Hola de nuevo amigos y seguidores de mi blog, hoy es 8 de agosto y me voy en solitario a hacer una ruta clásica que parte del Balneario de Panticosa. Los Ibones -lagos- Azules, o Ibones del Infierno, como también se les conoce. Cómo llegar al Balneario, ya os lo he explicado en otras entradas, así que no me extenderé.

Tampoco en deciros parte de la ruta porque la tenéis en la entrada anterior sobre el Ibón de Coanga. Y es que esta ruta de los Ibones Azules comparte trazado con la anterior hasta el refugio de Bachimaña y el ibón bajo de Bachimaña. Comienzo a contaros la salida.
Comienzo de ruta a los Ibones Azules (GR-11)
Como os acabo de decir, hay que llegar hasta el refugio de Bachimaña, por tanto, el camino es el mismo que el que hice anteriormente para ir al ibón de Coanga. Parto de detrás del refugio de la Casa de Piedra, como la otra vez, y subo por la senda marcada con las señales del GR-11. (Gran recorrido Pirenaico).
El GR 11 es un Sendero de Gran Recorrido que cruza en unos 800 kilómetros todo el Pirineo, desde el mar Cantábrico (Cabo de Higuer) al mar Mediterráneo (Cabo de Creus). Es una ruta que se encuentra señalizada en prácticamente su totalidad por marcas blancas y rojas.

Esta vez aparco en las proximidades de la Casa de Piedra y me dispongo a comenzar. El día ha salido algo nublado, y eso que anunciaban totalmente soleado.
Ya por la carretera, desde más allá de Huesca, a la altura de Nueno, veía el cielo bastante nuboso hacia el horizonte, no me equivocaba en pensar que tal vez también por aquí podría estarlo. No obstante, con tal de que no llueva o tenga tormentas vespertinas, me doy por satisfecho.

Subo por la GR-11 hasta el Mirador de la Reina, paso dejando a mi derecha las diversas cascadas del río Caldarés y me acerco a alguna de ellas para contemplarla más de cerca pues en la subida al Ibón de Coanga no me paré. No le dedico mucho tiempo por no demorar demasiado el horario previsto y sigo adelante.



Poco después llego al Llano de Bozuelo a 1.848 m de altitud, donde previa petición me hace un breve cuestionario una persona que recoge estadísticas. Me pregunta a dónde voy, la edad, mi lugar de procedencia, si llevo botiquín, si llevo mapa, si estoy federado…le contesto y continúo mi camino.

Pronto divisaré la Cuesta del Fraile. Ahora ya sé que al final de la misma se encuentra el Refugio de Bachimaña y ahí precisamente es donde tomaré el camino para ir a los Ibones Azules.


Fotografío un quebrantahuesos
Pero subiendo la famosa cuesta tengo la oportunidad de divisar en el cielo varias aves que están sobrevolando los riscos. Para mi sorpresa, una de ellas es un quebrantahuesos. No es fácil de ver. Saco la cámara y lo mejor que puedo le hago algunas fotos. Está lejos, pero tengo buen zoom.
Va rápido pero su silueta es inconfundible. Este buitre se lleva los huesos de animales muertos hasta grandes alturas para soltarlos, partirlos contra las rocas y poder ingerirlos para alimentarse.

La envergadura alar de esta especie varía entre los 2,75 y los 3,00 m. Su peso puede variar entre 4,5 y 7 kg. Tiene las alas largas y estrechas, la cola larga en forma de rombo y la cabeza recubierta de plumas, al contrario que el resto de buitres porque no mete la cabeza en los cuerpos de animales muertos, sólo come los huesos enteros.



Y también un buitre leonado
También cerca del quebrantahuesos vuela un buitre leonado. Le hago también fotos. Está bastante lejos. Enfoco lo mejor que puedo. Es un ave igualmente carroñera, pero a diferencia del primero, deja los huesos, sólo come las partes blandas de los animales muertos. En la naturaleza no se desperdicia nada, lo que unos no quieren, otros lo van aprovechar y esos huesos serán un festín para el quebrantahuesos.

Este buitre puede llegar a los 10 kg de peso, con una envergadura que supera los 2,5 m (pudiendo alcanzar los 260 cm). Las plumas son de color ocre o canela en la mayor parte del cuerpo (dorso, zona ventral y mitad anterior de las alas), siendo este el motivo de su apelativo «leonado».


Subiendo la Cuesta del Fraile
A medida que subo la famosa cuesta veo de nuevo la Cascada del Fraile y a un lado del camino observo algunos insectos y mariposas distintos a los de la vez anterior.

Puedo fotografiar una mariposa Apolo -Parnassius apollo-. Las manchas u ocelos rojos en las alas, son para despistar a los depredadores.


Otro insecto que veo es un lepidóptero bastante raro, esto es, una mariposa, y que parece la Tyria jacobea. Se alimenta del Senecio jacobaea (Hierba de Santiago), una planta tóxica de la que es voraz consumidora llegando a asimilar sus sustancias tóxicas no solamente para no perecer, sino para defenderse de sus depredadores, que conocedores de su toxicidad la dejan tranquila. Esta planta se encuentra solo en los Pirineos y otros sistemas septentrionales.



Desde aquí veo perfectamente la ladera de enfrente del Valle del Caldarés y los picos de ese lado – Piniecho, Foratula-y no les pega de momento el sol. El cielo no termina de despejarse del todo. Espero que no se empeore el día. Prosigo.

El desvío hacia los Ibones Azules
Así como para ir al Ibón de Coanga abandoné el GR 11, ahora por el contrario, debo seguirlo. Justo antes de la senda que desciende al Refugio de Bachimaña y que va hacia la derecha, hay una bifurcación y un cartel que indica la dirección a seguir para llegar a los Ibones Azules. Hay que ir a la izquierda.

Una hora dice el cartel, pero ya me confirmaron los guardas del refugio el otro día que cuesta más. Como mínimo una hora y media y sin contar paradas para hacer fotos etcétera. Consejo: siempre añadid media hora a lo que pongan, los tiempos que calculan son sin paradas y a buena marcha.


El sendero comienza subiendo algo. Pronto a mi derecha y más abajo tengo el Ibón de Bachimaña inferior, y el refugio.


La senda es bastante pedregosa, pero luego lo será aún más. Hay señales blancas y rojas del GR 11 marcando el camino.

Aparecen los siempre bonitos y fotogénicos lirios de montaña. Estoy a 2.198 m. El día sigue presentándose con intervalos nubosos en el cielo pero no parece que vaya a ir a mayores.


La senda a veces llanea, otras sube algo y otras desciende, con tramos más llanos y otros más pedregosos. Va paralela al ibón bajo, pero en altura, y atravesando algunos canchales. Al fondo se ve bien la presa del Ibón de Bachimaña alto.

Echo una mirada atrás. La ladera de la derecha es la que he ido recorriendo. Abajo a la izquierda se ve el tejado del refugio de Bachimaña.

Veo a un lado unos ejemplares de margarita de Shasta -Leucanthemum superbum- con pétalos de color lila, es una flor originaria de los Pirineos, por lo que resulta una especie resistente al frío. La temporada de las margaritas de Shasta es en verano, entre los meses de junio y septiembre. Les hago una foto.



Bordeando el Ibón de Bachimaña alto
Una vez que se deja atrás Bachimaña bajo, la senda comienza a bordear por la izquierda el ibón alto. Las vistas son muy chulas, precisamente porque es un ibón que tiene en el centro una isleta. Al frente, en la foto de debajo, el pico Marcadau (2.541 m) -el más ancho- y el puerto de Marcadau, a su izquierda sobre el ibón.


El camino se vuelve cada vez más incómodo de pisar porque es todo piedras. Pero es lo que hay. Usad bastones y tened cuidado al pisar y ya está.

Donde no hay marcas del GR 11 hay hitos, así que tranquilos. No te puedes perder si vas atento.

La senda se torna en algún tramo un poco más amable, y en todo momento nos va enseñando las marcas rojas y blancas del GR 11. A la derecha arriba, en la sombra, el pico Gran Facha (3.005 m) es un pico situado en la frontera de Francia y España, entre el Balaitús y los Infiernos.

Con el zoom ya puedo fotografiar de cerca el pico de Piedrafita (2.952 m) que se alza imponente en el horizonte.

Ya desde aquí veo el Barranco de los Azules y la senda de subida a los ibones. Aún me queda un buen trecho por recorrer. En el horizonte se observan muy bien el pico de La Gran Facha, y casi escondido a la izquierda, el pico Piedrafita.

Otra flor que veo de camino es un ejemplar de Hypericum richeri. Especie endémica de los Pirineos, es una planta que crece en grietas de roquedos, que es por donde voy, desde los 900 m a los 2.500 m de altitud.

El Barranco de los Azules
Una vez ya en el Barranco de los Azules, la senda atraviesa un río que discurre por este barranco. Buscaré el mejor paso posible, intentando no mojarme. Han colocado unas estructuras metálicas a modo de pequeñas pasarelas pero están en malas condiciones. También está la opción de cruzar saltando de piedra en piedra con ayuda de los bastones, cosa que hago.

Pero quizás hubiera sido mejor hacerlo por la pasarela metálica que está doblada, como hice a la vuelta, ya que las piedras eran algo inestables.

Y ya desde aquí se puede ver la Cascada de los Azules, y arriba a la izquierda la imponente Marmolera (3.065 m) de los Picos de los Infiernos (3.082 m).



En la parte plana del Barranco de los Azules hay algún poste indicativo de dirección. Yo voy a seguir hacia los Ibones Azules, por el GR 11, pero también hay una indicación para ir a la derecha si se quiere ir al Collado de Marcadau.



Algún torrente baja de la zona de la izquierda de la senda. Unos Acónitos -Aconitum napellus- con sus flores moradas en forma de casco, crecen junto al curso de agua.

Subida al Ibón Azul inferior
A medida que voy ascendiendo, echo la vista atrás y puedo ver allá abajo el Barranco de los Azules que acabo de dejar y más al fondo, el pico Serrato (2.888 m).

La senda es exigente y el firme muy pedregoso. Pero ya se sabe que las rutas de alta montaña suelen ser así. Sigo animado hacia mi objetivo. Las vistas, inmejorables.

Encuentro y fotografío un ejemplar de Ruda de los prados -Thalictrum aquillegiifolium-, con esas flores filiformes tan características.



Para llegar al primer ibón azul, hay que pasar por encima del torrente que viene descendiendo de los ibones. El terreno es bastante exigente pero tiene su encanto, sobre todo por las vistas. Algunas piedras y rocas presentan las huellas de la meteorización granítica. Las marcas del GR 11 siempre presentes en este tramo.





Poco a poco me voy acercando al primero de los ibones. A la derecha veo gente subiendo por lo que parece una ladera pedregosa y bastante exigente físicamente. Es el camino para llegar al segundo de los ibones, que luego haré yo. Detrás, de nuevo, el inmenso Pico de Piedrafita (2.952 m).



Llegada al Ibón Azul inferior (2.380 m)
Finalmente llego al primero de los ibones. Hay algo de gente. Me voy a entretener lo justo porque quiero llegar al Ibón Azul alto y de paso comer allí, antes de que el tiempo pueda empeorar. La verdad es que no me extraña que los llamen así – ibones azules- porque el agua tiene un precioso tono azulado.
Me hago una foto con el trípode pequeño y con el ibón y los picos de fondo, los picos de Los Infiernos (3.082 m).

A la izquierda de los Infiernos, y sobre el Ibón Azul bajo, se ven los picos de Bachimaña (2.675 m). No hay nada de vegetación aquí. Sólo la roca pelada.

Trepada al Ibón Azul superior
Ahora toca alcanzar el segundo ibón. Comienzo la subida de la dura senda. Es todo piedra en su mayoría, bloques grandes, y muchas veces hay que improvisar el mejor paso entre ellos para superarlos e incluso utilizar las manos para estabilizarse, pero nada que no se pueda conseguir con un poco de intuición. Hay hitos orientativos, ya que el camino a tramos desaparece.


De todas formas, la dura trepada merece la pena, porque las vistas del Ibón Azul inferior son magníficas. El agua desde aquí arriba es de un azul todavía más intenso que cuando estaba allí, desde luego hace honor a su nombre. Los picos de Bachimaña, de roca color blanquecino grisácea, contrastan con el color azul del ibón.

En altura todo adquiere perspectiva. Desde aquí se pueden ver los dos ibones. El Ibón de Bachimaña alto al fondo y a la derecha de la foto, el Ibón Azul bajo. A la izquierda, en la parte inferior, la pendiente que acabo de superar hasta ahora. Y al fondo, en el horizonte, la pirámide negruzca del pico Serrato .

Alzo la vista y poco a poco se intuye el final de la exigente trepada. Imagino que allá arriba estará el otro ibón. Ya veremos si no me equivoco o aún tendré que subir más.

Pues no, mi gozo en un pozo. Todavía no he llegado, pero debe faltar muy poco. Aprovecho como puedo para colocar el trípode pequeño y hacerme alguna foto contra el azul intenso del ibón.


Llegada al Ibón Azul superior (2.420 m)
Y por fin, el terreno se aplana, y ya no hay que subir más. He salvado 40 m de desnivel positivo, pero muy de golpe.Veo el Pico Piedrafita mucho más cerca. Dos senderistas aparecen. Pregunto. Justo tras ellos, abajo, metido en su hueco natural, está mi último objetivo del día, el Ibón Azul superior.

Y ahí está el ibón. Y a la izquierda del Pico Piedrafita, el Collado o Cuello del Infierno (2.721 m), esa V que aparece en sombra en la foto y que los montañeros atraviesan para ir a los Picos de los Infiernos.



Lo siguiente que hago es recorrer el ibón, que como se puede ver por la foto, se hace por su orilla derecha. Pretendo inspeccionar la pradera que tengo frente a mí, que no es otra cosa que parte del ibón colmatado por los sedimentos desprendidos de las laderas de alrededor durante los últimos miles de años.



Con el zoom capto el Cuello del Infierno y un poco más de cerca la ruta ascendente que siguen unos cuantos montañeros, posiblemente para hacer cima en los Infiernos, y que pasa junto a un gran nevero.


En la pradera junto al ibón se ve una tienda de campaña, y también gente acurrucada dentro de una especie de muretes de piedra, para protegerse del viento, que por cierto, viene fuerte y bastante fresco. Algunos montañeros pasarán aquí la noche y subirán a los Infiernos por la mañana temprano.

Yo también intento buscar una zona protegida del viento, y la encuentro junto a una lometa que me hace de barrera protectora. Allí me encuentro con cinco chavalas, son catalanas, y han ocupado uno de los muretes de piedras.

Les pregunto si van a pasar la noche aquí, y me dicen que sí. Les recomiendo que se abriguen pues aún hará más frío. Se están preparando una sopa y pasta caliente para comer.
Yo por mi parte decido comer también y descansar un rato antes de emprender el regreso. Cuando alguna nube deja pasar la luz del sol, se agradece tremendamente el calor de sus rayos y eso que yo no soy nada friolero, más bien lo contrario.

Cuando he terminado doy una vuelta por la orilla del ibón más cercana y me hago una última foto con este fondo tan bonito y emprendo la vuelta.


La metamorfosis de los renacuajos
A medida que voy caminando por la orilla del ibón, puedo ver en sus cristalinas aguas bastantes renacuajos. Ahora mismo están metamorfoseándose a ranas. Hay renacuajos tal cual y algunos que tienen ya las cuatro patas -o ancas- de las futuras ranas adultas. Es muy curioso de ver. Os dejo unas cuantas fotos que pude hacerles.





Descenso hacia el Barranco de los Azules e Ibones de Bachimaña
Me despido de este ibón azul y comienzo a bajar hacia el otro y después lo haré hacia el Barranco de los Azules, y de ahí hasta los ibones de Bachimaña y a la bifurcación para bajar por la Cuesta del Fraile.
Como todo ya lo conocéis por la entada anterior y lo que os he ido contando en ésta, me limitaré a poneros algunas fotos para que os hagáis una idea del camino de vuelta. Os las incluyo bajo estas líneas sin prácticamente texto.


















El recorrido que estoy haciendo hoy sobre el GR 11 forma parte de la etapa 14 de esta Senda Pirenaica. Etapa de alta montaña entre el Refugio de Respomuso y el Balneario de Panticosa a través del collado de Tebarray y los ibones de Bachimaña.


Llegada a la bifurcación hacia la Cuesta del Fraile
Ahora ya he llegado de nuevo al lugar desde donde partí esta mañana para acceder a los Ibones Azules. Ahora a bajar la cuesta del Fraile dirección Balneario de Panticosa.


Bajando la Cuesta del Fraile
Sólo os dejo algunas fotos de como se ve la famosa cuesta por la tarde, todo o demás os lo he contado ya.






La senda sobre el río Caldarés
Os digo lo mismo. Idénticos lugares que a la ida, pero otra visión diferente por la hora del día. Os pongo más fotos.


Llegada a Bozuelo y vías de escalada
Llego a la planicie de Bozuelo. Lo único novedoso: deciros que en una pared de roca en un lateral del llano, vi escaladores, gritaban bastante, imagino que dándose instrucciones. Eran franceses. Por lo que he podido averiguar hay varias vías. La vía “Baloo” que recorre un espolón, bastante vertical, fue abierta en el año 2017 por escaladores españoles, y está a la izquierda de la Arista Mogli, otra de las vías. .



Alguna tienda vi ya preparada para pasar la noche en el llano. Desconozco si aquí está permitido pernoctar y acampar.

El Llano de Bozuelo, al estar al mismo nivel que el río Caldarés y tener cascadas y pozas en las proximidades es utilizado por algunos para refrescarse.



Las cascadas del Caldarés
Os dejo algunas fotos de las cascadas y partes de la senda de regreso porque con la luz de la tarde parecen otros lugares, y están muy chulos de ver.








EL tramo final
Ya estoy llegando. Ahora se ve perfectamente el mirador de la Cascada del Pino al otro lado del río.



Curiosamente me encontré sobre las hojas de un árbol un montón de diminutos huevecillos rojos. Son típicos de los insectos y probablemente sean de una especie de mariposa que no puedo identificar.


Llegada al Balneario y Casa de Piedra
Bueno, pues ya he llegado. Todo parece distinto. La terraza de la Casa de Piedra, esta mañana vacía, hierve ahora de animada actividad. Yo por mi parte ya me preparo para volver a Zaragoza tremendamente satisfecho por una jornada espléndida de montaña y por el objetivo cumplido. Espero que os haya gustado y os animo a realizar esta bonita excursión. Hasta otra entrada en mi blog y gracias por seguirme, ¡saludos a todos!.



Ruta y perfil de elevación (sólo ida)
Os dejo como siempre el perfil – sólo ida, la vuelta es bajar lo mismo- y la ruta entera con algunas indicaciones para que os hagáis una idea de dónde he estado.



