Hola amigos y seguidores de mi blog. Hoy me voy en muy buena compañía, voy con mi hija, a un lugar sorprendente del Pirineo aragonés, el Parque Faunístico Lacuniacha. Es 23 de agosto de 2021, sigue la pandemia del covid 19, así que llevamos la mascarilla para donde no se pueda guardar la distancia de seguridad.
Hace tiempo que quería visitar este parque, pues el observar animales salvajes en semi-cautividad es algo que no se puede hacer todos los días.
Lacuniacha no es ni un parque temático ni un zoológico, es un “Bioparque” de 30 hectáreas, una zona del monte muy amplia donde los animales van y vienen libremente dentro de sus hábitats. Supone una representación tanto de flora como de fauna de las especies que viven o vivieron en algún momento en el Pirineo. Este parque forma parte de la Reserva de la Biosfera Ordesa-Viñamala (o Vignemale, como lo llaman los franceses).

¿Cómo llegar aquí? si vas en coche, hay que conducir hasta el Valle de Tena, en el Alto Gállego, y desde la localidad de Biescas, remontar la carretera hasta alcanzar el desvío que se ve a la izquierda y que indica dirección a la localidad de Piedrafita de Jaca y el Parque Faunístico Lacuniacha. Se ve muy bien, pero aún con todo, hay que ir atento con el coche para no pasárselo.
Llegada al Parque Faunístico de Lacuniacha
Una vez en Piedrafita de Jaca, se pasa el pueblo y se sigue unos pocos kilómetros más por una carretera asfaltada que nos lleva justo a la entrada del parque. Allí te reciben dos personas que son las encargadas de controlar el acceso al aparcamiento. Te piden 5 euros si quieres estacionar. Pero con una salvedad; si vas a visitar el parque, a la hora de sacar la entrada, te lo devuelven. No en caso contrario. Hay gente que va a hacer excursiones por los alrededores y no visita el parque pero igualmente quiere dejar ahí el coche y pagan.

Una vez previo pago, accedes a una explanada con varios niveles para estacionar. El primero y más cómodo está reservado para los visitantes del parque. Aparco allí. Voy con mi hija, y la verdad me hace mucha ilusión que me acompañe en esta visita, pues creo que le va a gustar.



La entrada al parque
Tras aparcar, toca hacer fila para entrar al parque. Hemos llegado muy pronto, abren a las 10 de la mañana, pues aún así, al poco rato ya se concentró un montón de gente a la espera de que abrieran las puertas.




Cuando ya se cumple la hora, nos dejan pasar indicándonos que los que ya tengan entrada adquirida por internet con anterioridad pueden entrar directamente y los que no, tendremos que ir primero a la taquilla. Yo intenté sacar la entrada por la web, pero ya estaban agotadas en la hora que me interesaba. Como veis, en verano este lugar está muy solicitado.


Una vez sacadas las entradas y tras atravesar por dentro la caseta de madera que pongo bajo estas líneas, accedes a una zona de descanso con unas mesas y unas sombrillas, pero es únicamente de paso. La verdadera entrada está subiendo una rampa hasta llegar cerca de una puerta y cerca metálicas.

Al rato sale una persona de la puerta metálica, esto es, desde dentro del parque, y nos dice que esperemos un momento, pero….se deja la puerta abierta. ¿Y qué sucede? pues que una familia de cuatro miembros, pasa «disimuladamente» hacia el recinto para ser los primeros. Pero no les sale bien la jugada. Los responsables se dan cuenta y los llaman. Tienen que salir bajo la inquisidora mirada de todos los presentes. Como veis, siempre hay algún listillo, pero no merece la pena quedar en ridículo ¿verdad?.

Mientras esperamos, un pacífico burro se nos acerca. Es muy manso, y como se deja, le hago alguna caricia en la cabeza. Está claro que le agrada el contacto con los humanos.


Sobre un tronco de la valla de acceso, veo un chinche amarronado. Estos insectos son inofensivos para personas y animales pero provocan daños en cultivos, huertos, árboles y plantas. Hay uno muy parecido, de una especie invasora procedente de Asia, el (Halyomorpha Halys), que se distingue de los autóctonos en que presenta en las antenas unas bandas blancas y cuando se siente amenazado, desprende un fuerte y desagradable olor como mecanismo de defensa.

Comienza el recorrido
Una vez entramos, me encuentro con unos carteles indicativos de los ecosistemas que podré contemplar, tanto de plantas como de especies animales que habitan en el parque, os los pongo debajo para que lo veáis.


Para acceder a las zonas valladas, hay que cruzar unas puertas que para atravesarlas, disponen de un curioso peso que, descendiendo desde el vano, hace que queden totalmente cerradas.


El Gamo
Bueno y comenzamos a ver fauna. Lo primero, el gamo. El gamo común o europeo (Dama dama, a veces llamado Cervus dama) es una especie de cérvido nativo de la región mediterránea. Se diferencia del otro gran cérvido europeo, el ciervo común (Cervus elaphus), en su menor tamaño, sus astas palmeadas y su manto de pelo pardo-rojizo salpicado de motas blancas en primavera y verano (ocasionalmente con una banda oscura en el lomo).

Lo que veo ahora son varios gamos alimentándose de un comedero preparado de propio para ellos.Considerado un herbívoro de amplio espectro, su dieta está fundamentalmente integrada por hierbas y gramíneas, las que suelen completarse con hojas, brotes y frutos otoñales.


Es inevitable pensar en el Bambi de Disney, aquel gamo que protagonizó aquella película de animación en color dirigida por David Hand, producida por Walt Disney y estrenada en Estados Unidos el 14 de agosto de 1942.



El Jabalí
Lo siguiente que puede verse es el jabalí. Pero, no está por ninguna parte. No siempre los animales pueden observarse justo cuando pasas por allí. No están en jaulas. Están libres, así que, hasta otra ocasión. Sólo lo podemos ver el panel explicativo.

El bosque de Lacuniacha es muy chulo. Estamos en un ambiente natural 100%, un bosque autóctono. No defrauda para nada al amante de la montaña. El suelo, tapizado de helechos.

El Corzo
Seguimos caminando y llegamos a la zona del Corzo. El corzo es un animal tremendamente adaptativo, pudiendo vivir tanto en bosques cerrados, como en amplias praderas. Es una especie solitaria, a diferencia de la mayoría de cérvidos europeos, que son gregarios.
Intentamos ver alguno, pero nada de nada. Empezamos a pensar que la observación también depende de la suerte. Espero que Lacuniacha no nos defraude. ¿Habrá merecido la pena venir aquí?. Ya son dos las especies que no vemos. Bueno, vamos a darle una oportunidad al parque, todavía quedan muchos animales por ver.

El Muflón europeo
Avanzamos por las amplias sendas y llegamos a la zona del Muflón. Este animal es muy llamativo por sus potentes cuernos curvados. Vamos a ver si hay suerte y se deja ver. El muflón europeo es un animal bastante grande, el cual puede pesar hasta 50 kg (kilogramos). Se asemeja a una oveja estilizada, de patas y cuello proporcionalmente más largos. La lana es mucho más corta y de color pardo oscuro, volviéndose blanquecina en morro, ojos, mitad inferior de las patas, nalgas y vientre.

Esta vez ha habido suerte. Están comiendo. Un montón de ellos. Les hago algunas fotos. De momento la visita está en empate técnico, ya veremos lo siguiente.

Con el zoom puedo fotografiar de cerca un ejemplar. Siempre es sorprendente ver todos estos animales en su entorno natural.

El Ciervo
Ahora le toca el turno al siempre reconocible ciervo. El ciervo común es un ciervo de gran tamaño (sólo superado por el alce y el uapití dentro del conjunto de los cérvidos vivos), con un tamaño ordinario de 160 a 250 cm de longitud y un peso en los machos de hasta 200 kg.
Esta especie presenta dimorfismo sexual, siendo las hembras más pequeñas y menos corpulentas que los machos; nunca presentan cuernas. Los individuos de sexo masculino presentan cuernas que renuevan cada año y, en algunas subespecies, una densa melena de pelo oscuro en cuello y hombros.





Tras ver el ciervo, seguimos por el circuito de Lacuniacha. Son pistas amplias, hay que seguir los carteles indicativos para completar el recorrido correctamente.


El Lince Ibérico
Llegamos a la zona donde se puede ver el lince. Hay que subirse a una plataforma de madera, donde se supone se puede contemplar a este felino. No es fácil. Miro y miro y nada. ¿No está a la vista?. Hay que tener en cuenta que aquí los animales no están en una pequeña jaula, afortunadamente por otra parte, sino dentro de un bosque, por lo tanto, pueden estar escondidos.

Pero cuando casi voy a desistir, algo se mueve muy a lo lejos entre la vegetación. ¡Eureka! puedo verlo. Una pareja de linces recostados. Con el zoom les hago una foto. Un lince me mira. Hasta parece que estuviera posando. Bueno, al final lo he logrado. He observado al escurridizo lince.

El lince ibérico (Lynx pardinus) es una especie de mamífero carnívoro de la familia Felidae, endémico de la península ibérica, conocida internacionalmente por su recuperación tras haber estado en peligro crítico de extinción a principios del siglo XXI. En 2002 tan solo se pudieron contar noventa y cuatro individuos. Espero que casi 22 años después el número sea mucho mayor.
Zona de descanso
Como a mitad de recorrido, llegas a una zona de descanso donde puedes comprarte algún bocata o comer lo que te hayas traído -dejan pasar comida- en unas mesas de madera que hay en una agradable zona arbolada.


Para que lo sepáis de antemano, os pongo aquí un par de fotos de los bocadillos que se pueden comprar y de los precios, por si os es de utilidad. Nosotros no compramos ninguno, llevamos nuestros propios bocatas, comeremos al terminar la visita, seguramente en el pueblo de Panticosa. Ya veremos.


En la zona próxima a las mesas hay un bonito cartel en color explicativo de las aves que se pueden observar en el entorno. Merece la pena echarle un vistazo, y si por casualidad escuchas piar a algún pájaro, igual si miras hacia arriba, resulta que es uno de los que aparecen en el cartel.

Sobre una valla de madera, veo un insecto. Es una Sitotroga cerealella, la polilla de los cereales. Es seguramente la principal plaga de los cereales, pudiendo atacar a cualquier tipo de grano, tanto en campo como en almacén tras la recolección.

El Bisonte europeo
Y ahora, junto a la zona de descanso, tendríamos que poder observar uno de los platos fuertes de la visita. El Bisonte europeo .Es de aspecto similar al Bisonte americano (Bison bison), pero de constitución más ligera. Su silueta es maciza, con los cuartos delanteros muy desarrollados, la cabeza ancha y grande y la cruz marcada. El color del pelaje es pardo oscuro, largo, y particularmente desarrollado en la cabeza, hombros y cuello.
¿Lo vemos? pues no. La visita en este punto empieza a defraudar. ¿Dónde están los animales?. ¿Tanta fama lleva el sitio y resulta que no se ve el Bisonte?. Bueno, seguimos adelante. Pero todo esto, de momento, no está siendo lo espectacular que esperábamos. ¿Tal vez demasiadas expectativas creadas?. Pero luego os contaré algo que nos hará cambiar de opinión…paciencia.

Cabra montés y sarrio
Después de quedarnos un poco chafados por no poder ver a los bisontes, continuamos recorrido y cruzamos una puerta metálica, nos toca la cabra montés y el sarrio. Esta vez sí los vemos. Una cabra va caminando libremente por la pista, sin importarle la gente. Están acostumbradas. Otras están descansando cerca plácidamente. Les hago unas cuantas fotos.


La cabra montés tiene cuernos bastante cortos y se parece bastante a una cabra doméstica, aunque la cabra doméstica .Los cuernos de los machos son notablemente gruesos y pueden llegar a ser el triple de largos que los de las hembras.


El rebeco (sarrio en aragonés) es una de las especies más representativas del Pirineo. Fáciles de ver, acostumbran a moverse en grupos de varios individuos, mientras saltan y corren por escarpadas laderas y canchales de roca.

Tranquilamente tumbado, un sarrio parece esperar a que la tarde caiga para retomar su actividad. Se ve que está mudando parte del pelaje.

El Señor de los anillos: Las dos torres
Mientras avanzamos por el trazado del parque nos encontramos con un árbol curioso. Por favor, no me digáis que no parece que tenga ojos y boca, y hasta un marca que parece la nariz. ¿Habéis visto Las dos torres de la saga del Señor de los anillos?. En esa película aparecen los Ents que son pastores de árboles, árboles que se mueven, aunque lentamente. Me lo recuerda.

El «enorme» Bos taurus taurus
La visita se va animando. Ahora vemos un toro enorme. Un tal Bos taurus. Es brutal, enorme, nunca había visto algo así. Está tumbado, pero puedo apreciar lo grande que es este animal. Bos taurus, comúnmente conocido como toro o buey, en el caso del macho, o vaca en el caso de la hembra, es una especie de mamífero artiodáctilo de la familia Bovidae. Generalmente domésticos, aunque en algunos casos se han presentado en estado salvaje, se crían a lo largo y ancho del planeta por su carne, su leche y su piel.




El Oso Pardo europeo
Y por fin, el ejemplar que, si logramos ver, bastará para decir que la jornada en este parque ha merecido la pena. El oso pardo europeo.

El oso pardo europeo (Ursus arctos arctos) es una subespecie del oso pardo (Ursus arctos) propia de Europa, desde la península ibérica hasta Escandinavia y Rusia. Es un habitante característico de bosques maduros de Europa, en hábitats boscosos en la zona occidental y en la oriental en hábitats de tundra. Su longevidad es de veinticinco a treinta años. Los máximos conocidos son de treinta y cuatro años en estado silvestre y de cuarenta y siete en cautividad. En los Pirineos se constató que un oso al que se le denominaba «Papillón» contaba con veintinueve años cuando murió.
Para acceder a la zona de observación del oso hay que subir por una rampa de madera hasta una zona elevada. Todo está muy bien protegido y acondicionado. Muros de acero, alambradas, puertas metálicas. El oso es un animal fiero. El visitante no puede quedar expuesto.

Esta vez los animales sí están a la vista. Son magníficos. Es una sensación increíble. Hay que venir para verlo. Estar tan cerca de un animal así sobrecoge. Menos mal que no nos pueden hacer nada, porque un golpe o mordisco podrían ser fatales. Os dejo un montón de fotos para que veáis lo que nosotros. A disfrutar…











Y por fin…una sorpresa. Aparecen los bisontes
Terminamos de ver los osos…y…¡los bisontes!. Lo que antes se nos negó, ahora aparece. Fenomenal, a nuestra derecha vemos el bisonte europeo que se ha dejado ver. Le hago unas cuantas fotos. La sensación ahora ya no es como antes. Este parque está mereciendo la pena. Estamos contentos. Nos lo estamos pasando muy bien, nos está gustando la experiencia.



Con el zoom hago unas cuantas fotos más a los bisontes. No es tan grande como el bisonte de las películas del oeste, pero aún con todo, es un magnífico animal.


El casi extinto caballo de Przewalski
El caballo de Przewalski, caballo salvaje mongol o takhi (Equus ferus przewalskii)es una variedad de caballo asilvestrada, descendiente de los primeros caballos domesticados por la cultura de Botai 3500 a.C. Su estado actual es crítico, reducido a unas pocas manadas. Verlo aquí es un lujo.
Durante el Pleistoceno, esta subespecie estaba difundida por gran parte de Asia, mientras que en Europa vivía otra muy similar, el tarpán (Equus ferus ferus), que se extinguió en el siglo XIX. Ahora estos que se ven aquí serían lo más parecido al tarpán que vivía en estado salvaje en el Pirineo.
Se estima que su linaje divergió del de los caballos de los cuales descienden la mayoría de razas domésticas actuales hace entre 13.300 y 11.400 años


Os dejo unas cuantas fotos de este raro caballo que habitó el Pirineo en tiempos remotos.






Continúa el recorrido ¿qué veremos ahora?
Seguimos avanzando y de momento no hay más fauna para ver. Pero el paraje es muy chulo. Se agradece la calma y quietud de toda esta zona. Es muy relajante. De repente toda la gente ha desaparecido. ¿Estarán comiendo aquellos bocatas?. Mejor, así la visita es mucho más tranquila.





El Lobo
Cuando pienso en el lobo no pueden dejar de venir a mi mente aquellos programas del inigualable Félix Rodríguez de La Fuente, cuando veía de crío los viernes por la noche en casa de mis padres «El Hombre y la Tierra» de TVE. La serie se mantuvo desde 1974 a 1981. El lobo, dentro de la serie de capítulos dedicada a la Fauna Ibérica, se emitió por primera vez en 1.977. Recuerdo un pastor corriendo gritando «el lobo, el lobo», era el enemigo público número uno.
Me acuerdo perfectamente a pesar de ser muy pequeño. Y podría decirse que de alguna manera esa serie marcó en mi subconsciente mi afición por la naturaleza en general. Le debemos mucho al gran Félix.

Con ganas de ver a este animal, subimos por unas escaleras a una especie de plataforma de madera. El lobo (Canis lupus) es una especie de mamífero placentario del orden de los carnívoros. El perro doméstico (Canis familiaris) se consideraba miembro de la misma especie según distintos indicios, la secuencia del ADN y otros estudios genéticos. Hoy en día se considera una especie distinta. Así que el lobo y el perro, al final, no son de la misma familia, a pesar de lo que se creía.


Pues bien. Al principio la decepción. Del lobo ni rastro. Vaya ¿nos iremos sin verlo?. Puede ser. Pero entonces, a lo lejos, junto a una piedra, algo se mueve…¡es el lobo!. Está echado, pero mira, y escucha atentamente. Con el zoom logro hacerle alguna foto. Es todo lo que hoy podré observar, pero bueno, al menos lo hemos visto. Os pongo un par de fotos.


El Zorro Rojo
Tras visitar la zona del lobo, toca la del zorro. Pero esta vez no hay suerte. Ni rastro de él. Sí que vemos una madriguera. Puede que esté dentro. Pero eso es todo. Os dejo fotos del cartel. Es lo que hay.


¿Qué es Lacuniacha? Fin de la visita
Os resumo lo que es el parque de Lacuniacha, para que situéis toda la visita. El parque está situado en el término municipal de Piedrafita de Jaca, a 2 Km. de su casco urbano y a 1380 m. de altitud.
Ocupa como antes os decía, 30 hectáreas del bosque conocido como “La Pinosa” a los pies de la sierra de La Partacua, y ofrece al visitante un recorrido de entre 2 y 3 horas de duración, – o lo que se quiera, según lo lento o rápido que vayas- nosotros no llegamos a dos horas.

Este recorrido se hace a través del monte, son 4 kilómetros y medio por sendero de montaña, sin perjuicio de que se prefiera ir a pasar el día, puesto que existen zonas de descanso y un quiosco-bar como habéis visto ya, en el que se pueden comprar bocadillos fríos y calientes, café, refrescos, helados etc.. y consumirlos en la zona de pic-nic anexa. (Os he puesto el cartel con los bocatas).
Lacuniacha no quiere ser una barrera para los animales que viven en libertad en los alrededores del parque, por este motivo, las vallas que cierran los recintos, están preparadas para que la fauna autóctona pueda entrar y salir del parque sin problemas. De esta forma, el visitante podrá disfrutar de ardillas, topos, aves y otros animales que viven en libertad en las inmediaciones.

Lacuniacha alberga 15 especies de animales en estado de semi-libertad y repartidas en diferentes recintos: Cérvidos (ciervo, reno, corzo y gamo), caprinos (sarrio o rebeco y cabra montés), bisonte europeo, jabalíes, muflones, lince boreal, osos, caballo de Przewalski y lobo europeo como habéis podido ver según os he ido contando.
Todos los animales que viven en el parque, han nacido en cautividad, provienen de centros de recuperación, o han sido rescatados de lugares donde no recibían los cuidados necesarios para su bienestar.

Pues bien, tras casi dos horas, nos despedimos de Lacuniacha. Ha sido una experiencia muy recomendable, emocionante y gratificante. Si te gustan los animales, te sorprenderá verlos en semilibertad y desde tan cerca. No dejéis de venir al menos por una vez, aunque tiene que ser muy bonito en invierno, todo nevado. Igual volvemos para esas fechas.
Despedida del Valle de Tena: zona de recreo de Búbal
Antes de emprender el regreso decidimos que en vez de ir a comer a Panticosa lo haremos en la zona de esparcimiento junto a la carretera y con vistas al Pantano de Búbal. Es un lugar muy bonito y agradable y hay mesas de madera para descansar y comer.

En una mesa que está libre, damos buena cuenta del almuerzo que llevábamos preparado para consumirlo durante la visita a Lacuniacha, ahora nos lo comemos tranquilamente. La temperatura es ideal, sopla una agradable brisa y se está muy a gusto.

El embalse de Búbal está muy por debajo de su capacidad, pero también es curioso verlo así, normalmente está más lleno.

El bajo nivel del agua nos deja ver algunos quitamiedos de la antigua carretera -esos pivotes que parecen almenas en la foto-, normalmente sumergida.

El paisaje es precioso, y tras la comida nos deleitamos con las apacibles vistas durante un buen rato.


Finalmente, una foto de recuerdo con mi hija y a volver. ¡Qué jornada tan estupenda!. Nos ha gustado bastante. Decidimos que volveremos otra vez en otra época del año. Tiempo al tiempo. Esperemos que la pandemia del covid 19 ya haya terminado.

Pues esto es todo amigos lectores. Espero que os haya gustado la entrada y que os animéis a visitar este sorprendente parque faunístico del Pirineo. Gracias por leerme y hasta pronto en momentum. photo.blog.
