Inicio: salida desde Lacuniacha
Hoy es 18 de agosto de 2021 y vamos a realizar mi hija y yo una agradable excursión hasta uno de los ibones más bonitos del Pirineo aragonés y uno de los más «asequibles» de alcanzar ya que podría catalogarse esta excursión para todos los públicos. Ibón en aragonés significa lago de origen glaciar, como ya os he contado otras veces. Como hay una entrada en el blog dedicada al Parque Faunístico de Lacuniacha, os remito a ella para saber cómo llegar hasta aquí, las cuestiones del parking y demás.

Únicamente deciros que si queréis aparcar en la zona reservada para los clientes del parque tendréis que pagar 5 euros. Nosotros podemos hacerlo en un lateral de la carretera, muy próximos a la entrada del parque, con lo que nos ahorramos el pago.

El punto de inicio es el aparcamiento del Parque Faunístico Lacuniacha (1.370 m), del que sale una pista de tierra en buenas condiciones por la que vamos caminando en ligero ascenso. Lo primero que dejamos atrás es una barrera metálica que impide el paso a vehículos no autorizados. Antiguamente se podía pasar y llegar a las cercanías del ibón en coche, pero hace unos años cortaron el acceso para el público en general.
El parque queda a mano izquierda, nos alejamos de él montaña arriba. La pista discurre entre laderas de pastos y árboles de todas clases.

Enlace con la PR-HU 93 (pequeño recorrido)
Poco antes de que la pista describa una amplia curva a la izquierda, el sendero señalizado PR-HU 93 (pequeño recorrido), la atraviesa. Tomamos este sendero hacia la izquierda. Ya podemos ver las cumbres que están encima del ibón, con Peña Telera destacando como el pico más alto.

Lo que estamos haciendo es acortar básicamente por los prados y bosques, siguiendo esta senda, así no hay que recorrer la pista mucho más monótona y larga en distancia.

Este camino de pequeño recorrido, sale a la pista en un par de ocasiones, pero se limita a cruzarla, hasta enlazar nuevamente con ella. El camino serpentea y gana altura por la suave pendiente, entre abetales y bosque caducifolio. Es un trayecto verdaderamente muy bonito, y cuando el claro lo permite, podemos contemplar de nuevo la siempre presente Sierra de la Partacua.


A ras de suelo encontramos varios ejemplares de Merendera de Montaña, que no debemos confundir con el Azafrán de Montaña, el primero es rastrero, el segundo se eleva sobre un tallo y además tiene únicamente tres estambres. En cuanto a lo demás, son flores prácticamente iguales, muy parecidas en forma y color.

Mi hija aprovecha para hacer algunas fotos a estas bonitas Merenderas de Montaña y continuamos la marcha por la senda.


La senda está muy bien indicada y se aprecia sobre el terreno la huella de los caminantes que han ido marcando la senda durante muchas y repetidas jornadas. No hay pérdida.


A veces la senda discurre entre abundante vegetación, boj y otro tipo de matorrales además de árboles. Hay que salvar algunos tramos de pendiente, pero muy suave.

Desde aquí se puede ver todo el macizo granítico que está sobre Panticosa, y al fondo hasta los dientes de los picos de Los Batanes (2.909 m). Mas abajo, en los prados, se ve la senda por la que hemos subido hasta esta posición.





Llegada al refugio de Telera (1.555 m)
Como a unos 45 minutos del inicio llegamos a las inmediaciones del refugio de Telera (1.555 m), que suele ser usado por pastores y que está situado en llano de la Plana dero Boz.

Casi inmediatamente la pista cruza sobre el barranco que desagua el ibón. En la foto de debajo a mano izquierda se puede ver el curso de agua que vamos a cruzar, ahora muy bajo de caudal, más parece un riachuelo que otra cosa.

Aquí el sendero se desvía definitivamente de la pista y va remontando el terreno junto al torrente que baja del ibón por el llamado Barranco del Boj (llamado así por la abundancia de este arbusto que huele de forma tan característica).Esta parte del recorrido es muy bonita y agradable.


Junto al torrente, vemos una flor , la Scabiosa cinerea de color rosa, con una mariposa azul, la Polyommatus eros, libando el preciado néctar, y de paso, llevándose el polen de la planta en sus patas para fertilizar a otra.


Remontando el barranco del Boj
Este barranco del Boj es muy bonito, de postal, las grandes piedras arrastradas en otras épocas cuando el barranco llevaba más caudal, sirven ahora para crear bonitos saltos de agua y pequeñas pozas cristalinas.



Rana Pirenaica
En un lado del torrente tengo la suerte de ver una rana Pirenaica. Es una rana rojiza endémica de los pirineos centrales, (Aragón y Navarra). Vive en torrentes pedregosos y fríos de las cabeceras de los valles. Me da tiempo de preparar la cámara y sacarle una foto, es un instante nada más, ya que pronto se esconde tras la seguridad de la vegetación circundante.

Seguimos caminando y llegamos al final del barranco, ya éste desaparece y el camino discurre por una zona más amplia de praderas y suaves lomas, aunque seguimos viendo el torrente, que siguiéndolo, nos llevará hasta el mismo ibón.

No podía faltar la foto sobre el bloque de granito semienterrado a un lado del torrente, creo que casi todos los visitantes del ibón se han hecho una foto encima de él con el pico Peña Telera de fondo.

Llegada al ibón de Piedrafita (1.611 m)
Tras el paso de la famosa piedra ya se vislumbra el final. Se intuye que se llega al ibón. Las paredes que forman Peña Parda y Peña Telera presiden el pequeño vaso donde se alojan las aguas del ibón de Piedrafita. Es el lago de origen glaciar situado a una menor altura del Pirineo aragonés.

También se puede contemplar la Peña Parda o como también se la conoce; Peña de Cachivirizas (2.661 m) que es el pico que acompaña a la Peña Telera (2.762 m) cuando se contempla la sierra de Partacúa, y que está separada de la misma por el collado de Telera (2.574 m).

Al llegar a la zona del ibón, hay que sobrepasar una pequeña loma que luego desciende hacia la cubeta del mismo. Es un ibón pequeño, y ahora no está muy lleno, pero el paisaje que lo rodea lo hace espectacular.

El Milano Negro
Mientras estamos dando una vuelta junto al ibón, un Milano Negro aparece en el cielo. Es muy parecido al Milano Real, pero el color de las plumas en este caso es algo diferente. De repente la rapaz comienza a dar vueltas sobre el agua del ibón e incluso desciende hasta la superficie, dando varias pasadas. Después se posa sobre unas rocas, como observando el entorno y vuelve a realizar sus acrobáticos vuelos. Logro hacerle varias fotos.



El milano negro (Milvus migrans) es un auténtico pirata del aire, acosa a otras aves consiguiendo arrebatarle en el aire las presas que con tanto esfuerzo han conseguido.
Como su nombre científico indica, migrans, es un ave migratoria, además de abundante y gregaria, llegando a ver decenas de individuos juntos que se desplazan a la Península ibérica en el mes de marzo, algunos individuos incluso en febrero, desde el continente africano, para nidificar y aprovechar el cálido clima veraniego, comenzando de nuevo su ciclo migratorio hacia África, finalizándose en el mes de septiembre.
Inspeccionando los alrededores del ibón
Hace un día magnífico, así que decidimos dar una vuelta por el ibón, y de paso, ojear el fondo próximo a la orilla a ver si encontramos algún habitante lacustre.

Mi hija descubre unas cuantas caracolillas que pululan por el fondo arenoso del ibón y se dedica a hacerles algunas fotos.


Al ser el fondo arenoso, y tener bastante vegetación, el agua adquiere un color verdoso amarronado, muy diferente al azul claro o grisáceo de otros ibones que se encuentran a más altura en el Pirineo aragonés cuyo vaso está formado en gran parte por roca viva.

Descanso y comida junto al ibón
Por aquí no hay mucha sombra así que decidimos subir una ladera y cobijarnos bajo la que nos proporciona un pino negro. Allí sacamos nuestros bocatas y comemos. Es un lugar muy agradable para estar, sopla una reconfortante brisa y no nos molesta nadie.


Después nos hacemos alguna foto de recuerdo con el ibón de fondo pero en una perspectiva poco habitual, en vez de verse la Sierra de Partacua, vemos el final del barranco del boj, esto es, el camino por donde hemos venido y por donde desagua el ibón.

Reunión de pastores…oveja muerta
Decidimos seguir camino y ir un poco más allá de los límites del ibón. Y vemos algo en el suelo. Al acercarnos nos llevamos una sorpresa.

Nos acercamos y resulta ser una oveja muerta. Me viene a la cabeza aquel refrán que dice «reunión de pastores, oveja muerta» lo único que pastor no se ve ninguno, pero la oveja está bien muerta. Con este refrán se da a entender que cuando un grupo de pastores se reúne para hablar, descuidan el rebaño y el lobo termina matando una de las ovejas. Una oveja viva cuesta en España entre 70 y 90 euros por cabeza, así que un buen rebaño es una importante inversión.

Puede que la oveja muriera de vieja o que estuviera enferma, pero está claro que dejó algo de lana enganchada en los cardos de alrededor. Las rapaces carroñeras y los buitres tienen alimento asegurado.


Tras el encuentro con la oveja continuamos camino y decidimos que vamos a subir a una loma próxima para contemplar el ibón desde más altura.

Es fácil de superar, tiene algo de pendiente pero aparentemente sin rocas. Lo cubre todo un manto de hierbas de color marrón claro, vamos allá arriba a ver lo que se ve.




Vamos subiendo y ya notamos que hemos ganado cierta altura respecto a los prados por los que anteriormente caminábamos. Al fondo a la izquierda, en gris, el resto de la Sierra de la Partacua, o Partacúa, como también la llaman.

La primera cumbre importante de la sierra de Partacúa desde su arranque oriental en el estrecho de Santa Elena (940 m) es la Corona del Mallo (2535 m), que emerge agresivamente mil metros por encima del pequeño ibón de Piedrafita (1604 m), a la izquierda de la canal de Cachivirizas o Cabacherizas.

Tras una cómoda ascensión llegamos a la parte alta de la colina donde hay algunos pinos. Desde aquí esperamos tener unas vistas mucho más amplias de todo el entorno. Para eso hemos subido.

Y el resultado no podía ser mejor. Podemos ver allá abajo incluso Panticosa, el macizo encima de él, la estación de esquí, y hasta los Dientes de los Batanes en la lejanía, ha merecido la pena subir hasta aquí.






Y mirando hacia la zona del ibón de Piedrafita, ahí lo vemos, más abajo, en todo su contorno, con el característico color amarronado que tiene hoy. Parece mucho más pequeño desde aquí arriba.


Regreso al ibón
Una vez que disfrutamos un buen rato de las vistas, nos disponemos a regresar al ibón para recorrer a la inversa el camino de hace un rato y desandar lo andado.

Ya en el torrente que desagua el ibón, justo antes de descender por el barranco del Boj, decidimos que nos vamos a refrescar los pies en las cristalinas aguas. Así que botas fuera y a remojarse tocan. Viene de maravilla.


Finalmente regresamos hasta Lacuniacha, no sin antes toparnos con un nutrido rebaño de vacas marrones que parecen estar todas amodorradas durmiendo una siesta en lo alto de una loma.


El Roquero Rojo (Monticola saxatilis)
Entre las hierbas y espinas de los arbustos veo un pajarillo, es un Monticola saxatilis, en este caso una hembra, pues el macho tiene el pecho rojo. Habita en los roquedos, pero cría en el suelo alpino. No es muy abundante en el Pirineo, por eso he tenido mucha suerte de poder fotografiar uno, o una en este caso.


Pues bien, hasta aquí la excursión al ibón de Piedrafita. Ha sido una jornada estupenda, en un entorno de postal y que recomiendo, pues es una caminata para todos los públicos a un lugar precioso del Pirineo aragonés. La vuela la hacemos por el mismo camino de la ida, para llegar a Lacuniacha y al coche.
Pero a continuación os cuento algo más, aunque no sea la excursión propiamente dicha, merece la pena ponerlo aquí.
Parada junto al Pantano de Búbal
Una vez ya bajamos en coche por la carretera que desciende desde Lacuniacha y pasa por el pueblo de Piedrafita de Jaca, decidimos ir hasta Panticosa, pero antes, a la izquierda, mientra vamos en el coche, vemos el Pantano de Búbal y lo más curioso, viejas estructuras y puentes de la antigua carretera que normalmente están bajo el agua, ahora están en la superficie. Decido aparcar en una zona amplia en un lateral y vamos a verlo.

Os dejo unas fotos de los puentes y de lo que normalmente no se ve. El pantano está muy bajo hoy. Es curioso imaginar que hace no muchos años, toda esa zona que ahora está sumergida tenía vida y era frecuentada por el hombre.





Pues espero os hay gustado la entrada, ahora os dejo el perfil de la ruta y el recorrido que hicimos por si lo queréis repetir. Hasta pronto en una nueva entrada del blog, saludos cordiales a todos y gracias por leerme.
Perfil de la ruta y recorrido

