Hola de nuevo amigos y seguidores de mi blog, hoy es 11 de agosto de 2022 y me voy en solitario a recorrer el Valle de Aguas Tuertas y de allí al Ibón de Estanés. Esta excursión la hago para además de recorrer el bonito paraje de Aguas Tuertas (un ibón o lago colmatado de origen glaciar y que forma un precioso valle del mismo tipo), tener una visión del Ibón de Estanés en altura, desde la propia Sierra de Secús, ya que cuando lo visité en una ocasión anterior partiendo de Sansanet, en Francia, tenía la imponente sierra justo enfrente, sobre el ibón.

Cómo llegar a Guarrinza
Estoy en la zona del Parque Natural de los Valles Occidentales, la misma que os indico en el blog para la excursión al ibón de Acherito. Para llegar allí, hay que conducir hasta la localidad de Jaca, en Huesca. Mientras cruzo Jaca, parado en un semáforo, puedo hacer una foto al bonito Pabellón de hielo, construido en el 2007,obra del despacho de arquitectura Coll-Barreu.

Después me dirijo hacia la localidad de Hecho. Una vez en Hecho, hay que continuar por la carretera hasta Siresa, famosa por su antiguo monasterio, y más tarde, por una carretera de montaña durante 12 km y luego avanzar por el paraje llamado la Boca del Infierno, durante unos 3 km – el nombre no se queda corto- ya que en algunos tramos no caben ni dos coches, hasta llegar a la zona de la Selva de Oza.
El congosto de La Boca del Infierno
Esta garganta excavada a lo largo de los siglos por el río Aragón Subordán aún conserva restos de la calzada romana del denominado Summo Pyrenneo, uno de los pasos pirenaicos más antiguos a Francia.Os dejo fotos para que veáis cómo es al atravesarlo por la estrecha carretera.








Llegada al antiguo refugio de Oza
Tras pasar la Boca del Infierno, la carretera discurre por un paisaje más abierto, para alivio de algunos conductores, y lo primero que vemos a un lado de la carretera es un enorme caserón que es un antiguo refugio que ahora está en desuso. Allí hay una gran explanada donde también estacionan vehículos para realizar excursiones por la zona.



Llegada al desvío hacia el aparcamiento de la Mina
Tras un corto recorrido por la carretera, se deja a la izquierda un desvío bien indicado que te llevaría al aparcamiento de la Mina, que es dónde yo me dirigí cuando realicé la excursión al ibón de Acherito. Obviamos el desvío y seguimos recto.


Llegada a la pista no asfaltada de Guarrinza
Llegado un momento, el asfalto se convierte en grava. Llegamos a un punto donde una señal limita la velocidad a 30 km/h. Durante unos 4 km más, podemos recorrer esta pista con el coche hasta llegar al Barranco de Barcal y a las proximidades de la barrera que pone fin al recorrido sin autorización.
Es la típica pista de montaña, con sus correspondientes baches, que hay que ir controlando, pero yo voy con un coche de suelo bajo y no tuve ningún problema, únicamente prestad atención, y ojo porque también puede haber ganado vacuno.


Entorno geológico de Guarrinza
La entrada occidental al valle de Guarrinza está cercada por una serie de puntas de duras calizas del Cretácico Superior y Eoceno inferior (unos 60/70 millones de años), como son La Peña Forca (2390 m), Punta d’o Rincón d’Alano (2357 m), Punta d’Estriviella (2045 m), Punta de Chipeta Alto (2175 m),
Este es un antiguo valle glaciar, y su toponimia parece que se refiere al color rojizo -«gorri» ; rojo- en euskera, «royo» en aragonés-, que suelen tomar las aguas del río Aragón -Subordán, después de una tormenta, por las arcillas que lleva en suspensión,
Llegada al aparcamiento del Barranco de Barcal (1.400 m)
Tras los 4 km que os he comentado, se llega al Barranco de Barcal y a una zona donde se puede estacionar el coche. Lo veréis claro porque seguramente habrá algún otro vehículo aparcado, pero si no hay nadie, por las fotos ya podéis haceros a la idea de como es el lugar. No tiene pérdida.

Inicio de la caminata
Una vez que he aparcado y me he equipado con lo habitual; botas, bastones, mochila con lo indispensable, cámara, trípode…y sobre todo, agua y buena protección para la cabeza, inicio la marcha.
Tened en cuenta que durante todo el recorrido no hay árboles que proporcionen sombra, así que si no queréis que la caminata por «el paraíso» se convierta en un infierno, id bien pertrechados en este sentido. Los primeros 2,5 km serán todos de pista, siempre en ascenso, hasta llegar a la cabecera del valle de Guarrinza.

Allí mismo se sitúa un panel indicativo donde nos describe la zona en la que me encuentro, recorridos, etcétera, os invito a que le echéis un vistazo antes de comenzar pues merece la pena. También explica la abundancia de dólmenes en la zona, otro atractivo añadido a la excursión.
Es curioso, pero alguien se ha dedicado a borrar sistemáticamente las «s» del nombre en absolutamente todos los carteles que veo, dejando la denominación como Agua Tuerta en vez de Aguas Tuertas, desconozco cual es la denominación correcta, pero lo que sí sé es lo que significa en fabla aragonesa: agua o aguas torcidas, «tuertas» por la cantidad de curvas que dibuja el río Aragón sobre la pradera.

Antes de nada, quiero deciros que hay dos caminos que conducen a Aguas Tuertas. Una posibilidad que hoy no elijo, pero que tal vez recorra otro día, pues este lugar merece otra segunda visita y más, es salir desde el aparcamiento de La Mina, como cuando fui al ibón de Acherito, yendo por el lado derecho del río Aragón, por un camino de montaña.
La otra, es la que ahora os estoy contando y que haré hoy, por la pista de Guarrinza. Este trayecto es más corto, y me interesa más, porque quiero que me de tiempo a llegar al mirador del ibón de Estanés.

Paso de la barrera y recorrido por pista (GR – 11)
Pues bien, comienzo a caminar y enseguida llego a la zona donde se encuentra la barrera que impide el paso a vehículos no autorizados. Aquí hay marcas rojiblancas del GR-11, (sendero pirenaico de gran recorrido nº 11).
Voy por la margen izquierda del río Aragón Subordán, si se mira hacia donde fluye el río, y a mi derecha, en lo alto, si lo pudiera ver, descubriría el pico del Castillo de Acher (2.384 m).



El Mallo Blanco
En el centro del valle de Guarrinza, hay un enorme resalte del terreno, que han llamado Mallo Blanco. Mallo es un término aragonés que se refiere a una formación geológica vertical que está o aparenta estar exenta, aislada.
Se trata de una formación geológica que por su dureza resistió el empuje del hielo cuando aquí existió el antiguo glaciar. Pero si nos fijamos con atención, nos muestra algunas curiosidades geológicas.

Estas rocas, o mas bien antiguos estratos rocosos, han sido «retorcidos», plegados y doblados como si fueran lonchas de plastilina al verse sometidos a esfuerzos continuados de comprensión. Implican un comportamiento plástico de las rocas. Lo que se ve aquí parece un sinclinal un tanto tumbado. En este caso los materiales más modernos serán los que se sitúan en el núcleo del pliegue.

También hay que destacar que un conjunto de túmulos (piedras que cubren tumbas, como luego explicaré) con más de 4.500 años, aparece en lo alto de la colina que está sobre el Mallo Blanco. Y es que todo este valle está considerado como uno de los lugares con mayor concentración de construcciones de este tipo de todo el Pirineo.


Desde aquí, y mirando hacia atrás, tengo una visión estupenda de los picos que se alzan sobre la Selva de Oza, como son Peña Forca (2.390 m) la cumbre más altiva de la sierra de Alano, entre los valles de Ansó-Zuriza y Hecho, Punta Estriviella (2.048 m), cuyo collado, el de Estriviella (2012 m) se puede atravesar. Es un pequeño paso entre la Selva de Oza y Zuriza, Este cruce lo realicé hace años estando totalmente nevado, en compañía de mi hermano y unos amigos, y fue una estupenda experiencia montañera.

Sambucus racemosa. Saúco rojo
A mi izquierda me encuentro con un bonito ejemplar de Saúco rojo. Nombre vernáculo debido al color de sus frutos, Se encuentra en claros y orlas de bosques, entre los 1100 y 1700 m, en el cuadrante NE peninsular, sobre todo en Pirineos. Con sus frutos se puede hacer mermelada.


El río Aragón-Subordán
A mi izquierda en el paisaje, van apareciendo las cascadas que el río Aragón Subordán forma en su precipitado descenso desde los llanos de Aguas Tuertas, hasta alcanzar el valle de Guarrinza.



El río se desliza entre rocas de un bonito color rojizo. Y este color no es así por un capricho. Tiene su explicación, luego os contaré por qué es así. También veo a un lado del camino rocas que forman un conglomerado. El conglomerado es una roca sedimentaria formada a partir de fragmentos de rocas grandes, redondeadas en una matriz de sedimentos de grano fino que en este caso sería una arenisca rojiza.
Rocas sedimentarias detríticas
Como os decía, veo por aquí infinidad de rocas sedimentarias formadas por fragmentos de otras rocas. Todos los materiales que se acumularon aquí, fueron arrancados y arrastrados hacia las zonas más bajas, en cuencas de sedimentación -el lago de origen glaciar- y se irían disponiendo los unos sobre los otros. Como consecuencia de la continua acumulación, los sedimentos que quedarían más abajo soportarían un peso considerable.
Esa misma presión hizo que el agua y el aire que había entre las partículas del sedimento escaparan, compactándose y a la vez acercándose más entre ellas. Finalmente, se formó un cemento a causa de unas reacciones químicas, que unió todos los fragmentos entre sí. Dependiendo si las rocas que forman el conglomerado son más redondeadas o tienen más aristas, sabremos si el recorrido de arrastre fue más largo o no. En el caso de las rocas que se ven aquí, los fragmentos rocosos no están muy redondeados, por lo tanto no se erosionaron durante mucho tiempo.


Fin de la pista y llegada al poste de señales
Tras un poco más de media hora de caminata en ascenso moderado por la pista, llego a un poste indicativo. Allí me dice que siguiendo el GR – 11 puedo llegar hasta Aguas Tuertas.
En la foto de debajo, a la derecha, entre arbustos, se adivina el comienzo de una senda que subirá la ladera. Hay marcas rojiblancas. De todas formas, para los que no quieran seguir ese camino, pues irá tomando una fuerte pendiente, pueden marchar por la pista, que en amplias lazadas te subirá hasta Aguas Tuertas (es la que usan los vehículos ganaderos que van allí). De hecho, vi algunas personas que la siguieron. Yo sin embargo, vengo a hacer montaña, y cuanta menos pista y más sendero, mejor.



Inicio del sendero GR-11
Como os decía yo me decido por subir la ladera por el GR-11. Es un tramo con bastante pendiente, así que si no os veis con ganas, siempre tenéis la opción de continuar por la pista.


Superado este primer y corto tramo de sendero en ascenso, me vuelvo a cruzar con la pista que va trazando suaves lazadas. Lo dicho, si se quiere ir por ella, aún se está a tiempo de tomarla. En la foto de debajo se ve la pista que luego girará a la izquierda subiendo por la ladera que se ve enfrente.


Yo me despido definitivamente de ella y sigo ascendiendo por la senda con las marcas rojiblancas.

El túmulo del Salto
Esta zona es visitada por el hombre desde hace más de 5.000 años. En la foto que os muestro debajo, en el centro de la imagen, abajo, hay un túmulo, es la zona junto a la pista que parece un donut, y que tiene un punto verde en el centro, ¿lo veis?.
La palabra túmulo proveniente del latín tumulus (elevación), nombre que recibe un montón de tierra y piedras levantado sobre una tumba y que se remonta a la época de las edades de Piedra, del Bronce y del Hierro.
En el escalón natural de El Salto, desde donde se contempla una espléndida panorámica de todo el valle de Guarrinza, está el túmulo. Con sus más de 15 m de diámetro, está considerado el más grande de los catalogados en Aragón. Conserva en perfecto estado el espacio ocupado por el dolmen, revelándonos la importancia que poseyó en su momento.

Este dolmen, al contrario que el Dolmen de Achar Aguas Tuertas que visitaré luego, sí que mantiene la mayor parte de su túmulo y las losas que forman la cámara funeraria.
Pedrizas y pendiente moderada
Mientras voy subiendo este sendero, el suelo se va transformando en un pedregal, a veces un poco incómodo pero nada a lo que no esté acostumbrado en mis andanzas montañeras. De todas formas este tramo será de apenas 500 metros de longitud.




Llegada a la puerta metálica para el ganado
Casi al final me encuentro con una puerta metálica que se apoya a ambos lados sobre la piedra. La abro con cuidado y la vuelvo a cerrar, es para que no se escape el ganado. Ya se han asegurado de pedir que se cierre, incluso artísticamente han incorporado el aviso a la puertezuela en forma de cartel de hierro.



Cabaña de Aguas Tuertas, el Cubilar de la Loma (1.615 m)
Levaré como una hora de caminata, más o menos, cuando llego al Cubilar de la Loma, un pequeño collado donde está emplazada la cabaña de Aguas Tuertas. Aquí hay otro poste indicativo, pero no es para mí, sino para los que vuelven, pues indica la pista de Guarrinza y el aparcamiento de La Mina.





El umbral de Aguas Tuertas
Y una vez pasada la cabaña, te sorprende abajo, junto a una de las curvas del río sobre la inmensa pradera, el valle de Aguas Tuertas.
Digo abajo porque hay que descender para llegar al valle, y esto es así porque estoy en un pequeño relieve rocoso o umbral que ha quedado en resalte al ser más resistente a la erosión de fondo del glaciar. Tras él se extiende el mencionado valle, de claro perfil en U y relleno de sedimentos postglaciares al quedar retenidos por el citado umbral.

A la derecha, junto a unas rocas, hay otro poste indicativo que te marca la ruta a seguir por el GR-11 hacia el ibón de Estanés.


Yo no la voy a seguir de momento porque tengo otra cosa en mente, bajar a ver el dolmen del Achar de Aguas Tuertas. Así que me dispongo a descender hacia el valle.
Dolmen de Achar de Aguas Tuertas
Desciendo y llego junto a una de las curvas que traza el río Aragón sobre esta inmensa pradera. La hierba no está tan verde como esperaba. El verano no está siendo precisamente prolífico en lluvias y el paisaje se resiente, otra consecuencia del tan odiado cambio climático.
Al fondo se vislumbra Sierra Bernera, o la Sierra de Secús, que lo domina todo y cierra el valle. Es una estampa preciosa, que te cautiva y asombra al mismo tiempo. Este lugar es un paraíso montañero.

Para llegar al dolmen hay que estar un poco atentos porque no es fácil de encontrar. Nada más llegar abajo hay que girar a la izquierda antes de adentrarnos en el valle. Allí, hay un sendererillo que te lleva, tras recorrer unos metros, hasta el dolmen. Este data del III milenio a.C., de finales del Neolítico – Eneolítico y forma parte de la ruta megalítica del Alto Aragón.

También este dolmen es conocido como la Caseta del Duende. Cuenta la leyenda que desde ella uno de estos seres fantásticos vigila el acceso al valle. Es patrimonio arqueológico, así que nada de subirse encima para hacerse la foto.
Aguas Tuertas. Un ibón glaciar colmatado
Se conoce como ibones a los lagos de alta montaña en el Pirineo Aragonés, si, querido lector, no eres de Aragón, así te aclaro el término, aunque seguro que ya lo sabías. Se generan como consecuencia de la inundación de cubetas de sobreexcavación glaciar una vez que los hielos se retiran. La formación de estas cubetas, hace unos 10.000 años, está directamente ligada a la dinámica glaciar del Pleistoceno.(esta etapa se inició hace 2,59 millones de años y terminó hace 11.700 años).
En la posterior etapa interglaciar, con el retroceso de las masas de hielo, se produce la fusión del manto glaciar, y estas cubetas se transforman en lagos, que reciben el agua procedente del deshielo y que además en estas aguas van arrastrando grandes cantidades de sedimentos los cuales, al disminuir la pendiente y por consiguiente su velocidad, se depositan en conos de deyección.

Una vez terminado el proceso de colmatación, estas zonas desaparecen como ibones o lagos y se conviertan en turberas, es decir zonas llanas encharcadas con vegetación hidrófila en las que las aguas de escorrentía con frecuencia se estancan o forman pequeños regueros de discurrir divagante y meandriforme, las llamadas aguas tuertas.
El valle tiene una longitud de 2 km de longitud y 350 m de anchura. Es en realidad una pradera infinita, que queda colgada sobre el valle de Guarrinza, atravesada por el río Aragón- Subordán. El valle es tan plano, que el río va formando curvas que parece que van a unirse, pero nunca lo hacen ni se tocan. En total hay más de 25 horquillas o meandros desde el fondo del valle al inicio.

Un valle seleccionado y destacado por National Geographic para visitar al menos una vez en la vida
Hay que decir que National Geographic ha seleccionado como desacatado en sus reportajes naturales y publicaciones de viajes este lugar del Pirineo Aragonés, que hay que visitar según dice- al menos una vez en la vida- aunque el valle merece mil visitas…y más. No está nada mal la recomendación viniendo de una institución de semejante prestigio.

Caminando a media ladera
Una vez que visito el dolmen, continúo hacia mi objetivo el ibón de Estanés, pero antes voy a disfrutar de este precioso valle. Y se me ocurre una idea. En lugar de recorrerlo por la llanura, me voy a subir a media ladera, la que queda a mi derecha, para contemplar mucho mejor los meandros que dibuja el río Aragón- Subordán.


Volviendo del dolmen me acerco al río. El lecho de las calmadas aguas presenta un color rojizo. Aquí hay mucha paz. No hay nadie. Tengo suerte. Disfrutar de estos lugares para uno solo es un lujo, no tiene precio.



Al acercarme a la ladera me encuentro con la senda del GR-11 que lleva al ibón de Estanés. Decido seguirlo un rato, al fin y al cabo, veo que toma cierta altura y esa es mi intención. Vamos a ver hasta donde me lleva.

De repente, dejo de estar tan solo y aparecen dos personas, abajo en el valle, y una fila de vacas avanzando por la pradera. Es curioso lo alineadas y ordenadas que van sin que nadie las guíe. Siguen perfectamente el camino que les marca la primera.


Abandono el GR-11
Hasta ahora el GR-11 ha servido a mis propósitos, pero me doy cuenta que de nuevo baja hacia el valle, así que lo abandono y ahora si que voy campo a través, siempre subiendo por la hierba.

Y ahora sí. Comienzo a tener una perspectiva en altura de los meandros que dibuja el río Aragón-Subordán. Y de los sinclinales y anticlinales de las retorcidas montañas de enfrente también. Hay zonas que se ven más verdes, pero por las que no circula el agua y que sin embargo conservan la forma de horquillas, antiguos cauces tal vez, lo que nos demuestra que estos meandros no son estables y pueden cambiar con el tiempo.

Aquí es todo plano, sin rocas donde apoyar la cámara y además en pendiente. Como puedo, coloco el trípode y me saco alguna foto de recuerdo con el fondo de los curiosos meandros del río.



Este lugar desde luego me transmite sensaciones muy diversas. Y es lo que les debió ocurrir a aquellos hombres de hace más de 4.500 años que eligieron este lugar y el valle de Guarrinza – allí hay 7 dólmenes, 30 cromlechs y varios menhires- para sus túmulos megalíticos.
Para mí todo esto es un remanso de paz, la misma que parece difundir el río trazando sus curvas, sin prisa, pero sin pusa, buscando el terreno más favorable antes de precipitarse en las cascadas de más abajo, en Guarrinza,

Desde luego, este lugar se merece una visita de propio, aunque no se llegue más lejos, y dejarse cautivar por su entorno, disfrutando de sus praderas inmensas. Pero yo debo seguir adelante si quiero alcanzar el mirador del ibón de Estanés. Son las 11:30 de este 11 de agosto de 2022, salí del aparcamiento sobre las 9:30. Llevo dos horas, pero el tiempo se ha detenido, ya no me importa, he hecho fotos, he abandonado senderos…tengo todavía mucha mañana para caminar.


Falco tinnunculus (Cernícalo)
Mientras sigo progresando por la ladera campo a traviesa, sobre mi cabeza, en unos riscos lejanos, veo moverse algo. Con el zoom de la cámara al máximo intento averiguar qué es. Y descubro que se trata de una rapaz. El sol cae justo sobre el ave, y deja en sombra el cuerpo. No lo distingo bien. Decido hacerle unas fotos, potencio la luminosidad en el disparo a riesgo de que me salga la foto muy clara, pero es la única forma.


Se trata de un pequeño halcón, el cernícalo, que se puede encontrar en todo tipo de espacios abiertos, desde los prados alpinos hasta los fondos de valle. Suele emitir un grito fuerte y largo, como un «ki-ki-ki-ki-ki» y efectivamente, así es. Cuando deja el risco, y echa a volar, muy rápido por cierto, logro hacerle otra foto.

Desciendo de nuevo al valle
Ya he avanzado un buen trecho por la ladera y además el relieve ya no me permite progresar más, así que decido descender hacia el valle y retomar el GR-11.

Ahora es cuando comienzo a ver en el paisaje esos materiales rojizos del permotriásico, vestigios de aquel Pirineo antiguo, restos de las cordilleras que levantó la orogenia varisca, y que luego se erosionaron y sedimentaron. Igual luego os hablo sobre ello al final.




Caballos en libertad
Una de las cosas que sueles encontrar en estas zonas de pasto, a parte de vacas, son los caballos. Tendrán dueño, seguro, pero también es cierto que da gusto verlos así, libres, pastando a sus anchas en un paraje tan bonito. Como no podía ser menos, no podía faltar la foto.

Tampoco los voy a molestar. Tienen potrillos, y no quiero intranquilizarlos. Mientras te mantengas a la distancia que ellos consideran segura, seguirán a sus anchas.


Postes indicativos del GR-11
A medida que voy avanzando me voy acercando al final del valle de Aguas Tuertas. Me interesa seguir el sendero GR-11 porque voy al mirador del ibón y éste me llevará. Hay algún poste o palo de confirmación del sendero, imagino que para guiar a los senderistas en invierno, cuando la reina por aquí es la nieve.

Ahora tengo que cruzar uno de los meandros del río para seguir avanzando. El sendero lo pasa por una zona de apenas profundidad, por lo que resulta muy fácil de caminar.



Hasta aquí este sendero de Aguas Tuertas ha resultado prácticamente llano mientras me he desplazado por el valle. pero por lo que veo, las cosas van pronto a cambiar. Miro hacia atrás y veo las montañas que me han acompañado por mi lado derecho mientras recorría la planicie.

El puerto de Escalé (1.663 m)
Como os decía, el GR-11 se pone más montañero y me recibe en esta parte con una zona de rocas, pero luego vuelve a convertirse en un sendero más llano, eso sí, en continuo ascenso. Son las 12,10 horas, el sol está en lo alto. Por aquí hay un dolmen, apenas dos losas en el suelo, pero yo no lo localizo.

Hay marcas rojiblancas del GR-11 en lugares muy visibles, pero casi serían innecesarias dado lo claro y pisado del camino.

Por si quedaba alguna duda, un gran poste de direcciones me confirma que voy por el buen camino.

Pasado el poste, parece que me toca recorrer de nuevo unas praderas herbosas, pero tienen sus particulares guardianas. Estas dos vacas no me quitan ojo. No se mueven. Están paradas en mitad de mi sendero, como diciéndome que es suyo. Pero yo no les hago ni caso, hay espacio para todos y todas. Por aquí no hay marcas del GR, pero la senda es evidente. Hay algunos montones de piedras que sirven de guía. En la foto de debajo se ve uno a la derecha del todo. Yo debo caminar hacia la vaca que se ve al fondo.

Sigo subiendo siempre con la Sierra Bernera de fondo, y la Cúpula de Secús, que también se llama a la sierra de esa forma por este pico, Sierra de Secús.

Pasado un resalte del terreno veo que tengo que caminar por la ladera de una depresión del terreno, como un vallecillo, en la foto de debajo se ve bien marcado el camino. Cada vez me interno más en las inmediaciones de la sierra. ¿Hacia dónde iré?


Ahora viene un tramo más incómodo, más revuelto, en el que el sendero desaparece por momentos, quizás por esto haya que ir un poco más atento, pero nada del otro mundo tranquilos.


Pasado este tramo otra vez algo de hierba entre rocas cuarteadas por el fenómeno de la gelifracción o del hielo deshielo.

Mientras sigo caminando, a mi derecha, en la sierra, veo una zona enorme, una parte de la montaña, que me recuerda a la Zapatilla en la zona de Candanchú. ¿Os la recuerda también a vosotros?.

¿Veis la pared rocosa en sombra?, ¿la que está al fondo en la foto? Pues como luego comprobaré, por allí voy a ascender al mirador de Estanés. Este tramo es exigente, pero nada que no se pueda superar, lo que pasa es que dependiendo del estado físico de cada uno, desde el aparcamiento de la pista de Guarrinza los kilómetros van pesando, por eso esta excursión la calificaría de moderada, y… ¡acordaros de que luego hay que volver! que hay gente que se olvida de esto y luego pasa lo que pasa, medid vuestras fuerzas por favor…



El tramo de GR-11 más exigente
Pues como os contaba, por aquí ya estoy en terreno de alta montaña y aunque el sendero no es complicado ya presenta algo de piedra y sobre todo que se nota la pendiente que de forma paulatina te va subiendo de cota. De momento sigo en solitario. No he visto a nadie. ¡Qué gozada, la verdad! ¡tengo todo el monte para mi solo!.


Mirando al frente veo que hay un risco, una pared de roca que hace esquina y que proyecta su sombra sobre la glera o canchal. Tendré que ir por ahí, superarlo, y girar por la zona de sombra hacia la izquierda.

Sigo dándome la vuelta de vez en cuando y para comprobar que el valle de Aguas Tuertas que acabo de recorrer queda ya muy lejano y pequeño allá abajo. Lo que sí que me doy cuenta es que por aquí hay grandes extensiones de rocas aborregadas, redondeadas, por la acción del hielo. No olvidemos que hace más de 30.000 años los glaciares del Pirineo alcanzaron su máxima extensión con espesores medios de 500 metros.







Tras un rato de ascender, el camino parece entrar entre unas rocas, intuyo que voy a llegar a un pequeño collado ¿Estará ya próximo el mirador del ibón?

Vuelvo, pasado este tramo, a descender un poco y veo de nuevo las rocas aborregadas a mi alrededor.

Llegada al mirador natural del ibón de Estanés
Y finalmente, ya estoy llegando al mirador. Hay dos personas delante mío. ¿De dónde han salido? Reconforta también ver a alguien de vez en cuando. Estoy a unos 1.900 metros de altura.

Ahora ya tengo confirmación. Una mancha azul aparece ante mis ojos. ¡Es el ibón! he llegado prácticamente a mi objetivo. No bajaré hasta allí pues ya he estado recientemente cuando lo alcancé en la excursión que realicé desde Sansanet en Francia.

Pero hay algo más que me llama mi atención, al fondo, a la izquierda, como una sombra majestuosa, el Midi D´Ossau, (2.884 m). Desde aquí lo veo con el «cuerno» o cumbre secundaria a mi derecha, ya que estoy mirando desde el oeste, estoy en los Valles Occidentales. Si lo viera desde el Valle de Tena, o desde la zona del Portalet, el cuerno quedaría a mi izquierda.

Ahora ya noto que la senda desciende. Va hacia el ibón. Yo voy a bajar un poco más pero sólo un poco. No llegaré a sus aguas ni mucho menos.

Y finalmente, estoy donde quería. Una foto de recuerdo y a comer. Después hay que desandar lo andado. Son las 13;21 horas.

El regreso
Y ahora toca regresar. Sierra Bernera quedará a mi derecha, el camino será el mismo pero parecerá a ratos diferente, la dirección, la luz…la montaña es así. Ya sabéis que me gusta poneros fotos de la vuelta aunque parezcan repetidas siempre cambia algo, siempre hay algún matiz, otro color, otras sombras…



Tengo que volver hasta allá al fondo…ahora es todo bajar y luego 2 km de planicie, luego 500 m de bajar el umbral de Aguas Tuertas y la pista de Guarrinza, unos 9 km más los de la ida, en total haré unos 18 km.















Llego a la cabaña del Cubilar de la Loma. Son las 15:22 horas. Ya enseguida bajaré el umbral y retomaré la pista de Guarrinza.



Ahora, con una luz mucho mejor que por la mañana puedo ver las cascadas de río Aragón- Subordán precipitándose entre las rocas rojizas del permotriásico.



Finalmente, y tras 18 km de caminata y unas 6,30 horas, con paradas, son ahora las 16:00, llego al aparcamiento donde a las 9,30 dejé el coche esta mañana.

Bueno, pues ha sido un día genial. Espero que os haya gustado y os animéis como siempre os digo a repetir la excursión. Para mí un buen día. Si alguno o alguna tiene curiosidad en saber por qué estas tierras tienen ese color rojizo , incluyo un anexo explicativo al final. Que os vaya mu bien todo, buen fin de año y suerte. Nos vemos en momentum photo blog. Gracias por seguirme. ¡Hasta pronto!
Perfil y mapa de la ruta
Como siempre os dejo el mapa de la ruta. El MIDE es hasta el ibón, con descontar el tramo de bajar y subir hasta el mirador basta, así os podéis hacer una idea.


Rocas rojas, el Pirineo más antiguo
Hace 380 millones de años, existían en la tierra dos supercontinentes; Laurasia y Gondwana. Ambos colisionaron y formaron otro, Pangea. El choque duró cien millones de años. Consecuencia del mismo fue la orogenia varisca: se formaron cordilleras tan altas como el Himalaya, desde lo que hoy sería Iberia hasta los Balcanes.
En los siguientes millones de años, estas montañas se erosionaron hasta desaparecer. Y esto es lo importante para conocer el origen de todo ese material rojizo. Solo quedaron los materiales arrastrados por los ríos, depositados en grandes escombreras de arenas, arcillas y cantos rodados, que se fueron oxidando y enrojeciendo en un clima muy árido. Son materiales permotriásicos, formados entre el Pérmico y el Triásico.

Pero nada es eterno y Pangea se dividió otra vez en varios continentes. Los espacios que se abrieron fueron ocupados por el océano, el agua se coló por las grietas y se inundaron aquellas escombreras rojas.
Después, durante otros millones de años de nada, durante el Mesozoico y el Cenozoico, infinidad de animales marinos que vivieron en sus aguas, dejaron sus caparazones, conchas y esqueletos de carbonato de calcio en el fondo del océano al morir. Esos sedimentos se compactaron hasta formar capas de cientos de metros de roca caliza.
Hace unos 80 millones de años, la placa Ibérica empezó a chocar muy lentamente -durante 50 millones de años más- contra la Euroasiática, pero con tal fuerza que comprimió los materiales del fondo del mar y los levantó hasta dejarlos miles de metros por encima de las aguas. Hablamos de de lo que se ha denominado la orogenia alpina.
Y un testigo actual de que el impulso fue descomunal, es el macizo de Monte Perdido (3.355 m) en el Parque Nacional de Ordesa, el macizo calcáreo más alto de Europa. Fondo marino elevado a más de 3 km de altura, no está mal.
En el choque, nosotros, Iberia, nos hundimos ligeramente debajo de Eurasia, por eso desde el valle del Ebro actual, las montañas van creciendo escalonadamente hasta los picos más altos, y luego se desploman sobre las llanuras del norte, sin transición. El Pirineo creció como una ola, de sur a norte, y así quedó petrificado.
Después, los glaciares, lluvia, viento y demás agentes erosivos, modelaron la cordillera hasta darle la forma que hoy vemos. Así que cuando observéis los sedimentos rojos de aquella antigua erosión de la cordillera varisca, las arcillas rojas del primer Pirineo, reconvertidos en montes como el Castiello d’Acher o el Vértice del Anayet ya sabréis por qué están ahí y el origen de su característico color.
