Hola de nuevo amigos y seguidores de mi blog. Hoy os voy a contar una salida que he hecho a uno de los lugares más privilegiados y bonitos del Pirineo aragonés, el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Ya conocéis el lugar por otras entradas del blog, pero es un paraje extraordinario que nunca te cansa ni te deja de sorprender por su exuberancia y magníficos paisajes.
Es 11 de julio de 2020, sábado. Seguimos con el COVID-19 por todas partes, con continuos rebrotes por toda España, mascarillas obligatorias en todo momento en algunas Comunidades Autónomas aunque se guarde la distancia de seguridad y demás.
Zaragoza, mi ciudad, ahora mismo ha dejado la nueva normalidad y está en Fase 2 flexibilizada.Pero la vida debe seguir, con precauciones, por supuesto, pero no te puedes paralizar o no harías nada.Nos vamos esta vez a la Comarca del Sobrarbe.
He quedado con mi amigo Ángel a las seis de la mañana y como siempre que planificamos caminatas, salimos puntuales hacia nuestro destino. Con Ángel comparto el gusto por la naturaleza y las andadas, y además lo bueno es que cuando vamos los dos, no nos importa «perder el tiempo» que haga falta en observar la flora y la fauna que nos vamos encontrando por el camino y hacer unas cuantas fotos, algo impensable para los que van al monte sólo para cumplir un objetivo de ruta sin más.
El camino viejo de Torla
Una vez en Torla, aparcamos el coche y comenzamos la excursión. Vamos a ir a la Pradera de Ordesa por el camino viejo, desde el mismo pueblo de Torla. Esta es una ruta poco conocida, ya que la mayoría de la gente prefiere ir en autobús o coche particular (dependiendo de la época del año) directamente a la pradera y desde allí visitar las cascadas, o llegar hasta el circo glaciar etc.
Pero no saben que se están perdiendo una maravilla de caminata, por lugares que realmente te dejan asombrado y te transportan a una época en que todo era más salvaje y primigenio. Yo estoy seguro de que os va a encantar. Comenzamos a andar y las primeras luces del día ya dejan ver claramente el famoso pliegue tumbado de San Antón.
Este camino está muy bien señalizado, tal y como podéis ver en las fotos, no tiene pérdida. Veremos varias indicaciones que nos resultarán familiares, los colores del GR (gran recorrido) de blanco y rojo, y los del PR (pequeño recorrido), de blanco y amarillo.
El camino viejo en su primer tramo resulta sorprendente por su recogimiento y belleza. Se baja por un suelo empedrado, rodeado de vegetación y muretes de piedra, que forman un túnel de frescor y penumbra. A veces, se abre, permitiéndote contemplar algún prado y los montes de alrededor.
A estas horas de la mañana, -hemos comenzado a caminar a las ocho-, se nota que todavía no pega el sol en el fondo del valle y la luz es más tenue, además la temperatura es muy agradable. No podemos dejar de hacernos algunas fotos con este entorno tan relajante y sorprendente.
Llegada al río Ara y al puente de La Glera
Tras recorrer como un kilómetro aproximadamente, la senda se abre y llega al río Ara, cuyo cauce lo cruza un puente de piedra, el puente de La Glera. Es un antiguo puente que salva el camino desde Torla a los pastos de Ordesa y a los campos de Diazas.
Caminado por el Turieto Bajo
Cruzamos el puente de la Glera y tomamos la pista que arranca a nuestra izquierda, (GR-15) y que va paralela al río Ara. No hay que ir por una que arranca al terminar el puente un poco más arriba también a la izquierda y que lleva al camping. Aunque veáis un cartel que pone Santa Ana indicando esa pista, no hagáis caso, es un PR para llegar hasta allí por una senda.
Esta pista va paralela al río como os he dicho y de hecho, en algún poste como el que aparece en la foto que os pongo debajo, se ven perfectamente los colores blanco y rojo de la GR-15, y si os fijáis además veréis que bajo éstos han pintado un aspa con los colores del PR, que quiere decir que no va ya por ahí.
El río queda siempre a nuestra izquierda, y en el horizonte cercano aparece la Peña Duáscaro como una mole de paredes verticales y lisas cuya forma se la debe al antiguo glaciar que existía aquí hace 50.000 años.
Seguimos caminando y cuando llevamos aproximadamente 1 km recorrido por la pista, esta da un repentino giro de 180º. Es una curva que asciende de sopetón, por ahí no hay que ir. Ese recorrido sube por las laderas de la Sierra de las Cutas, y nos lleva hasta los Llanos de Diazas y a la ermita de Santa Ana.Por aquí sólo se permite circular a vehículos autorizados.
Es en este punto donde a nuestra izquierda veremos un sendero bastante ancho y que va ganando altura paulatinamente,tranquilos, hay unos carteles que indican el camino de Turieto para llegar a Ordesa. En las fotos que os pongo bajo estas líneas se ve claramente.
Como podéis ver, el camino está rodeado de abundante vegetación y aquí es donde pudimos ver unas cuantas flores y hacerles fotos.
La ancha senda deja ver un prado a la izquierda y desde ahí se observan muy bien el pliegue tumbado de San Antón y enfrente la Peña Duáscaro. Parecen dos gigantes que están mirándose fijamente.
Seguimos por la pista hasta llegar aproximadamente como 1,3 km más adelante al cruce con la GR-11, procedente de Bujaruelo y que nos conducirá directamente hasta la pradera de Ordesa. Las marcas blancas y rojas están pintadas por doquier. El camino por el que vamos es una preciosidad en cuanto a la vegetación que lo rodea y las zonas de sombra y penumbra que la frondosidad crea.
El sol ya va iluminando el valle y se ve muy bien el pueblo de Torla en la lejanía. Sin embargo por donde nosotros caminamos al ser la ladera Este las montañas nos mantienen en la zona de sombra.Otro prado a la derecha del camino nos permite ver completamente la Peña Duáscaro.
De vez en cuando van apareciendo carteles que nos van guiando hacia Ordesa por Turieto. Lo único que hay que hacer es seguirlos.
Tras unos aproximadamente 3,5 km, hay que estar muy atentos porque nos podemos confundir de ruta. Tenemos que seguir por el GR-11, el sendero que en la foto de debajo aparece más hacia la derecha y que sube en pendiente, porque si seguimos por el de la izquierda, y que va de bajada, nos llevará al río Arazas, al puente de la Ereta y al puente de los Navarros, y hoy no vamos a visitar estos lugares.
Mucho ojo porque el letrero está clavado en una roca y casi no se ve. Os lo pongo en la foto bajo estas lineas.
Seguimos el GR-11 por Turieto, y el bosque y la vegetación exuberante nos siguen acompañando. Enfrente, las paredes del lado oeste del valle están totalmente iluminadas por el sol.
Seguimos en todo momento la marcas de la GR-11, que aunque no estuvieran, daría igual, pues la senda está claramente perfilada. Al rato se va cogiendo pendiente que en algunos tramos es acusada aunque el firme es muy bueno.Vamos rodeando por su base la montaña y en algunos tramos caminamos pegados a la roca. Ángel echa un vistazo por si viera alguna vía de escalada.
Tras recorrer un buen tramo por esta senda ya notamos que hemos subido de cota rápidamente. Después llegamos a una zona de carteles donde podemos ver como ir a la Pradera de Ordesa por Turieto Bajo. Iremos por ahí.El sendero sigue subiendo la montaña y el firme ya no es tan bueno. Los bastones aquí son recomendables.
Se ven pequeños helechos sobre las rocas y lo que me hace mucha gracia, si miras bien, veo fresas silvestres.
De pronto, nos topamos con otra zona en la que hay un montón de carteles y hay que decidir por donde vamos a ir. Nosotros seguiremos por el G-11, por el Turieto Bajo. Pero hay otro camino, El Turieto Alto, no descartamos hacer una circular y volver luego por ahí.
Vamos caminando y en un lateral de la senda vemos un bosque de árboles cuyos troncos están repletos de musgo. Hacemos una parada para meternos entre ellos y hacernos alguna foto. Parece un paisaje onírico.
Después de dejar atrás el bosque de líquenes y hongos, el camino se abre otra vez al paisaje y en continua trepada nos lleva hasta un tramo más llano del sendero, seguimos por la GR-11.
La cascada de Molinieto
Tras unos 4 km de recorrido, desde la senda se puede observar unas magníficas vistas de la confluencia de los ríos Ara y Arazas así como de la Cascada del Molinieto.
Mientras camino, puedo ver la carretera que sube a la pradera de Ordesa, y como va serpenteando la ladera del monte y superando poco a poco el fuerte desnivel. Justo enfrente se observa la Sierra Casas.
En la lejanía se adivina también el Tozal del Mallo con sus 2.254 m. Tras unos cuantos metros la senda se interna otra vez en el bosque.
A partir de aquí entramos en una umbría, húmeda y densa masa forestal, orientada al norte, formada por hayas, pinos y abetos, que apenas deja pasar la luz. Los líquenes y el musgo predominan por doquier, en troncos y rocas, un indicativo de la buena calidad del aire.
Es un bosque magnífico, no me canso de hacer fotos de la senda rodeada de los altos troncos, y no deja de impresionarme el silencio reinante y el olor profundo a resina y madera que desprenden los árboles y la vegetación.
También nos encontramos algún tronco caído que cierra el paso, pero da igual, se sortea con facilidad. En una especie de claro os encontraréis una cabaña que es más bien un refugio para cuando se presenten tormentas y temporales.
La cascada de Tamborrotera
Levaremos ya unos 6 km cuando en el camino nos encontraremos con un desvío señalizado nuestra izquierda que nos permitirá acceder al mirador de las cascada de Tamborrotera.
Descendemos por una pequeña senda que acaba en un mirador que nos permite observar una cascada que ha creado a su vez una poza o también conocida como marmita de gigante,donde las aguas se tornan de un bonito color azulado. Como pega el sol, se forma un pequeño arcoiris al precipitarse el agua.
Después hay que volver al camino principal y continuaremos recorriendo este tramo del GR-11 que no deja de sorprendernos por su espectacular belleza.
La cascada de Abetos
Enseguida otro cartel a la izquierda del camino nos indica que podemos dirigirnos a visitar la Cascada de Abetos.
Esta cascada de Abetos baja deslizándose durante mucho más trayecto por el cauce rocoso y en pendiente del río formando un agitado manto de espuma blanca muy relajante de ver. El estruendo de la cascada lo llena todo.
Abandonada la zona de la cascada, seguimos por el bosque. El río Arazas se oye abajo, y vemos que la pendiente hasta el cauce es suave y que si la descendemos podremos acercarnos a verlo. Así que dejamos por un rato la GR-11 y bajamos entre los árboles.
Entre el cantar de los pájaros, el murmullo del agua y el bucólico paisaje, Ángel descubre una flor muy rara, y difícil de encontrar, la oreja de oso. Por encima del bosque, al otro lado del río, asoma El Tozal del Mallo.
Volvemos otra vez a la senda y nos encontramos con unas serie de carteles que nos indican el camino a seguir para llegar a la pradera de Ordesa.
El monumento a Lucien Briet
Llevamos unos 7 km recorridos, cuando nos topamos con un puente sobre el río y justo donde arranca la pasarela de madera, nos encontramos con el merecido monumento al parisino Lucien Briet, explorador y fotógrafo francés gracias al cual y a sus trabajos de difusión de las maravillas de Ordesa fue declarado en 1.918 este espacio Parque Nacional.
Hacia la pradera de Ordesa
Si ahora decidiéramos cruzar el puente, llegaríamos a la pradera de Ordesa igualmente pero el recorrido no sería tan bonito, así que vamos a continuar por el camino de Turieto.
Cada vez la hierba y los prados van ganando espacio al bosque hasta que prácticamente desaparece, salvo por algún árbol aislado.
Desde aquí se contempla perfectamente el Tozal del Mallo y el pico del Gallinero cientos de metros sobre nuestras cabezas. Es una estampa impresionante.
A un lado del camino nos damos cuenta que han instalado una estación meteorológica. Este lugar tienen mucha importancia a nivel turístico, hay que saber en todo momento el tiempo que está haciendo.
Llegada a la Pradera de Ordesa
Tras 8 Km, llegamos a unas señales de dirección y al Puente de las Fuentes que permite el acceso a la pradera de Ordesa.
Parada en la pradera para comer y regreso
Si queréis reponer fuerzas, la pradera es un lugar muy agradable para hacerlo. Nosotros buscamos un gran árbol y aprovechamos la sombra que nos proporciona para comernos tranquilamente unos bocatas.
Ahora sólo nos queda volver. Yo le propongo a Ángel hacerlo por el Turieto Alto, pues no lo hemos recorrido nunca ninguno de los dos. Así que vamos para allá.
Vuelta por el camino de Turieto Alto
Desandamos un trecho de lo que hemos hecho esta mañana, cruzando de nuevo las praderas entre los árboles aislados y llegamos a un poste indicativo, donde se nos ofrece la posibilidad de volver por el camino de Turieto Alto. En las fotos que os pongo debajo se ve muy bien, en vez de seguir recto por donde vinimos, hay que girar a la izquierda, justo donde lo indican estos carteles.
Tras cruzar un pequeño riachuelo junto al que hay tumbado y partido un tronco de haya enorme, tomamos la senda que comienza empinada hacia arriba.
Un pequeño poste con los colores verde claro y blanco, indican el principio del camino de Turieto Alto.
Lo que vendrá ahora nos sorprendió muy gratamente a los dos pues nos internamos en un bosque que transmitía una sensación de autenticidad y naturaleza salvaje, difícil de encontrar en otras rutas del pirineo más «domesticadas» para el público en general.
En un silencio únicamente perturbado por el canto de algunos pájaros, vamos recorriendo esta senda y admirando todos los recovecos por los que pasa.
El musgo lo invade todo en cuanto puede, troncos, raíces de árboles, piedras y ramas. Una gran piedra o lo que sea que haya debajo, está totalmente cubierta y, echándole un poco de imaginación me parece ver la cabeza de un osito de peluche, con los ojos , la nariz, la boca y las orejas redondeadas a cada lado…¿os pasa lo mismo?
La senda va subiendo el monte, aunque a trozos llanea e incluso desciende.Seguimos impresionados por la altura de los árboles y sus troncos rectos hacia el cielo. Pero también nos llama la atención que hay muchos árboles caídos entre ellos.
Ya no se oye el río, hace rato que hemos dejado el otro camino, «el bajo»,en una cota de nivel mucho más inferior a la que ahora nos encontramos. El bosque cada vez es más salvaje. nos encanta ese aspecto primitivo y «descuidado» que tiene.
Salvo porque seguimos una senda, esto es lo más parecido a internarse en un bosque pirenaico virgen campo a través.
En un momento determinado la senda deja ver un claro a través de los árboles y un camino que da acceso a lo que parece un cortado. Hay un pequeño tronco cruzado, a modo de barrera, no vaya a ser que alguien se despiste, y se precipite al vacío. Nosotros nos acercamos con precaución para darnos cuenta de que aún hay espacio de sobras hasta lo que es propiamente el borde de la montaña.
Desde aquí se ve perfectamente el antiguo Parador Nacional,entre Torla y la pradera de Ordesa (de este edificio hablo en otra entrada del blog), ahora en desuso, pero que llama la atención por su tamaño y estilo arquitectónico. Le hago una foto con el zoom.
También se ve muy bien la Sierra Casas enfrente, así que nos hacemos una foto con ella de fondo. En su cima, aunque no se ve desde aquí, hay una antena de telecomunicaciones que hace de repetidor.Nos damos cuenta de que hemos subido bastante por la ladera del monte entre los árboles.
Después el camino vuelve a internarse en el bosque y ahora desciende abruptamente durante un buen rato hasta salir a enlazar con el camino de Turieto Bajo, justo donde unas horas antes vimos las dos señales indicando ambas opciones. El consejo que os puedo dar es que lo hagáis como nosotros, ir por el Turieto Bajo y volver por el Alto.
Una vez aquí es recorrer este tramo del GR-11 a la inversa y llegar a Torla por el mismo camino que ya os he explicado para la ida. Una excursión muy recomendable si se quiere pasar un buen día en la montaña en contacto con la naturaleza y en un entorno único como es el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.
Espero que os haya gustado esta entrada del blog, y como os digo siempre, gracias por leerme y ¡hasta la próxima!. Os dejo bajo estas líneas la ruta y el perfil de elevación de la caminata.
El trazado de la ruta y el perfil de elevación
Las flores e insectos de la excursión.
Dejo a continuación también unas cuantas fotografías de algunos insectos y sobre todo de algunas flores que he podido observar en esta salida. Como ya he dicho en otras entradas, iré completando, con ayuda de algunos libros y también de amigos amantes de la flora, los nombres de ellas. Si alguien quiere ayudar, me lo puede dejar en los comentarios. Gracias.





















































































































































































Si, es una ruta muy bonita, ¡y tranquila! merece la pena. Hay algo de confusión en el montaje del reportaje: en el apartado de Turieto Alto, intercaladas entre otras que si son de Turieto Alto, hay unas cuantas fotos que son de Turieto Bajo (cascada Molinieto, otras).
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Hola pues gracias por ver la entrada, es una ruta muy tranquila y bonita ciertamente, muy recomendable. Tomo nota de lo de las fotos, miraré a ver si a la hora de montar el reportaje se «coló» alguna de Turieto Bajo en el apartado del Alto, gracias por decírmelo, me pongo a ello y lo corrijo si es necesario. Saludos cordiales
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