsequiamos con una generosa ración de agua fresca.

Y tras estos últimos pasos, nos despedimos ya de las calles de Riglos y de esta estupenda mañana de excursión en el «Reino de los Mallos».

¿Qué puedo deciros de esta caminata? en general no es costosa de hacer, ni por el tiempo que hay que invertir,ni por el esfuerzo necesario, aunque sí que presenta algunas rampas con pendiente moderada pero nada que suponga ningún problema si estás acostumbrado a ir a la montaña. Recomiendo, como os dije al principio, hacerla en el sentido de las agujas del reloj para evitar la resbaladiza gravilla bajando.Las vistas son espectaculares, tanto en altura, como de los propios mallos desde abajo, que impresionan por su grandiosidad.
Espero que os haya gustado esta entrada del blog y que os animéis a realizarla algún día. Os dejo a continuación una explicación sobre el origen geológico de los mallos para quien le pueda interesar y los datos de la ruta así como algunas curiosidades.Suerte a tod@s y nos vemos de nuevo en otra entrada del blog. ¡Hasta pronto!
Origen geológico de los Mallos
Para aquel lector que pueda tener curiosidad, os explico brevemente por qué están aquí estos farallones de conglomerado y como se formaron, pero antes de hablaros de su origen geológico, deciros que la expresión mallo,es un término aragonés muy usado que hace referencia a una formación geológica vertical que está, o aparenta estar, exenta.
Los Mallos de Riglos son consecuencia de la elevación de los Pirineos durante la orogenia alpina y están formados principalmente de conglomerados del Mioceno,

A finales de la era Secundaria o Mesozoica y durante el Terciario, el choque entre las placas euroasiática y africana provoca fuertes movimientos de compresión y tectónicos conocidos como la orogenia alpina. Durante este período, hace unos 65 millones de años. se elevó la cordillera pirenaica. Posteriormente, durante el Eoceno, hace 37 millones de años y el Oligoceno y hasta el Mioceno, hace unos 23 millones de años, la continua erosión de los Pirineos, provocó que gran cantidad de material – principalmente de antiguas morrenas glaciares- fuera arrastrado hacia el sur por cauces que vertían sus aguas en la antigua depresión del Ebro, depositándose y sedimentándose en enormes conos de deyección. Este material esta compuesto por sedimentos con cantos rodados de tamaño significativo (bloques y grava), con matriz de arena y cementados por carbonatos.

Estos depósitos aluviales fueron elevados y diaclasados posteriormente por plegamientos de las capas inferiores y posteriormente erosionados, dando lugar a altas paredes subverticales. La meteorización, sobre todo la de tipo fluvial, abrió profundas barranqueras ensanchándose las fisuras y formándose las características chimeneas. Los estrechamientos y techos que aparecen en ellas son debidos a que la roca más dura ha persistido a pesar de la erosión de las aguas fluviales.
Posteriormente, con el paso del tiempo, la acción del agua, el hielo, el viento y el sol ha modificado sus formas, creando las zonas superiores redondeadas que podemos ver hoy en día. Estas impresionantes estructuras alcanzan alturas de hasta 275 metros de altura máxima (espolón norte del Mallo Pisón)
El tributo de los Mallos
He querido añadir alguna información extra a esta entrada del blog, no por tratar una cuestión un tanto desagradable, sino para rendir homenaje a todos aquellos escaladores que se atreven con estos mallos, a los que los superaron en su día, y a los que no. Desde que se inició aquí el deporte de escalada, durante los años 30 del siglo XX, son miles los escaladores que se han atrevido con el reto de conquistar sus paredes. No obstante, por desgracia, se han producido algunos accidentes mortales, casi todos en el Mallo Pisón y en el más pequeño de los mallos, una fina aguja que se separa de este último, y que llaman por su forma, «El Puro».

En torno a este pequeño mallo, se ha creado un enorme mito y simbolismo, por lo difícil de su ascensión, por las disputas por conquistarla, y sobre todo, por el el tributo en vidas humanas que se han cobrado sus paredes.
Os cuento aquí algunos de los accidentes. En el siglo pasado, en 1947, se produce la primera muerte; Mariano Cored fallece en el primer intento absoluto de escalada al Puro. En 1950 se produce la segunda, Víctor Carilla fallece en el cuarto intento absoluto de escalada al Puro. En 1953, Manuel Bescós fallece al desprenderse el anclaje que le sujetaba en el rápel del Volao del mallo Pisón. En 1976 trágico accidente múltiple de escalada; Jesús E. Calleja, Cristóbal Trujillo y Mario S. Gordons mueren despeñados mientras escalaban el Espolón del Adamelo en el Macizo del Pisón.Ya en siglo actual, en 2013, Jesús Ibarzo muere tras sufrir una caída mientras escalaba la vía Pany-Haus
Programas de televisión y otras actividades
Pero no todo son calamidades. En 1954 se instaló una cruz de 4,50 metros de altura en la punta llamada «No Importa» del mallo Firé. Esta cruz permaneció en pie hasta principios de los años 80.
Tambie´n Riglos y sus mallos han sido protagonistas de varios programas de televisión. En 1994 se graba el programa «Al filo de lo imposible», en la que se realiza, además de otras actividades, un rápel suspendido de una tirolina entre los mallos Firé y Pisón. En 2015 se graba el programa «Volando Voy» presentado por Jesús Calleja.
En cuanto a otros eventos deportivos en 2009 se realizó el primer rally «12 horas de escalada», en que desde entonces tiene carácter anual. Y en el 2013 se consigue el récord de España de caída libre en rope jumping con un salto de 180 metros desde La Visera. El rope jumping, también conocido como goming, es una modalidad de puenting que puede considerarse la más extrema que existe. El salto al vacío se realiza a través de una cuerda elástica.
Ruta , MIDE y perfil de elevación
Como siempre, os dejo el recorrido de esta espectacular excursión. Mapa, MIDE y perfil de elevación.




Os dejo también el MIDE de la ruta. Los datos difieren algo de los que he calculado, es algo menos de tiempo y distancia que lo que me salió a mí pero pueden servir. En cuanto a severidad del medio, dificultad en desplazamiento y esfuerzo necesario, se ajustan a lo que he experimentado en esta caminata.

