Hola de nuevo amigos seguidores de mi blog, continúo con otras tres rutas por el Vedado de Peñaflor. Esta primera ruta no me he ido solo. Me acompaña mi amigo David. Así de paso le enseño la zona que no la conocía. Las dos siguientes sí que volveré en solitario por aquí. Comenzamos.
Estamos a 10 de septiembre de 2017, domingo. Os recomiendo que si habéis comenzado por este «post» mejor leáis primero las dos entradas anteriores, pues van en orden cronológico y se complementan unas a otras. Además muchas de las explicaciones que ya he dado nos las repito de nuevo obviamente con lo que leer todo lo anterior os va a ser muy útil si os animáis a visitar este paraje. Comenzamos.
Ruta III: «Investigando los límites».
Total ida y vuelta: 23,5 Km
Son las 14:17 horas y ya estamos David y yo montados en el autobús urbano de la línea 28 y llegando a Peñaflor. Diez minutos después ya estamos en la parada terminal de la línea. Iniciamos la caminata siguiendo el recorrido que ya os he explicado anteriormente en otras entradas. La idea es llegar a la ermita de San Cristóbal en primer lugar, y visitarla, para luego seguir avanzando hacia el vedado.
Si el día ha salido bueno, la tarde lo es aún más. No hemos podido quedar antes, pero no importa, las horas de luz son todavía abundantes y tenemos tiempo de sobra. A medida que vamos avanzando podemos observar el barrio de Peñaflor en la distancia, con la torre de la iglesia dominando el casco urbano.
El tiempo como digo es magnífico. No hace excesivo calor y el cielo presenta nubes y claros. He consultado AEMET (Agencia Estatal de Metereología) y como puede apreciarse en la tabla que pongo debajo, la presión atmosférica oscila entre 1013-1014 hPa (hidropascales).
La presión atmosférica normal, a cero metros sobre el nivel del mar, es de 1013 hPa.Son las variaciones de esta presión, ya sea por encima o por debajo, lo que se conoce como alta presión (anticiclones con valores superiores a 1013 mb) o baja presión (borrascas con valores inferiores a 1013 mb). Estamos, por muy poco, en una situación anticiclónica.
A las 14:49 horas y tras 1,5 km aproximadamente, llegamos a la zona de la ermita, nos hemos desviado a la derecha siguiendo la indicación de la señal y abandonado la pista que continuaba recto para caminar por otra más ancha rodeada de pinos carrascos claramente de repoblación.
El lugar es agradable, pues hay muchos árboles, pero el edificio en sí es totalmente funcional, más parece un merendero que una ermita. Arquitectónicamente hablando no tiene ningún interés.
Nos acercamos a la puerta, por si estuviera abierto, pero no nos es posible entrar. El edificio está rodeado por una gran explanada en su parte frontal y situado en una pequeña elevación del terreno. Alrededor suyo, formando hileras concéntricas, han plantado una gran cantidad de árboles. Son los típicos pinos carrascos de repoblación que aguantan muy bien en este tipo de terreno. Su porte actual es de tamaño medio.
Seguimos caminando y observamos que en las zonas de claros hay pinos jóvenes creciendo. No sé si de forma espontánea o plantados por el hombre, pero sea cual sea su origen, es una alegría verlos. Son las 14:56 horas.
A medida que nos internamos más y más en los pinares ,nos damos cuenta,que, al menos en esta parte, las ramas más bajas están como secas, aunque las copas de los árboles están verdes. Qué raro. No sé si están enfermos o simplemente es que es así. El caso es que el bosquecillo tiene un tono grisáceo un tanto surrealista. Además en el suelo no hay ni un sólo arbusto ni planta. Sólo el color marronáceo de las agujas del pino. Parece arena.
Son las 15:25 horas y llevaremos ya desde la parada del bus unos 2,5 km cuando salimos del bosque al camino que lleva a la zona de la barbacoa nº2 y el lugar de esparcimiento llamado Agua Salada. No me voy a detener aquí pues ya lo he explicado en las entradas anteriores. Puedo ver los dos grandes pinos carrascos autóctonos supervivientes de otras épocas, sobre un cabezo más bien pelado. Un árbol tiene un agujero en su tronco, otro está talado y pelado.
Son las 15:35 horas y vamos enfilando la pista rodeada de vegetación. Vemos algún árbol aislado en medio de los campos en barbecho y continuamos por la zona en la que la pista está flanqueada por pinos tal y como os conté para las rutas 1 y 2.
En el horizonte ya se ve la torre vigía forestal, hoy no sé por qué, supongo que porque el día esta más claro, se aprecia mucho mejor que en las ocasiones anteriores. Hacia allá vamos.
En esta parte del camino, cuando pasamos al lado de una pequeña balsa de agua para el ganado, el paisaje es el típico semiárido, con cultivos generalmente cerealistas de secano. Aquí el horizonte es eternos. No dejan de tener su belleza salvaje estas tierras dónde se junta el cielo salpicado de nubes con un mar de color ocre.
A las 16:10 horas, tras unos 6,80 km, llegamos al la caseta donde vi una salamandra en la ruta número 2. Aquí es donde iniciamos un nuevo recorrido desconocido. En la salida número dos, yo fuí hacia la derecha, en este caso nos vamos hacia la izquierda, a ver donde nos lleva. Debajo os pongo la indicación la ruta en el Google Earth.
Me gusta lo que veo. Parece que nos estamos adentrando en una zona en la que no sólo abundan los grandes pinos del bosque natural, sino toda la vegetación asociada a él. El contraste con la llanura que acabamos de dejar es brutal. Además aquí se respira bien, la temperatura es agradable. Los olores a monte nos invaden y la caminata se hace muy amena.
Son las 16:16 horas, cuando al tomar la primera gran curva del camino nos encontramos con lo que parece un pozo o tal vez sea un depósito de agua, todo de piedra y con una bomba de agua manual, de hierro. Crece vegetación en su interior. La manivela de la bomba y todo el artilugio en sí es de color marrón. Parece que hace tiempo que no lo usan. De un lateral sale un canalillo para llevar el agua. Seguimos. Llevamos 7 km.
Nos está gustando tanto la zona, que perdemos algo de tiempo en ojear los alrededores. Hay un pino caído. Nos subimos al tronco y hacemos alguna foto. Estamos de buen humor y disfrutando de la salida.
Por el recorrido que estamos haciendo, creo que estamos rodeando la colina en la que se podría encontrar la torre forestal. De todas formas, la visión del bosque es espectacular, un festín de vegetación muy tupida se muestra ante nuestros ojos. Es un bosque típicamente mediterráneo, impropio de estas latitudes, en plena depresión del Ebro, donde el efecto Foehn el el rey.De ahí su importancia.
Seguimos avanzando y en un lateral del camino nos encontramos con abundantes coscojas, y su típico fruto parecido a las bellotas de la encina.Las coscojas eran muy útiles para alimentar al ganado porcino y para carbón vegetal. También como explico en otra entrada del blog para tinte púrpura.Ahora están verdes todavía. Entre la vegetación se ve «la val» rodeada de bosques.
Son las 17:02 horas y tras 7,5 km, tenemos que elegir . El camino se bifurca. Escogemos la opción de la derecha, tal y como os explico en las fotos de debajo. En realidad, tal y como comprobaré más tarde, siguiendo ese camino pero luego girando aún más a la derecha, se puede llegar a la torre forestal.
A medida que vamos caminando, la torre vigía aparece en el horizonte, lejana, pero muy evidente. Mis sospechas se ven confirmadas. Me he dado la vuelta (2º y 3º fotos bajo estas líneas) y la he fotografiado de cerca. Se nota que es la cara norte del cabezo la que estoy viendo, más húmeda y con menos evaporación y por tanto más humedad, porque está exuberante de vegetación.
A las 16:46 horas el camino se despeja y volvemos a tener a los lados la visión de los campos pelados. Una sombra sobrevuela sobre nuestras cabezas. Está claro que es una rapaz, pero no sé cual. El zoom de la cámara me ayuda. Es un águila calzada. He tenido suerte, a pesar de la altura y de sus rápidos movimientos, consigo hacerle una foto. Es una magnifica y hermosa ave de presa.Estoy feliz de haberla podido contemplar.
Mire donde se mire, se ven masas de bosque, estoy encantado. Esto ya parece el verdadero vedado. Son 600 hectáreas de extensión. No está nada mal. Pero aún queda mucho por descubrir. Lo importante es que es bosque natural, ahí radica su auténtico valor. No es sólo lo que se ve, sino lo que no se ve. Es un refugio para una gran cantidad de fauna.
Entre campos y vegetación variada continuamos la marcha y en una curva del camino descubrimos a lo lejos la Sierra de Alcubierre. Con 832 metros el Monte Oscuro es su mayor altitud. Esta sierra es un resto,una muela, de la depresión que formó el gran lago que existía aquí hace millones de años. Aún se ve oscuro en la lejanía.
La sierra está como a 2,5 km distancia de Perdiguera, la población más próxima. En su cima se ve una especie de globo blanquecino que en los días despejados se observa desde Zaragoza capital. Es un radar meteorológico.
La sierra tiene una estampa curiosa. La mitad parece estar desprovista de vegetación, y hacia la parte alta, como si tras una línea perfectamente trazada fuera, aparece un tupido bosque. Esto se debe a las nieblas y a la inversión térmica, y también a que esta cara sur está más expuesta a la radiación solar y por tanto hay más evaporación y menos humedad..
A una distancia de 10 km desde mi posición, con el zoom de la cámara puedo fotografiar la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. El día está claro y la luz de la tarde ayuda.
Tras 9 km recorridos, a las 17:15 horas, seguimos avanzando sin saber muy bien cual será nuestro destino. Calculamos el tiempo de marcha, para que nos de tiempo a volver porque habrá que desandar lo andado. El paisaje es muy variado, alternando zonas de vegetación con otras más despejadas, los horizontes son magníficos y las vistas también.
Son las 17:30 horas. Seguimos oteando el horizonte. Un gran edificio en la lejanía llama mi atención. ¿Qué será? no tengo ni idea. Le hago foto. Está a 12 km de mi posición en linea recta. En casa descubro lo que es.
Es un santuario reconvertido en hospedería. Se llama El Santuario Hospedería de Nuestra Señora de Magallón y es un albergue de nada menos que de cuatro estrellas . Se ubica en las afueras del pueblo de Leciñena.
Levamos ya 10 km recorridos por estos parajes. El horizonte alterna con bosques y con campos de labor. Verdaderamente un recreo para la vista.
Sigo mirando y mirando, y en un momento, muy a lo lejos, me parece observar unas formaciones montañosas que me resultan familiares. Efectivamente, son los Mallos de Riglos. Entre la bruma, apenas perceptibles, pero para el que conoce su perfil, perfectamente identificables. Desde mi posicIón nos separan 65 km en línea recta, hacia el norte.
Llegamos a un punto elevado, nos hemos salido de la pista para trepar un monte y ver lo que hay al otro lado, pero poco a poco habrá que ir pensando en volver. Si queda algo pendiente por esta zona, de lo que estamos seguros, habrá que dejarlo para otro día
Ahora ya todo consiste en retroceder. Son las 16 horas y hemos alcanzado la bifurcación que nos permite acceder a la torre vigía forestal y a la caseta que allí se encuentra. Vamos a tomarnos un descanso y a comer algo en sus mesas y bancos de madera.llevamos 12 km.
David ha traído unas tarrinas hechas en China de una especie de gelatina que se condimenta con miel y leche. He de decir que me fío totalmente de este invento culinario,porque la que es ahora su mujer,Yuexi, y por entonces, su novia, es de nacionalidad china. Preparo la mezcla tal y como me indica mi amigo, y tengo que decir que el resultado está buenísimo. Ya he probado algo nuevo.
A las 18:15 horas reanudamos la marcha. Volvemos acortando monte a través. Enseguida hemos descendido la colina y estamos en la pista que tomé el segundo día de excursión. Ahora se nos plantea el volver «pisteando» o acortar por lo sano. Decidimos esto último. Atravesaremos los campos de la planicie en linea recta hasta llegar a los montes que tenemos como a 3 km más o menos, para llegar al Alto del Campillo y volver por allí a Peñaflor.
La planicie engaña. Las divisorias entre campos a veces es una «trampa mortal» en la que hay que superar zanjas o rodear montículos, cuando no se hace muy penosa la marcha porque te hundes en la tierra hasta los tobillos. Otras veces sin embargo el campo es más plano y nos da un respiro.Tal vez hubiera sido mejor ir por el camino. Ahora ya no hay remedio.
Una hora después, son las 19:20,llegamos a los pies del monte llamado Alto del Campillo. Otra vez tengo la oportunidad de fotografiar dos rapaces, un águila calzada y un milano real. Me extasian sus vuelos buscando una posible presa.
Son las 19:30 horas y llevamos cerca de 16 km recorridos cuando subimos por una pista que nos permite acceder desde la llanura al Alto del Campillo. En la foto que pongo debajo se ve. Y fijándose en el horizonte, la parte más a la derecha de la foto, donde se tocan el cielo y la tierra, allí está la torre forestal, desde allí venimos.
Con el zoom veo otras estructuras en medio del bosque, veo también la torre vigía en la lejanía y un cartel nos advierte de que hay por esta zona abejas, no nos entretenemos por aquí demasiado.
Son las 19:53 cuando caminamos por un pista que nos llevará directamente a Peñaflor. El atardecer nos despide con un bonito efecto de luz entre las nubes. Parece un parhelio. Cerca del casco urbano, una veleta en forma de gallo, nos dice adiós. A las 8:22 horas y tras 23,5 km, ya vemos el autobús que saldrá a y media.
Ha sido una buena excursión, pero no la última por aquí. Volveré. Nos vemos en las siguiente rutas por el vedado de Peñaflor con nuevos recorridos y con sorpresas que aun están por descubrir. Os dejo la caminata en amarillo y el perfil de la excursión. Ahora vamos con la próxima salida.
Ruta IV: El Alto del Campillo (406 m) y su vértice geodésico.
Descubriendo la fauna y la flora. Nueva ruta.
Total ida y vuelta: 17 km
En esta excursión me voy solo otra vez al vedado. Quiero ir más allá todavía de lo que llevo conocido. Estamos a 24 de septiembre de 2017. No voy a extenderme en lo que ya he explicado anteriormente así que iré directo al relato de la excursión de forma muy breve.
Esta salida en solitario la disfruté mucho porque pude ir fijándome en todo lo que aparecía a mi paso. Ví pajarillos, lagartos, arácnidos (una espectacular argiope lobata, una araña grande y venenosa), y hasta una mantis religiosa. Además conocí otra ruta más larga visitando un vértice geodésico y mucho más. Comenzamos esta cuarta salida en la que tan bien me lo pasé.
El medio de transporte elegido es el autobús, línea 28 como en ocasiones anteriores. Una vez en Peñaflor, recorro los lugares que ya conocéis por las rutas anteriores. Estamos a punto de acabar el mes de septiembre y los campos de maíz están todos ya teñidos de color marrón claro. El tiempo está despejado y la temperatura máxima según AEMET será de 30 grados y el viento vendrá como máximo con ráfagas de 11 km/h.
Esta ruta no la voy a hacer por el camino habitual en un principio, sino que voy a girar a la derecha un poco antes de llegar a las piscinas del barrio de Peñaflor.Bajo estas líneas os dejo el cartel que me sirvió de orientación. Voy a dirigirme hacia el Alto El Campillo por el CR-31.
Estoy dirigiéndome dirección este, saliendo del pueblo.Veo un Renault 4 latas, una cosechadora antigua y alguna casa de adobe y continúo el camino hacia el Alto El Campillo.
Mientras voy avanzando, veo algún corral que otro, y puedo contemplar gallinas, patos y algún gallo.
También veo una carpa bajo la cual descansa un viejo tractor Ebro. Son este tipo de cosas las que te recuerdan que estás metido de lleno en el medio rural.
El camino está perfectamente señalizado, pues cada cierto tiempo se pueden ver unos postes que indican que estamos circulando por el camino rural de Zaragoza del monte de Peñaflor. No hay pérdida. Veo algunos almendros, que por la época del año en la que estamos ya tienen los frutos maduros.
Poco a poco voy recorriendo la pista y a mano izquierda dejo una zona de pinar, que se va alejando de mi vista a medida que avanzo entre los campos. Observo zonas donde los árboles tienen un mayor porte, y otras en que son más pequeños y jóvenes, claramente de repoblación. También aparece algún que otro pajarillo entre las ramas de los arbustos.
Lo que me parece interesante es que los árboles más recientes, de pino carrasco en su mayoría, están plantantados de forma aleatoria, evitando las clásicas filas dando una apariencia más natural y además dejando algo más de espacio entre cada planta, lo que contribuirá sin duda a su mejor desarrollo.
Sigo caminando y también hay tiempo para fijarse con detenimiento en el cielo y en lo más próximo. Un águila calzada hace su aparición. Sobre una ramita, una libélula toma el sol.
La pista sigue entre el matorral y algunos pinos que presentan un tamaño considerable. Cada cierto tiempo podemos contemplar los palitroques con la chapa de color granate indicándonos que circulamos por el camino rural del monte de Peñaflor.
Aquí se puede observar el bosque típico mediterráneo, con toda la vegetación asociada a él, nada que ver con los típicos pinares de repoblación.
Siempre te encuentras alguna curiosidad , como un gran pino, cuyo tronco, ha saber por qué motivo, se ha partido y ha caído hacia los lados. ¿Tal vez fue un rayo?.
Sigo viendo pinos grandes entre los matorrales y el monte bajo autóctono, y, casualmente, lo que parece una especie de lagarto marrón, de cabeza grande y ojos negros saltones caminando entre las piedras.
En algunos tramos del camino hay pinos que nos pueden proporcionar una buena sombra, incluso alguno tiene un pequeño banco hecho con piedras. Me paro a descansar y refrescarme un poco.
Al cabo de unos 7 km de agradable paseo, llego al vértice geodésico del Alto del Campillo. En este lugar hay además un panel explicativo donde aparecen los picos de las montañas del pirineo que se divisan desde aquí, así como el Moncayo y la Sierra de Alcubierre. Es un lugar con muy buenas vistas. Una vez pasado el vértice hay un poste con un par de indicaciones. Una te dirije hacia el Camino de Valcarbonera, otra, hacia Peñaflor, de vuelta. Elijo ésta última.
A continuación, os incluyo una serie de fotos que hice del panel explicativo con todos los picos del pirineo que se pueden ver desde aquí en un día despejado. El pobre panel estaba descolorido por el sol, había perdido sus tonos originales pero, al menos, se distinguían bien los picos y el perfil de los montes. De izquierda a derecha, os dejo los nombres. También se ve el Moncayo y la Sierra de Alcubierre.
La pista va de bajada, hacia los vales, en la lejanía puedo ver la caseta y la torre de vigilancia forestal ya conocidas por mí de otras ocasiones. En un lateral del camino, pasaréis al lado de una gran piedra, que parece un monolito.
Algunos árboles tienen muérdago en sus ramas, el viscum album, planta semiparásita perteneciente a la familia de las santaláceas. Es agradable caminar por aquí, próximo a la refrescante vegetación del entorno.
Me gusta ver que las lomas y cabezos se van repoblando gracias a la labor humana, destructiva en otros tiempos, y ahora creadora de espacios con pinos y todo tipo de arbustos. En unos años esto será un bosque que servirá de refugio a abundantes especies animales y vegetales.
A mi derecha, entre los romeros y arbustos, veo algo que se mueve lentamente. Parece estar suspendido en el aire. Es una araña, y su tamaño no es para nada despreciable. Me acerco. A penas puedo distinguir la tela de araña sobre la que esta suspendida. Es muy curiosa, nunca había visto una araña así. Me acerco. Con el macro de la cámara le hago varias fotos. Me fijo en su cabeza. Algo sale de su boca. Son unas patas. Está en pleno proceso de digestión de algo. Parece una mosca grande. Aunque vete a saber. Se trata de una, argiope lobata. Luego pude saber que es una araña peligrosa. Su picadura aunque es venenosa, no es mortal para el ser humano, aunque si es muy dolorosa, similar a la picadura de una avispa.
Os dejo bajo estas líneas unas cuantas fotos de las muchas que le hice, las que me han parecido más descriptivas del arácnido en cuestión.
En una de las fotos que os pongo, he marcado con un círculo amarillo la araña en cuestión. Como podéis ver, de pequeña,no tiene nada. Por lo que he podido leer es la araña tigre, una auténtica asesina que da buena cuenta de sus presas.
Después de mi encuentro con el arácnido sigo bajando hasta que llego a la zona de los campos, más plana. Sigo viendo los carteles y los postes indicativos de que voy por el camino rural antes mencionado. Hay que seguir estas señales. Me estoy divirtiendo y relajando bastante con esta caminata. No hay nadie. Por aquí es normal, ya os he dicho en otras ocasiones que hasta lo agradezco.
Tras unos 9 km desde el inicio, llegaréis a una bifurcación, donde hay otro poste y una señal, y una especie de caseta de piedra semiderruida. Hay que girar a la derecha, y dejar la caseta a nuestra izquierda.
Como voy en silencio, los pajarillos no advierten mi presencia hasta que estoy prácticamente encima de ellos , lo que me permite hacerles alguna foto.
En este camino que he tomado hacia la derecha, me espera alguna sorpresa más. En el suelo veo algo que se meve lentamente. Al acercarme me doy cuenta de que se trata de una Mantis Religiosa. Las mantis religiosas no son venenosas y no pueden picar.
Tampoco son portadoras de enfermedades infecciosas para el ser humano, aunque son depredadores voraces para otros insectos como saltamontes e incluso para algunas aves (como los colibríes) -aunque paezca increíble- a los que les empiezan a comer por la cabeza, succionándoles el cerebro. Sobra decir, porque todos lo sabemos, que son muy dadas a comerse al macho después de aparearse con él. En fin, la pareja ideal.
A partir de aquí, el camino es el ya conocido de otras ocasiones. Lo que he hecho es ampliar algo más la ruta, hasta llegar hasta el vértice geodésico y volver a Peñaflor.
Sigo viendo árboles que presentan agujeros hechos por pájaros, quiás el cucuo. Ahora lo que haré será volver por la pista tan bien conocida por mí de otras ocasiones, aunque acortaré por los campos que cruzan la val, pero por camino marcado. Después iré por las lomas que recorrí el primer día que estuve en el vedado, pero en dirección contraria hasta llegar a Peñaflor.
Tras 17 km de caminar por el vedado, llego a la parada del 28. Pero como me sobra tiempo, justo enfrente me dedico a observar de cerca unos cuantos tractores y grúas que hay en un descampado, como si fuera un museo de viejos cacharros. Es muy curioso ver estas viejas máquinas que en otro tiempo fueron lo más nuevo. Después ya en el bus, vuelvo a Zaragoza tras una agradable jornada de ejercicio y acopio de vitamina D.
Os dejo aquí el perfil de la ruta hasta el Alto del Campillo, y luego el recorrido de hoy. Gracias por leerme y hasta la próxima ruta, la 5 que os cuento a continuación.

RUTA DE HOY: 17 KM TOTALES

PERFIL HASTA EL ALTO DEL CAMPILLO: 403 M
Ruta V: Ampliando el recorrido.
Conociendo el núcleo del vedado.
Total ida y vuelta: 22 km
La quinta salida al vedado fue otro domingo, el 1 de octubre de 2017, para realizar otra nueva ruta. Esta vez me fui solo de nuevo.No importa, estoy acostumbrado. La idea que llevo es ampliar el recorrido tanto por el Alto del Campillo pero sin llegar al vértice geodésico ya visto, visitando antes una zona de barbacoas que no conozco, llega a la torre vigía y profundizar aún más en el vedado tomando el camino de la izquierda ,pasada la torre, el que no cogimos la vez anterior cuando fuimos David y yo.
Son las 11:06 horas del primer día de octubre de 2017. Esta vez voy a dirigirme al centro en bicicleta (ya sabéis que estoy abonado al servicio BIZI-con z-) y desde allí me iré andando hasta la parada del bus 28 en la Avenida de Cataluña.
En mi caminar por la ciudad puedo contemplar la Casa Solans, un precioso edificio de estilo modernista. Cruzo el Ebro por el puente de hierro o del Pilar de 1895 y llego a la parada del autobús.
AEMET pronostica para hoy un tiempo muy agradable, con una situación claramente anticiclónica con 1022 hPa, de presión y viento no superior a 30 km/h. Eso sí, el vedado tiene su propio microclima, así que nunca se sabe. Además va a estar bastante cubierto, espero que no llueva.
A las 12:20 horas estoy montado en el autobús y circulando por la carretera que lleva a Peñaflor. Por la ventana veo el Centro de Estudios Pirenaicos, la Cartuja del Aula Dei, y a las 12:35 ya me he bajado en Peñaflor. Los campos están muy verdes por aquí, pero el cielo cada vez más encapotado.
El recorrido desde las afueras del barrio rural es el de siempre, ya os lo he relatado, así que lo voy a obviar. Me llama la atención la casa gris de otras ocasiones. Han colocado una bandera española y otra aragonesa en el balcón.
En esta salida llegaré al desvío de la ermita, pero en vez de ir por la pista central en medio del bosque de pinos, iré por un extremo, lo que me permite ver el horizonte hacia el sur. Tengo una perspectiva nueva del barrio, el lateral de la iglesia está perfectamente visible.
También me topo con la cosechadora Massey- Ferguson modelo 427 del año 1982 que ví en la salida anterior que es de ese año o incluso anterior. Más de 40 años de cosechadora para el que la sepa reconocer. Veo otra vez el Renault 4,un «4 latas», que es aún más antiguo. Por la matrícula es de diciembre de 1974. Y ya puestos, hasta me encuentro con una preciosa mazorca de maíz tirada en el suelo. Todo es encantadoramente rural.
Son las 13:07 horas y la visión hacia el sur del horizonte me permite, aunque algo borrosa, ver la ciudad de Zaragoza. Con el zoom hago algunas fotos que pongo bajo estas líneas para que os hagáis una idea de lo que se puede llegar a ver desde aquí. La distancia en línea recta será de unos 16 km.
En cuanto dejo esta parte, vuelvo a entrar en el bosquecillo de pinos que hay cerca de la ermita, pero esta vez no voy a donde se encuentra, voy a pasar de largo,iré en paralelo, cruzando el bosque eso sí, para dirigirme desde el principio a la zona del Alto del Campillo, pero antes quiero averiguar con mis propios ojos donde se encuentra la barbacoa nº1.
El bosque está igual que otras veces, pero en esta parte me llama la atención que no hay ramas secas bajas, los troncos aparecen despejados.
Mientas voy cruzando la zona arbolada me encuentro con un cartel que indica que estoy en una zona de acampada controlada y que para hacer fuego es preciso pedir permiso al ayuntamiento. ¿Incluirá también esto a la barbacoa nº1?.
A las 13:24 horas, el monte clarea y me encuentro de sopetón con una estructura que claramente es la barbacoa. Me acerco a echar un vistazo. Parece que está en uso aunque nunca se sabe. Continúo con mi caminata. Llevo 2,30 km.
Vuelvo a entrar en el bosquecillo con idea esta vez de cruzarlo entero y salir a la zona más despejada del Alto del Campillo. En un momento determinado, por sorpresa, me encuentro con una estructura blanca de hormigón que tiene un cilindro también de hormigón el la parte de arriba, es claramente un vértice geodésico.
Lo curioso del asunto es que si tenía que cumplir alguna función en el pasado, ahora ya no sirve para nada, porque el pinar lo ha tapado completamente. ¿Conclusión? Es mucho más viejo que la repoblación que se hizo aquí. Una buen forma de datar este pinar ¿no creeis?.
Son las 13:45 horas y llevo recorridos 3 km, cuando salgo del pinar y me encuentro con un horizonte despejado y con los campos. La visión es de varios kilómetros hacia la lejanía a pesar de estar bastante nublado. A la izquierda del camino me topo con una estructura como de adobe, no sé si será una antigua casa para guardar aperos de labranza, o igual es un puesto para los cazadores,pero sólo se conserva un muro.Por delante veo una línea de alta tensión,
Tanto en el suelo como en el cielo hay vida. Por encima mío pasa un majestuoso milano real al que puedo fotografiar. Sobre una rama, unos líquenes. Una asociación simbiótica entre un hongo y un alga. El hongo no tiene clorofila pero puede absorber del ambiente los nutrientes y la humedad. El alga realiza la función clorofílica y alimenta al hongo con parte de lo obtenido. Este que veo es de color amarillo. Son indicadores de la pureza del aire.
Son las 14:18 horas y voy siguiendo la taza de los campos hasta que llego muy cerca de un poste de alta tensión. Un poste que si os acordáis, en la primera salida ví desde abajo y tomé como punto de referencia.
Siempre me han maravillado estas estructuras, supongo que es algo que adquirí de la infancia, cuando escuchaba el ruido que hace la electricidad al circular por los cables.Ese zumbido característico que se oye cuando te acercas a una de esas torres. Siempre me han impresionado, y para mí de crío era algo entre prodigioso y misterioso. Llevo 4 km de marcha.
Ahora la visión que tengo desde aquí es perfecta de la parte de Agua Salada y de la barbacoa nº2. Veo todo eso abajo, en el valle.Veo también muy bien los cabezos por los que caminé el primer día. Ahora lo que quiero es seguir avanzando hasta un bosquecillo que observo delante tras las lomas peladas y continuar recto, dejando el valle siempre bajo mi campo de visión pero a distancia y en altura.
Pero no todo son horizontes,una mariposa llama mi atención es una Polyommatus eros,una mariposilla azul que vive en zonas de prados y que busca sal en grupos.Por aquí hay mucha,los cabezos tienen mucha sal y yesos, no hay más que ver su color blanquecino, restos de los sedimentos que dejó aquí hace millones de años el mar interior que fue la depresión del Ebro.
En realidad la zona semidesértica del valle medio del Ebro y sus cabezos, es un paisaje fósil, no ha cambiado casi nada desde el Terciario. Este ejemplar de Polyommatus, parece que no lo ha pasado muy bien, una de las alas la tiene rasgada.
Una mancha verde perfectamente delimitada como un gran rectángulo llama mi atención. Es la urbanización Las Lomas del Gállego. Está a 6 km de mi posición en línea recta. Todo lo que lo rodea es de color ocre. Es curioso lo que puede hacer el hombre cuando dispone de agua en abundancia.
Ahora lo que estoy haciendo es recorrer toda parte alta de la colina derecha de «la val». No hay sendero. Voy campo a través, progresando entre lomas, algunas agrupaciones de pinos y arbustos. Al fondo se ve una masa boscosa de color verde claro, toda de una altura similar, claramente de repoblación, no llegaré hasta allí, giraré a la izquierda para continuar teniendo a la vista el valle. Luego entraré en el bosque autóctono y seguiré el cordal de los cabezos.
Son las 15:30 horas y tras 6 km de recorrido llego a la pista de bajada hacia la val (el valle) la misma que subí con mi amigo David en la salida número 3 pero en sentido contrario. No hay pérdida porque se ven claramente los panales de las abejas a mano derecha.
Ya estoy otra vez en la llanura y tengo los campos de labor a la vista. Posada en sobre unas ramitas del suelo veo a la mariposa de la alfalfa (Colias croceus) se reconocen muy bien por sus ojos color verde o turquesa, suelen posarse con las alas cerradas.Vuelan de febrero a noviembre, en varias generaciones al año. Esta en concreto no la pude fotografiar muy bien, pero al menos la saqué.
Mientras camino, me doy cuenta de que en algunas zonas el agua se ha evaporado y ha dejado totlamente cuarteado el suelo arcilloso. Pero también muy cerca descubro un sisallo (Salsola vermiculata).
Es pequeño, pero es este arbusto, estoy seguro. Esta planta es la responsable de que en otoño parte del paisaje estepario se torne púrpura. Aprovecha el otoño que comienza el 22 de septiembre, para florecer con diminutos pétalos rosados, que en realidad son sus frutos. Soporta las temperaturas extremas, controlando su respiración, cerrando o abriendo los estomas de las hojas.
Ya he recorrido 8 km y son las 16:08 horas cuando llego a la pista que me llevará, si la sigo, a las proximidades de la torre vigía. El cielo cada vez está más encapotado. Un solitario árbol, ya seco, se recorta contra el horizonte gris. Los campos, yermos, extensos, me recuerdan que estoy en la zona cerealística, propia del valle del Ebro, fuera de la influencia directa de los ríos.
Pero un regalo inesperado aparece de pronto sobre mí. Es un milano real. Se dedica a dar vueltas sobre mi posición, bastante alto, pero no lo suficiente para que no pueda sacarle algunas fotos con el zoom de mi cámara. No hace falta que os diga que este momento lo disfruté a tope.
A las 16:26 horas, caminando entre los campos, y cerca del camino que me llevará a las cercanías de la torreta,veo algún árbol aislado. Me da pena pensar que tal vez antes de que el hombre talara y roturara todo esto, tal vez el bosque natural ocupaba un terreno mucho más amplio.
Tras 10 km de marcha, llego a la encrucijada de caminos. Ojo, porque aquí voy a hacer una variación importante respecto a las rutas anteriores. Continúo recto pero siempre por la pista que queda más a la izquierda, ignorando todos los desvíos que me lleven más hacia la derecha. De esta forma voy a inspecionar otra parte del vedado que no conozco. Veremos a ver hasta donde llego.
Las 16:44 horas y ya estoy caminando por la desconocida pista que va en principio, en descenso. Voy entre grandes pinos. A los lados, el bosque y el sotobosque. No veo el horizonte. La pista es buena, se nota que está cuidada, pues el trazado no presenta grandes baches ni piedras. En realidad se podría ir por todo el vedado en 4×4, pero está restrigido a los servicios de guarda forestal y a los agricultores que tengan terrenos por aquí.
Estoy solo.No he visto a nadie en ninguna de las excursiones que llevo hasta ahora. Bueno, sí, únicamente en la segunda salida, cuando yo iba en el sentido de la torreta-vigía, me crucé con un guarda forestal que iba hacia Peñaflor caminando. La sensación de caminar solo, hacia un lugar que no conoces, sin saber lo que hay a la vuelta del camino, es una mezcla de incertidumbre y de aventura.
A pesar de ir por una pista, no se hace para nada pesado ni desagradable. El entorno y la tranquilidad, sin sonidos perceptibles, lo hacen muy relajante. Sólo oigo mis pasos al caminar, mi respiración. Cuando paro, nada.
A las 17:00 horas he cubierto ya 12 km desde que salí de Peñaflor y estoy llegando a una zona que, al menos, en cuanto al horizonte que contemplo, me es familiar. Se trata de los montes llenos de pinos de repoblación que ví en la lejanía en la excursión anterior.
Me doy cuenta de que estoy rodeando el monte autóctono por la cara norte, siguiendo el perímetro, al menos en parte, del vedado. A mi derecha, paralela al camino, hay una pastilla alargada de campos de cultivo y tras ellos, los montes con los pinos de color verde claro, todos de la misma altura, plantados en los cabezos yesíferos. Aún puede verse alguna calva y el característico color blanquecino de la tierra.
No sé exactamente hasta donde voy a llegar por aquí. Yo sigo. Siempre puedo dar la vuelta por lo conocido aunque he venido a investigar nuevas rutas, no m gustaria tener que hacerlo. A los 13 km la pista hace un giro pronunciado a la izquierda. Recto no hay camino. Tal vez por la base de los montes de repoblación, pero por aquí no. No me importa, todo lo que sea girar al sur implica ir hacia Peñaflor, me va bien. Son las 17:15 horas.
El paisaje cambia, lo que he descendido, ahora lo estoy subiendo en una suave, pero constante pendiente, por una zona mucho más al oeste, atravesando el propio vedado. El monte es natural, se ven ejemplares de pinos grandes, es un verdadero bosque de tipo mediterráneo autóctono. Una isla verde y un tesoro desconocido para muchos zaragozanos a tan sólo 15 km de casa. Un espacio con una biodiversidad fantástica y con un microclima propio que hay que conservar.
Por todos lados hay grandes pinos y otros tipos de árboles y arbustos, tal y como os contaba en la ruta número 1, al explicaros la vegetación que se puede encontrar por aquí. Como en todo bosque natural hay ejemplares caídos, secos, es el ciclo de la vida.
La pista está en muy buenas condiciones. Supongo que la mantendrán así para acceder a las parcelas de cultivo y también para el control forestal.El aire es puro aquí. Huele a naturaleza. Es muy relajante.
Lo que más me gusta de lo que veo es que se han conservado ejemplares de pino carrasco de un porte considerable. Y lo que hace bonito de verdad, además de su importancia ecológica, es el variado sotobosque que crece entre ellos.
Son las 17:30 y noto que la pista se va «despoblando» paulatinamente de árboles a ambos lados, al menos temporalmente, lo que me permite ver el horizonte lejano. De momento, el cielo, a pesar de su aspecto amenazador, no está dejando caer la lluvia.
Como decía, el horizonte está visible para mí y para mi zoom. Distingo montañas en la lejanía. Al igual que la vez anterior, veo los Mallos de Riglos, y hacia el noreste, se adivina la Sierra de Guara. Todo está a unos 69-65 km de distancia visual respecto a mi posición en línea recta. Os dejo bajo estas líneas unas fotos que hice para que las disfrutéis.
Los Mallos de Riglos surgen al crearse la cordillera pirenaica. La erosión de la cordillera provoca que gran cantidad material fuera arrastrado hacia el sur por cauces que vertían sus aguas a la antigua depresión del Ebro, un lago interior enorme. Este material se depositó y sedimentó en grandes conos de deyección. Los Mallos están formados por conglomerados del Mioceno, compuestos de cantos rodados de tamaño significativo a base de gravas y arenas y cementados por carbonatos.
Estos depósitos fueron elevados, plegados y posteriormente erosionados, dando lugar a las paredes que vemos. La meteorización de tipo fluvial abrió profundas barranqueras que hizo ensancharse las fisuras y formar las chimeneas que vemos.
Tras 14 km, a las 17:45 horas, llego al final del camino que me ha permitido cruzar parte del vedado. Ahora veo la llanura otra vez. Estoy perfectamente ubicado. A mi izquierda, sale otra pista que me llevaría otra vea a las proximidades de la torre forestal y luego podría coger el camino ya por mí conocido de los pinos a cada lado, de la balsa, de la barbacoa número 2 y la zona de Agua Saldada, pero no quiero hacer lo ya conocido. Voy a innovar.
Me dirijo todo recto, siguiendo la pista, y alejándome aparentemente de la zona central del valle. Voy por el lado oeste y dirección sur,cuando a la ida, por el Alto del Campillo, fuí por el este,y dirección norte. El paisaje cambia. A veces algunos montículos conservan pinos aislados, supervivientes, otras, los campos pelados y de color ocre se pierden en dando la sensación de ser un auténtico desierto.
Voy a buen ritmo, el paisaje es plano, pero a la vez relajante, con todos estos horizontes lejanos y las nubes en el cielo. El silencio sigue siendo total. La ausencia de humanos absoluta.Para vuestra información, en pocos lugares no he tenido cobertura de móvil, en ese sentido voy tranquilo.
Tras 17 km, a las 18:17 horas, una solitaria sabina, a lo lejos, se recorta contra la urbanización Las Lomas del Gállego. Justo en ese momento, la pista por la que voy desemboca en la ya conocida de los árboles a los lados, muy cera de la barbacoa número 2 y de Agua Salada. Ahora ya sólo tengo que seguirla como he hecho en otras ocasiones y llegar a Peñaflor y al autobús.
Tras 22 km de marcha, a las 19 horas me monto en el autobús y a las 19:35 estoy cruzando el Ebro ya en Zaragoza por el Puente de Piedra. El sol ya se ha puesto tras las nubes pero aún veo su reflejo tras el Pilar.
Ha sido una buena excursión por el vedado y ha supuesto ampliar recorridos, pero aún me queda mucho más por descubrir. Todo os lo contaré próximamente en la tercera entrega de esta saga de caminatas por este paraje. Os dejo el recorrido y el perfil de la excursión a continuación. También os pongo las rutas que he hecho hasta ahora por el vedado, todas juntas para que os hagáis una idea de lo hecho hasta ahora en las cinco caminatas descritas en las dos entradas sobre el vedado. Ya sólo me quedan otras dos por relatar y habré terminado con esta zona cercana a mi ciudad, Zaragoza.¡Hasta muy pronto!
Mapa de todos los recorridos hechos hasta ahora, rutas 1 a 5.






















































































































































































































































































































































