Hola de nuevo amigos y seguidores de mi blog. Hoy es 5 de abril de 2024 y me voy en solitario a subir un pico que es el más alto de la Sierra de Loarre, el Pusilibro (1.595 m). Este sector, al norte de la ciudad de Huesca, está formado por tres sierras que se expanden y concatenan una tras otra de este a oeste. Son las llamadas Sierras Exteriores del Pirineo. La sierra de Gratal, la situada más al este, con su pico, el Gratal (1.542 m), la sierra Caballera en el centro, con el pico Caballera (1.563 m) y la sierra de Loarre al oeste con el Pusilibro (1.595 m), que es el techo de las tres sierras.

Además, como curiosidad añadida, deciros que este lugar ha sido objeto de avistamientos ovni o fani (fenómeno anómalo no identificado), como le llaman ahora. Allá por el año 1977 se convirtió de repente en un fenómeno internacional que provocó continuos peregrinajes nocturnos a la zona y el interés de medios de comunicación internacionales. Al final de la entrada os lo cuento.
Como llegar al aparcamiento del Castillo de Loarre (Huesca)
La caminata de hoy es corta, así que no tengo prisa y no madrugaré tanto como otras veces. Salgo a las 9:30 horas desde Zaragoza, mi ciudad, para tomar la autovía A-23 por donde llegaré a la altura de la ciudad de Huesca. Tras unos 74 km, dejaré la ciudad a mano derecha, y tomaré la salida 360 de la autovía, para seguir por la A-132 dirección Pamplona y Ayerbe. Tras 19 km la abandono para coger la A-1206 que lleva a la población de Loarre. Si queréis ver fotos del trayecto hasta el desvío a Bolea, están en la entrada del blog que trata sobre la ruta de las ermitas.
Un poco antes de llegar al pueblo de Loarre, hay un desvío a la derecha perfectamente señalizado que nos lleva hasta el Castillo de Loarre tras recorrer otros 4 km por una carretera que sube hasta el aparcamiento del mismo. En las fotos de debajo se ve el castillo que os pongo señalado en el círculo.


Hace años estuve visitando el castillo, así que esta vez creo lo dejaré para otra ocasión que vuelva por aquí. Hoy me voy a centrar en subir a la cumbre del Pusilibro con calma, disfrutando del entorno como a mí me gusta, haciendo mis fotos y parándome todas las veces que me apetezca para contemplar los paisajes y tener esos ansiados momentos de paz que nos niega la gran ciudad y el trabajo.
Inicio de la excursión desde el aparcamiento (1.091 m)
Una hora y veinte minutos y 107,5 km después, estoy en el aparcamiento del Castillo de Loarre dispuesto a comenzar la ascensión. Son las 10:50 horas.

Hay estacionados unos cuantos coches en el aparcamiento, matrículas variadas aparte de las españolas, veo belgas, francesas, holandesas…todos atraídos por el Castillo de Loarre, que es el mejor conservado de Europa de estilo románico, y que siglos después como todos sabéis, apareció en la película del director Ridley Scott, El Reino de los Cielos (Kingdon of Heaven) del año 2005, con actores tan famosos como Orlando Bloom, Eva Green, Liam Neeson y Jeremy Irons. El castillo puede verse al principio y al final de la película.


La ubicación de este castillo delata su carácter militar. a 1.070 m de altura y situado a la entrada de los Pirineos, fue construido sobre una roca, dominando toda la comarca de la Sotonera justo en el punto en el que las montañas dan lugar a la llanura de la Hoya de Huesca. El castillo fue construido entre los años 1033 y 1035 por orden del rey Sancho Garcés III.

El estar levantado sobre la roca no es una cuestión baladí, sino que esta circunstancia era ideal para evitar el sistema de asedio llamado «de la mina», que consistía en excavar túneles por debajo de las murallas y torres para luego debilitarlas y destruirlas. Cuando estaban debajo los asaltantes abrían un espacio amplio y lo apuntalaban con troncos. Acto seguido incendiaban la madera para provocar el derribo del techo y la caída del elemento defensivo situado encima.
Tras dejar el coche, me dirijo hacia unos paneles informativos que se encuentran situados al comienzo del sendero que debo tomar.

La caminata se puede iniciar desde el senderillo que está junto a los carteles informativos o por una pista más ancha que está a su izquierda y que cruza un descampado. Al final da igual, pues te lleva al mismo sitio. Yo voy por el sendero pues es lo más cercano a los paneles que he consultado.

Al lado del último panel, hay unos postes de dirección y uno de ellos te indica como ir al pico Pusilibro tomando el sendero de pequeño recorrido de Huesca, PR-HU 105, que viene marcado con los clásicos colores de estos senderos, el blanco y el amarillo.



Al final no me queda otro remedio que abandonar el sendero y pasarme a la pista que tengo a mi izquierda, pues éste queda interrumpido por una valla casi imperceptible que sirve para cerrar un terreno donde hay caballos, una oportunidad estupenda para contemplar a estos preciosos animales.

La pista se dirige directamente hacia un bosque donde me internaré. A los lados aparece algún poste de indicación del PR-HU 105.

Tras unos pocos metros, la pista se interna en el bosque y ya noto que comienza a tomar una leve pendiente aunque muy suave.

Enseguida aparecen de nuevo las marcas del PR-HU 105, esta vez sobre el tronco de un árbol, y veo que al fondo se distinguen unos postes de dirección. Me dirijo hacia ellos.

Al llegar a los postes, veo que continuando recto me dirigiré al Pusilibro, y hacia la izquierda por el PR-HU 105 se va hacia Rasal. Yo seguiré las indicaciones del Pusilibro que según pone está a 2,7 km de distancia. Yo también caminaré por el PR-HU 105, que no os confunda este poste, lo que ocurre es que éste es un sendero circular ya que existe la posibilidad de volver o ir al Pusilibro por Rasal. Ya veremos si regreso por ahí o no. Lo decidiré más adelante. Llevo caminando muy poco rato, apenas quince minutos desde que dejé el aparcamiento,


La pista ya se ha convertido en un cómodo sendero que discurre por este precioso bosque en el que aparece el boj por todos los lados y en el que escucho algún pájaro con su alegre canto. No hay nadie humano, sólo yo. ¡Qué paz!.

De vez en cuando, a mi derecha, cuando los árboles me lo permiten, puedo ver perfectamente la Hoya de Huesca y el magnífico Castillo de Loarre a lo lejos, más abajo. Realmente es una construcción formidable y espectacular.

Continúo subiendo y la verdad es que aunque el día ha salido un poco gris, no hace calor y el paseo me está resultando muy agradable. Todo huele de maravilla, a pino y boj. Aquí se respira bien sano.

Pronto encuentro alguna marca blanca y amarilla que me indica que voy por el PR-HU 105 hacia el Pusilibro. He dejado el bosquecillo inicial y ahora voy por terreno algo más despejado de árboles, entre bojes principalmente.

Cada vez subo más y más y ahora el castillo queda mucho más lejano. Pronto dejaré de verlo, las vistas son estupendas desde aquí. Me tomo mi tiempo para disfrutarlas.

Ya comienzan a aparecer de nuevo los árboles. La senda en un momento determinado cruza una trocha o pista forestal, no hay que despistarse y seguir recto ascendiendo.

Pintada en un pino vuelve a aparecer la marca blanca y amarilla del PR-HU 105, voy por buen camino, aunque la verdad, está todo tan pisado y el sendero es tan claro que no hay pérdida posible.

De nuevo salgo a una zona un poco más despejada de bosque. Se van alternando los tramos boscosos con otros menos.

En el suelo veo los pequeños habitantes que casi siempre nos pasan desapercibidos. Una hormiga lleva a otra compañera muerta, entre sus mandíbulas, agarrándola de su abdomen. ¿Os habéis preguntado alguna vez por qué hacen esto?

Las hormigas por instinto saben que mantenerse cerca de los cadáveres puede acarrearles problemas en su supervivencia al igual que muchos animales. Cuando éstas mueren, en la descomposición producen ácido fórmico. Este fuerte olor es lo que al ser percibido por las demás les indica que sus compañeras están muertas, así que unas hormigas especializadas las retiran a una especie de «cementerio» en el interior de su colonia, o simplemente las tiran fuera del hormiguero.
De nuevo me interno en el bosque que cada vez aparece más tupido y de nuevo cruzo otra trocha o pista forestal. Sigo recto siempre ascendiendo por el terreno.

Ahora sí que estoy metido de pleno entre los árboles. Son pinos laricios. El pino laricio, conocido también como Pinus nigra, es una conífera de porte mediano, normalmente suele fluctuar entre los 15 o 20 metros de altura en ejemplares adultos, aunque puede llegar a alcanzar los 55 metros de altura.

Una de sus características más importantes es el color ceniciento o plateado de su corteza que varía entre el tono pardo gris al gris oscuro y que presenta surcos algo toscos. Esta especie, bastante longeva – algunos ejemplares pueden incluso llegar a vivir cerca de mil años – presenta piñas de pequeño tamaño que no superan los 10 centímetros de largo y presentan hojas redondeadas. Su tronco es de forma cilíndrica y recto y su hoja es perenne.
Acompañado sólo por el piar de algún pájaro oriundo de esta zona, vuelvo a encontrarme con una tercera pista forestal que cruzo como las anteriores para seguir recto.

Son las 11:39 horas. Llevo unos cincuenta minutos de caminata cuando observo que a mi izquierda el terreno se despeja bastante. Parece como si por ahí discurriera una pista. El sendero continúa claro y bien marcado y por ahí sigo.

De nuevo las marcas del PR en un árbol pero un poco más allá parece que se atisban unos postes de dirección. A ver que dicen.

Pronto llego a la altura de los postes y efectivamente salgo a una pista, la que intuía tenía a mi izquierda anteriormente. Es la pista de Loarre a La Paúl de Aniés y el Puzo. Deberé tomarla hacia la derecha, siguiendo las indicaciones de Pusilibro o Puchilibro, como también lo llaman las gentes de la zona a este pico.

En el cartel me indica el Pusilibro (Puchilibro) por la cresta, que es exactamente por donde yo voy a subir así que perfecto, voy bien. De momento no he visto a nadie por aquí, sigo totalmente solo.



Llevaré menos de cinco minutos caminando por la pista y unos pocos metros en dirección este, cuando veo un desvío a mi izquierda, un pequeño talud del que parte un sendero que entra en ascenso entre los erizones o cojines de monja. Hay que ir por ahí, no os despistéis.



Y desde aquí, mirando hacia la Hoya, en la lejanía, una sorpresa. Como un pico flotante en el espacio, la cumbre del Moncayo, con sus 2.315 m, techo del sistema ibérico, aparece en el horizonte.


Y también casi a mi altura, y con la llanura de fondo, el magnífico buitre leonado me obsequia con sus idas y venidas por el cielo.


Llegada a la cresta del Pusilibro
Por este sendero voy tranquilamente hasta que llego a un punto en el que el camino se desdibuja y cambia totalmente su aspecto, entre erizones y vegetación baja. Aquí hay que seguir la trazada, fijarse en las posibles marcas blancas y amarillas del PR-HU 105, y ponerle un poco de intuición montañera. He llegado al inicio de la llamada cresta este del Pusilibro, o cresta de los ovnis, como algunos la llaman.

Aquí la sensación es ya más parecida a la que he experimentado subiendo a otros picos del Pirineo axial o de las Sierras Interiores, mucho más montañera y divertida, aunque ésta sin ninguna complicación técnica ni esfuerzo especial. Son las 11: 55 horas.

El camino es sencillo, aunque a veces hay que superar algún tramo de roca un poco más incómodo, pero perfectamente factible.


A veces da la sensación de que ya vas a llegar arriba del todo, pero en realidad es que el campo visual a medida que vas ascendiendo sólo te permite ver parte de la cresta, que alterna zonas más empinadas con otras menos.

Desde aquí hay unas vistas excelentes hacia la Hoya de Huesca. Veo el Castillo de Loarre, y casi a su lado el pueblo de Loarre, pero es sólo una ilusión óptica por la altura desde la que lo miro, pues en realidad están más separados.



Junto a las zonas «más exigentes» de la cresta, se ven trazas de otro sendero que va a la izquierda, por la ladera. Es una alternativa para quien no quiera progresar por la roca, más fácil, evidentemente, pero menos mucho menos «montañera». Yo elijo ir por la piedra y por la cresta.

Y como os decía antes, parece que vas a llegar, pero la sucesión de pequeñas «cimas» se van alternado una tras otra mientras se avanza por la cresta, pero cuando las pasas, te das cuenta que aún queda camino por recorrer.






Son las 12:30 horas cuando parece que la roca va desapareciendo y la cresta, aún en ascenso, llanea un poco. Además las dos vertientes a cada lado casi se han difuminado. Llevo treinta y cinco minutos subiendo tranquilamente y haciendo paradas incluido algo de tiempo para montar el trípode y hacer fotos.



Cuando ya parece que la cresta ha terminado, la senda se interna en una zona de vegetación densa, donde es difícil distinguirla, pero si se va mínimamente atento, no hay pérdida.


Al poco rato, ya voy caminando por zona llana, con la visión al frente de las antenas de telecomunicaciones que están situadas en los picos de los alrededores del Pusilibro, como el Portillo Chara. Estoy en la plataforma superior de la cresta cimera de pico. Por la senda ahora se desciende levemente hacia la arista oeste, la seguiré hasta alcanzar la cumbre del Pusilibro y su vértice geodésico.

Pero antes, sobre las 12:37 llego a un poste de dirección. A la derecha me indica que voy hacia la cima del Pusilibro, de la que sólo me separa medio kilómetro. Estoy en el hombro suroeste del pico .A la izquierda, continuando por el PR-HU 105 puedo volver al aparcamiento del castillo, por el camino de Rasal. Ya veremos si vuelvo por ahí o por dónde he venido, aún lo tengo que decidir. De momento me voy caminando hacia la cima entre erizones y pinos silvestres.





Llegada a la cima del Pusilibro (1.595 m)
A las 12:40 veo un punto geodésico justo en la cima. He llegado. Ahora toca disfrutar de esta cumbre y de sus vistas y de paso comer algo. No hace casi viento, se está bien, así que me tomo mi tiempo para ambas cosas.


En la base del vértice geodésico, entre unas piedras, y con la plataforma de cemento como techo, han dejado una fiambrera con un cuaderno dentro y un bolígrafo. Se trata de un buzón montañero perteneciente al club de montaña Sarrios Zaragoza, donde los que llegamos aquí podemos escribir alguna cosa. Así que me parece una buena idea dejar constancia de mi paso por la cima.

Esta cumbre, como os he dicho antes, tiene fama además de ser un estupendo mirador del Pirineo y de la Hoya de Huesca, por los avistamientos ovni que se supone que aquí han tenido lugar, así que dejo una nota con tono de humor hablando de ello.

Antes de marcharme, me hago una foto con la única compañía de los los erizones que hay por aquí y con el Pirineo totalmente nevado de fondo. Ahora sacaré alguna de cerca con el zoom de los picos de alrededor.

Fotografías de algunas de las cimas pirenaicas que se observan desde aquí
Os voy a poner una serie de fotografías que hice con el zoom desde mi posición en la cima del Pusilibro, en las que aparecen algunos conocidos picos del Pirineo Axial y de las Sierras Interiores ahora totalmente cubiertos de nieve.










También se aprecian algunos picos de las Sierras exteriores del Pirineo e incluso detalles lejanos de la Hoya de Huesca, como el pantano de la Sotonera. Como podéis ver, el Pusilibro es un mirador excelente.




El regreso
Toca regresar ya y desandar lo andado. Estoy pensando si volver por Rasal, el ramal que va por la cresta oeste (repetidor) o por el mismo sitio por el que he subido, la cresta este. Decido no hacer la circular y volver por lo conocido, y así dejo el otro trayecto como aliciente para otra ocasión y tal vez también complementarlo con la visita al castillo.








Y son ya las las 15:15 horas cuando tengo a la vista el aparcamiento y me dispongo a regresar a casa.

Ha sido una caminata muy agradable, con una temperatura sobre los 19 -20 grados y un viento de 20 km/ hora. No he visto a nadie en todo este tiempo. Las únicas personas, en el aparcamiento, y todas se dirigían a ver el castillo, así que ha sido muy relajante caminar acompañado por mis pensamientos y observándolo todo a mi ritmo que de vez en cuando tampoco está mal.
Antes de poneros el perfil de elevación y el mapa como es costumbre, os voy a hablar de los avistamientos ovni acontecidos en este pico, por si os interesa la temática o simplemente por si lo queréis saber por curiosidad. Espero que os guste la entrada y os animéis a repetir la excursión. Nos vemos de nuevo en el blog. ¡Hasta pronto!
Los ovnis del Pusilibro ( Año 1977)
En septiembre de 1977, comenzaron a verse por la Sierra de Gratal y de Loarre una serie de luces y fenómenos extraños en el cielo. Un objeto brillante del tamaño de una parábola telefónica – así lo describieron los testigos del momento – aparece todos los días sobrevolando el Pusilibro de una a dos de la madrugada. Arroja un torrente de luz en el momento que toma altura, para desaparecer verticalmente de los «Mallos de Riglos».

No fue hasta noviembre de ese mismo año que una serie de fotografías nocturnas mostraban dos luces en movimiento en la cima del Pusilibro. Fueron captadas por un fotógrafo aficionado desde la terraza del décimo piso de un inmueble en la ciudad de Huesca, en el que vivía. Muestran, en una breve secuencia conformada por tres capturas, cómo una pequeña luz blanca se acerca a otra mayor de color rojizo y finalmente se funden en una blanquecina. El acontecimiento llegó a despertar el interés de medios de comunicación internacionales.

Los negativos de las famosas fotografías, se llevaron a un laboratorio para que fueran analizadas con el fin de detectar un posible fraude o manipulación. Se determinó que eran auténticas y no manipuladas.

Mapa del recorrido, MIDE y perfil de elevación
Os dejo los datos del mapa y demás para que los podáis ver así como el perfil de elevación. Os pongo la circular completa para que os hagáis una idea del recorrido posible, aunque yo lo convertí en travesía volviendo por el mismo camino. En cuanto al Mide como veréis es una excursión muy sencilla que no exige grandes esfuerzos físicos ni pericia técnica.

Aunque no se haga circular, sino únicamente la travesía, sale prácticamente igual en cuanto distancias, tiempos y esfuerzo.

