Hola de nuevo amigos y seguidores de mi blog. Hoy es sábado 8-08-2023 y me voy a hacer una ruta que me llevará desde el pantano de La Sarra en Sallent de Gállego, hasta el Ibón de Respomuso. Esta vez voy con mi amiga Mónica y espero que el tiempo nos acompañe en una caminata que se presenta como poco, distraída y muy agradable.
Como llegar al pantanto de La Sarra
Sobre como llegar aquí, no me voy a extender en explicaciones ya que es exactamente igual que para realizar la ruta al pico Musales, que podéis visitar en mi blog en el siguiente enlace: https://momentum.photo.blog/2023/08/14/subida-al-pico-musales-2-653-m-desde-la-sarra-1-440-m-desnivel-y-1-250-m-distancia-total-16-km-dificultad-media-duracion-total-65-horas-con-paradas/
No obstante, os dejo aquí un resumen: desde Huesca, debemos llegar a Sabiñánigo. Después nos desviamos dirección Biescas y al llegar a Biescas continuamos recto dirección Sallent de Gállego. Llegados al desvío a Sallent, lo tomamos y entramos en el pueblo. Tal y como os cuento con detalle en la entrada sobre el Musales, tomamos a la izquierda la vieja carretera de Francia que sube a Formigal, la cual dejaremos tras 1,5 km al llegar a una pronunciada curva a la izquierda, donde debemos coger el desvio a la derecha hacia el Embalse de La Sarra. Tras unos 2 kilómetros nos encontraremos en el Embalse de La Sarra. Continuamos por la pista que lo bordea, pasamos la central hidroeléctrica, y llegamos hasta el final donde encontraremos un pequeño aparcamiento junto a un merendero donde podremos aparcar el vehículo, en teoría.

La única diferencia con el inicio de la caminata al Musales es que en lugar de aparcar el coche antes de la central hidroeléctrica de La Sarra, lo haré después, pasada ésta, junto al citado merendero, ya que la ruta parte desde el límite norte del pantano, al contrario que para ir al Musales, que tomé la pista que estaba situada al sur.
Inicio de la excursión
Llegamos con el coche hasta las inmediaciones del merendero – es un edificio en toda regla, el «Asador La Sarra» con bar, terraza, servicio de cocina etc, no son cuatro bancos de madera a la sombra- y como era de suponer, no cabe «una aguja en un pajar» en cuanto a vehículos se refiere. Estamos en agosto. Como no puedo aparcar me tengo que buscar la vida y al final lo logro pero en un lateral de la carretera, entre la central hidroeléctrica y el merendero. No importa, sólo tendremos que caminar un poco más hasta el inicio del sendero.

Si sois de los que gustan de mandar algún whatsapp diciendo que habéis llegado bien, hacedlo antes de llegar a la central hidroeléctrica, porque a partir de ahí, no hay cobertura.

Una vez nos hemos pertrechado de todo lo necesario para iniciar la caminata, partimos dejando el merendero a la izquierda y siguiendo unos escasos metros la pista, -que va paralela al río Aguas Limpias- tomamos un puente también a mano izquierda que lo cruza. A partir de ahora, seguiremos el GR-11 con sus características marcas rojiblancas. Este sendero va paralelo al río que quedará a nuestra derecha según avanzamos. No tiene pérdida, pues nada más cruzar el puente, nos encontramos con un montón de carteles explicativos.


Uno de los paneles nos indica algunos datos sobre el conocido refugio de Respomuso, incluso nos da un teléfono para reservar la estancia, pero en cuanto al tiempo de llegada es un tanto impreciso, pues no son dos horas y media, sino mas bien una hora más yendo tranquilos. De todas formas, al menos utiliza la expresión «tiempo aproximado».

Nos fiaremos más de otro poste de color amarillo, más moderno, donde ya nos indica la distancia y el tiempo de forma más realista.

Hacia los prados de Tornalizas
Otro de los paneles nos indica que a 1,5 km llegaremos hacia la zona recreativa de Las Tornalizas. Como os cuento, iremos remontando el río Aguas Limpias por su margen derecha, en suave ascenso por una senda cómoda y sin ningún tipo de dificultad. A medida que vamos caminando nos vamos encontrando con las pintadas rojiblancas del GR-11, sendero de gran recorrido que discurre por todo el Pirineo y que cubre en varias etapas.


El recorrido por este tramo la verdad es que es muy bonito, va paralelo al río, que podemos ir viendo de vez en cuando. Hay que disfrutar también del trayecto, no sólo del objetivo final y fijarse en las plantas y animales e insectos que podemos encontrarnos por el camino.
En este caso veo una Carlina, medio cerrada al sol, seguramente porque no se ha secado de la humedad de la noche. La zona central de esta planta, en amarillo, cuando está abierta totalmente al sol, se cierra en unos pocos minutos si la mojamos con agua. Haced la prueba, es sorprendente y digno de ver. En el Pirineo aragonés se ponía en las puertas de las casas para según decían espantar brujas y malos espíritus.

También veo una bonita mariposa de la especie Adipe (Argynis adippe) que suele vivir sobre violas en prados montanos. En este caso se está alimentando del polen de una flor llamada Botón azul (jasione crispa) que se suele ver crecer en pastos pedregosos de altura.

La temperatura es de unos 20 Cº a estas horas y el cielo está totalmente despejado. Seguimos viendo las marcas del GR-11, a veces sobre árboles, otras veces sobre rocas, pero faltar, no faltan. El camino, más bien una senda ancha, es cómodo y con buen firme al menos de momento.


Mirando a la derecha entre los árboles, a veces podemos ver el bonito río Aguas Limpias, que hace honor a su nombre, pues son cristalinas, como las que llevan casi todos los ríos de alta montaña del Pirineo.

Otras veces, la ausencia de arbolado nos permite ver con claridad el río, hasta casi poder tocarlo literalmente, y si aprieta el calor, poder refrescarte con el agua que por él baja. Me está gustando mucho este recorrido, como he dicho antes el entorno es francamente bonito.

Puente de Carlitos Royo
Tras unos 15 minutos caminando dejamos a la derecha un pequeño puente -pasarela más bien- que cruza el río y que también nos llevaría hasta nuestro punto de partida en el merendero pero por la orilla derecha. Es otra opción, pero para la época estival es más soleada que la que hemos escogido, así que vamos por la más conocida, siguiendo el GR-11.

Este puentecillo parece ser que está dedicado a un prolífico escritor Zaragozano, Carlos Royo Villanova, que fue autor de varios libros sobre temas aragoneses, fundador y editor del diario Andalán e impulsor del Museo de Miniaturas Militares que hoy alberga la Ciudadela de Jaca.
Por aquí el camino sigue siendo bueno, pero ya se va notando que se estrecha algo. El paisaje es magnífico, y el olor a bosque también. Aparecen algunos bojes, uno de mis arbustos preferidos del Pirineo.

El cercado para el ganado
Tras unos veinte minutos aproximadamente, llegamos a un pequeño cercado que impide el paso del ganado. Lleva un sistema de seguridad, no os olvidéis dejarlo cerrado tras vuestro paso.

Seguimos la marcha y siguen apareciendo marcas de la GR-11, esta vez en un poste a un lado del camino.

Algunos tramos comienzan a presentar el firme más rocoso y descompuesto, además de notarse mucho más la pendiente, aviso de lo que vendrá después.


Una inesperada encuesta
En un momento determinado, nos encontramos con una persona perteneciente a Montaña Segura que nos hace una encuesta. Es una campaña de prevención de accidentes en el medio natural fruto de un convenio de colaboración entre Gobierno de Aragón, Aramón (Montañas de Aragón) y la Federación Aragonesa de Montañismo.
Nos pregunta si llevamos mapa, brújula, botiqui´n, GPS, teléfono móvil, si estamos federados o no, la ruta que vamos a seguir, si llevamos varios días en la zona, la edad y cosas por el estilo. Yo llevo siempre botiquín, brújula, mapa…aunque suponga un poco más de peso, en caso de necesidad, no lamentarás haberlo echado a la mochila.

Cascada de Balsaroleta
Una media hora después de haber comenzado la caminata nos adentramos en un precioso bosque de hayas. El paisaje sigue siendo magnífico y exuberante, con todo tipo de vegetación. Una pared rocosa junto a la senda está cubierta de agua.
Pequeñas cascadas descienden hasta el camino, y una más grande es desviada sobre nuestras cabezas por un tubo de plástico que evita que el agua caiga directamente sobre los senderistas. De todas formas es inevitable mojarse un poco. Buen alivio para los días en que aprieta el calor. El suelo aquí está mojado, id con precaución para evitar resbalones.

Seguimos avanzando unos metros y poco después aparecerá ante nosotros la cascada de los torrentes o barrancos de Balsaroleta y Garmo Negro, que vierten sus aguas al río Aguas Limpias.
La más vistosa es la de Balsaroleta. Unos troncos de árboles están atascados en ella. Posiblemente se quedaron ahí tras ser arrastrados en la última crecida. Nos paramos un momento en el puentecillo que le sirve a la GR-11 para cruzar el barranco, sentimos el frescor del agua, y continuamos.

Vestigios del modelado glaciar
Siguiendo la senda me encuentro con una zona de rocas que me hablan de tiempos pasados. Para un aficionado a la geología como soy yo, no me pueden pasar desapercibidas. Son rocas aborregadas, se llaman así porque quedan redondeadas por la acción del pulimiento glaciar. Y es que hace miles de años por aquí descendía una lengua glaciar.

Durante las últimas etapas del Pleistoceno -hace aproximadamente 70000 – 40000 años- espesos mantos de hielo en forma de casquetes cubrían los sectores cimeros montañosos de los Pirineos. En el glaciar del río Gállego (valle de Tena), formado por la unión de varias lenguas secundarias (Aguas Limpias, donde me encuentro ahora, Escarra, Caldarés, etc.), se superaban los 40 km de recorrido, alcanzando sus morrenas terminales el pie de las sierras interiores pirenaicas y conformando el complejo morrénico de Senegüé (820 m).

Senegué es un pueblo situado entre Biescas y Sabiñánigo. Está levantado sobre lo que fue la morrena central terminal del glaciar que se paró ahí hace unos 35000 años. El espesor del hielo debió de sobrepasar los 500 m en Biescas y su anchura los dos kilómetros, como se deduce de la posición de sus morrenas laterales.

Hacia el paso del Onso
Seguimos caminando por este bonito bosque de hayas. El suelo está recubierto de hojas secas, lo que lo hace muy fácil de pisar, además la senda en este tramo es muy cómoda. Se agradece la sombra que nos proporcionan los árboles.

Se escucha el rumor del del agua allá abajo. Es el río Aguas Limpias que queda a nuestra derecha. La senda en un momento determinado coge altura y discurre por encima del cauce, que ha excavado la roca creando un pequeño desfiladero o congosto.
Han colocado atadas entre los árboles unas cintas como las que se utilizan para subir y bajar las persianas. Entiendo que es más bien una medida disuasoria para que la gente no se asome, pues la caída desde aquí podría tener fatales consecuencias. De todas formas, la senda es suficientemente ancha y no hay peligro.


Poco después la ladera se suaviza y el cortado de roca lo sustituyen de nuevo las hayas y su manto de hojas. Llevamos tres cuartos de hora caminando desde que salimos de La Sarra.

El tiempo nos acompaña en esta estupenda mañana. Pinos y otro tipo de arbolado del bosque mixto caducifolio se mezclan ahora con el hayedo. La senda sigue siendo cómoda, y aunque siempre va ganando altura, lo hace de forma paulatina.

Cascada del barranco del Garmo Negro
Seguimos caminando por este bonito bosque y ahora vemos una pequeña cascada que corresponde a la la que viene del barranco del Garmo Negro. Menos espectacular que la anterior, es más bien un torrente con pequeños saltos de agua pero que sirve muy bien para un propósito: refrescarse, cosa que hago mojándome la gorra en sus cristalinas aguas.

Lo bueno de este tramo es que estamos continuamente rodeados de árboles y de su sombra y cada cierto tiempo, viendo cascadas y saltos de agua, con lo que en época estival, cuando aprieta el calor, es todo un lujo.

Cascada de Soba Fuente
El GR-11 vuelve a pasar cerca de otros dos barrancos, los de A Lagna y de Soba. Un letrero nos indica que sólo a tres minutos de la senda se puede visitar la cascada de Soba Fuente. Nos parece una buena idea acercarnos a verla.

Tomamos un senderillo que parte del camino principal, y tras superar una pequeña cuesta, una bonita cascada aparece ante nuestros ojos. Aquí se está francamente bien, se nota la humedad del agua en el ambiente, pero no vamos a dedicar mucho tiempo a contemplarla pues nuestro objetivo de hoy nos espera.

De regreso hacia el GR-11 y a un lado del camino, hay tumbado un poste con un gran cartel advirtiendo del riesgo de aludes. Imagino que lo volverán a colocar en su lugar antes de que comience el invierno.

Desvío al pico Arriel
Tras una hora de caminata, llegamos a otro poste que nos indica la ruta a seguir para llegar al pico de Arriel (2.824 m). Curiosamente también hay otro cartel indicando que éste no es el camino para llegar a los ibones de Arriel. Aclaración necesaria y útil ya que la gente solía equivocarse.

El paso del Onso
Onso, en fabla (lengua) aragonesa significa, como habréis podido adivinar, oso. No tengo ni idea de por qué llamaron así a esta parte del sendero, pero si hacemos caso a su nombre, es posible que cuando estos animales habitaban la zona, hace ya mucho tiempo, fuera habitual verlos.
El oso pardo habita en los Pirineos desde hace casi un millón de años, pero estuvo muy cerca de desaparecer de las zonas pirenaicas. En 1996, quedaba únicamente un reducto formado por cuatro machos y una hembra que habitaban en un pequeño perímetro occidental situado entre Francia, Aragón y Navarra. A principios del siglo XX vivían en la zona entre 200 y 300 ejemplares. En apenas cien años, se redujeron a cinco por la caza furtiva.

Respecto a este tema hay intereses encontrados, por un lado, los ganaderos culpan al oso de atacar sus rebaños y de perjudicar su economía familiar, por otro, están los ecologistas y las autoridades que quieren recuperar a un animal en su ecosistema original. No obstante se han realizado actuaciones al respecto, y en 2022 la población era de 76 ejemplares, gracias a que en 1996 se introdujeron dos hembras provenientes de Eslovenia.
Seguimos la caminata y comprobamos que aquí el camino está tallado en la roca, y que el río Aguas Limpias queda unos cuantos metros por debajo formando un desfiladero. Hay grandes rocas en el cauce, lo que da idea de lo que puede llegar a arrastrar el agua cuando baja con fuerza.

Al igual que ocurría antes, varios chorros de agua resbalan por la pared rocosa mojando totalmente la senda. Han colocado unas sirgas de acero ancladas a la roca para que sirva de ayuda a la hora de pasar por aquí y la verdad es que no vienen nada mal porque el suelo esta´ lleno de piedras y el agua pasa directamente por encima, dejándolo muy resbaladizo.

Un poco más adelante, también han colocado unos postes con sirgas a modo de barandilla. Un cartel en español, francés e inglés ruega a la gente que no se apoye. Aquí el camino es más estrecho, y estas protecciones vendrán muy bien, sobre todo en época invernal cuando aparece la nieve y el hielo.

Con cuidado, alargo el brazo por encima de la sirga y hago una foto del fondo el desfiladero para que os hagáis una idea de la altura. No es que sea demasiada, pero una caída desde luego tendría consecuencias fatales.

El Llano Cheto
Tras el paso del Onso, la senda desciende casi hasta el nivel del río e iniciamos el tramo conocido como el Llano Cheto. Es una planicie donde el valle gira bruscamente hacia el este, atravesando prados y zonas de arbolado y donde la pendiente se suaviza bastante.

De nuevo aparecen las marcas de la GR-11, y caminamos también de nuevo entre hayedos. Algunos árboles han adquirido formas curiosas y singulares, como un haya que parece tener múltiples tentáculos como si fuera un gran pulpo.


El Llano Cheto, se atraviesa cómodamente. En la hora de caminata que llevamos desde que comenzamos, habremos salvado ya una tercera parte del desnivel.


Cuando terminemos de atravesar esta zona, la senda comenzará de nuevo a subir con fuerza y llegaremos a las proximidades de otra cascada que se ve desde aquí a lo lejos, la cascada de Aguas Limpias o de Pipós, pero antes pasaremos junto a otra, la de Arriel.


Cascada y barranco de Arriel
Antes de dejar definitivamente el Llano Cheto, atravesaremos el barranco y torrente de Arriel bajo su impresionante cascada. A partir de aquí, como ya os comentaba, la senda se vuelve mucho mas empinada y va ascendiendo por la llamada «cuesta del pino». Llegaremos hasta la cima de otra espectacular cascada que crea el río Aguas Limpias, la que os decía antes, la de Pipós .

Por aquí abunda una planta: los Epilobiun de hoja estrecha (Epilobium angostifolium), que es una de las hierbas más vistosas de los claros y los caminos de bosque. Suele aparecer después de los grandes aludes. Tiene frutos con pelos sedosos para volar.

Continuamos en constante ascensión. La senda se vuelve más pedregosa. Pasamos a otro nivel de dificultad y abandonamos definitivamente la comodidad del Llano Cheto.

De nuevo, otra gran pared de roca a mi izquierda llama mi atención. Cómo si de un bloque de mantequilla cortado a cuchillo se tratara, una pared enorme y lisa sobre mi cabeza me vuelve a hablar de lenguas de hielo modelando el paisaje hace miles de años. Son extraordinarios los numerosos ejemplos de este tipo que me voy encontrando.

Y desde aquí puedo contemplar también allá abajo, el Llano Cheto, esto me da idea de lo que hemos subido ya y del terreno que hemos recorrido cuando lo hemos atravesado.

Desvío a los ibones (lagos de origen glaciar) de Arriel
Y ahora sí, llegamos al desvío para llegar a los ibones (lagos de origen glaciar) de Arriel. Hasta ahora, la senda ha sido relativamente cómoda en cuanto al firme, aunque en constante ascenso. Habremos cubierto unos 4,5 km y 320 m de desnivel positivo. A partir de aquí ya no será tan cómodo.

El letrero que indica el desvío a los ibones está hecho de madera y no se ve muy bien. Se nota que ha acusado el paso del tiempo. También el letrero que nos indica el refugio de Respumoso tiene algún desperfecto, dice que hay posibilidad de ayuda (S.O.S.) y bar, pero lo de bar, por alguna misteriosa razón, parece que lo han tachado.
Nada más lejos de la realidad, puesto que sí que hay bar y hasta dan comidas. Es bastante común que mucha gente de la que llega allí se pida una jarra de cerveza bien fresquita para aplacar la sed después del esfuerzo realizado.

Llevamos ya una hora y media de caminata, más o menos la mitad del recorrido, contando con que hemos hecho algunas paradas. A partir de aquí la subida va a ser mucho más pronunciada y el sendero mucho más duro en cuanto al terreno.
El letrero que nos indica el camino al ibón de Respomuso siguiendo la GR-11 marca una hora y cuarenta minutos y 3,6 km de distancia. Queda todavía camino que recorrer, que al final será siempre un poco más si haces alguna parada para fotos o simplemente llevas un ritmo más tranquilo.


La cuesta del Pino y la cima de la cascada de Pipós
Ahora ya sí, nos espera la parte con el firme mucho más agreste que el anterior, con abundantes rocas y piedras, y con un mayor desnivel. Todavía tendremos que superar 410 metros de desnivel positivo y 3,6 km recorrido. Cada vez la vegetación será menor, llegarán algunos claros que alternarán con pinos pero que irán disminuyendo a medida que ascendemos.
En la montaña, en el nivel llamado alpino (1500-2500 m de altitud) la vegetación se reduce a praderas, y a más altura aún, hay poca o ninguna vegetación, siendo el paisaje dominado por las rocas.

A medida que marchamos por la senda, el río Aguas Limpias nos acompaña por la derecha en todo momento. Ahora puedo ver la cima de la cascada que fotografié desde el Llano Cheto y cuya foto os he puesto antes. Es la llamada cascada de Pipó o de Aguas Limpias.
En la foto que os pongo debajo se ve perfectamente por donde se precipita el agua hacia el Llano Cheto, la planicie boscosa que esta abajo.

Aquí el cauce del río es roca pura, y está tan pulida, que el agua se desliza sobre ella a una gran velocidad y sin apenas oposición.


Continuamos por la senda y como se puede ver, el suelo ya está totalmente cubierto de piedras, lo que hacen el firme muy irregular. Ahora la marcha se hará un poco más costosa y lenta, pero la belleza del paisaje compensa el esfuerzo y lo más incómodo del camino.


Después de superar un desnivel más pronunciado, la senda se suaviza por un tiempo en cuanto a la pendiente. Seguimos caminando sobre firme pedregoso. También cruzaremos algún canchal.

Vuelven a aparecer en abundancia los Epilobiun de hoja estrecha, sus coloridos pétalos rosáceos contrastan con el gris de las rocas y el verde del entorno.

Cómo podéis observar en las fotos que siguen, la senda cambia poco en su apariencia. En algún tramo se nota que ha intervenido la mano del hombre creando terrazas a base de aplanar las piedras en las zonas en las que la ladera es muy pronunciada, pero poco más. El resto sigue igual de pedregoso.


Como seguimos sobre el cauce del río Aguas Limpias, puedo ver alguna cascada más. La verdad es que todo este recorrido es muy bonito, precisamente por ir continuamente al lado del río.

Y ya al fondo, a lo lejos, puedo ver como asoma alguno de los picos del circo de Piedrafita, seguramente es el de Llena Cantal, con su característica forma puntiaguda, lo cual me indica que no me queda tanto ya para alcanzar mi objetivo. Llevamos unas dos horas de caminata aproximadamente.

El circo de Piedrafita y sus picos
A medida que avanzo, y ayudándome del zoom de la cámara, logro ver perfectamente la presa y algunos de los picos del circo de Piedrafita.

El circo de Piedrafita con casi 5 Km. de Oeste a Este (desde la presa de Respomuso al Collado de la Facha) y 4 Km. de Norte a Sur ( desde el Pico Cristales al Collado de Tebarray), conforma una enorme cuenca con picos de más de tres mil metros (Balaitús, Frondiellas, Gran Facha) y otros que casi llegan a esa cota, como el de Llena Cantal.
También con el zoom alcanzo a fotografiar una pequeña construcción con tejado de pizarra junto a la presa. Es un edificio religioso, una ermita, la de Nuestra Señora de las Nieves.


La presa de Respomuso
Ahora sí que veo mucho más de cerca la presa y con el zoom fotografío su mole de hormigón armado. Imagino la presión a la que estará sometida la construcción. Desde esta perspectiva es cuando la observaré mejor, porque a medida que me acerque, ya no tendré esta visión de conjunto.

El embalse de Respomuso y su presa se inauguraron el 31 de diciembre de 1957. Represó y recreció artificialmente el ibón de Respomuso que aquí se encuentra, y que ahora forma parte del pantano. Es por ello el ibón (lago de origen glaciar) más grande del Pirineo aragonés.

Fue un reto de la ingeniería en su época por su compleja ubicación. Fue proyectada por Vallarino y Ripio. La presa está construida a base de contrafuertes. El embalse tiene una extensión de 55 ha, y una capacidad máxima de 18 hm3. Para que os hagáis una idea, un hectómetro cúbico de agua equivale a mil millones de litros, que es el consumo anual de una población de 15.000 personas. La presa mide 55 m de altura y 207 m de longitud de coronación. Tiene un único de desagüe de fondo, equipado con dos válvulas de compuerta.
Está clasificado en cuanto al riesgo potencial en la categoría A, que corresponde a las presas cuya rotura o funcionamiento incorrecto puede afectar gravemente a núcleos urbanos o servicios esenciales, o producir daños materiales o medioambientales muy importantes. Sabiendo esto da un poco reparo pensar en lo que podría pasar si esta presa colapsara y toda el agua que contiene evacuara de golpe valle abajo.
Curiosidades y vivencias sobre la construcción de la presa
Construir una estructura semejante en los años 50 del pasado siglo fue todo un reto tecnológico como os podréis imaginar, pero todo ello fue posible gracias al esfuerzo de los obreros que allí trabajaron. Todos los embalses, centrales hidroeléctricas, etc., que existen en esta zona, fueron construidas por la empresa Obras y Construcciones Industriales, S.A. (O.C.I.S.A.), cuyo propietario era el Banco Urquijo.
He recopilado algunas curiosidades y anécdotas sobre su día a día que transcribo tal cual he encontrado en varias fuentes, principalmente el testimonio de D. Elías Malvar Ogando, que trabajó como empleado administrativo durante unos años en la construcción de la presa de Respomuso. Relataba así:

«Procedíamos, principalmente de Galicia y de Andalucía, igualmente los operarios y los capataces y encargados. La vida en aquel centro de trabajo era muy penosa, debido a la climatología, pero se veía compensada porque se ganaban unos salarios mucho más elevados que en cualquier otra obra situada en otras zonas mejor situadas. El salario de un peón era de 15,50 ptas/día, en jornada de 8 horas; pero se trabajaba normalmente dos horas más, que se abonaban como extraordinarias, con un 20% de aumento.
Se utilizaban mucho los destajos, consistentes en abonarle a un grupo de obreros una prima especial por realizar una labor determinada. En aquellas fechas, entre horas extraordinarias y primas, un obrero podía ganar hasta unas mil pesetas mensuales, que suponían un sueldazo en comparación con lo que se ganaba en otras zonas de España.

Solamente se trabajaba entre los meses de abril a noviembre aproximadamente debido a la climatología de aquellas altitudes pirenaicas, permaneciendo después cerradas las obras y cada obrero se marchaba a su región de origen. Se trabajaba también todos los domingos y días festivos, y esas horas, eran consideradas todas ellas como extraordinarias, y se abonaban con el consiguiente aumento que señalaban la reglamentación oficial de aquella época. Solamente se descansaba en la festividad franquista del 18 de julio.
Los obreros dormían en barracones de madera, recubiertos de techolita. No se pasaba frío, porque como la empresa era productora de electricidad, teníamos su consumo gratis y solíamos construir estufas eléctricas rudimentarias, enrollando alambre sobre un tubo de uralita. Además, a un amigo mío, le conté veinte mantas en su cama, que eran facilitadas gratuitamente por la empresa.

En Respomuso, residía un Ingeniero de Caminos, permanentemente, al pie de obra, para dirigir y controlar meticulosamente todas las operaciones de la construcción del embalse, y también de la perforación y hormigonado del anillado del túnel. Se alojaba allí en una buena vivienda para Ingenieros .
Existía un economato laboral, al pie de obra. Los obreros adquirían los artículos alimenticios a precios muy bajos y cada uno se cocinaba individualmente su comida. Había una cocina general, en la cual varios obreros cuidaban de los pucheros que cada obrero le entregaba individualmente para su cocción.

Los que allí trabajaban, se pasaban varios meses sin ver personalmente el rostro de ninguna mujer y cuando alguna excursionista merodeaba raramente por allí, al verla, se alborotaba el gallinero…Había también un viejo receptor de radio, que difícilmente captaba las emisiones de «Radio -Tanger», en onda corta. Les escribían cartas a mujeres que se anunciaban en esa emisora, solicitando relaciones sentimentales y alguno terminó así en matrimonio.«
Pues tras estas curiosidades que os he contado y que espero os hayan gustado, continúo con el relato de esta caminata. Sigo acercándome a lo que parece que será ya la cubeta del ibón y por un momento dejo de ver la presa, pero, sin embargo, un canchal, como si de un río de piedra se tratara, aparece ante mis ojos. La senda lo atravesará.

Pasado este tramo, vuelvo a ver la presa y ya me quedará un último esfuerzo para una vez llegue a su altura, alcanzar el ibón.

La ermita de Nuestra Señora de las Nieves
Desde aquí, también con el zoom, capto perfectamente la ermita que se levanta junto a la presa. Durante la construcción, como os acabo de contar, los obreros tenían que pasar largos periodos de tiempo allí instalados y se llegó a construir, a parte de un pequeño poblado, una capilla. Una reseña publicada en el diario ABC el domingo 19 de septiembre de 1954 decía así sobre la misma:
“Una capilla en el Pirineo: Una capilla, en pleno Pirineo, a 2.130 metros de altura, ha sido bendecida y consagrada por el obispo de Jaca. Está situada esta ermita en el circo de Piedrafita y ha sido construida y donada a la diócesis de Jaca, quien la colocado bajo la advocación de la Virgen de las Nieves, por la empresa constructora,… a fin de que sus empleados y obreros, en número de unos quinientos, puedan asistir a los servicios dominicales religiosos, ya que lo agreste del terreno impide bajar con frecuencia a los poblados.”

Actualmente, todos los años, en torno a la festividad de Nuestra Señora de las Nieves, se celebra una misa en el exterior del refugio de Respomuso. La mayoría de los asistentes suben caminando. Otro grupo, el de más edad, sube en un helicóptero que facilita el ayuntamiento de Sallent de Gállego.
Llegada al ibón de Respomuso (2.115 m)
Como en todas las excursiones de montaña, cuando vas a llegar a un ibón, la cubeta donde está ubicado se intuye por el terreno que la rodea. Normalmente, se aprecia una planicie grande después de superar una ladera. Y así es. En la foto de debajo se ve perfectamente.

Además, un poste con un cartel nos indica el camino hacia el refugio desde este punto. Son 0,8 km y 20 minutos. Ahora mismo llevaremos un poco más de dos horas y media de caminata. En el poste figura también la señal del Camino de Santiago.
Un poco más adelante, paso caminando por encima de una estructura totalmente plana y de hormigón. Estoy a la altura de la presa, más o menos. Yo creo que ahí tendría que haber alguna construcción relacionada con la construcción de la presa, y que actualmente esta derruida quedando sólo el solado. Hasta ahora hemos salvado un desnivel de 740 m pero quedarán otros 80 m aproximadamente hasta llegar al refugio de Respomuso.

Dejo la ermita a la derecha y continúo hacia el ibón de Respomuso (no Respumoso, hay gente que se equivoca y lo llama así ). El agua de este embalse, nutre, a través de un túnel que atraviesa la montaña hacia el ibón de Ibonciecho y que luego baja al valle, la central hidroeléctrica de La Sarra.
Como no podía ser menos, me hago la foto de rigor con el fondo de todos los picos que se ven desde aquí en el circo de Piedrafita. Os pongo los nombres y la altitud en la foto de debajo.

Camino del refugio de Respomuso
Ahora sólo queda caminar hasta el refugio donde comeremos y descansaremos un poco antes de emprender el regreso. Un poste con las marcas rojiblancas del GR-11 nos indica el camino. No confundirse aquí porque hay sendas que descienden y van más cerca del ibón. Estas no os llevarán al refugio.

Por esta senda ya se ve a lo lejos el refugio de Respomuso, que como podéis apreciar por la foto se haya muy por encima de la orilla del ibón. Y es que después de un corto tramo recto, realizaremos un breve pero intenso zig zag en ascenso que nos servirá para ganar unos metros más de altura y de esa forma caminar por la parte superior del embalse hasta llegar a nuestro objetivo de hoy.

No hay pérdida posible. El refugio se ve, la senda está muy marcada, y hay suficientes postes de dirección.

Llegada al refugio de Respomuso
Sobra decir que el entorno es majestuoso. El embalse de Respomuso es sencillamente enrome. De un color azul intenso, contrasta con el duro gris de las cimas de alrededor. Es un espectáculo digno de ver.

Después de caminar un poco más por un sendero que no presenta pendiente alguna pues ya hemos alcanzado la cota, atravesamos un pequeño puente metálico y llegamos al refugio.
Un simpático cartel con dos marmotas pide que se deje el entorno limpio. Una marmota que lleva una bolsa de basura en cada mano le dice a la otra: «Nos llevamos nuestra basura ¿verdad Papi?».

Y por fin, en torno a las tres horas de marcha desde que comenzamos, llegamos al refugio. Junto a él, hay dos banderas ondeando, la de Aragón y la de España. Y también hay bastante gente.
Cuando se construyó en el año 1993, este refugio supuso todo un hito, ya que fue el primero de los refugios de altura en Aragón que contó en el mismo interior del edificio con aseos y planta depuradora de aguas residuales.

Una vez allí, y en la explanada que hay delante del edificio, nos disponemos a comer. Vemos gente que sale con jarras de cerveza y con platos de comida. La procedencia de la gente por aquí es variopinta, de España por ejemplo vascos (les oigo hablar) también hay muchos franceses, e incluso un hombre y una mujer estadounidenses (lo sé porque les pedí una foto y me lo dijeron). Hay algunos que están comiendo bajo la cornisa del refugio, junto a la barandilla, a la sombra, para guarecerse del calor.

Nosotros comeremos tranquilamente en el banco que hay sobre la roca y desde el que puedes mirar el ibón y todos los picos de alrededor. Aunque a estas horas el sol aprieta, se está bien y la vista es magnífica.



El regreso
Tras la comida y alguna última foto, ahora ya sólo queda volver. Imagino que serán menos de tres horas porque sin parar, y en descenso, lo haremos mucho antes. Ahora veo con claridad el otro lado de la presa. En la foto que os pongo debajo se aprecia bien. También se ve a la izquierda del todo, el pico Musales (2.654 m), al que subí el otro día y cuyo enlace a otra entrada de mi blog os he puesto anteriormente por si queréis echarle un vistazo. Desde allí arriba, el ibón de Respumoso se veía pequeño, sin embargo desde aquí , se ve enorme.


De nuevo cruzamos el puentecillo metálico que se toma para acceder al refugio y seguimos la senda hacia La Sarra. Iniciamos el regreso hacia el coche por los caminos que ya hemos recorrido anteriormente.



Otra vez más ejemplos de rocas aborregadas y arañadas por el antiguo glaciar aparecen a mi paso.

Y de nuevo volvemos a cruzar los canchales que por esta zona ocupan amplias zonas de la ladera.


Fotos con otra luz
Siempre os he dicho que la luz que ilumina el paisaje a la ida, no es la misma que a la vuelta. La montaña cambia. Y lo que es grisáceo por la mañana, se torna multicolor por la tarde y a la inversa. Por eso quiero poneros algunas fotos del regreso para que veáis la diferencia y veáis otro paisaje, que, siendo el mismo, parece deferente.














Llegada al merendero de la Sarra
Y finalmente tras un poco más de dos horas, llegamos a las inmediaciones del merendero y del coche, donde nos tomamos tranquilamente un refresco y disfrutamos un rato más de esta magnífica salida y de este día que ha sido muy gratificante en todos los sentidos y ha supuesto un recorrido realmente bonito y muy recomendable.


Espero que os haya gustado la entrada del blog y que os animéis a repetir la excursión. Hasta la próxima, gracias por leerme y… ¡ nos vemos de nuevo en momentum.photo.blog!
Mapa del recorrido
Os dejo como siempre un mapa del recorrido realizado entre el embalse de La Sarra y el Ibón de Respomuso para que os hagáis una idea. Fijaros en la diferencia de tamaño entre La Sarra y Respomuso. En comparación, este último es enorme.

